La Ciencia y la Espiritualidad

La Ciencia y la Espiritualidad

Después de una feroz oposición, la ciencia y la espiritualidad han terminado en el siglo XX en una coexistencia pacífica: el enfoque científico ya no prohíbe la hipótesis de una trascendencia. Mejor aún, se diría que en lo sucesivo todas las ciencias plantean la cuestión central de un sentido que escapa a la razón pura.

Tiene la ciencia algo que decir sobre el sentido ? Resulta audaz plantear una pregunta tal porque, para las dos escuelas que han dominado el pensamiento científico del siglo XX – el materialismo y una espiritualidad que llamaría “separacionista” – la respuesta es no. En efecto, después del impulso científico del siglo XIX, se ha establecido un modus vivendi. Los materialistas y los espiritualistas admiten ambos que la ciencia no es todopoderosa, que ella no posee la Verdad con mayúscula y, por lo tanto, no puede prohibir la fe. Sus posiciones científicas no difieren: la ciencia no tiene nada que decir sobre el sentido, se trata de dos dominios separados y la cuestión del sentido depende de las convicciones de cada uno.

Es cierto que esta posibilidad, debida al derrumbamiento de la supremacía de la ciencia, es ya en sí una gran novedad porque, tanto para los científicos de antes de la Primera Guerra Mundial como para el gran público del curso del siglo XX, la ciencia parecía oponerse a las diferentes tradiciones de la humanidad que postulaban a la existencia de un sentido. He aquí una gran noticia: después de los años veinte – aunque se necesitó tiempo para que todos fueran avisados – la ciencia admitió la posibilidad de una trascendencia. Así el premio Nobel de física, Eddington, ha podido decir, haciendo referencia al año de elaboración de la síntesis de la mecánica cuántica: “Después de 1927, ha llegado a ser posible para un hombre inteligente creer en Dios”. Atención, se trata de una posibilidad, no más que eso. Y parece apenas posible ir más lejos. En efecto, una vez descendida del pedestal donde había sido colocada, la ciencia no puede pretender llegar a conclusiones de orden ontológico; en especial porque no se puede jamás decir que una teoría científica es verdadera, sino solamente que ella no ha sido todavía desmentida por la experiencia.

Un paso más:

Lo que estamos ensayando aquí es ver cómo podría ser posible dar un paso más (sólo un pequeño paso suplementario) a partir de esta posición tan razonable que parece imposible de superar.

El primer punto esencial es de orden metodológico. Cuando se habla de consecuencias de las nuevas teorías científicas no se separa lo suficiente, a menudo, los hechos que hablan a favor de otro nivel de realidad de aquellos que conciernen a la existencia de un sentido en ese otro nivel. Para los materialistas, lo real existente se confunde con lo real observable o que será observado en el futuro. La existencia de un otro nivel de realidad, que no sería ni observable ni detectable, evidentemente no le concierne a la ciencia. La eventual demostración científica de ese otro nivel constituiría entonces una pequeña parte del paso que buscamos efectuar. Pero esto no es suficiente, pues nada garantiza la existencia de un sentido en aquel otro nivel (podría allí reinar el caos). Además, hay “materialistas inteligentes” que admiten la existencia de un otro nivel. Ser materialista es ser extraño al universo, es tener proyectos y sentimientos en un universo que no tiene ni lo uno ni lo otro. Ser creyente es, al contrario, sentirse en su casa en el Universo, es pensar que este tiene, como nosotros, proyectos y sentimientos. Aquí está la verdadera pregunta: somos o no extraños al Universo ?

Los documentos del expediente:

La Física Cuántica.- Es verdad que una onda no es más espiritual que una partícula, pero esta “decosificación” de la materia que efectúa la física cuántica – el hecho que los constituyentes fundamentales de los objetos no sean objetos – es una situación menos confortable para un materialista que la precedente. Se accede así a un nivel de complejidad de lo real donde ciertas certidumbres se disuelven. Se podría a continuación hablar resueltamente de otros niveles de realidad con el aporte de la no-separabilidad, esta influencia misteriosa que liga dos partículas escapando al espacio y al tiempo. Existe así una “causalidad global” en el universo la que – cualesquiera que sean las implicaciones consideradas – necesita la existencia de ese otro nivel.

La Astrofísica.- El big-bang no es la prueba de un comienzo del universo, porque no es posible remontarse más allá del tiempo de Planck (10 -43 segundos “después” de un comienzo supuesto); pero él hace que esta hipótesis sea al menos tan probable como su contraria, según lo dijo Xuan Thuan: “La noción de creación introducida en el pensamiento cosmológico por santo Tomás de Aquino en el siglo XIII – después desechada con desdén por Laplace y sus sucesores – encontraría así un soporte científico en el momento en que menos se lo esperaba”. Por el contrario, la existencia de una reglamentación particularmente precisa del universo sin la cual la vida no hubiera podido aparecer, plantea directamente la cuestión del sentido. Es sobre él que el físico de Princeton, Freeman Dyson, se apoya para responder a la pregunta fundamental, la de nuestra relación con el Universo: “Yo no me siento extranjero en el Universo; mientras más examino y estudio en detalle su arquitectura, más descubro pruebas de que él esperaba sin duda nuestra venida”, contradiciendo así directamente a Monod, quien afirmaba: “El hombre sabe por fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo de donde él ha emergido por azar”.

La Biología.- En la visión darwiniana y neo-darwiniana la vida es un largo río tranquilo”, un continuum donde no existe verdaderamente la noción de especie, siendo continua e insensible la transformación de una especie en otra. Bajo la evidencia de hechos ligados a la anatomía comparada como a la paleontología, las teorías actuales de la evolución han debido revisar este juicio. Así Stephen ]ay Gould nos dice que la evolución se parece más bien a la vida de un policía: largos períodos de inactividad entrecortados por algunos minutos de terror. También un paleontólogo como Roberto Fondi, un biólogo molecular como Michael Denton defienden una concepción como esa, en la que son los tipos (hombre, perro, mariposa, callampa … ) que existen y no habría intermediarios entre ellos. Pero cómo podría ser el paso de un tipo a otro un fruto del azar? Este concepto ha sido fuertemente reforzado por los trabajos de Anne Dambricourt mostrando la existencia de embriogénesis fundamentales”, verdaderos “planos de organización” sobre los cuales reposan los tipos.

Esto plantea inmediatamente el problema de la existencia de arquetipos, correspondiendo a las ideas” según Platón, especie de “atractores” dirigiendo las macromutaciones necesarias para pasar de un tipo a otro, y nos envía de vuelta a esta noción de otros niveles de realidad.

La biología da cabida también a la cuestión del sentido. El célebre argumento de William Paley, según el cual al encontrarse un reloj en el desierto, se tendría que postular la existencia de un relojero y no su fabricación a partir de la erosión producida por el agua y por el viento; por lo que – enfrentados a un sistema viviente – es preciso postular un creador, ha sido refutado por David Hume. Según él, la analogía entre sistemas vivientes y máquinas es muy imperfecta. Para llegar a la conclusión de que un objeto es debido a un creador inteligente, es preciso que la analogía con una máquina sea muy fuerte.

Pero Michael Denton ha hecho notar que para una civilización primitiva un objeto como una calculadora no sería considerado un artefacto, pues se trata de una técnica demasiado avanzada para que pudiera ser concebible por una civilización de ese nivel. Por lo tanto – según él – el progreso de la bioquímica y de la biología molecular invalidan la crítica de Hume: ”En todas las direcciones hacia donde dirija su mirada, el bioquímico que camina a través del fantástico laberinto molecular percibe dispositivos y aplicaciones que le recuerdan la tecnología más avanzada de este siglo. Nosotros hemos observado un mundo tan artificial como el nuestro, tan familiar como si hubiéramos colocado un espejo delante de nuestras propias máquinas.” El no titubea en concluir con una de las frases más audaces escritas por un biólogo contemporáneo: La hipótesis de la creación inteligente de la vida es un concepto metafísico a priori que debe entonces ser rechazado como desprovisto de todo valor científico. Al contrario, el deducir una creación es una inducción a posteriori que procede ineludiblemente de la lógica de la analogía entre sistema viviente y tecnología avanzada. Aun si esta conclusión pueda tener implicaciones religiosas ella no depende de presuposiciones religiosas.”

La Neurología.- Se localizan cada vez mejor las áreas visuales, auditivas, del lenguaje, pero – como lo han mostrado Libet y Lambert – hay algo que escapa a toda representación en términos de neuronas, y ese algo es lo esencial, es la unidad de la mente humana, nuestro “yo consciente”.

Las Matemáticas.- Einstein decía: ‘Lo más incomprensible es que el mundo sea comprensible”, indicando con ello que el solo hecho de que las matemáticas sean posibles y funcionen indica la existencia de un cierto lazo entre la estructura del mundo y la mente humana.

Recientes debates han puesto en actualidad la cuestión del “platonismo” en matemáticas. Parece claro que los conceptos matemáticos existen fuera del espacio, del tiempo y del cerebro humano.

Resumen:

Vemos aparecer en todas las grandes disciplinas científicas “cosas ocultas detrás de las cosas”. Detrás de la no-separabilidad de la física cuántica, detrás del big-bang, detrás de los arquetipos de la evolución, detrás del cerebro humano y de las matemáticas se perfila la “realidad velada”, según d’Espagnat, o “el orden implícito” de Bohm. Así parece cumplida la primera parte de “un paso más”. El principio de la entropía y el carácter de tecnología avanzada del fenómeno viviente no podrían por ellos solos probar la existencia de una finalidad. Ellos nos proporcionan, sin embargo, “síntomas de sentido”, como diría Lambert.

Debemos enfrentar ahora una objeción fundamental: en nombre de qué objetaríamos que todo esto no pueda desaparecer con los progresos de la ciencia, y que ello no vaya a hacer volar en pedazos la noción de otros niveles de realidad ? En el nombre de una “tendencia”, de un “postulado” y de un “teorema”.

La tendencia es justamente la que se manifiesta en todos los dominios científicos al mismo tiempo (con algunas decenas de años de desfase). Una de las expresiones claves de la nueva visión es el “holismo”, la idea de que el todo es más que la suma de sus partes. Si sólo se tratara de la mecánica cuántica y de la astrofísica las que fueran en ese sentido, la demostración no tendría gran valor. Pero anteriormente todas las ciencias iban en el sentido del reduccionismo y del materialismo Entonces ?

Es aquí que interviene el postulado. El consiste en afirmar que la ciencia no conocerá jamás un estado de indeterminismo comparable al existente antes de nuestra civilización – el cielo que puede caernos sobre la cabeza – ni el estado de indeterminismo absoluto que hemos conocido al comienzo del presente siglo.

Si se confeccionara un gráfico para mostrar la evolución de las concepciones científicas entre las nociones de determinismo e indeterminismo, se vería a la curva estabilizarse al medio del gráfico, lo que correspondería a una visión del mundo que yo llamaría ” semi- determinada”.

En función de un postulado como ese, aun si es concebido de una manera muy diferente, este “otro nivel de realidad” existiría siempre, una vez sobrepasada la etapa del desconocimiento científico y de la ilusión de la omnisciencia.

Algunos protestarán exclamando que no se podrían asignar límites a la ciencia. Es aquí que interviene el teorema. El teorema de Godel, uno de los postulados más importantes de este siglo, afirma justamente que todo sistema finito de axiomas contiene al menos una proposición indescifrable”. Se puede decir que se trata aquí de la demostración que no se podría jamás demostrar.

Hacia el Pensamiento Planetario

Hacia el Pensamiento Planetario

Si el pensamiento planetario os molesta, pisoteadlo, se vengará o ha sobrepasado ya las reglas antiguas?

Cómo no pensar en lo que nos hace pensar?

En el paisaje que se abre ante nosotros, inmensa decoración, campo de labranza y vasto laboratorio, paisaje terrestre y cósmico que nos excita y nos fastidia, porque todo está dicho y hecho y todo está por decir y hacer, nos iluminan las grandes sombras mientras cumplimos nuestra marcha itinerante ( iterare y errare significan lo mismo), aspirando tanto a lo fijo como a lo fluido. Las jugadas están hechas, pero el juego continúa. Todo continúa. Jugamos un final de partida? Qué sucede? Quizá todo y nada. Algo sigue su curso. El hombre, ser finito (su análisis es casi inagotable aunque limitado) entra en el más allá de la subjetividad y la colectividad. La finitud del hombre y el fin del hombre dejan todavía en suspenso muchas preguntas. De dónde venimos? Qué somos? A dónde vamos?

Estas son las preguntas antiguas. La interrogación antigua y futura parece marcar un intervalo. Tal vez para conocer mejor el tiempo, conocerlo como un bosque conoce la tempestad o la calma. El final del hombre actual está destinado a durar largo tiempo, hasta el agotamiento casi completo de las posibilidades y las realizaciones. De todas maneras, el hombre no es el último eslabón de la cadena del devenir que encadena todo en el ciclo del tiempo. Se dejará atrapar, con la ayuda del hastío de la paz y el bienestar, en los juegos guerreros de la lucha por el poder? Jugará mortalmente con la pelotita que es la Tierra hasta reventarla? Romperá otros techos? Morirá para renacer, desaparecerá, sufrirá una mudanza? El tiempo histórico parece cerrado, pero el tiempo recuperará el pasado y el presente en dirección al porvenir. Podría suceder también que el hombre se supere comenzando a situarse y comprenderse de otro modo, a considerarse como el jugador y el juguete a la greña con el mundo, el tiempo, es decir el juego, al enterarse de que las cosas no mejoran ni se deterioran. Seres y cosas giran y vuelven a girar. En tanto que el juego prosiga y nos prosiga.

 

 

Las novedades posibles:

Habrá novedades posibles, más o menos radicales? Por el momento ningún profetismo, ninguna fantasía ni ninguna utopía consigue superar este estado moviente de las cosas. Siguen mudas y vacías. Cómo se va a manifestar la negatividad? En qué sentido se hará el cambio y qué habrá que entender por cambio? Lo que existe se prolongará y se amplificará, engendrará inventos y descubrimientos, combinaciones y exploraciones. Los cambios cuantitativos de todas clases comprendida la expansión demográfica- conducirán a cambios cualitativos? Subsistiendo y desarrollándose las mismas cosas, se producirá un cambio en nuestra manera de conocerlas, experimentarlas y pensarlas? Una relación menos estrecha con los seres y las cosas se podría instaurar después de cierta saturación mundial de las conquistas modernas, después de que los pueblos subdesarrollados y la población creciente de los países desarrollados hayan quedado saturados hasta la repugnancia? Cuál es el fin de la saturación?

El hombre mismo puede sufrir una mudanza, cambiar su naturaleza ancestral, puesto que está en su naturaleza cambiar de naturaleza, para convertirse en qué? Después de las antiguas verdades errantes, confusamente reconocidas como tales, pues nada se aclara nunca por completo, podrá abrirse un horizonte, tras la vacación y la vacuidad que toman todo a broma, más allá de esta inextricable brega que liga a lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, el bien y el mal, lo esencial y lo no esencial, lo profundo y lo superficial, lo auténtico y lo no auténtico; un horizonte que englobaría y superaría las mitologías y las ideologías, las esquematizaciones conceptuales y las figuras de la representación? Cambios inéditos y todavía no reconocidos entre lo que se ha distinguido como materia y energía y lo que se cree identificar con el nombre de vida, de psiquismo y de pensamiento, distribuirán de una manera nueva las piezas en el tablero?

En un plano más espectacular se presentan igualmente otras posibilidades. Van desde pequeñas catástrofes hasta una gran catástrofe y se detienen en el umbral de los encuentros con otros seres en otras estrellas. Las pequeñas catástrofes apenas son imposibles. Las máquinas han sido hechas para descomponerse y la técnica está destinada a conocer desarreglos menores y quizá mayores. Hay que prever múltiples accidentes y malos funcionamientos que la organización cibernética total conseguirá o no conseguirá dominar. Estas pequeñas catástrofes técnicas corren parejas con los desarreglos del material humano. Cierto enloquecimiento irá en aumento, la desorientación se generalizará, las normas de la presunta normalidad se desmoronarán cada vez más, y una suave locura, que tomará aspectos maníacos, depresivos, esquizoides y paranoicos, se apoderará de los juguetes humanos.

Las técnicas psicosociológicas y bioquímicas tratarán de remediar eso. Lo conseguirán, y hasta qué punto? El problema del hastío en aumento no parece poseer una fuerza transformadora suficiente. Queda por saber si pequeñas catástrofes de y en la organización técnica de las máquinas y de los hombres pueden conducir a una nueva estrofa. Y la gran catástrofe? También ella puede ser más o menos parcial o total, de orden cósmico y sin intervención humana o desencadenada por el tecnicismo. La esperanza y la obsesión de una catástrofe final habitan desde hace mucho tiempo en los hijos del cielo y de la tierra. Todo parece precipitarse hacia su fin y nosotros participamos en ello con una mezcla de placer y de tristeza, pues amamos la fijeza del ser y la fluidez del devenir. Sin saber por qué, deseamos precipitar el fin de lo que existe. Una catástrofe cósmica que barriera la vida en nuestro planeta y lo hundiera en el silencio lleno de estrellas, con o sin la posibilidad de otro o del mismo arranque. Una gran catástrofe técnica podría no terminar con todo y dejar lugar para una nueva partida por los mismos o por otros carriles. Si fuese total se incorporaría al silencio – habitado por qué? – de un cosmos ilimitado, pero quizá no infinito.

Y la cuestión de saber si queda todavía algo y qué – cuando el lenguaje hablado por el hombre y el hombre mismo ya no existan, la cuestión última de este existe no puede menos que quedar abierta. Como no se puede hablar de lo que existía antes del hombre, con anterioridad a la vida en general, sino en términos forjados después del desarrollo del pensamiento. La existencia cósmica misma apareció en el tiempo y tendrá un fin? Qué significa, no obstante, el Tiempo a este nivel?

Qué será el pensamiento nuevo?

Frente a las perspectivas catastróficas, la humanidad trata de reaccionar proponiéndose seguir caminos cósmicamente conquistadores, llegar a otras estrellas, instalarse en ellas, explorarlas y explotarlas. Resultará algo nuevo o se tratará solamente de la expansión terrestre, de la exportación de sus riquezas y de su miseria a otros astros errantes? El hastío humano cambiará de grado o de naturaleza y cómo averiguarlo si el cambio de grado y de naturaleza es él mismo un cambio de grado o de naturaleza – en los viajes y las instalaciones interplanetarios? La colonización de otras partes del universo abriría perspectivas inéditas?

Subsiste la posibilidad de encontrar otros seres en el cosmos, parecidos o diferentes, inferiores o superiores. Nadie podría decir nada acerca de esta posibilidad. Que en el Universo de los universos no existan otros seres pensantes lo que está lejos de ser imposible- o que esté poblado por seres familiares o extraños a nosotros, no modifica en nada el destino humano, ni el Ciclo que une a seres y cosas y que puede ensancharse enormemente sin dejar de ser el mismo.


Tal vez estamos en camino hacia un pensamiento planetario, un pensamiento inseparable de la experiencia planetaria en marcha. Este pensamiento sería una continuación del pasado y una preparación del porvenir. Experimentaría lo fijo y lo fluido, sin mañanas que lloran o que cantan, es decir sin pesar por los paraísos perdidos y sin escatología. Uniría la verdad errante de la metafísica a la de la anti-metafísica, comprendiendo la verdad como una variante. El problema de lo verdadero y de lo no verdadero o de lo falso sólo puede quedar abierto.

Rechazado por los pensamientos reaccionarios, comprobantes o pedestremente progresistas, el pensamiento planetario trataría de superar las obsesiones psíquicas y psicológicas, sociales y sociológicas, tomándoles lo que tienen de bueno. Previamente parece necesario desbrozar el campo, situando y superando el naturalismo, el teísmo, el deísmo, el panteísmo, el ateísmo, el humanismo y el historicismo. Este último parece resistente y todavía no se ha desarrollado suficientemente; llevado a sus consecuencias extremas, se suprimirá a sí mismo? No hay que prever que se llegará a proponer otro acceso a la historicidad más arriesgado y más sereno? El pensamiento planetario se esforzaría por promover una nueva relación con todo lo que existe, profundizando, por supuesto, los vínculos que unen a lo antiguo y lo nuevo. Sus portadores angélicos, y diabólicos, serían más y otra cosa que especialistas o funcionarios de lo universal.

Conocer y meditar:

Conocer el pensamiento planetario equivaldría a meditar y experimentar. Cuál es el lugar de la meditación en una época que no deja ya mucho tiempo al Tiempo? La experiencia que nos lleva a través de todas las meditaciones nos obliga a experimentar todo como actores-espectadores, jugadores y juguetes, sin que podamos tomar nuestro tiempo pues es el tiempo el que nos toma – y nos indica un más allá de la representación. Abiertos a los sacrificios, a lo que dejamos caer y lo que hacemos surgir, liderados y siderales, quizá podremos responder a la provocación que nos lanza el pensamiento planetario, él mismo turbio, turbado y turbador.

Por qué se ha de llamar planetario a este pensamiento? Planetario significa, sin duda alguna, lo que abarca al planeta Tierra, al globo terrestre, y sus relaciones con los otros planetas. Es lo global. Esta concepción de lo planetario es, no obstante, excesiva en extensión y bastante vulgar y carente de comprensión. Planetario quiere decir lo que es itinerante y errante, lo que sigue un curso errante según una trayectoria – en el espacio-tiempo, lo que realiza un movimiento rotativo. Planetario indica la era de la planificación, en la que sujetos y objetos de la planificación global, de la voluntad de organización y de la previsión, son incluidos en la fijación y según un itinerario que sobrepasa conjuntamente a sujetos y objetos. Planetario nombra el reino de la vulgaridad que se extiende para aplanarlo todo, ella también más errante que aberrante. Planetario designa también, en tanto que nombre masculino y según los diccionarios, una especie de mecanismo técnico, un engranaje. El juego del pensamiento y de la era planetaria es, por tanto, global, errante, itinerante, organizador, planificador y aplanador, incluido en el engranaje.

El pensamiento planetario responde a la cualidad errante del ser en devenir de la totalidad del mundo. Qué sucede, entonces, con la verdad? Errar no significa error y aberración, falsedad, vagabundeo y mentira. Ya no hay referencia a un absoluto -ab-soluto de qué?- sino el juego de Eso. Todo no se hace relativo – relativo a qué? – sino que constituye un acercamiento a Eso, a lo inaprehensible, que no es una idea, ni una persona, ni una cosa. Es el juego del tiempo, que no nos permite coagular el ser, hipostasiar el devenir, establecer la totalidad, asentar el mundo.

La cuestión de lo verdadero y lo no verdadero (y de lo falso), de la verdad y del error (y la mentira), no queda resuelta por tanto. Inclusive habría que plantearla de otro modo. Toda cuestión es retroactiva, aventurera, y abre el porvenir. Las palabras verdadero, falso, verdaderamente, nos vienen sin cesar a la boca, y todo el mundo sabe que hay dientes verdaderos y falsos. La verdad ha sido y sigue siendo por consiguiente – una especie de alzamiento de un velo, un modo de adecuación entre el pensamiento y las cosas, un acuerdo del pensamiento consigo mismo y con la realidad, una conformidad de lo que se dice con lo que se hace y lo que es. Se convierte en cuestión, problema, interrogación en el juego del errar. No es muy diferente de la realidad, lo real, el realmente.

Eventos Sutiles

En tiempos pasados la física y la filosofía eran una, pero en 1593 Copérnico, colocando a la Tierra en órbita subordinada el Sol, precipitó una separación, a veces amarga, que ha perdurado hasta nuestros días. Recientes hallazgos en la realidad subotómica sugieren que la fisica y la metafísica pueden ser después de todo imágenes en espejo una de la otra.

A fin de examinar la aproximación de la filosofía y la física a la totalidad – y a cada uno de ellos – nos acercamos al Dr. Geoffrey Chew y al Dr. Jacob Needleman. El Dr. Chew es Profesor de Física en el campus Berkeley de la Universidad de California, en donde él formuló la teoría del “bootstrap”. Se inició en la física durante la Segunda Guerra Mundial en Los Alamos, en donde conoció a Enrico Fermi, con quien más tarde estudió en la Universidad de Chicago. El Dr. Chew es miembro de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Americana de Artes y Ciencias,

El Dr. Needleman es Profesor de Filosofía en la Universidad Estatal de San Francisco y Director del Centro para el Estudio de las Nuevas Religiones en la Unión de Graduados de Teología en Berkeley. Es autor de varios libros bien conocidos, incluyendo “Las Nuevas Religiones”, “El Cristianismo Perdido”, “El Corazón de la Filosofía”, y más recientemente, “El Camino de los Físicos”.

Leona Butler: Hay algún lugar en donde la física – o con más amplitud, la ciencia – y la filosofía se encuentren en la actualidad?

Jacob Needleman: Uno piensa en que la ciencia era percibida por Isaac Newton hace cientos de años como algo sagrado – no religioso en un sentido doctrinal – pero había algo sagrado en las interrogantes de un Newton y un Kepler. Ellos querían estar en contacto, en su propio lenguaje, en el cómo Dios actúa. Percibían la naturaleza como un algo envolvente de todo lo que existía: un orden universal. Ellos trataron de participar en la totalidad.

Geoffrey Chew: La física, en cuanto profesión, tiene un interés establecido en tratar de definirse a sí misma con precisión. Los físicos tienden a pensar que existe un significado absolutamente preciso para la ciencia exacta, el que se basa en experimentos reproducibles; pero, aun a través de la física moderna, se ha revelado la falacia de esta idea. El trabajo de los físicos con todos los adelantos del siglo XX, dice que Ud, no puede separar totalmente la física de otras disciplinas, pero sin embargo actúan como si esto fuera posible.

L.B: Ud. nombró a Newton. Con él, existía una conexión directa con la observación de los fenómenos. Está el científico de nuestros días – particularmente el físico – separado de este tipo de observación directa?

J.N: Uno piensa del naturalista de la antigüedad como alguien que se sumergía en una piscina y no sólo pensaba, sino percibía e intuía, emergiendo con algo que no era sólo una percepción del fenómeno observado, sino también un sentimiento de valor al mismo tiempo. Pensaba en esto cuando visité recientemente el Acelerador Lineal de Standford. Un físico amigo había planificado mostrarme su trabajo. Yo estaba impresionado y al mismo tiempo aplastado por el inmenso espacio físico del Acelerador, entonces vi donde mi amigo realizaba su trabajo: una oficina de computación. Me sentí apenado por este hombre brillante, con quien me siento muy cercano; había gastado sus días al frente de un terminal de computación como un empleado de oficina. Pareciera que nos estamos distanciando cada vez más de aquellas fuentes de percepción que no se encuentran sólo en el intelecto. Un astrónomo con quien yo hablaba decía, “Ud. sabe, rara vez he vuelto a mirar por un telescopio. Me encuentro sólo viendo fotografías todo el tiempo, en una pieza más bien aséptica (podría traducirse como aburrida).” Esto no solamente es triste, sino que puede estar llevándonos en la dirección incorrecta, porque el sentimiento de las cosas es una clave del entendimiento, y la cabeza por sí misma nunca puede realmente alcanzar el significado. Puede aportar datos, pero el significado, las prioridades, el cuadro global en relación a otras cosas en el universo y en uno mismo, no pueden venir de allí.

Está Ud. interesado como físico teórico en el cuadro global, particularmente con la teoría del “bootstrap”? (l)

G.C: Correcto, pero es muy difícil seguir la idea del “bootstrap” y permanecer dentro del régimen normalmente definido de los físicos.

L.B: Uno puede apreciar la absoluta necesidad de una disciplina definida con precisión. Me recuerda de un arte – digamos, aprender a tocar el piano – en donde Ud. no puede quebrar las reglas hasta que las conoce. Pero en un cierto punto Ud. también necesita ser capaz de quebrar las reglas.

G.C: Es muy semejante en la física.

J.N: Puede Ud. ofrecernos una breve descripción acerca de lo que significa el “bootstrap”?.

G.C: Contestarlo nos lleva a una dificultad fundamental del lenguaje; el lenguaje que usamos es perjudicial. Está basado en aceptar la visión Cartesiana/Newtoniana del mundo: el mundo está hecho de objetos moviéndose alrededor en el espacio-tiempo. La mayor parte de nuestro lenguaje está basado en esta idea, de modo que es difícil describir la noción bootstrap en el lenguaje ordinario; en los últimos años hemos comenzado a desarrollar un lenguaje gráfico que es menos prejuiciado. Otro problema con el lenguaje común es su linealidad. Es secuencial, comienza en alguna parte, hay una secuencia de palabras. Una de las ideas básicas de la teoría bootstrap es que todo está interconectado. No existe un punto de comienzo lógico desde el cual Ud. pueda despegar. Se supone que Ud. comprenda los elementos de la naturaleza en términos de su compatibilidad entre ellos. Por ejemplo, los físicos desde los tiempos de Newton han casi siempre comenzado con la noción del espacio-tiempo. Pero desde el punto de vista de la teoría del “bootstrap”, esto no es satisfactorio. Se supone que Ud. entienda al espacio-tiempo como una parte del todo, y no tomarlo como la estructura esencial que lo aglutina o lo contiene. Más aún, casi cualquier físico adjuntará a la idea del espacio-tiempo el requerimiento de una ecuación de movimiento. Pero el punto de vista del “bootstrap” sería: puede haber una ecuación de movimiento o puede no haberla. Ud. no comienza diciendo que debe haber una ecuación de movimiento. Recuerdo una visita a la Universidad de Florida en donde, sin yo saberlo, Paul Dirac estaba residiendo después de su retiro de Cambridge. Yo había sido invitado a hablar, y tenía decidido discutir la idea del “bootstrap”, con el objetivo clave de explicar que no tiene que existir una ecuación de movimiento. Antes del coloquio el Director del departamento me sorprendió diciéndome: Permítame presentarle al Profesor Dirac.” Fuí conducido para hablar con este semidiós de la física, y él inmediatamente dijo:

No cree Ud. que el problema esencial es encontrar la ecuación del movimiento?”

L.B: Una es impactada por el hecho de que la física, quizás más que cualquier otra ciencia, tiene momentos de creatividad o quiebre. Estos momentos no pueden venir de la mente ordinaria; nosotros lo sabemos porque todos hemos tenido alguno de esos momentos de creatividad. Me sorprendería si la verdadera pregunta aquí no fuera acerca del estado, la comprensión con la que yo veo algo, algo que he estado tratando de entender de un modo completamente nuevo.

J.N: Buscar una teoría que incluya todas las relaciones y todas las partículas, o todas las partes de lo que se está haciendo, es aun relegarse a una mente que trabaja en forma lineal y en un único nivel de consciencia. Hay niveles de estados internos en los seres. Por ejemplo, una vez me encontré en peligro – un accidente automovilístico inminente – y el tiempo cambió; pasó mucho más lentamente y yo veía mis pensamientos en frente de mí como si estuvieran escritos en una pantalla. Estaba completamente claro de que hay una diferencia entre el conocimiento y el pensamiento. En el mismo instante yo era consciente de las miles de cosas que ocurrían en mi interior con una lucidez global, y el centro de la atención estaba en contacto con todas las partes simultáneamente. Ud. puede referirse a aquello como una especie de “bootstrap” interno. Hablar de la teoría del “bootstrap” como un concepto para ser aplicado a las cosas externas no puede llegar muy lejos, a menos que busque también una totalidad interna o conectividad que se refiere a una atención nueva: una consciencia de la totalidad de mí mismo. Aquello que sentí en el cuasi accidente – en otros dos segundos debiera estar muerto – este tipo de vivencia aparece en cada gran científico, tarde o temprano. Si uno pudiera tener más acceso a esos estados, la ciencia sería completamente diferente.

Me impacté con su afirmación de que el espacio-tiempo no es el medio principal. Ud. estaba hablando del Cartesianismo como un tipo de herencia que estamos tratando de sacudirnos. Pienso en la diferenciación – que fue la principal contribución de Descartes – entre la consciencia y el mundo. Pero seguramente la totalidad debe incluir la consciencia?

G.C: Absolutamente,

J.N: Cómo se relaciona esto con la física?

G.C: En este momento estoy escribiendo un libro y en él hay una nota al pie en el capítulo que trata de lo que – yo pienso – que es la aproximación más promisoria a encadenar las ideas Cartesianas corrientes a las ideas cuánticas. La nota al pie señala mi opinión de que la consciencia se relaciona con los fotones débiles – fotones de extremadamente pequeña energía. Parte del capitulo trata con la noción de “eventos cuánticos sutiles” – quanto de luz. Es un intento de entender cómo el mundo Cartesiano puede lograr significancia al mismo tiempo que las reglas cuánticas.

J.N: De modo que la relación entre el mundo de la realidad ordinaria y el mundo del físico cuántico no es solamente una relación de estadísticas?

G.C: El fotón, debido a que no posee masa, tiene la capacidad de tener un pie en cada lado de la línea. Puede existir en el mundo cuántico tanto como en el Cartesiano/Newtoniano y, también lo sospecho, en el mundo de la consciencia.

J.N: Me recuerda algo a la glándula pineal de Descartes, en donde él pensaba que la misteriosa relación entre consciencia y materia tenía lugar. Aquí está Ud. diciendo que hay algo que está en ambos mundos. No es ese necesariamente el mundo de la consciencia, pero el fotón parece poseer atributos que lo colocan en dos mundos que parecen de otro modo divergentes o dispares.(2)

Sin masa? Esto no significa que no es material; o lo significa?

G.C: Qué entiende Ud. por material? El fotón tiene energía y de muchos modos obedece a reglas similares a las de otras partículas, pero el hecho de que no tiene masa le otorga sus especiales capacidades.

J.N: No tiene masa y tiene energía.

G.C: No tiene masa de reposo. Para decirlo con más precisión, Ud. no lo puede llevar al reposo. No importa cuán pequeña sea la energía que posea, siempre se mueve a la misma velocidad.

J.N: Se mantiene así por siempre?

G.C: Un fotón puede ser creado y destruído, pero en tanto él está allí, dicho de otro modo, se mueve siempre a la misma velocidad.

J.N: Este es un concepto que no es nuevo, pero su interpretación es un poco diferente. Sigo pensando en E = mc2. Ud. dijo que no tenía masa de reposo.

G.C: Para una partícula con una masa m de reposo diferente de cero, de modo que
E = mc2 si la velocidad v es cero. Pero no funciona de este modo con el fotón, porque con el fotón v es siempre igual a c

 

 

de modo que el denominador es cero. Esto no tiene ningún sentido, así que Ud. se ve obligado a comenzar de nuevo y decir, “existe una energía para el fotón, aunque no hay masa de reposo. Puede escribir otras ecuaciones que tengan sentido.

Espíritu, Mente y Materia en la Física contemporánea

Espíritu, Mente y Materia en la Física contemporánea

Todavía hace algunos años, este título habría causado sorpresa: la física se esforzaba en ser una ciencia objetiva, y para eso había tratado por largo tiempo dar una representación del universo que fuera independiente del observador, y en especial de la mente del observador. Para los defensores de esta ciencia objetiva, el universo sería como un hecho dado recubierto por un velo, constituyendo la realidad exterior. El físico iría descubriendo gradualmente más y más lo que estaba debajo de ese velo a medida que se acrecentaba el poder de sus instrumentos de observación, frutos de su saber.

Pero, poco a poco, los físicos se fueron dando cuenta de que una parte del universo se encontraba en la mente del observador mismo, de tal suerte que al querer representar el universo independientemente de la mente había necesariamente que mutilar la representación del universo. Si el universo debía ser comparado a un hecho dado oculto por un velo, entonces el observador y su mente formaban necesariamente parte de ese hecho dado, es decir, se encontraban también debajo de ese velo, y no era posible obtener una representación completa del universo sin presentar en forma simultánea la mente y la materia. En otros términos, como lo ha hecho notar John Archibald Wheeler, renombrado físico teórico: que se lo quiera o no, la mente es un factor participando directamente en la representación que queremos proponer del universo. Ya no se encontrarían físicos que se sorprendieran hoy en día de ver que la investigación científica trabaja sobre la estructura de la mente tanto como sobre la estructura de la materia.

La física y la mente

Es necesario comprender bien el planteamiento de Wheeler, en el sentido que toda representación de nuestro universo, cualquiera que sea, no podrá jamás ser absoluta, es decir, deberá necesariamente apoyarse sobre ciertos supuestos. Toda representación del universo no puede ser sino relativa, en relación a los supuestos que hayamos aceptado, pero jamás una representación absoluta. Es de esta manera que la mente del observador viene a interferir con la representación que él propone, ya que es posible que otro observador diera de la misma región del universo una representación diferente, porque se habría apoyado en otros supuestos.

Toda representación en la ciencia de hoy día debe satisfacer a la observación experimental; pero esta observación tiene necesariamente que apoyarse en supuestos. Por ejemplo, en siglos pasados se decía que la Tierra era el centro del universo y que a su alrededor giraban los astros. Esto no era falso en sí, porque correspondía efectivamente a la observación, pero es totalmente diferente de la representación de hoy, que hace girar los planetas en torno a nuestro sol. Es porque la mente no puede ser separada de la representación del universo que participa directamente en su representación.

La materia inerte y la materia viviente

No sería posible hoy día zafarse de ciertas ideas fundamentales que nos permitirán dar a la mente en nuestro universo el lugar que debe ocupar en una representación equilibrada. Sentimos intuitivamente que la mente y la materia son los dos elementos esenciales de nuestro universo sobre los cuales será preciso apoyar toda representación, aunque la ciencia actual parece incitamos a creer que la mente estaría limitada a esta minúscula región del cosmos en el que estamos.

Cuando pensamos en la mente como elemento constituyente de nuestro universo, no queremos solamente decir la mente del observador, en el sentido limitativo de Wheeler, sino la mente a secas, ya se trate de la mente humana o de la que caracteriza el “saber-hacer” animal o vegetal, de la que es imposible dudar científicamente con nuestros conocimientos actuales. Salvo apoyarnos en el supuesto proveniente de nuestro antropocentrismo exacerbado que quiere vernos sólo a nosotros poseer esta preciosa mente en todo nuestro inmenso universo. Ella está en todo el universo, como la materia, y es hoy día un supuesto inaceptable querer proponer al conocimiento lo contrario.

Se considera sin embargo como muy diferente la materia llamada inerte y la materia llamada viviente. La primera obedece a leyes estrictas que la hacen actuar de manera repetitiva, aun si esta repetición lleva una probabilidad de localización, como en el caso del probabilismo cuántico. Al contrario, la materia viviente da pruebas en su comportamiento de una iniciativa que impide prever con seguridad su comportamiento. Esta iniciativa no tiene nada que ver con la incertidumbre ligada al probabilismo que concierne exclusivamente a la materia inerte. Se dice que es la mente quien interviene en la materia viviente, o sea, que ella posee una cierta voluntad que orienta su comportamiento. Bien entendido, la materia viviente no puede violar las leyes de la materia inerte -incluidas las leyes probabilísticas- pero, en los límites de lo posible autorizados por el probabilismo, esta materia viviente puede actuar expresando una preferencia que va a depender de su memoria, es decir, de lo vivido anteriormente. Por eso se distingue en el comportamiento de la materia viviente una obediencia a las leyes del universo y una iniciativa que depende de la memoria del organismo.

La presencia en el universo de estos dos tipos de materia nos coloca delante de una alternativa fundamental. Podríamos hablar de dos tesis opuestas:

a) La materia es, desde el origen de los tiempos, una materia inerte, es decir, obedece a leyes repetitivas, y no posee, por lo tanto, ni iniciativa ni memoria. Pero la evolución ha ido asociando partículas elementales de materia para ir creando poco a poco organismos vivientes, dotando a cada una -mientras pertenezcan a ese organismo- el carácter de viviente. Sin embargo, cada una de esas partículas recupera su carácter inerte al dejar ese organismo cuando él muere. Vuelve a ser entonces una partícula individual como en el pasado. Dicho de otra manera, el carácter viviente de la materia no es una propiedad de ella misma, sino que es producido por la pertenencia a un entorno viviente, un organismo vivo. Esta es la tesis habitual de la ciencia. Nada nos impide agregar que la partícula de materia posee estructuralmente una memoria propia, y que son las relaciones de la partícula individual con las otras partículas lo que le confieren la calidad de viviente.

b) La materia es, desde el origen de los tiempos, una materia viviente poseyendo desde siempre una memoria; pero esta memoria no puede manifestarse sino en un organismo viviente, hecho de millones de partículas individuales elementales de materia estructuradas por una memoria común. Esta es la tesis que nosotros sostenemos con la relatividad compleja y, de manera general, con la física contemporánea del fin de este siglo.

Las dos tesis

A primera vista ambas parecen tan próximas que cuesta distinguirlas. En las dos es el entorno viviente que parece conferirles ese carácter. En la realidad, son profundamente diferentes.

En la primera, donde la materia por sí sola no posee jamás memoria, la adquisición de un carácter viviente al integrar un organismo aparece como algo muy misterioso y, en todo caso, sin una explicación física.

Al contrario, en la segunda tesis se considera la memoria de la partícula individual como una propiedad estructural de la materia, y, por lo tanto, supone que esta memoria ha existido desde el comienzo. Ella no se manifiesta en tanto que la partícula esté aislada, fuera de un organismo viviente. Nos podemos preguntar por qué esa memoria permanece oculta en tal caso? Hay tres aspectos que es indispensable subrayar.

a) No se puede saber, al contemplar el comportamiento de una partícula individual de materia, si ella posee o no una memoria. Si desde un avión volando a gran altura cae el más grande sabio del mundo, él caerá como una piedra siguiendo estrictamente la ley de gravedad. No podrá entonces dar ninguna prueba de su saber -y, por lo tanto, de su memoria- como lo haría en el seno de su comunidad. Una partícula individual de materia está todavía en una situación peor que nuestro sabio, ella no posee ni piernas ni brazos, y deberá contentarse con acciones puramente físicas o químicas en obediencia estricta a esas leyes, sin tener la oportunidad de mostrar su memoria, aun poseyendo una.

b) Pero entonces cómo podrá la partícula individual de materia dar pruebas de una eventual memoria sin la posibilidad de hacerla aparecer? Puede probar que la tiene, si observamos atentamente. Esta partícula individual posee una propensión preferencial a agruparse con otras partículas individuales de modo de crear un organismo viviente que sí sabrá manifestar su memoria por su iniciativa. Dicho de otra forma, el carácter viviente es siempre un carácter oculto invisible al estado de partícula individual, que no aparece sino cuando el organismo viviente ha sabido dotarse de brazos y piernas.

c) Un aspecto que consideramos fundamental es el siguiente: si suponemos que la materia que se califica de inerte y que representa la casi totalidad del universo no posee memoria, ella no tiene ningún medio de comparar un estado del universo situado en el pasado con el estado presente. El universo viviría entonces un eterno presente. Pero entonces cómo sería posible la evolución de lo viviente, siendo que éste se apoya siempre en la materia inerte como base? Esta evolución reclama el uso de la reflexión, es decir, no solamente saber registrar el presente como lo haría un simple computador, sino además saber que sabe, lo que exige imperativamente comparar el estado presente con el estado pasado, por lo tanto, poseer una memoria. No existiría una evolución posible si la materia llamada inerte no poseyera una memoria desde el origen de los tiempos, aunque ella sea una memoria elemental.

La mente de la materia… es también la nuestra

Adelantándonos a posibles objeciones, queremos aclarar que la memoria de la materia varía por umbrales, como lo había intuído el padre Teilhard de Chardin. La estructura de la memoria de la materia es la misma en todas las partículas, pero el volumen de ella es variable de una partícula a otra. Es análogo a la ley de gravedad: todos los cuerpos en el universo se atraen unos a otros en obediencia a esta ley; pero la intensidad de esa atracción es variable en cada caso, ya que es directamente proporcional a la masa e inversamente proporcional a la distancia. Lo mismo ocurre con el volumen de la memoria, o sea que el volumen de información que pueda almacenar un vegetal es muchísimo menor que el que pueda memorizar un ser humano.

Veremos que un organismo viviente, cualquiera que sea, se crea siempre a partir de una sola partícula -partícula distinguida- que duplica su propia memoria transfiriéndola a otras partículas vecinas en una interacción de unión. Por esta razón, cada organismo viviente está compuesto de partículas que tienen un lenguaje común, el que les permite poseer el “saber-hacer” para su comportamiento en el organismo viviente, cooperando en conjunto al funcionamiento armonioso de ese organismo. Así es posible considerar a este organismo como una sola partícula de materia, en una primera aproximación. La situación es semejante a la que nos permite prever el comportamiento de una muchedumbre a partir del conocimiento psicológico de uno solo de sus componentes. Es cierto que el comportamiento estadístico de la muchedumbre no es exactamente idéntico al comportamiento individual de cada uno de los elementos humanos que la componen; pero se puede definir una relación relativamente semejante entre ellos. De ahí el éxito de las encuestas, con un previsto margen de error.

Parece que ahora nos resta aprovechar los resultados de la unificación. En efecto, el panorama del universo después de ella lo vuelve tan nuevo que se tiene la impresión de haber abierto una ventana hacia otro universo. El cambio de actitud que acompaña el reconocimiento de que nuestro universo es enteramente viviente, porque la materia, desde el nivel mineral -la típica materia inerte- posee una memoria que desde siempre sólo se reconoció a los seres vivientes, unido a la consciencia del hecho que el universo es el teatro donde actúa una psicomateria -y no una materia inerte semejante a un reloj repetitivo, como nos han hecho creer los materialistas- nos fuerza a hacer en adelante una ciencia espiritualista.

El Holograma, Modelo del Universo

El Holograma, Modelo del Universo

En 1947, Dennis Gabor describió el principio del Holograma usando el cálculo diferencial y el cálculo integral de Leibniz, lo que no es un azar pues el holograma nos hace recordar la Mónada del mismo Leibniz. Gabor lo denominó “holograma” combinando los vocablos griegos “holo” (total) y “grama” (imagen o mensaje). El inconveniente que tuvo el investigador para completar su tarea fue la imposibilidad de hallar la fuente adecuada de luz para sus experimentos. El láser aún no había sido descubierto. Recién en 1965, gracias a la invención reciente del rayo láser, Emmeth Keith y Juris Upatnicks pudieron realizar lo que Gabor dejó en teoría. De todas maneras, Gabor recibió en 1971 el Premio Nobel de Física por sus investigaciones a este respecto.

Podríamos definir el holograma de la siguiente manera:

“El holograma es una fotografía tridimensional realizada sin lente, es decir, sin focalización. Una emulsión fotográfica es iluminada simultáneamente por dos haces luminosos proviniendo de una misma fuente luminosa coherente (láser), la una en forma directa, la otra pasando por un objeto al que ilumina y que luego lo difracta. Los dos trayectos de onda forman napas estacionarias de interferencia sobre la placa emulsionada creando un patrón microscópico que se registra y que contiene toda la información tridimensional del objeto. Cuando se ilumina la placa así impresionada, se obtiene una imagen flotante en el espacio que puede ser inspeccionada a su alrededor desde todos los ángulos posibles. El holograma tiene de particular que, a partir de un fragmento de la placa, es posible reproducir la imagen total del objeto. El Todo está entonces presente en la parte. ”

Sobre la placa emulsionada, el registro holográfico aparece ante nuestros ojos como un esquema de ondulaciones totalmente desprovisto de sentido, hasta que es contactado por un rayo de luz coherente que reproduce la imagen con toda la similitud de vida que le dan las tres dimensiones.

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Es importante destacar que el no uso de lentes hace que no haya “focalización” – preferencia, limitación – y esto es lo que permite que desde cualquier fragmento del holograma se pueda reconstruirlo en su totalidad. Insistimos sobre esto porque da origen a una reflexión fascinante sobre nuestra visión del universo. Desde que la ciencia merece su nombre, hemos percibido el macrocosmos (astronomía) y el microcosmos (química, física, biología) gracias a, y a través de, lentes. Ellos tienen por objeto hacer diverger o converger los rayos luminosos, en tanto que el haz de láser utilizado por la holografía permanece coherente. Al no haber ningún efecto de convergencia o divergencia, no hay focalización.

A causa de lentes focalizantes, nuestra visión del universo ha estado constituída por la yuxtaposición de fragmentos de universo focalizados. Mientras más avanzaba la ciencia en los campos macrocósmicos y microcósmicos, más los sabios han intentado armonizar estos trocitos hiperespecializados, persiguiendo un sentido, una dirección que les fuera común. Las leyes de la naturaleza parecían contradecirse, se perdía el hilo, y la imagen de un demiurgo extravagante jugando a los dados con el universo le penaba a Einstein. La realidad de la Naturaleza se nos escapaba como perlas de mercurio faltas de un surco que asegurara la continuidad. Estamos perdidos a menos de recurrir a las filosofías orientales como Capra, o al inconsciente colectivo como Jung, o al holograma como Karl Pribam.

Esta sed de los científicos por un “nuevo paradigma” que se les escapa todavía, manifiesta una búsqueda más vasta, una reacción contra la parcelación de la ciencia que deforma nuestro estudio del mundo, una tensión hacia la globalidad. Con el holograma, la movilización holística que ha carburado toda la inteligencia psico-cualquier cosa en los Estados Unidos hasta una fecha reciente, encuentra por fin una meta que sirva de cámara de aire hacia otro paradigma.

Desde su aparición, los trabajos relacionados con este tema han suscitado en los diversos medios científicos una avalancha de reacciones positivas o críticas sobre la validez de estas teorías en relación a la emergencia del nuevo paradigma científico: el paradigma holonómico, fundado en la presencia del todo en la parte, en la interdependencia generalizada, en el rol de la coherencia.

Karl Pribran, neurólogo y neurocirujano, postula lo siguiente: “Nuestro cerebro construye matemáticamente la realidad interpretando frecuencias que vienen de otra dimensión, dominio de realidad significante, primariamente arquetípica, que transciende el tiempo y el espacio. El cerebro es un holograma interpretando un universo holográfico”.

La física teórica ha demostrado que los eventos no pueden ser descritos en términos mecánicos en los niveles subatómicos. Una cantidad impresionante de investigaciones en diversos laboratorios atestigua que las estructuras cerebrales “ven”, “oyen”, “gustan”, “sienten”, y “tocan” por un análisis matemático extremadamente sofisticado de frecuencias temporales y/o espaciales. La inquietante propiedad común al holograma y al cerebro es la distribución de la información a través del sistema. Cada fragmento está codificado a fin de reproducir la información de todo el conjunto. Fue en 1966 cuando Pribam arribó a esta conclusión al enterarse del descubrimiento del holograma, al que vió de partida como el modelo según el cual el cerebro podía almacenar la memoria: “la imagen no está localizada sino dispersa en el sistema nervioso”.

Pero en 1970, lo obsesiona otro interrogante: si el cerebro transforma las secuencias viniendo “de alguna otra parte”, de manera matemática, que es lo que le permite “conocer” esos hologramas? quién los interpreta? La respuesta: “Y si el mundo fuera el holograma? no se corporizó verdaderamente para Pribam hasta después de enterarse de una conferencia de un físico, David Bohm, en el que le parece que describe un “universo holográfico”.

Las implicaciones de la tesis de Pribam son, todavía, inconmensurables. Pero se puede inmediatamente considerar en relación con ella el dominio farfullante de lo que es llamado parapsicología (término que cada vez va pareciendo más impropio).

Así los fenómenos de estados de consciencia alterados, que reflejan estados modificados del sistema nervioso, pueden ser considerados en lo sucesivo como debidos a un afinamiento con la matriz invisible que genera la realidad concreta (gracias a ese mismo sistema nervioso). Esto puede hacer posible la interacción con la realidad a un nivel primario, dando origen a la precognición, psicokinesis, sanaciones, distorsión de la duración del tiempo, aprendizaje ultra rápido, etc. Se piensa en las experiencias de “unidad con la consciencia cósmica”, en las convicciones de que “la realidad ordinaria es una ilusión”, en las descripciones de “un vacío paradojalmente lleno”, todo esto confusamente descrito después de la meditación, de ejercicios diversos, o consumo de alucinógenos por los “cosmonautas del inconsciente”.

David Bohm que, sin haberlo buscado, permitió a Pribam consolidar la teoría holonómica, postula que el holograma es el punto de partida de una nueva descripción de la realidad: el orden implícito. La realidad “clásica” está centrada sobre las manifestaciones secundarias, el aspecto explícito de las cosas y no su fuente. Estas apariencias son, si se pudiera decir, extraídas (o más exactamente abstraídas) de un intangible, invisible flujo que no está compuesto de partes, y que no se puede describir sino como “un estado de interconexión inseparable”. Bohm agrega que las leyes físicas primarias no serán descubiertas jamás por una ciencia que ensaya “quebrar el mundo en sus constituyentes”. No hay entonces donde buscar las energías que transmiten los “fenómenos parapsicológicos” porque la matriz transciende el tiempo y el espacio: ella es potencialmente simultánea y ubicua. Este enfoque permite considerar como posible la tradición de los “Registros Akáshicos”: todo el saber, el pasado, el futuro, y puede ser que varios otros datos que nos son desconocidos, están almacenados “en alguna parte”. Habría que reexaminar las obras de Giordano Bruno: “De la causa, del Principio y de la Unidad” y “Del Infinito del Universo y de los Mundos”, a la luz del modelo holonómico y del orden implícito.

Si el universo es como un holograma, es decir, un ámbito de frecuencias y de potencialidades sustentando la ilusión de algo concreto, recordemos a algunos precursores, como el obispo Berkeley que en 1710 ponía en duda “toda realidad exterior al pensamiento”… “Ser es ser percibido o percibir”… “El mundo es un sistema de relaciones significantes”… Y también a Bergson: “La realidad última es un impulso vital comprensible sólo por la intuición”. Y sobre todo al querido Leibniz, inventor de los cálculos gracias a los cuales Gabor dió a luz el holograma: “Una realidad metafísica sustenta y engendra el universo material”.

“El Tao de la Física”, de Fritjof Capra, en su visión y su profusión dionisíaca, presenta a la vez un sueño y un punto de partida. Ken Wilber en “El Espectro de la Conciencia” ha desarrollado con mucha precisión el parentesco entre la microgenia y el Bardo Thödol: “El mundo físico no es un lugar hecho de alguna substancia real y verdaderamente colocado en alguna parte, es solamente un modo de contemplar a Dios”. La psicología humana, sobre todo la de los primeros años de la vida, se enriquece así de una tesis que suena extremadamente justa: el niño pequeño no hace sino aprender a que no puede captar directamente al Atman /Consciencia Universal y es así conducido a buscar sustitutos y gratificaciones en un mundo que – como lo descubre muy pronto – no se los proporciona obligatoriamente, y, en todo caso, no inmediatamente, mientras que en el mundo del Atman todo es simultáneo, todo llega en el acto.

Pribram, Bohm, Capra, y todos aquellos que perciben la urgencia imperativa de expandir y poner en práctica en su vida cotidiana la concepción del universo holográfico y del orden implícito son, como lo decía Leary: “agentes del servicio de inteligencia”, ustedes y yo también. Comprender que el cerebro de cada uno interpreta, traduce, un modelo donde el todo está contenido en la parte, ocasionará un cambio extremadamente profundo en el comportamiento de cada uno, relativizando las diferencias de interpretación. Igualmente, se comprenderá mejor porqué la Tradición nos exhorta a ” llegar a ser uno”. Es la coherencia/ cohesión de nuestra luz que nos permite reconstituir el holograma-unverso con sus relieves y dimensiones. Ciertos rituales de nacimiento zíngaros repiten que: “el huevo, el pequeño huevo es redondo, es necesario comerlo sin quebrarlo, y tú te nutrirás de él si lo ves”. Volvamos al huevo para asir mejor la realidad del “orden implícito”.

Sin embargo, hay que trazar límites severos, pues ya la extravagancia se ha apoderado de la teoría holonómica, sugiriendo, por ejemplo, que no existe ninguna ley posible – o más bien, ninguna continuidad – en el universo, cada cosa no estando inscrita más que en el conjunto de las otras y sin ninguna organización. El postulado es fascinante pero conduce al absurdo. “Cada sistema nervioso – recuerda Tim Leary – crea su propia isla de realidades. La epistemología neurológica reside en ésto: la Verdad es subjetiva, el Hecho es social. Pero es en función de su “nivel de verdad” – correspondiendo al circuito neurológico donde se encuentre cada uno – que cada uno interpreta y crea su propio universo”. Entonces, si la matriz, al momento de nuestra hipótesis, permanece irreductible y no se manifiesta hasta que un sistema nervioso esté allí pronto a aprehenderla, nuestro instrumento, o sistema nervioso, puede afinarse y nosotros podemos progresar con él en nuestra “creación” del mundo.

El octavo y último circuito neurológico – al que no somos más atentos de lo que seríamos al diálogo ADN-ARN en el interior del cerebro – se abre sobre la “verdad neuro-atómica: el cerebro no registra más que signos cuántico-atómico-nucleares, a los cuales él sirve de mediador” pero que en el hecho, no interpreta.

El universo, aprehendido bajo su verdadera forma, es para mañana, señor Capra? Tenemos todavía que soñar la realidad ?

Aimé Michel

Traducido y extractado por Carmen Bustos de
Question de
Editions Retz
París

Más Información:
Bohm, David.-La Totalidad y el Orden Implicado.-Kairós
Capra, Fritjof.- El Tao de la Física.-Sirio
Capra, Fritjof.- Pertenecer al Universo.- Edaf
Wilber, Ken.- El Paradigma Holográfico.- Kairós
Wilber, Ken.- El Espectro de la Conciencia.- Kairós

El 2012 según el Investigador Gregg Braden.

El 2012 según el Investigador Gregg Braden.

Una de las cosas que más me ha sorprendido en mi viaje a Venezuela fue el conocimiento generalizado del tema del 2012: en todos los medios me preguntaban por este acontecimiento. Conviene prepararnos para la nueva paranoia mediática que aparecerá en noviembre cuando se estrene la película 2012″ del director de catástrofes, Roland Emmerich.

Si tienen curiosidad en saber si existe alguna ciencia más allá de las profecías del 2012, el investigador y el autor más vendido del New York Times, Gregg Braden tiene la información que los introducirá a la perspectiva del tiempo real y es el tiempo geológico.

Luego de 22 años de investigación científica, el nuevo libro de Braden, El Tiempo Fractal, uno de los mejores libros que fusionan la espiritualidad y la ciencia, Best Seller de acuerdo al New York Times, explica porqué el 2012 marca el final de un ciclo de 5.125 años.

Sabían que la Tierra se está moviendo actualmente a través del ecuador de la Vía Láctea? Cuando hablamos acerca de los cambios que están surgiendo en el 2012, algunos de esos cambios visibles sobre la Tierra son aparentemente en respuesta a los cambios astronómicos que están siendo creados por el cruce de la Tierra por el Ecuador de la Vía Láctea.

Aquí les presento una entrevista con el destacado investigador Gregg Braden. En ella habla sobre las profecías Mayas del 2012 y lo que significan para nosotros.

Laurie Nadel: Usted dice que el año 2012 no es el fin del mundo sino que es el final de una era: un ciclo de tiempo de 5.125 años?

Gregg Braden: Algunas personas hablan acerca del 2012 como cualquier otra historia de noticias que ustedes escuchan todos los días. Otros quienes no han oído nada acerca del 2012 dicen, Cuál es la gran cosa acerca de una fecha?

Laurie Nadel: Quizás ellos piensan que puede ser como el Y2K. (Efecto del año 2000)

Gregg Braden: Precisamente! Yo fui un ingeniero que trabajaba en la industria para la defensa en los 1980 cuando comencé a escuchar noticias sobre el año 2012. Algunas personas estaban diciendo literalmente, Es el fin del mundo. Otras dijeron, Es el fin del mundo como lo conocemos. Y algunas hasta dijeron, Es el comienzo de miles de años de paz.

Todos a los que les pregunté tenían diferente opinión. Lo que descubrí como investigador fue que la única manera en la que yo sabría sobre lo que versaba en realidad el año 2012 era comprender a la gente que creaba los calendarios que nos informan acerca del 2012. Y la única manera de comprenderlos era entender los grandes ciclos del tiempo.

Laurie Nadel: Qué quiere usted significar cuando dice, ciclos de tiempo?

Gregg Braden: Nuestra propia ciencia ahora nos está diciendo que nosotros, sobre este planeta, nuestras vidas y nuestro planeta en general estamos bajo la influencia de los grandes ciclos del tiempo, ciclos dentro de ciclos en el interior de ciclos. Algunos de los ciclos que conocemos son el ciclo de 24 horas del día para el día y la noche o de 28 días del ciclo de la mujer. Pero los grandes ciclos cubren períodos tan vastos de tiempo que no los recordamos de una civilización a la siguiente. Nuestro gran ciclo actual es un largo ciclo de 5,125 años vinculado a un acontecimiento astronómico que ocurrió en el año 3114 A.C.

Laurie Nadel: Bien, eso es casi incomprensible para la gente: 3114 A.C.

Gregg Braden: Finaliza el 21 de Diciembre, en el Solsticio de Invierno, Diciembre 21, 2012 D.C.

Laurie Nadel: Y en ese momento o en ese día, el sol como usted dice se va a mover hacia una alineación con el ecuador de la Vía Láctea.

Gregg Braden: Lo que sucede durante este tiempo – y debemos ser realmente cuidadosos cuando hablamos sobre esto – es que existe un alineamiento que está ocurriendo porque la Tierra hace esta pequeña inclinación y este pequeño bamboleo a través de largos períodos de tiempo. Mientras la Tierra se inclina y se bambolea en su órbita, cambia el paisaje del cielo nocturno. Cambia nuestra orientación en el espacio con respecto al centro de su propia galaxia: de nuestra galaxia de la Vía Láctea.

Ahora bien, nuestros propios científicos han descubierto – y lo están publicando abiertamente que el centro de nuestra Galaxia, la Vía Láctea, es una poderosa fuente de energía magnética. El término que ellos utilizan es filamentos magnéticos que irradian desde el centro de nuestra Vía Láctea. Desde donde nos encontramos, en relación con esa fuente de energía, ésta tiene un efecto inmenso sobre el planeta Tierra. Algunas veces estamos mucho más allá y somos de alguna manera ladeados y el efecto es menor. Algunas veces estamos más cerca o somos inclinados hacia ella y el efecto es mayor.

El 21 de Diciembre del año 2012, tenemos un disparo en línea recta – un disparo lineal, sin obstrucciones ocasionadas por cualquier otro planeta o cualquier otro cuerpo en el sistema solar donde tenemos acceso directo a ese campo de energía.

Laurie Nadel: Ahora bien, quiere decir que los polos magnéticos van a cambiar y que vamos a tener tres días de oscuridad?

Gregg Braden: No existe evidencia científica para sostener eso.

Laurie Nadel: Me alegro de escucharlo

Gregg Braden: Ha habido mucha especulación acerca de eso. Los polos magnéticos se han invertido ciertamente en el pasado. Yo puedo decirles como ex geólogo que podemos observar eso en el registro geológico, 14 veces en los últimos 4-1/2 millones de años.

Antes, cada vez que los polos magnéticos se invirtieran, estos debieron debilitarse a cierto punto antes que la inversión ocurriera. Aún cuando nosotros hemos visto una disminución en la fuerza del campo magnético de la Tierra durante los últimos 100 años aproximadamente, no obstante es mucho más elevada la medición que se necesita para revertirlo que la probabilidad que esto suceda en los próximos tres años entre el 2009 y el 2012 o hasta incluso un año o dos después, parece ser una probabilidad de poco peso. Tenemos tantas otras cosas en las que preocuparnos.

Laurie Nadel: Existen nuevos descubrimientos que muestran que podemos pensar del tiempo como una esencia que sigue los mismos ritmos y los ciclos que gobiernan todo desde las partículas a las galaxias? Podemos pensar de estas cosas que suceden en el tiempo como lugares dentro de los ciclos?

Gregg Braden: El punto básico es que el tiempo es esencialmente una onda que se está moviendo en una dirección. Justo ahora se está moviendo desde el presente al futuro. Así que, las semillas para las cosas que están sucediendo hoy y los eventos como el 2012 que todavía van a suceder ya han ocurrido en el pasado.

Si sabemos dónde observar en el pasado, éste nos da una idea de lo que podemos esperar en el presente y en el futuro. Las ondas del Tiempo siguen ritmos naturales, ciclos y progresiones naturales. Esto significa que podemos medir, calcular y predecir cuándo las semillas las condiciones para un acontecimiento van a suceder una y otra vez. Esto quiere decir que podemos tomar el año 2012 calcularlo en reversa, utilizando los ritmos naturales a los tiempos en nuestra historia cuando la semilla para el 2012 fue plantada. Observando la semilla, podemos determinar cuándo los patrones y los acontecimientos que sucederán en el año 2012 fueron puestos en movimiento. Podemos ir al registro geológico para ver lo que estaba sucediendo entonces sobre el planeta. O podemos ir hacia el registro arqueológico para ver lo que estaba sucediéndole a la gente para darnos realmente una buena idea de lo que podemos esperar para estos próximos pocos años.

Laurie Nadel: Usted nos habla acerca de la posición de los mayas de la fecha final del 2012, como que ya ha sucedido en nuestro pasado?.

Gregg Braden: Absolutamente!

Laurie Nadel: Qué podemos hacer para prepararnos para lo que va a suceder en el próximo 2012?

Gregg Braden: Para prepararse para cualquiera cosa que sea lo que vaya a suceder, nosotros debemos comprender qué es lo que va a ocurrir. Se trata de la importancia de saber precisamente dónde mirar en el pasado para comprender lo que estamos por experimentar o lo que ya estamos experimentando ahora.

Laurie Nadel: Ahora bien, usted ha hablado sobre Pearl Harbor y el año 2001 como que han sido años de fechas en que se produjeron controversias, cuando en realidad los Estados Unidos, en ambas ocasiones fuera atacado. Cuáles son las otras fechas cruciales a las que usted se refirió en el libro?

Gregg Braden: Para el 2012, los registros muestran cuando examinamos la historia de la Tierra en los centros de hielo en la Antártida por ejemplo, que se preservó un registro del pasado de la Tierra. Cuando examinamos estos núcleos de hielo en las fechas que son los fractales o los patrones semilla para el año 2012, ellos nos dicen que en esas fechas los campos magnéticos de la Tierra se debilitaron. La energía proveniente del sol era más fuerte así que el hielo en los polos comenzó a derretirse. Los océanos comenzaron a elevarse, el clima comenzó a cambiar y los patrones de tiempo comenzaron a cambiar.

Laurie Nadel: Nosotros estamos experimentando eso ahora?.

Gregg Braden: Precisamente y ése es el punto.Ha atravesado la Tierra a través de un gran cambio? Sí. Esto quiere decir que algo está mal o algo está roto? No! Siempre sucede cuando alcanzamos este punto en un gran ciclo. Cuando estamos a esta distancia desde la fuente de energía en el centro de nuestra Vía Láctea, cuando la Tierra está inclinada y orientada de la forma que está, aparentemente, esto es lo que siempre sucede.

Por consiguiente, en gran medida ya estamos experimentando los grandes cambios que tantos han vaticinado. Ya estamos viendo ciudades borradas de la faz de la Tierra cerca de las costas poco profundas. Ya estamos observando terremotos y tsunamis de gran magnitud. Ya estamos observando incendios de bosques alineándolos a través de espacios vastos y abiertos. Estamos viendo a millones de personas que mueren de enfermedad. Los Estados Unidos son bendecidos en no estar experimentando tanto; aquí, como en otras partes del mundo. Pero semejante cambio puede ocurrir en cualquier parte y en todas partes.

Laurie Nadel: El mensaje para participar.?

Gregg Braden: Es bueno que nosotros nos preparemos y ayudemos a otras personas que están experimentando problemas y sintiendo el choque de estos cambios. Pero aquí está el meollo: Los registros geológicos muestran que los cambios son intensos, absolutamente intensos, pero que son de corta duración. Ellos no duran generación tras generación y así sucesivamente. Los registros arqueológicos muestran que cuando las civilizaciones pasadas alcanzan el punto en sus ciclos donde estamos nosotros justo ahora, cometían un error que no queremos repetir hoy.

Laurie Nadel: Cuál era ese error?

Gregg Braden: Cuando el mundo comenzó a cambiar, las civilizaciones del pasado no comprendían el cambio. Ellas comenzaron a luchar una con la otra por los recursos. En esa violenta competencia por lo que quedaba cuando el mundo estaba cambiando, todos perdieron. Nadie ganó. Las civilizaciones se colapsaron. Por ejemplo la Dinastía XX de Egipto absolutamente colapsó durante precisamente este período de tiempo y nadie supo acerca de ellos hasta miles de años más tarde.

Estamos en un punto justo ahora donde debemos elegir trabajar juntos por este breve período de tiempo para salvarnos en este tiempo de cambio. Si cometemos los errores del pasado todos perderemos. Esta es la razón por la que este libro es tan importante justo ahora.

Laurie Nadel: Mucha gente de buen corazón se siente desprotegida cuando comienza a escuchar historias acerca de civilizaciones antiguas que colapsan. Ellos piensan sobre los tsunamis y Katrina, y es muy difícil para la gente no sentirse apabullada por el gran alcance de los movimientos planetarios y el tiempo fractal. Porque en qué puede tener la gente esperanza?

Gregg Braden: En mi sitio Web, www.greggbraden.com, ustedes encontrarán un link a la Iniciativa de la Coherencia Global. Cuando ustedes hacen clic en ese vínculo, pueden aprender acerca de la iniciativa basada en la ciencia que nos permite a cada uno de nosotros a aprender una manera de ser que realmente influencie los campos de la Tierra. En otras palabras, ustedes pueden aprender cómo tener un impacto positivo en lo que resulte de este tiempo en la historia. Este proyecto trata acerca de nuestra relación con la Tierra a través de una existencia basada en el corazón, la Coherencia Global.