La clave para comprender el mensaje del sueño está en comparar su argumento básico -en este caso huir de la guerra (conflicto) encontrando no obstante una posterior solución ­con la situación real en nuestro mundo individual. Tal vez el sueño nos esté diciendo que nos despertemos y veamos el conflicto y que sepamos que, si prestamos atención, es posible encontrar una potencial solución.

¿Y qué pasa con los personajes del sueño? Aunque los personajes puedan parecer extraños, debemos preguntarnos de qué manera podrían simbolizar a personas reales con las que tenemos actualmente intercambios importantes. ¿Vemos a las personas en nuestra vida tal como son? Tal vez el sueño nos esté diciendo algo sobre quiénes son en realidad esas personas, para bien o para mal.

¿Pero qué pasa si analizamos el argumento y los personajes del sueño y no descubrimos ninguna conexión con nuestra situación? ¿Qué hacemos? En ese caso, es importante escribir el sueño en un diario, porque puede ser profético. Es fácil pensar que son proféticos sólo los sueños con resultados espectaculares que tengan que ver con evitar accidentes de aviones o heredar una fortuna de un pariente olvidado. Pero, en realidad, los sueños que se centran en problemas cotidianos más pequeños también pueden ser proféticos. A menudo, la razón por la que los sueños parecen disparatados y tontos es que la situación que describen todavía no ocurrió en nuestras vidas. En vez de pasarlos por alto, haríamos mejor en conservarlos en la mente. Podrían resultar muy instructivos posteriormente.

Ver a Un Viejo Amigo o Pensar en Él

La sincronicidad de ver a un viejo amigo o pensar en él es en general más directa. Si comienza con un pensamiento, la imagen suele surgir en nuestra mente sin ninguna asociación con otro hecho. Es posible que hasta pensemos cuánto tiempo hace que no evocamos a esa persona o hablamos con ella. Con frecuencia esto ocurre a la mañana temprano, en ese instante silencioso que transcurre cuando dejamos de estar dormidos y despertamos.