Y los espacios y los mundos transpersonales también tienen sus propios contenidos, temas y percepciones. En última instancia, todos los dominios son transpersonales en el sentido de que esas realidades incluyen, al mismo tiempo que transcienden, lo personal y lo individual, a modo de corrientes más amplias que van más allá del ego encapsulado en la piel y nos permiten establecer contacto con seres, con el Cosmos, con el Espíritu, con pautas y lugares que permanecen ocultos para quienes sólo abrazan las superficies y dan vueltas y más vueltas en torno a sí mismos.

Pero el hecho de que dispongamos de la posibilidad de acceder a los espacios transpersonales del mundo no significa que ese espacio se encuentre ya adecuadamente amoblado. Somos nosotros quienes debemos amueblarlo, construirlo, crearlo, modelarlo, labrarlo, fabricarlo y componerlo, una tarea que normalmente han asumido los artistas, vanguardia en el mejor de los sentidos. Convendría, pues, volver nuestra mirada hacia aquellas inusitadas ocasiones en que una cultura estableció contacto con el dominio transpersonal y lo mostró a través del arte, la arquitectura, la poesía, la pintura, la artesanía, y la expresión musical (véase, por ejemplo, en este sentido, la influencia del zen en la estética japonesa). Pero esa mirada hacia atrás sólo puede proporcionarnos indicios, porque la casa del mañana sólo puede ser decorada por los artistas del presente.

Qué aspecto tendrá el mobiliario de nuestro futuro hogar? Hoy en día nos hallamos de pie, a mitad del camino entre dos mundos, aguardando ese nacimiento. Pero no debemos olvidar que sólo los hombres y las mujeres que se hallen abiertos a lo transpersonal podrán crear, desde la profundidad de sus corazones y de sus espíritus, realidades que nos hablen en términos inequívocamente claros de las visiones del mundo de las que disponemos. Y cuanto más profunda sea la consciencia de los individuos, más mundos podrá sondear. Ése es, en última instancia, el motivo por el cual el rasgo distintivo del arte no reside tanto en el tipo de objeto como en la profundidad del sujeto.