Desde el punto de vista del sueño, se puede deducir que el espacio mismo debe ubicarse en la mente y no la mente en el espacio. Las dimensiones espaciales son la coexistencia de ideas dentro de la mente y no
de cosas fuera de ella. Esto se puede entender si se comprende la distinción entre mente y consciencia. La mente es la raíz de la consciencia.

La escala temporal con la que medimos cosas y acontecimientos de la vida de vigilia, es totalmente distinta de la empleada durante el sueño. No perdemos las percepciones espacio-temporales durante el sueño, pero nos formamos nuevas “ideas” de dichas percepciones.

El mundo onírico es una serie de ideas sobre las cuales fijamos nuestra atención, no es un lugar, sino un estado de la atención. En el mundo de la vigilia nuestra experiencia del mundo corre siempre parejo con nuestra atención de ese mundo, el prestar atención a las cosas es el requisito esencial para la captación
de los objetos, el grado de atención otorgado, es exactamente proporcional a la intensidad de la consciencia.

La imagen particular de cada uno, es su propia imaginación exteriorizada, esto resulta muy difícil de aceptar para el hombre despierto, como lo es también para el que duerme, el creer que su mundo onírico es su propia imaginación exteriorizada. La consciencia tiene la misteriosa capacidad de asumir cualquier forma, de cualquier tamaño, la distancia tampoco impide que exista cualquier objeto como idea.

Tanto la vigilia como el sueño, tienen similitud en sus experiencias sensoriales. Los cinco sentidos funcionan igual en los dos estados. Pero al despertar del sueño, sentimos que eran sólo pensamientos. Las dos experiencias, vigilia y sueño, son diferentes enfoques desde los cuales una misma y única mente contempla sus imágenes proyectadas como si fueran exteriores a ella. La diferencia es que en la primera esas imágenes son los ecos re-inventados de la propia Mente Universal que piensa a través de la mente individual y en el segundo caso son creaciones de la mente individual.

Qué sustancia compone el mundo del sueño y la vigilia? La sustancia del sueño es puramente mental, sin embargo, nuestra fe en las materias que creamos, una estatua de mármol, por ejemplo, vigoriza la imaginación en nuestra consciencia y mientras dura la experiencia, es aceptado como algo absolutamente real, igual que cuando creemos en una estatua esculpida en estado de vigilia.

La Naturaleza, a través del sueño, nos enseña que los objetos pueden existir sólo como ideas y, sin embargo, tener la apariencia de estar construidos de materia sólida. La materia onírica es exactamente igual a la materia de vigilia, la diferencia es que en esta última, es vivida por un período más largo. Vemos
y percibimos objetos particulares, creemos que están formados por materia porque parecen ubicados en el espacio y porque ofrecen resistencia al tacto.

Si aceptamos la realidad de la materia, tenemos que aceptar la índole fija del espacio y el tiempo, porque la materia se extiende en el primero y cambia en el segundo. Muchos hechos de la experiencia onírica revelan que el espacio y el tiempo no poseen existencia fija propia y que ambos son mentales.

La Doctrina de Todo es Mente considera que la materia es una entidad fija. Si no lo fuera dejaría de ser materia. La mente responde perfectamente a este criterio, por consiguiente, la materia es en verdad la mente. Para el soñador no hay dos entidades, la mente y alguna sustancia fuera de ella. Esa duplicidad debemos entenderla sólo como una idea.

Cuando se está en vigilia, el campo de la experiencia se divide en objetos exteriores y fantasías interiores. La diferencia entre el contraste de ideas externas e internas es mucho más fuerte durante la vigilia. Esto
se debe a que el dormir es un proceso centrípeto de internalización en el cual nuestra mente abandona su tendencia a externalizar, plasmar y espacializar. Cuando comenzamos a despertar se invierte la situación y se externalizan las imágenes del mundo como si estuvieran en el exterior. Cuando despertamos completamente, aumenta la apertura de la consciencia, y así ésta alcanza su punto máximo de proyección
e intensidad. Se deduce, entonces, que la materialidad de nuestro mundo, depende del grado de concentración con que lo enfoquemos. Dicha materialidad está en la mente porque la materia es un concepto.

Lo que otorga validez a las experiencias de vigilia y onírica, es una misma y única mente que debe funcionar en estos dos aspectos y debido a que ambos son transitorios y relativos entre sí, esta mente es en sí misma y por comparación, permanente y absoluta, la verdadera esencia de dichos estados.

Si un sueño se transforma en pesadilla, despertamos. Sucede igual que en el estado de vigilia, cualquier hecho muy doloroso, nos hace percibir en toda su magnitud, el significado de la vida. Si “despertamos” en
la vida de vigilia, podremos pasar de la Apariencia a la Realidad y de ese modo penetrar en una dimensión inconmensurablemente más elevada.

La metafísica del dormir
Dormir es permanecer en profundo sueño sin imágenes oníricas. La mente no queda totalmente anulada, porque no pierde el sentido de la identidad individual. Características, pensamientos y deseos que forman
la personalidad, surgen nuevamente al despertar. Recordamos el hecho de haber dormido, algo en nosotros
debió saberlo, la mente estuvo presente de alguna manera. Es un estado que brinda un filón de oro a las mentes inquisitivas.

Sri Ramana Maharshi, dice al respecto: “en el sueño sin sueños no existe el mundo, el ego ni la infelicidad. Sólo permanece el Yo. En estado de vigilia existen aquellos pero preexiste el Yo. Uno tiene que eliminar los sucesos transitorios a fin de realizar la Dicha siempre presente, que es propia del Yo. El Yo puro es la Realidad, la Existencia, es el estado de no dualidad, el olvido de todas las diferencias. El Yo Soy en el que
el ego está ausente, no es pensamiento. Es Realización. El significado del Yo es Dios. La experiencia del Yo es aquietarse. El Yo es la consciencia pura en el sueño profundo. La transición desde el reposo al estado de vigilia es el ideal para la Realización. Es el estado de conocimiento pleno. El estado de vigilia es ignorancia.

La ignorancia es de dos clases: el olvido del Yo y la obstrucción del conocimiento del Yo. Para eliminar por completo la ignorancia, el discípulo tiene que oír reiteradamente la verdad, hasta que sea perfecto su conocimiento del tema; para eliminar las dudas el discípulo tiene que reflexionar sobre lo que oyó. Finalmente su conocimiento estará libre de dudas de toda clase. Para eliminar la falsa identidad del Yo, con el no-yo (cuerpo, sentidos, intelecto) la mente del discípulo debe ser uni-direccional.

La Dicha está en librarse de las modalidades de la mente, consiste en ser el Asiento del Amor.”

El dormir produce inactividad de los músculos estriados, calma en los cinco sentidos y un letargo en la mente. Cuando se duerme hay una forma particular de funcionamiento en la mente. El sonámbulo, ve sin emplear sus ojos, éstos no reaccionan al reflejo de la luz, realiza tareas a veces peligrosas, con percepción. Muchos sonámbulos tienen mejor capacidad de imaginación, razonamiento memoria, voluntad y control físico que en vigilia. Al despertar, no recuerda nada de lo vivido en ese estado. No sabe que hace ni recibe impresiones sensoriales. Hay, sin embargo, una inteligencia que orienta a su cuerpo y que lo controla adecuadamente. La mente, por lo tanto, puede actuar en dos sentidos, uno consciente normal y el otro inconsciente o incomunicada, más exactamente.

La mente no agota sus posibilidades en la condición que distinguimos como una continua y laboriosa actividad del pensamiento. La consciencia y el estrato más profundo de la mente, no dependen de los cinco sentidos corporales. En el dormir, hay un tipo particular de consciencia, un tipo de mente que desarrolla una actividad subterránea durante la noche, la que le permite ofrecer a la consciencia al día siguiente, un resultado acabado.

Personas de las diferentes gamas del conocimiento, pueden resolver problemas, aparentemente insolubles, gracias a esa mente. Ese tipo particular de mente actúa por debajo del umbral del pensamiento corriente,
es la fuente de grandes inspiraciones artísticas y decisiones intuitivas trascendentes, posee una maravillosa consciencia de sí misma. Se debe admitir que hay dos tipos de consciencia, la cotidiana y otra, misteriosa, recóndita y completamente desconocida.

Paul Brunton

Extractado por Elisa Aliaga de
Brunton, Paul.- La Sabiduría del Yo Superior.- Editorial Kier

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