En 1949, apareció un nódulo maligno en su codo izquierdo, era un fibrosarcoma. Fue operado sin resultados positivos, porque el tumor recidivó al poco tiempo. Para salvarle la vida habría sido necesario amputarle el brazo, desarticulándolo desde el hombro; pero, en la India, el cuerpo de un hombre santo no debe ser mutilado. El se negó a nuevas intervenciones locales, diciendo: Tener cuerpo es ya una enfermedad, para qué prolongarla?

Tranquilizaba a sus devotos diciéndole que él no sufría, que sólo lo hacía el cuerpo. A medida que se iba debilitando, su rostro se volvía cada vez más radiante. Su último esfuerzo y enseñanza estuvieron dirigidos a hacerlos comprender que no debían abatirse pensando que él los abandonaría: Adónde podría ir Bhavagan?

El 14 de abril de 1950 supo que su vida terrena había llegado a su fin. Pidió que lo sentaran en su cama. Sus devotos cantaron uno de sus himnos compuestos en honor de Arunachala. Al oirlos, abrió sus ojos que se iluminaron, unas lágrimas resbalaron por sus mejillas, y con una sonrisa de indescriptible belleza, sin lucha, sin agonía, emitió su último suspiro.

A esa misma hora, muchas personas dijeron haber visto pasar una estrella en dirección a la cumbre de Arunachala…

Sri Ramana no era un filósofo ni desarrollaba teoría alguna en su enseñanza. Pero se puede decir que enseñaba el Advaita más puro, que es el reconocimiento del Verdadero Ser como nuestro propio Yo y el Yo del Universo, y el de todos los seres. Esta es la suprema y última verdad que transciende todos los demás niveles de doctrina. Esta doctrina de la No-Dualidad es la más sencilla, así como la más profunda, constituyendo la Verdad Ultima, más allá de todas las complejidades de la cosmogonía.

No-Dualidad significa que sólo el Absoluto es. El Cosmos entero existe dentro del Absoluto, quien, sin embargo, permanece inalterado e inmanifestado. En resumen: el Absoluto es el Yo del Cosmos y de todo ser. Por lo tanto, al buscar nuestro Yo, preguntándonos incesantemente Quién soy yo? hace posible que un hombre realice su identidad con el Ser Universal. El estado supremo es realizar la identidad con el Yo, una vez extinguido el ego.

Sri Ramana enseñaba dando respuestas específicas a las necesidades y preguntas de los devotos. Por lo general, se negaba a satisfacer la curiosidad que iba más allá de la propia realidad del que preguntaba, Por ejemplo: Porqué queréis saber de Dios antes de conoceros a vosotros mismos? Averiguad primero quién sois.

Se puede afirmar que su enseñanza no era una filosofía en el sentido literal de la palabra, ya que no instruía a sus seguidores a pensar en problemas sino, al contrario, a eliminar sus pensamientos. Enseñaba que un hombre es idéntico con el Yo: Ser puro, Consciencia pura, Felicidad pura – Sat, Chit, Ananda – pero que la mente crea la ilusión de una individualidad independiente. En el sueño profundo, la mente no trabaja y el hombre es uno con el Yo, pero de un modo inconsciente. En el Samadhi es idéntico con el Yo de modo consciente, no en la oscuridad sino en la Luz.

No siempre es fácil este camino que debemos recorrer para averiguar quienes somos. El hombre camina
por senderos polvorientos como aquel buscador que pasó años vagando por tierras extrañas en busca de
un tesoro, mientras él, a su vez, era buscado por ser el heredero de una gran fortuna. En el centro de nuestro ser mora ese maravilloso Ser Superior, pero para llegar a él, debemos abrir un sendero entre los pensamientos que nos impiden el paso obligándonos a prestar atención al mundo material externo. Nuestros cinco sentidos se aferran a ese mundo material en busca de contacto con la gente, con los objetos y las diversiones.

Cuando el hombre se pregunta, quién soy?, da el primer paso en un largo camino que terminará sólo cuando haya encontrado la respuesta. El cuerpo, las emociones y la mente cambian y pasan, pero a través de ellos el Yo permanece inalterable como el Espectador silencioso de este mundo cambiante y perecedero. Conocer ese Yo es encontrar ese punto de Consciencia desde el cual puede tener lugar la observación de nuestros estados de ánimo fluctuantes y de las igualmente fluctuantes circunstancias que nos rodean. Para esto debemos descender dentro de nosotros mismos y buscar de donde proviene esta consciencia de ser Yo.

En este descenso, podemos darnos cuenta que el cuerpo no es el Yo por el sólo hecho de observar que, mientras dormimos, el Yo se retira del cuerpo suprimiendo en él la consciencia de ser. Esta inconsciencia del cuerpo durante el sueño, nos indica que el Yo es meramente un visitante del cuerpo.

La segunda etapa de investigación es someter la naturaleza emocional al análisis. Somos deseo, cólera, esperanza, odio, etc.?, En este caso, también nos sirve el argumento del dormir profundo. En ese estado qué ocurrió con nuestras emociones? dónde se fueron?. Esto significa que nuestro Yo es diferente a nuestras emociones.

La tercera etapa es, soy Yo el intelecto?. Basta analizar lo que permanece una vez que se eliminan los pensamientos. Fácilmente nos damos cuenta que no existe una cosa como la mente aparte de los pensamientos, ya que ellos mismos son los que la constituyen. Por lo tanto, tampoco soy el intelecto.

Hasta ahora hemos utilizado en nuestra indagación a la mente como instrumento. Al actuar concentrada y dirigida, nos ha sido útil; pero no basta para llegar a la esencia sutil del Yo. Para eso necesitamos un nuevo instrumento: la intuición, que es la comprensión inmediata. Ella está a nuestro alcance dentro de nosotros
y todos podemos descubrirla. Se despierta cuando las ondas del pensamiento dejan de agitarse en la superficie del espíritu. Por eso es tan importante reducir su actividad.

Para despertar la intuición, habría que seguir un doble proceso: primero, canalizar el pensamiento dirigiéndolo hacia una idea abstracta y elevada, y segundo, controlar la respiración. Después de meses de práctica, la persona se transformará en alguien más sensible a lo sutil. Una vez despertada la intuición, es el momento para volver a indagar Quién soy?.

Deberá esperarse un tiempo meditando tranquilamente para hacer más adelante un pedido humilde y silencioso dirigido al Yo a fin de que revele su existencia. Este camino de indagación es fundamental, puesto que el Yo es la fuerza oculta de la vida, la que sostiene al hombre y le permite vivir. Es nuestro Creador y nosotros somos su creatura.

Es un trabajo largo en el tiempo, ya que se requieren años de práctica para alcanzar el contacto con el Yo, aunque los resultados de la concentración se harán notar a mediano plazo. Habrá cambios en nuestro ser interior que se reflejarán en nuestro entorno como tranquilidad, paz, mayor amor y compasión hacia los que sufren, tolerancia y comprensión para nuestro prójimo.

Patricia Zárraga

Más Información:
Brunton, Paul.- La India Secreta.- Editorial Kier
Brunton, Paul.-La Búsqueda del Yo Superior.- Editorial Kier
Brunton, Paul.-El Sendero Secreto.- Editorial Kier
Brunton, Paul.-La Realidad Interior.- Editorial Kier
Ramana Maharshi.-Sri Ramana Guita.- Sirio
Ramana Maharshi.-La Esencia del Autoconocimiento.- Yug S. A.
Ramana Maharshi.-Pláticas con Ramana Maharshi.- Editorial Kier