Para aclarar más la diferencia entre la acción de la voluntad en la primera y en la segunda etapa, podríamos decir que en la primera instancia la voluntad arroja activamente a los ocupantes de la habitación de la consciencia y que en la segunda, la voluntad meramente vigila la puerta para que ningún intruso pueda entrar.

Una característica de las intuiciones es que ellas son transitorias y, curiosamente, olvidadas con facilidad, a pesar del hecho que cuando entran en el campo de la consciencia son muy vívidas, y el sujeto no piensa que pueda o quiera olvidarlas fácilmente. Estas intuiciones pueden ser comparadas con un pájaro extraviado entrando en una habitación, circulando rápidamente alrededor de ésta, y luego de unos pocos segundos volar a través de la ventana. La deducción práctica de esta característica de volar es el escribir inmediatamente cualquier intuición que pudiéramos tener. Particularmente cuando recordamos el efecto distorsionador del tiempo en todos nuestros recuerdos. También, por supuesto, es un correcto procedimiento científico el escribir inmediatamente y con precisión la supuesta intuición para ser verificada posteriormente.

Antes de usar la técnica con pacientes, el primer requerimiento es evaluarla, para lo cual le solicitamos al paciente que nos cuente si alguna vez ha tenido alguna intuición. Si ha sido así, preguntarle si la ha considerado digna de confianza o no; o cual es su reacción hacia sus intuiciones, las ha sobrevalorado o se ha sentido superior debido a una supuesta habilidad intuitiva?. De acuerdo con las reacciones del paciente el acercamiento será modificado. En el primer caso, en el que se ha cuestionado el hecho de la posibilidad de intuición, su valor debe ser enfatizado y se deben dar ejemplos de ella; en el segundo caso, de sobrevaloración, la diferencia entre intuición y corazonadas o vuelos imaginativos, debe ser explicada y enfatizada.

Si el paciente al comienzo de la terapia hace un recuento de las experiencias intuitivas, esto claramente indicará la oportunidad de empezar a tratar el tema con él. Si por el contrario, el paciente no muestra evidencia de actividad intuitiva es mejor posponer el intento de tratar este sutil y difícil tema hasta que el tratamiento lo requiera, generalmente en una etapa posterior.