Vemos, pues, cómo la percepción de la sincronicidad en nuestra vida representa nada menos que un despertar colectivo de una cosmovisión secular que duró siglos. Ahora, al observar la vida moderna con sus maravillas tecnológicas, podemos ver el mundo desde una perspectiva psicológica más reveladora.

Cuando terminó la era medieval, perdimos nuestro sentido de certeza respecto de quiénes éramos y qué significaba nuestra existencia. Entonces inventamos un método científico de indagación y quisimos que este sistema encontrara la verdad de nuestra situación. Pero la ciencia se fragmentó en miles de caras incapaces de configurar de inmediato una imagen coherente.

Reaccionamos entonces ahuyentando nuestra ansiedad, para lo cual nos concentramos en actividades prácticas, redujimos la vida a sus aspectos económicos solamente y por último entramos en una obsesión colectiva por los aspectos materiales y prácticos de la vida. Como vimos, los científicos montaron una visión del mundo que reafirmó esta obsesión y durante muchos siglos nosotros también nos perdimos en ella. El costo de esta cosmología limitada fue el estrechamiento de la experiencia humana y la represión de nuestra percepción espiritual más elevada, una represión que por fin estamos superando.

Nuestro desafío es mantener esta perspectiva respecto de la historia en nuestra conciencia, como una cuestión de ejercicio, en especial cuando el materialismo todavía influyente aparece para volver a hundirnos en la vieja visión. Debemos recordar dónde estamos, la verdad de la era moderna y hacerla parte de cada momento, pues a partir de esta sensación más fuerte de estar vivos podemos abrirnos a la siguiente etapa de nuestro viaje.

En cuanto cambiamos nuestra mirada, vemos que la ciencia no nos falló por entero. Siempre hubo en la ciencia una corriente subyacente que iba silenciosamente más allá de la obsesión material. En las primeras décadas del siglo XX, una nueva ola de pensamiento empezó a configurar una descrip­ción más completa del universo y de nosotros mismos, descripción que por fin está introduciéndose en la conciencia popular.

James Redfield

Ref.: La Nueva Visión Espiritual, Ed. Atlántida.