Este aumento potencial de presencia en situaciones peligrosas es utilizado por algunas personas, tipos aventureros o atléticos, para buscar o planear situaciones peligrosas, que haga necesario para ellos el estar intensamente presentes. No estamos hablando de la persona que busca una excitación emocional, involucrándose en situaciones peligrosas. Este potencial de situaciones de extraordinaria coacción es reconocida y utilizada por algunos sistemas de desarrollo personal. El discípulo es estimulado a permanecer despierto y presente en situaciones de extrema dificultad emocional o fatiga física. En tales momentos la mente común de cada día no puede funcionar. El individuo tenderá a descargarse emocionalmente o irse a dormir, si la fatiga es el resultado de prolongada falta de sueño. Pero si se mantiene despierto, y voluntariamente intentando estar presente en esta situación, podría emerger de él una inteligencia o una fuerza que cambiaría todo su estado.

En el Budismo Zen esto se logra dando al discípulo un koan, una frase o pregunta enigmática que no puede ser entendida por la mente discursiva. La persona la examina en todas las formas posibles para ella, hasta que llega a un agotamiento mental y emocional. Si está listo, y la situación está madura, un momentáneo silencio y quietud en él le traerá un destello de satori, una realización sin emoción y sin palabras. Los seguidores inexpertos generalmente asumen que la realización debe ser una especie de percepción interna. Sin embargo, las realizaciones más profundas en el Zen son chispazos de plenitud de ser, de ser tal cual se es, de la presencia de realidad. La realización profunda es la experiencia de la presencia.

G. I, Gurdjieff, el maestro ruso, usaba el método de someter a los estudiantes a extremo rigor. Frecuentemente ponía a sus discípulos en situaciones tan difíciles que la mayoría de ellos creía que no era posible tolerar. Los estudiantes debían caminar largas distancias varios días, más allá de su capacidad ordinaria de soportar, o debían realizar por días tareas domésticas sin dormir.

Algunos pensaban que el propósito de estos esfuerzos era lograr cierta clase de fuerza y resistencia, lo que es parcialmente verdadero. El real significado de aquellas situaciones emerge cuando comprendemos que se suponía que al mismo tiempo los estudiantes practicaran el recuerdo de sí. El recuerdo de sí es definido aquí como poner atención a la vez al ambiente interno y externo. Algunos de sus estudiantes afirman que el recuerdo de sí también significa mantenerse consciente de que uno está poniendo atención.

En efecto, esta práctica es solamente un ejercicio que conducirá a su tiempo a un real recuerdo de sí, que no puede ser explicado a una persona que nunca lo ha experimentado. Si Gurdjieff hubiera significado por recuerdo de sí dividir la atención en dos -una parte dirigida hacia el interior y otra parte hacia el exterior- habría dicho: ponga atención hacia adentro y hacia afuera. Para qué usar la palabra sí y la palabra recuerdo?

Uno podría argumentar que recuerdo de sí significa lo que uno experiencia internamente, más nuestra consciencia o atención, Esto incluiría nuestras emociones, sensaciones y pensamientos, más nuestra consciencia de ellos, pero esta perspectiva es limitada. Se debe a no saber que nuestra experiencia interna incluye realmente otras categorías de experiencia.

Vemos la práctica de Gurdjieff de recuerdo de sí como el primer paso, el esfuerzo inicial y necesario para que suceda un verdadero recuerdo de sí. Sin embargo, si nos limitamos a este entendimiento, no podríamos nunca reconocer la experiencia de un verdadero recuerdo de sí, porque nuestras preconcepciones funcionarán como barreras a nuestra experiencia.

Gurdjieff insistía que los esfuerzos usuales son inútiles para el desarrollo personal. El hablaba de superesfuerzos, esfuerzos que trascendían los límites acostumbrados de la personalidad y que no están dirigidos a satisfacer las pequeñas necesidades habituales, El hombre debe entender -decía- que los esfuerzos ordinarios no cuentan, solamente los superesfuerzos cuentan. Y así es siempre en todo. Aquellos que no quieren hacer superesfuerzos harían mejor en renunciar a todo y cuidar de su salud.

Superesfuerzo significa un esfuerzo más allá del esfuerzo que es necesario para obtener un propósito dado, decía Gurdjieff.

Imagine que he estado caminando todo el día y estoy muy cansado, El tiempo está malo, está lloviendo y hace frío. En la tarde llego a casa. He caminado tal vez veinticinco millas. En la casa hay cena: está caliente y agradable. Pero, en vez de sentarme a comer, salgo a la lluvia otra vez y decido caminar otras dos millas a lo largo del camino y luego volver a casa. Esto sería un superesfuerzo. Mientras iba a casa era simplemente un esfuerzo y éste no cuenta. Iba en mi camino a casa; el frío, el hambre, la lluvia, todo esto me hacía caminar. En el otro caso, yo camino porque yo mismo decido hacerlo. Esta clase de superesfuerzo llega a ser aún más difícil cuando yo no lo decido, sino que obedezco a un maestro, el que en un momento inesperado requiere de mí un nuevo esfuerzo cuando yo había decidido que los esfuerzos por el día estaban terminados.

Por supuesto que tales superesfuerzos desarrollarán fuerza y voluntad; pero Gurdjieff está más interesado en el recuerdo de sí que en el fortalecer la capacidad de resistencia de una persona. Ciertamente, parte del propósito yace en desarrollar esta capacidad, pero no es el propósito principal. Un individuo necesita solamente alistarse en el ejército para aprender resistencia; no necesita trabajar con Gurdjieff.

El método de Gurdjieff es para causar una fricción entre la consciencia del individuo y sus manifestaciones habituales, así en el tiempo y las circunstancias correctas emergerá de él un sabor del recuerdo de sí. Al escribir acerca de considerar cómo lograr ciertas tareas que él se puso a sí mismo, él describe cómo la totalidad de sus reflexiones lo conduce a la convicción de que podía realizar todas sus tareas como resultado de las fuerzas que emergerían de la fricción de su consciencia con las manifestaciones automáticas. El describe cómo al final de esta percepción todo mi ser estaba lleno por un singular sentimiento de alegría, nunca hasta ahora experimentado… Simultáneamente con esto, dentro y por sí sólo, sin ninguna manipulación de mi parte, apareció por decirlo así el recuerdo de sí, también con un vigor nunca experimentado antes.

Es obvio que aquí Gurdjieff se refiere al recuerdo de sí como una sensación y no como una actividad o un discernimiento. Pero nos preguntamos, sensación de qué? El dice que es la sensación de recordarse a sí mismo. Pero nosotros estamos tratando de entender lo que recordarse a sí mismo significa. Hasta aquí solamente entendemos que el recuerdo de sí es una sensación de algo.

Entendemos aquí que esta sensación no es otra cosa que la sensación de presencia en uno mismo. Los métodos de Gurdjieff fueron diseñados para ayudar a la persona a estar tan presente en aquellas situaciones de esfuerzo que la presencia llegue a ser una experiencia palpable y definida. Cualquiera que tenga una impresión de Gurdjieff a través de experiencia personal o a través de sus escritos y obra, sin duda tendrá una experiencia de Gurdjieff como presencia. Podemos llamarlo poder, podemos llamarlo voluntad, o podemos llamarlo fuerza. No obstante, la impresión es definitivamente la de una presencia impresionante y poderosa. Esta es una presencia que nos confronta. Es una presencia que está más allá de las palabras y de acciones específicas, una presencia que es Gurdjieff.

Y la presencia de Gurdjieff es Gurdjieff, Por eso es que él usa el término recuerdo de sí. Es él quien está presente como una presencia verdadera y palpable, más allá de sus palabras, sus ideas, sus acciones. Así podemos decir que lo que significaba recuerdo de sí es justamente eso. Es el recuerdo de sí mismo. Gurdjieff empleaba la frase literal y simplemente. La gente que no lo entiende hace que esto suene totalmente complicado, pero cuando el recuerdo de sí ocurre, se ve literal y simple; lo que es real en la persona está presente, recordado después de ser olvidado. Gurdjieff tituló su último libro: La vida es real solamente entonces, cuando yo soy. Hay realidad solamente cuando yo me recuerdo a mí mismo, cuando yo experimento que yo soy. El también asegura en el mismo libro que una persona puede hacer -es decir, actuar consciente e intencionalmente, y sin condicionamiento- sólo si está presente, si existe conscientemente.

Aquí recordamos aquellas situaciones de extraordinaria dureza donde un individuo puede actuar no obstaculizado por los habituales estados de consciencia. Así, de acuerdo con Gurdjieff, estas situaciones involucran estados de recuerdo de sí. Lo que llamamos presencia se ve aquí como la presencia de lo que es real en una persona. Estoy presente significa Lo que es real en mí está aquí. Es la experiencia consciente de existencia. Es la experiencia de yo soy.

Aunque hemos hecho la conexión entre presencia, recuerdo de sí, y la experiencia de yo soy, una persona podría objetar que es muy vago y nada ha sido probado hasta ahora. Esto es verdad. No estamos tratando de probar nada. Este no es un razonamiento lógico. Estamos solamente buscando una apreciación, un saborear un reino de experiencia que la mente no puede captar directamente. Este es un reino que no se puede alcanzar por la lógica y la argumentación. Puede sólo ser experimentado directamente, y por eso hay escuelas y sistemas dedicados sólo a originar y desarrollar esta experiencia.

Al discutir el uso del recuerdo de sí de Gurdjieff, hemos sido capaces de conectar la experiencia de presencia con la experiencia de existencia. Estoy presente es la experiencia consciente de yo existo. Es la consciencia de una presencia viviente que existe, que es, no es simplemente la consciencia de los muchos pensamientos, sentimientos y emociones, por lo que el darse cuenta es el requerimiento preliminar del recuerdo de sí, y no el recuerdo de sí como tal.

Gurdjieff llamó a la verdadera parte de nosotros, la parte que puede tener la experiencia de yo soy, nuestra esencia. El definió la esencia como la parte con la cual nacemos y que no es el producto de nuestra crianza o educación. Así en la experiencia de presencia lo que está presente es la esencia, nuestra verdadera naturaleza, la cual es independiente del condicionamiento.

Presencia y esencia son lo mismo. Hemos discutido la presencia para dar un sabor de lo que es la esencia. Como vemos, la esencia es la parte de nosotros que es la experiencia del yo soy. La esencia es la experiencia directa de la existencia, Por supuesto la esencia puede experimentarse como otras cosas, tales como amor, verdad, paz, etc. Pero el sentido de existencia es su característica más básica. Es lo más claro, es el aspecto más definido que lo separa de otras categorías de experiencia. La esencia es, y eso es lo más básico de su experiencia.

Esta experiencia de yo soy, de directa aprehensión de existencia, no es una experiencia mental o emocional y no puede ser comprendida desde las acostumbradas perspectivas de experiencia, La mente puede pensar acerca de la existencia, pero no puede alcanzarla. Nosotros hemos visto esto al discutir la presencia. La respuesta a la pregunta Qué es la esencia? es Aquel dentro de nosotros que puede tener la experiencia de yo soy. La esencia es la única parte dentro de nosotros que está directamente consciente de su propia existencia. Consciencia de su existencia es una intrincada cualidad de la esencia. Un autor tibetano dice: Por lo tanto, (experiencialmente) un estrato fundamental de existencialidad (Sku), y una fundada y prístina cognitividad (ye-shes), habiendo existido como tales desde el principio, por lo que una no puede ser añadida o sustraída de la otra, están presentes como la misma naturaleza del sol (y su luz).

Uno podría argumentar que toda la gente sabe que existe, aunque no pudieran conocer su esencia. Esto es a la vez verdadero y falso. Ellos saben que existen, pero no lo saben directamente. El acostumbrado conocimiento de la existencia es a través de la inferencia: no es un conocimiento directo. Este punto ha sido discutido extensivamente por los filósofos. El modo habitual del conocimiento de la existencia es sintetizado por Descartes, Cogito ergo sum (Pienso, luego existo). Podemos inferir la existencia solamente por variadas clases de experiencia. Generalmente pensamos que existimos porque podemos ver nuestros cuerpos, oír nuestras voces, sentir nuestras sensaciones, etc. Descartes fue más refinado al decir que nosotros sabemos que existimos, porque sabemos que pensamos.

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