Hubo un personaje en la historia, en el que carecía de diferencia el estar en vigilia o soñar, : Chuang-Tzu, que no tenía claro si había soñado que era una mariposa o si era una mariposa que soñaba ser un hombre.

Un sueño se termina, en cambio la vida en vigilia se continúa día a día, las cosas físicas siguen apareciendo; cada vez que dormimos no regresamos al mismo mundo soñado. Tomamos consciencia del estado de dormir estando en vigilia, en cambio durante el sueño, ignoramos el otro estado. Se produce este olvido, porque la consciencia se ha replegado hacia dentro casi totalmente durante el sueño, desconociendo lo que queda fuera de su propia esfera, en cambio durante la vigilia, alcanza la cumbre de su propia evolución. La autoconsciencia está menos marcada en el estado de sueño.

En la consciencia podemos reconocer tres modalidades: En el estado de vigilia se expande completamente; cuando sueña, está a medio camino, dilatada a medias; cuando duerme, se contrae por completo.

La “mente” es algo más que la consciencia y tiene primacía sobre ella. La consciencia es un aspecto de la mente. Se encuentra en un estado nocturno durante el dormir profundo, en un estado crepuscular durante el dormir con sueños, en un estado de pleno resplandor durante el estado de vigilia.

Imaginar es la facultad básica del universo y mirado esto con un enfoque evolutivo, en la condición de soñar el hombre recorre la mitad del camino de regreso a su ser original, porque la facultad elaboradora de imágenes, trabaja en una condición menos restringida y plena. Por eso es natural en el sueño que fluyan fantasías

Si estamos inmersos en un sueño, consideramos estas fantasías genuinamente reales. El mundo real posee un valor superior del que tiene el mundo onírico, porque la mente tiene una función más clara y plena. Esta es la diferencia fundamental entre ambos estados de consciencia, sin embargo, los dos son construcciones mentales. El sueño señala la primera etapa de un retorno a la mente de la consciencia individual proyectada desde ella; el dormir constituye la segunda etapa.