Así hay siempre una inferencia de alguna percepción y la inferencia es algo de lo cual tenemos una idea muy vaga. Cuando una persona dice: Yo pienso, luego existo, qué quiere decir la persona por yo?, tiene claridad de lo que significa?

Y porque hay inferencia, no hay tal certeza. Podría ser lógico, podría ser una certeza existencial real, profundamente sentida. La certeza no existe en la inferencia porque la certeza de la experiencia existencial necesita la experiencia directa, de hecho, la más directa percepción y experiencia. Y ésta es la de identidad, cuando somos lo que experimentamos, cuando la percepción es tan directa, cuando lo que percibes y lo que es percibido es la misma cosa. Esto es exactamente la experiencia de esencia.

Aquí no hay inferencia de algo más. Es la experiencia más directa. El que experimenta y la experiencia son la misma cosa. No hay separación entre sujeto y objeto. El sujeto y el objeto son lo mismo: la esencia.

No es solamente que no hay inferencia. No hay tampoco un medio que permita la percepción. Generalmente hay un medio intermediario que posibilita al sujeto experienciar un objeto, Cuando el ojo ve un objeto el medio intermediario es la luz, pero cuando la esencia es consciente de sí misma, no hay intermediario. El objeto, el sujeto y el medio de percepción son todo lo mismo. También el órgano de percepción es la esencia misma. Hay en la experiencia solamente esencia. La esencia es el sujeto. La esencia es el objeto. La esencia es el medio de percepción, la esencia es el órgano de percepción. La esencia es la experiencia. No hay separación alguna, no hay dualidad y no hay diferenciación.

La experiencia de la esencia como existencia, la experiencia de yo soy no es como si hubiera un sujeto que es el actor de la existencia. El yo y el soy no están separados, El yo soy es una experiencia unitaria. La naturaleza de la esencia, del verdadero sí mismo, es existencia. El yo mismo es existencia.

Así, es más preciso decir que la parte de mí que existe está presente. La esencia es la única parte de mí que realmente existe, en el sentido de experimentarse a sí misma como pura existencia, pura presencia.

Hemos investigado la cuestión de la presencia y hemos visto que la presencia es la presencia de nuestra esencia. Es la parte verdadera en nosotros, la parte no condicionada o producida por el ambiente. Es nuestra intrínseca naturaleza. Hemos visto que la esencia es la única parte que está consciente de su propia existencia directa e íntimamente, y con certeza.

A. H. Almaas

Traducido y extractado por Sofía Roepke de:
“Essence”
Samuel Weiser Inc.

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