Objetivo

El objetivo de activar la intuición es la de poner a disposición del individuo una función de gran valor, que permanece por lo general latente y sin uso, manteniéndolo incompleto en su desarrollo. Otro objetivo es el de ofrecer un instrumento de conocimiento y de aproximación a la realidad, y además un medio de relaciones interpersonales a través de la comprensión intuitiva de otros seres humanos. Adicionalmente, ayudarlo a discriminar entre una intuición genuina y una falsa o una supuesta intuición, siendo esta última generalizaciones sentimentales o nociones imaginativas sin ningún fundamento en la realidad.

Fundamentos

Así como con cualquier otra de las cuatro funciones de que habla Jung, la intuición es una experiencia psicológica. Toda persona que siente tiene emociones, experimenta como un contenido inmediato de su consciencia la emoción o sentimiento, que no busca ninguna demostración de su existencia. Lo mismo ocurre para la función de percibir y la de pensar. Hay personas de bajo desarrollo psicológico, que realmente nunca piensan en el real sentido de la palabra, y a los cuales sería inútil tratar de demostrarles
la existencia del pensamiento y del trabajo de la función de pensar y, sin embargo, el pensar existe. El mismo razonamiento sirve para la intuición. Cualquier persona que sea intuitiva, y que haga uso de la intuición espontánea y naturalmente, experimenta lo que no necesita de explicación o demostración alguna.

La esencial diferencia entre conocer por medio de la intuición y el conocer por medio de las funciones de pensar, sentir o percibir, es que la intuición tiene las siguientes características: es inmediata y directa, no mediata y progresiva como el pensamiento, es sintetizadora u holística, es decir, es una aprehensión inmediata de una totalidad, se podría decir de una Gestalt, y no de partes diferentes, colocadas juntas a posteriori para formar un todo. La intuición en su más pura manifestación está desprovista de sentimiento en el significado corriente de la naturaleza de la emoción, considerada como una reacción cálida de la personalidad, ya sea positiva o negativa, hacia el objeto percibido. La intuición, así como las otras funciones psicológicas, puede ser activada, siguiendo la ley general de que la atención e interés fomenta
su manifestación. Se ha dicho que la atención tiene poder de nutrir; y tiene también un poder de concentración. Uno incluso podría decir que tiene el poder de evocar, y que la atención realmente implica apreciación y por lo tanto valoración.