Para no faltar a la verdad, debo señalar que mi propia experiencia con el tratamiento de los dolores generados por los bloqueos pránicos y electromagnéticos es bastante limitada, pero aun así he obtenido resultados contundentes en cuanto a la disminución y al alivio de dolores severos, lo cual me impulsa a compartir mis hallazgos radiestésicos y radiónicos que conectan a la cruz Ankh con los dolores antedichos.

Informo que mis estudios y trabajos con la sanación del dolor se iniciaron cuando tomé consciencia del rol electromagnético de la cruz Ankh, lo cual dio comienzo a una experimentación en la cual asocié dicho rol con los bloqueos energéticos del cuerpo electromagnético del ser humano (cuerpo E-M). Ese hecho fue mi piedra Rosetta que me permitió avanzar en todo lo relativo al tema Ankh, en cuanto a sus aplicaciones.

El cuerpo E-M intercompenetra todo el cuerpo biológico, siendo el campo áurico mas alejado de éste, presentando un movimiento de rotación en torno a un eje imaginario localizado a la altura de las caderas, con un giro que va hacia adelante desde la cara hacia los pies. La velocidad de rotación es normal en una persona sana.

El cuerpo E-M puede presentar patologías originadas por: bloqueos E-M en alguna parte del cuerpo biológico (causando los dolores ya comentados); por alteración en la velocidad de rotación
(causando diversos desequilibrios y molestias); y por corto-circuitos E-M en las articulaciones (causando condiciones propicias para el cáncer actual o futuro). Estas patologías pueden deberse a causas internas (mentales, emocionales, psíquicas, psico-noéticas) y a causas externas (radiaciones sutiles nocivas, chimeneas cosmo-telúricas, cruces geo-biológicos, etc.).

Las patologías señaladas las detecto radiestésicamente, lo cual es muy rápido, muy seguro, no intrusivo y de costo mínimo. Es obvio que el diagnóstico radiestésico tiene un carácter precoz, puesto que la responsabilidad profesional última es de competencia del médico alópata.

Previo a cada trabajo de sanación que acometo con la cruz Ankh, llevo a cabo un breve ritual espiritual mediante el cual decreto un conjuro de sanación para activar y potenciar su energía y para atenuar o aliviar el dolor en el paciente. En buenas cuentas, también recurro a lo que se llama la ciencia de la palabra hablada, usando el poder del verbo. (7)

A modo ilustrativo, a continuación expondré tres casos emblemáticos de personas afectadas con padecimientos dolorosos causados por bloqueos E-M.

Caso 1.- El señor RBN de sesenta años de edad, que caminaba penosamente con la ayuda de muletas, me consultó sobre un dolor muy severo en la espalda, que lo invalidaba durante los últimos cuatro años así estuviera acostado, sentado o parado; lo acompañaban su esposa e hijo.

Lo examiné radiestésicamente y determiné que tenía un gran bloqueo E-M que se presentaba a unos diez centímetros de su espalda, abarcándola de hombros a caderas con una profundidad o espesor de casi un metro, y que tenía la forma de una mochila sobredimensionada.

La sanación la acometí premunido de una cruz Ankh de 23 centímetro de altura en mi mano derecha, tomándola por el tallo y con su polaridad positiva hacia adelante. Previo a la calistenia ankhiana que ejecuté, llevé a cabo un conjuro espiritual. Luego imprimí un movimiento helicoidal dextrógiro lento al artefacto que abarcaba al bloqueo indicado y que se alejaba de la espalda hasta el límite del bloqueo, regresando después al punto de inicio. En total hice tres corridas completas del movimiento descrito. Todo el proceso fue desarrollado en el lapso de unos cuatro minutos. Casi de inmediato se produjo una atenuación parcial del dolor en la espalda con el consiguiente alivio.

A continuación, para completar el tratamiento, sometí al paciente a una inmersión en la cámara de luz de mi acumulador orgónico, para completar la relajación y sanación. Durante ese lapso realizo un trabajo espiritual, con un ritual invocatorio para crear las condiciones propicias de la sanación holística cristiana.

El paciente salió de mi consulta visiblemente aliviado de su padecimiento y caminando sin la ayuda de sus muletas; su hijo las llevaba consigo.

Este caso lo atendí hace mas de seis meses y no ha habido recurrencia del dolor.

Caso 2.- La señora ALR de 48 años de edad llegó a mi consulta acompañada de su esposo
(psicólogo), aquejada de una migraña severa que la invalidaba y que la sufría casi a diario durante doce años.

Al igual que en el primer caso examiné a la paciente y determiné que a cinco centímetros de su fontanela ella tenía un bloqueo E-M que se asemejaba a una especie de cucurucho vertical de casi un metro de longitud.

Empleé el mismo procedimiento anterior, ahora con movimientos helicoidales dextrógiros horizontales lentos, desde la cabeza hacia arriba, completando también las tres corridas en unos cuatro minutos.

En este caso el alivio parcial fue muy rápido y después de 20 minutos un mayor alivio fue evidente por la transformación generada en la cara de la paciente. Su rostro cambió y se vio relajado, risueño y con la mirada brillante.

Caso 3.- La señora FPA de 49 años de edad llegó a mi consulta aquejada de dolores muy severos de cabeza y cuello. Al examinarla detecté dos bloqueos E-M en la cabeza, uno en la frente de dos metros de longitud y el otro en la fontanela de un metro de longitud. En ella también detecté un bloqueo pránico que abarcaba cabeza, cuello y hombros: era una especie de campana bioplasmática de 73 centímetros de espesor. Detecté además una espondilitis con una hernia entre la tercera y cuarta vértebras cervicales.

Los bloqueos fueron tratados en forma similar a los dos casos anteriores y a la espondilitis se le aplicó sanación espiritual. Los resultados fueron similares a los ya descritos.

Continúa en “Radiestesia y Sanación con la Cruz Egipcia Ankh (parte 2)”

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