Por supuesto, podrían también producirse otros hechos sincrónicos. Es posible que caminemos por una calle y justo levantemos la vista para ver a esa persona caminando hacia nosotros. O podríamos atender el teléfono y descubrir a la otra persona en el otro extremo de la línea.

Nuestro desafío consiste en hacer un seguimiento de esas coincidencias. Si no podemos hablar con nuestro viejo amigo al instante, podemos fijar una cita posterior para almorzar o tomar un café. Siempre hay información importante para compartir. Si no sobre viejas situaciones que necesitan ser analizadas o aclaradas, será sobre algo nuevo que nosotros o nuestros viejos amigos descubrieron y que debemos comunicarnos. La clave es buscar el misterio, mirar debajo de la superficie y analizar.

A veces, después de pensar espontáneamente en alguien, nos convendrá tomar la iniciativa y llamarlo o llamarla de inmediato. En ocasiones tuve la experiencia de disponerme a tomar el teléfono para llamar a un viejo amigo y que justo sonara porque él me estaba llamando. Una vez más, la clave es hablar sobre lo que está pasando con la otra persona y con nosotros mismos, describir nuestra situación específica de vida en el momento y buscar el mensaje instructivo que explique la razón por la cual se produjo la coincidencia.

Encuentros Casuales

Otro tipo de sincronicidad es el encuentro puramente casual, que puede involucrar a amigos, conocidos o absolutos extraños. En el caso de alguien a quien conocemos, veremos que nos encontramos con esa persona de una manera que va más allá de lo que podríamos suponer como pura casualidad. Un ejemplo de ese tipo lo da el encontrarse con un viejo amigo en un momento crítico. Deepak Chopra, defensor de primera línea de la nueva medicina mente/cuerpo, habla de una serie de experiencias que lo llevaron a considerar por primera vez enfoques médicos alternativos. Hasta ese momento había practicado la medicina como un médico occidental tradicional y ocupaba cargos de prestigio en Harvard y otras universidades como profesor de inmunología.

Luego su vida empezó a cambiar. Durante un viaje para dar una conferencia, lo invitaron a visitar a un líder oriental de meditación, quien le sugirió que estudiara medicina ayurvédi­ca, un enfoque oriental que se centra en la prevención de la enfermedad. Deepak rechazó la idea pues no quería tener nada que ver con ningún enfoque que sonara místico.

Después del encuentro se dirigió hacia el aeropuerto, donde, para su gran sorpresa, se encontró con un viejo amigo de la facultad. Durante la charla que mantuvieron, este amigo sacó un ejemplar del texto básico de la medicina ayurvédica y le dijo que estaba seguro de que le resultaría interesante. Abrumado por la coincidencia, Deepak leyó el libro, reconoció que promover ese enfoque médico era su destino y continuó su carrera populari­zando la medicina alternativa en todo el mundo.

Otra sincronicidad de este tipo se produce cuando vemos de manera reiterada a alguien que no conocemos en un breve período. Hay enormes probabilidades de que esos casos no se produzcan, y sin embargo ocurren con suma frecuencia. Vemos a una persona una vez y normalmente no pensamos nada. Pero cuando vemos al mismo individuo de nuevo, o incluso una tercera vez el mismo día, la coincidencia en general atrae nuestra atención. Por desgracia, muchas veces notamos el hecho, lo consideramos curioso y seguimos nues­tro camino sin actuar.

Nuevamente, el desafío consiste en encontrar una forma de entablar una conversación con ese individuo. Ya resulta difícil cuando conocemos a la persona, mucho más cuando se trata de un extraño. En primer lugar, se plantea el problema de la postura defensiva que la mayoría asumimos frente a los extraños. En las culturas occidentales, el contacto visual y el iniciar una conversación en muchos casos fueron tenidos por una invasión a la privacidad o incluso un avance sexual. Es una suposición poco feliz en nuestra sociedad, por ejemplo, que, si una mujer establece un contacto visual con un hombre, le envía una señal de que está abierta a sus avances sexuales. Esto crea todo tipo de confusiones: las mujeres que desvían la mirada cuando van por la calle por temor a que un hombre agresivo saque conclusiones, o los hombres que, sensibles al problema, ni siquiera tratan de establecer un contacto visual directo con las mujeres por temor a ser tildados de agresivos.

Si bien esto sigue constituyendo un problema, nuestras intuiciones, por suerte, en general no nos abandonan en este sentido. Si prestamos atención y aprendemos a percibir el flujo de energía, sabremos a quién debemos abrirnos y de quién debemos apartarnos. Tan importante como esto es analizar en forma consciente qué pasa con nuestra energía sexual, si es oportuna o no.

Creo que estamos descubriendo que actuar de una manera intencionalmente amigable es lo que mejor resulta. Podemos decir algo específico como: “¿No nos hemos visto antes?” y seguir con la descripción de nuestra situación de vida específica. Si estamos en un negocio, podemos decir: “Vine a comprar ropa para una fiesta que tengo”. Con suerte, la otra persona responderá diciendo por qué se encuentra en ese local, y encontraremos un tema de vida común. Recuerde que el objetivo es discernir la razón de la sincronicidad.

Parecería que las personas mayores se hallan en una situación mucho mejor en cuanto a este tipo de conversación espontánea, pero todos podemos romper con esa sensación de torpeza si nuestra intención es muy sincera. Sea como fuere, lo único que podemos hacer es intentarlo, y si nos rechazan, tomarlo con buen humor. Como me dijo un día mi abuelo: “El secreto de la vida está en aprender a hacer el ridículo con gracia”. Obviamente, siempre deberíamos tomar precauciones al conocer a extraños (reunirnos sólo en lugares públicos hasta conocernos mejor, por ejemplo). Pero si procedemos como corresponde, las recompensas pueden ser un flujo de sincronicidad más rico.

Información que Llega en el Momento Justo

Otro hecho sincrónico importante es la experiencia de reci­bir en el momento indicado una información que necesitamos. Esta experiencia comienza a veces con una repentina sensación de expectativa aumentada. Podemos estar en cualquier parte, en una situación de trabajo o de ocio, cuando empezamos a sentir que algo importante está por ocurrir. Al analizarlo más tarde, de vez en cuando percibimos cierta levedad en nuestro cuerpo o una sensación de que todo lo que nos rodea se vuelve más luminoso y liviano. Algo nos dice que nuestra vida está a punto de tomar un rumbo importante.

Cómo llega la información es siempre un misterio. En ge­neral, nos llega a través de otro ser humano, ya sea en sus palabras o por medio de sus acciones. También puede venir en un libro, una revista o una noticia. Pero siempre es la perspectiva, la investigación o la idea de un ser humano sobre el mundo que nos llega justo en el momento indicado para ampliar nuestra conciencia.

Nuestra sensación de que la información nos está llegando quizá derive de que hemos integrado todos los pasos de crecimiento necesarios para establecer nuestra aptitud al siguiente capítulo en la historia de nuestra vida. Tuve una experiencia de este tipo referida a mi comprensión de las luchas humanas de poder. Hasta ese momento, entendía con claridad que los seres humanos competían entre sí de maneras irracionales, pero sabía que las luchas de poder podían llegar a comprenderse mejor. En cierto momento tuve la intuición de que estaba a punto de dar un paso en ese sentido.

Durante un tiempo no pasó nada. Entonces, un día iba manejando y me di cuenta de que una librería en especial me había llamado la atención. Entré y empecé a recorrerla. Sentía que aumentaba mi expectativa. En ese preciso instante, por lo menos a dos metros de donde estaba, vi un libro. Aun a esa distancia, el color y el diseño gráfico se destacaban de entre todos los demás libros apilados alrededor. Me acerqué con rapidez para encontrar Escape from Evil, de Ernest Becker, un texto que aborda la forma en que los seres humanos tienden a fortalecerse a expensas de los otros para sentirse más a salvo y adquirir un mayor sentido de autoestima y bienestar. Ése fue el paso clave que me faltaba en mi comprensión de las luchas de poder.

En suma, las claves más importantes para aprender a aprovechar las distintas sincronicidades de nuestras vidas son estar atentos y tomarnos el tiempo necesario para analizar lo que está pasando. Para hacerlo, cada uno de nosotros debe crear en su vida una cantidad suficiente de lo que llamo tiempo de deriva: tiempo en el que no hacemos nada más que dar vueltas, pasar canales de televisión, echar un vistazo al diario o caminar por la calle atentos al mundo que nos rodea. Si piensa en un amigo, pase a verlo y vea qué sucede. La Internet también es una fuente interesante de información en este sentido. Debemos tener presente, no obstante, que cualquiera puede poner cosas en la Internet. No hay correctores ni nadie que verifique la exactitud de los hechos y ningún editor es responsable del contenido.

La Relación de la Sincronicidad con Nuestras Creencias Religiosas

Para algunos, relacionar la percepción actual de la sincronicidad con sus creencias religiosas es un problema. Sin embargo, creo que en la mayoría de los casos no hay conflicto. Al empezar a percibir las coincidencias en nuestra vida, el mis­terio nos pone frente a frente con las cuestiones espirituales más profundas de la vida. ¿Qué es esta fuerza que parece arrastrarnos hacia nuestro destino? ¿Nuestra vida tiene un propósito divino? ¿Cómo se nos revela ese propósito, exactamente?

La mayoría crecemos por lo menos con una idea de tradición religiosa. Si no estamos comprometidos en forma personal con una perspectiva religiosa, tenemos amigos allegados o parientes que sí, y que creen profundamente en los principios de su fe. Yo creo que la mayoría de los que están comprometidos de esta forma con una religión particular actúan siguiendo un impulso interior honesto tendiente a mantener vivas sus contribuciones únicas al mundo. Este impulso común garantiza a la sociedad humana más amplia una gran diversidad de creencias religiosas a través de las cuales podemos analizar muchas opciones y de esa forma crecer. En mi opinión, cada perspectiva religiosa positiva contiene una parte importante de verdad. El diálogo general entre las distintas religiones, pese a ser vago y fragmentado, es no obstante fundamental para nuestra evolución actual hacia una mejor comprensión espiritual general.

Nuestra percepción de la sincronicidad no indica por sí misma que una tradición religiosa sea más ventajosa que otra. La sincronicidad, al igual que la nueva conciencia espiritual general que estamos construyendo, es apenas la concientiza­ción de la forma en que lo divino obra en nuestras vidas. Todas las grandes religiones -hinduista, budista, judía, cristiana, islámica-, al igual que muchas tradiciones chamánicas, comparten la idea de responder a la voluntad de Dios. Dicho de otro modo, a todas les preocupa nuestro crecimiento hacia la unidad con una deidad o entrar en comunión con la fuerza creativa implícita en la condición humana. Nuestra nueva conciencia de la sincronicidad es sólo la percepción o la experiencia de nuestra conexión con esta fuerza divina.

Recuerdo haberme planteado esta cuestión de hacer la voluntad de Dios cuando era chico en una iglesia rural protestante. Aun entonces, en mi mente no había duda de que esa Iglesia particular y la comunidad circundante eran especiales. El apoyo de la comunidad y la interacción afectuosa llevaban a ayudar en los trabajos y a responder con rapidez a la enfermedad en la familia de algún miembro. El cristianismo protestante que practicaban los miembros era asombrosamente abierto y carente de prejuicios para la época.

Para la teología de esta iglesia en particular era esencial la experiencia de la conversión, la aceptación del cristianismo. Pero el supuesto implícito era que después cada uno debía descubrir y luego seguir la voluntad de Dios para su propia vida. De chico, me sentía frustrado porque nadie hablaba a fondo de cómo se podía encontrar y seguir la voluntad de Dios. Por supuesto, era una época en la que la sociedad se hallaba en la cima de su actitud secular y materialista. No obstante, yo estaba lleno de interrogantes: ¿Cuál es la naturaleza de este Dios con el cual debemos comulgar? ¿Cómo se experimenta la presencia divina? ¿Cómo es realmente estar en armonía con la intención divina? Los otros miembros de la iglesia no tenían respuestas a estas preguntas. Pero su expresión me hacía ver que las sabían, aunque no tenían palabras para expresarlas.

Más en La Nueva Era
El Nuevo Paradigma Evolutivo

En aquella sesión, Vernon Rowland de la U. de Case Western Reserve, predijo que este...

La Conspiración de Acuario

Marilyn Ferguson.- Año Cero Es la apasionante crónica de las fuerzas espirituales e intelectuales que...

Cerrar