La Doctrina Desconocida

La Doctrina Desconocida

Siempre existió una exhortación general de silencio en relación a la enseñanza de Gurdjieff. No hables acerca de G., No hagas proselitismo, No eches perlas a los puercos … , No reveles conocimiento que nunca será comprendido. Esta admonición -creo- ha sido responsable de la mayor parte de los malentendidos que existen sobre Gurdjieff: la desconfianza, la mistificación, el escepticismo sobre su misión y su estatura moral.

Han sido publicados varios libros denigratorios sobre él, y no he visto que hayan sido refutados. Ouspensky, Nicoll y otros han escrito en su favor y sus obras han sido notables. Así se ha ido estableciendo un precedente contra el silencio. Pero mi impresión es que, aunque existen libros sobre el trabajo diario de los grupos, se nota la carencia de una introducción abstracta que ilumine los detalles concretos entregados.

No podría imaginar alguien tan presuntuoso como para proclamar un total entendimiento de Gurdjieff, o tan poco digno de confianza como para revelar aquellas partes de su enseñanza que sólo pueden trasmitirse en forma oral. Pero sí puedo imaginar fácilmente alguien tan indignado por su difamación que quisiera corregirla de alguna forma; no tratando de informar sobre la técnica de la enseñanza, sino indicando algunas de las ideas que conducen hacia la enseñanza.

Esta es mi meta: una introducción, no una exposición. Los mejores introductores que conozco han sido Orage y Jane Heap, y la mayor parte del material que presento aquí fue hecha por Jane. Ella nunca lo publicó y yo creo que debe ser conocido, si es que alguien quiere hablar sobre Gurdjieff en la forma correcta. Son sus abstracciones las que he considerado más iluminativas que cualquiera otras que se hayan escrito.

Las ofrezco en plena consciencia de que, después de haberlas asimilado, ustedes habrán conocido sólo un comienzo de lo que debe ser entendido y de lo que finalmente debe ser alcanzado después de haber entendido. Estas formulaciones hablan a la mente, y la mente sola no conduce al necesario cambio de vida. Tengo la esperanza que sea notorio para cada uno lo poco que he violado la prohibición de silencio y lo mucho -espero- que pueda haber ayudado a deshacer parte del daño que consciente o inconscientemente ha sido hecho.

Los tres centros:

Nos sentimos halagados de ser denominados seres tricerebrados, pero ese no es nuestro futuro porque dos de nuestros centros están llenos sólo con nuestros pasados hábitos.

Nuestros centros no se han desarrollado porque no los hemos llenado conscientemente. Todo lo que tenemos en ellos fue colocado en forma pasiva. El esfuerzo de este método es hacer trabajar los tres centros juntos.

Cualquier actividad en un ser humano que sea menos que tridimensional es subhumana.

Gastamos nuestras vidas vagabundeando, escapando de un error a otro.

La vida pasa a ser una discusión entre los tres centros- gusto o disgusto, sí o no. Todo nuestro tiempo y nuestra energía es gastado en esta discusión.

El hombre es tres personas diferentes, tres diferentes crecimientos, tres diferentes contenidos. Crecemos como si nos hubieran podado, con cada centro descompensando el otro.

Sólo una pequeña parte de nuestra vida está bajo control. Tal como somos, no tenemos voluntad. La voluntad es un estado de desarrollo, una posibilidad en un centro superior.

Todo lo que nosotros llamamos desarrollo en nuestra situación presente es una extensión de uno de los tres centros. Todo nuestro arte es sólo una extensión del centro emocional, etc.

Deseándolo tú no puedes añadir nada a tus tres centros. Por más que el hombre lo desee, no puede añadir un codo a su estatura. Está dicho en la Biblia. Debes tener un método, una técnica. Pero allí no aparece una técnica para el desarrollo. La técnica nunca ha sido escrita.

Las enseñanzas públicas de Cristo fueron dada en parábolas, dejando de lado la teoría y la técnica.

En su enseñanza privada, Gurdjieff presentaba ambas: la teoría y la técnica.

Cada ciencia tiene que crearse un vocabulario especial. El vocabulario de Gurdjieff es tan preciso como el de cualquier otra ciencia. Todos los términos en la Biblia fueron alguna vez términos técnicos precisos: En la casa de mi Padre hay muchas moradas…, Vuelve la otra mejilla…, Ojo por ojo, diente por diente…

Este método es una explicación matemática y material de la creación, mantenimiento y propósito del universo, lugar del hombre en ese universo, su función y deberes.

La obligación del hombre es operar con las leyes con las que opera el universo. Porque el hombre tiene un lugar único. La obligación va con ello.

El que seas consciente de tu lugar no es un don de la naturaleza. Tú debes encontrarlo por un esfuerzo consciente, no por esperanza. El hombre tiene una potencialidad acerca de la cual nada sabe. Estaba en la ciencia de los antiguos tiempos. Hemos perdido toda idea de esas potencialidades.

La vida no provee de una salida para ciertas potencialidades. Alguna gente tiene una poderosa prueba de que hay en ellos potencialidades por desarrollar.

Haz un esfuerzo por desarrollar un mayor órgano: tu desarrollo mental y emocional.

La Naturaleza quiso producir una forma autoevolucionante. El hombre es el más alto desarrollo posible de ello. La Naturaleza no puede hacer más. Nosotros debemos hacerlo. Todo posterior desarrollo requiere un esfuerzo consciente. Esto requiere una labor comparable a todo lo que la Naturaleza ha invertido en nuestro desarrollo desde milenios atrás.

En todas las creaciones de la naturaleza, una cierta actividad sigue a una cierta forma.

Somos un animal con una psiquis informe. Para que una psiquis tenga forma debe constar de tres partes.

Ha habido gran conocimiento en el mundo, pero extensas partes de él han sido borradas -por guerras, calamidades, etc.- igual que la tiza sobre un pizarrón. No obstante, encontramos pruebas extendidas por toda la tierra -si somos capaces de verlo- de un conocimiento superior: referencias a la Atlántida, Stonehenge, las Pirámides, la Esfinge, la arquitectura Maya, antiguos templos, etc.

Las grandes catedrales fueron construidas con un propósito consciente, para elevar por un momento la vibración de la gente. Esto fue un consciente intento de aplicar levadura a la masa.

El Método de Gurdjieff es un Método de Consciente Esfuerzo y Voluntario Sufrimiento contra la Inercia y la Repetición Mecánica.

Desarrollo y crecimiento… La diferencia:

Una persona es pequeña, entonces crece.

El desarrollo es por estados. En nuestro cuerpo aparecen los dientes. Allí están, en las encías.

Nosotros sólo hemos sido educados; no nos hemos desarrollado.

El castor construye su represa: extensión centrada en lo físico, no desarrollo.

Metamorfosis de una oruga en mariposa: desarrollo, posibilidad de un alma.

Por qué uno sigue este Método del Cuarto Camino? Si tú sientes insatisfacción, tratarás de hacer algo. Sientes una necesidad, es decir, un desequilibrio interno. Tú puedes saber qué es ese desequilibrio por aquello que te interesa. Tus intereses son atraídos por tus necesidades.

Si deseamos desarrollarnos, debemos hacer algo acerca de nuestros dos centros subdesarrollados. Pero si no encontramos un método, rodamos escala abajo. Todos nuestros actos son apaciguamientos porque no nos hemos desarrollado.

Tú has investigado métodos, pero no has trabajado en ningún método.

Todos empezamos igual antes de esta única actividad.

Estás sentado en una silla, confortablemente. Si dejas esa silla sin proponerte emprender este método de trabajo, es mejor que no te levantes de allí, porque te quedarás de pie toda tu vida. Nunca podrás volver a esa silla una vez que la dejes, porque la vida no se detiene.

El hombre dormido:

El hombre está dormido. En toda religión, en toda la gran literatura, tú encuentras referencias al estado de dormido. Debemos despertar (dormidos en Adán, despiertos en Cristo). Todas las religiones hablan de nacer de nuevo. Estamos dormidos en el animal: el cuerpo está despierto, el yo no.

El sueño es comparable a un estado hipnótico. Un niño es puesto bajo el poder de la sugestión. Más tarde en la vida, se trata de autosugestión. Un estado completamente mecánico. Los adultos están absolutamente bajo un conjuro hipnótico, como el fakir hipnotizando un conejo; él controla la circulación de la sangre. Un río tiene un flujo, no va tan rápido como la corriente. El hipnotizador te sugestiona un poco más rápido de lo que lo hace la vida.

Es casi un deseo del hombre estar dormido. Estamos tan dormidos que, a no ser que la vida llegue a ser demasiado difícil, no despertamos. Un shock te puede despertar.

Pero tú debes encontrar tus propias razones que te hagan desear despertar.

Estudia la mecanicidad humana. Cuando veas tu propia mecanicidad, estarás empezando a despertar, tal como en el momento de despertar de un sueño te das cuenta que has estado dormido.

Empieza a comparar tu dormir con tu estado de vigilia. Después de un sueño tú te descubres desconcertado, molesto. En la vida sucede lo mismo. Tú podrías pasar por alto una actitud lamentable en un sueño, pero en la vida te excusas o aparentas que no existe.

Nadie puede decir cómo actuará en determinadas condiciones. Yo sé exactamente lo que haré en tal situación es tan torpe como decir de qué manera actuarás en un sueño.

En los sueños tú estás derrochando una energía que no usas durante el día.

Si tú has terminado tu día sin dejar cosas inconclusas – tus centros han completado su trabajo – tú no sueñas.

Estudia tus sueños. Hay una energía autocontenida almacenada en uno de los centros. Tú puedes descubrir en qué centro contienes energía no usada durante el día. Tus sueños son predominantemente físicos, emocionales o mentales?

Los sueños emocionales son los que más nos desgastan.

Los tres centros se duermen separadamente. Hay veces en que al empezar a dormir saltas violentamente. Es un centro dejándole el paso a otro.

Nuestro cerebro subconsciente debiera ser nuestro cerebro consciente. Todo lo que nos ha sucedido en la vida está allí escrito, escapando sólo en los sueños, trances, etc.

El cerebro consciente está contaminado. Haz un esfuerzo por contactarte con el subconsciente. El artista a veces lo hace. También los adivinos, pero inconscientemente. Contactarlo en forma inconsciente es peligroso.

Haz un Consciente Esfuerzo por contactar tu Consciencia que mora en el cerebro profundo.

Observación de sí:

Todas las grandes escuelas, todo gran sistema de pensamiento, todas las grandes religiones, siempre se han esforzado en dar al hombre dos libertades: libertad interior (de la vanidad, del amor propio, etc.) y exterior (de los condicionamientos de la educación, etc.).

Los primeros pasos hacia la libertad es la observación de sí, el conócete a ti mismo. El sistema de Gurdjieff empieza con una observación neutral y científica de uno mismo: tomando notas a la manera científica, primero, sobre el centro físico y luego sobre el emocional y el mental.

El centro de gravedad del cambio es el cuerpo. Tú no puedes cambiar sólo por la mente: debes empezar trayendo primero el cuerpo, y después las emociones, a tu campo de observación.

El cuerpo es la única herramienta que tú tienes para trabajar. Hazlo una buena herramienta. Domina el control del cuerpo sobre tí.

Trata de establecer lo físico como algo aparte del yo. El comienzo de la vida adulta es el conocimiento de tener un yo.

Nuestros cuerpos son fertilizantes para un alma.

La equivalencia personal entre tú y tu cuerpo es perniciosa.

Si tú despertaras en el cuerpo de un unicornio no sabrías cómo actuar. Estás exactamente así a merced de tu propio cuerpo. No eres responsable por tu conducta. Como en el poema de Yeats: Estoy sepultado en un animal moribundo.

Piensas que conoces tu cuerpo, pero ni siquiera te das cuenta cuando te rascas la cabeza.

Nuestro cuerpo es un objeto del mundo exterior, como lo es un árbol, una planta, o una piedra.

Dí: Yo soy y tengo un cuerpo. Los franceses usan una mejor expresión, ellos dicen: tengo frío, no estoy helado, Debemos ser conscientes de nuestros cuerpos, darnos cuenta de nuestras emociones, poner atención cuidadosa en nuestros pensamientos. Decir: Estoy teniendo un pensamiento pasivo o estoy teniendo un pensamiento activo.

Cuidate del autoengaño, de la subjetividad, de la introspección. La introspección es mala: no tenemos nada que mirar adentro.

Como no aburrirse

Como no aburrirse

Nada es más común que reclamar que los que nos rodean son aburridos y sin interés. Sin embargo, dichos reclamos son confesiones inconscientes más que acusaciones, dado que la verdad es que el desinterés y el aburrimiento comienzan exactamente cuando se sobrepasa el límite de nuestra inteligencia activa. El aburrimiento comienza cuando nuestra mente se detiene; y el aburrirse fácil o rápidamente sólo indica que nuestra inteligencia es pequeña o torpe. Toda la gente sin excepción es interesante y valiosa. No tenemos otra alternativa que esforzarnos en conocer a la gente porque el propósito educativo de la vida es contactarnos con el misterio de la humanidad. Cada individuo es como si fuera un capítulo del libro humano total. Quien pueda entender todo acerca de una persona tiene la llave para el conocimiento de la raza humana. Por eso una persona es tan buena como cualquier otra persona para interesarse en ella; y aburrirse con una de ellas significa fallar en la búsqueda de lo interesante en la gente.

Esto no quiere decir que no haya gente que provoque nuestro interés y otra que no. De hecho, podemos dividir a la gente que conocemos en dos clases: aquellos que, sin esfuerzo de nuestra parte, nos interesan y estimulan, o, como solemos decir, gente realmente interesante, con quienes siempre es un placer juntarse; y aquellos que no nos provocan ni estimulan interés ni agrado alguno: la gente insulsa y opaca. Pero, como lo sabemos muy bien, una misma persona no puede ser ni interesante ni falta de interés para todo el mundo, dado que no existen los casos absolutos; las personas son interesantes o lo contrario sólo desde nuestra perspectiva particular.

Por qué esto es así?…. Es posible que hagamos a la gente interesante sin que naturalmente lo sea?

Tomemos en cuenta que, en esencia, cada uno de nosotros está compuesto de una colección de elementos químicos (usando el término elemento o componente químico para designar cualquier tipo particular de materia). Entre un individuo y otro no sólo hay diferencia en la cantidad de componentes químicos, sino que los componentes no son todos los mismos, ni están en las mismas proporciones ni en el mismo estado de actividad. Este hecho ilustra y explica la extraordinaria variedad de gente que existe, no hay dos personas exactamente iguales químicamente. Y como somos capaces de ser o de captar sólo lo que nuestros componentes químicos nos permiten, se puede decir que estamos determinados por la química que nos compone.

Se sabe que ciertos elementos químicos se relacionan con otros por lo que llamamos afinidad. Ellos notan la existencia de ciertos compuestos pero son indiferentes a otros. Con algunos habrá una relación activa, intercambiándose o combinándose; con otros permanecerá inerte. La química es la misma ya sea en el laboratorio o en el cuerpo humano; sus cualidades y actividad serán las mismas. Por lo tanto, se sigue que lo que llamamos nuestro interés por la gente, o el interés de ellos por nosotros, surge de o está condicionado por la presencia en ellos y nosotros de químicos activos que se puedan relacionar. Todas nuestras relaciones con la gente, ya sean amistosas, indiferentes u hostiles son, en el fondo, determinadas por relaciones químicas.

Sin embargo, sí hay una diferencia muy importante entre un laboratorio y algún ser humano que contenga la misma química. En el laboratorio existe un químico. Si nadie interviene, los componentes químicos de dos laboratorios cercanos se mezclarán y combinarán naturalmente de acuerdo a sus cualidades, actuando y reaccionando el uno sobre el otro. Pero si hay un químico en el laboratorio, o, mejor aún, un químico en cada uno, sólidamente preparados en los principios de la química, entonces, en lugar de combinaciones naturales de los componentes, tendremos una serie de combinaciones producto de la ciencia y el arte – las que son improbables o imposibles en circunstancias ordinarias.

Volviendo a las relaciones humanas, la analogía debiera estar clara. En la medida que un hombre simplemente sigue sus intereses, o sea, encuentra a la gente interesante o aburrida, y de acuerdo a esto busca compañía de los primeros, rechazando los segundos, se comporta como un laboratorio en el cual no hay ningún químico. No hace nada. Simplemente permite que su química se manifieste de acuerdo a sus cualidades naturales de afinidad, indiferencia u hostilidad, sin tratar científica o artísticamente de que se ajusten para entrar en relaciones más y más variadas con los componentes del laboratorio químico de su vecino. El es, como se dice, una criatura de las circunstancias; y todo es resultado de que encuentre a la gente opaca o interesante, o de que él mismo sea lo uno o lo otro para los demás.

Traer un químico a nuestro laboratorio y entrenarlo para que trabaje científicamente es el objetivo principal de la psicología. Queremos manejarnos a nosotros mismos, y controlar los elementos que nos componen. Queremos disfrutar de todas nuestras potencialidades, y combinar a voluntad todos nuestros componentes químicos con aquellos que están fuera nuestro y en la demás gente. Cada uno desea poseer este poder dentro de sí, es la motivación esencial del hombre. Pero qué es esto si no poner a un químico en nuestro propio laboratorio y hacerlo trabajar?

Tal como estamos, simplemente siguiendo la línea del menor esfuerzo, no somos los químicos del laboratorio, sino laboratorios sin químicos, o, digamos, laboratorios en los cuales los químicos están durmiendo. Debemos despertar al químico dentro nuestro. Los medios son comparativamente simples. Primero, debemos dar a nuestro químico ocioso un motivo o razón para moverse. Segundo, debemos decirle cómo comenzar su trabajo.

Existen abundantes razones para despertarlo, entre ellas las siguientes: siempre estamos a merced de la gente y las circunstancias, y en la medida que dependamos de esa gente y circunstancias para interesarnos o para interesarles, nunca nos conoceremos a nosotros mismos ni a los otros sino sólo de manera accidental e imperfecta, si continuamos siendo simples laboratorios. Viviremos y moriremos como pasivos y mecánicos agentes de procesos que no comprendemos mientras no tratemos de hacer combinaciones que no sean fáciles y naturales. Si continuamos actuando de acuerdo a nuestras afinidades, nuestros gustos y disgustos, seremos hombres minerales, vegetales o animales, pero no hombres humanos.

Cómo comenzar? Haz que cada encuentro con la gente sea un experimento de laboratorio en psicología. Debes proponerte a ti mismo, cuando estés frente a otra persona: aquí hay una maravillosa colección de componentes químicos de los cuales sólo conozco unos pocos. Quiero conocerlos y entenderlos todos. Ese es mi trabajo como ser humano. Con esta actitud de curiosidad activa es imposible aburrirse con las personas. El interés por la gente, por las circunstancias y por todo lo relacionado con ello estará presente constantemente y con energía creciente. Se vivirá siempre de manera más abundante. Tal vez, algo de este tipo de alquimia debe haber estado implícito en la promesa hecha a los discípulos de Cristo: He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

A. R. Orage.

Traducido y extractado por Italo Godoy de
“Psychological Exercises & Essays”
Samuel Weiser Inc.

BUSCAR Y ENCONTRAR

BUSCAR Y ENCONTRAR

1.        OBJETIVOS Y  PROPOSITOS

Si en la estación yo pido un boleto, la persona que atiende me dirá: “¿Hacia dónde?”.  Si yo le respondo: “A todas partes”, él sacudirá sus hombros y me dirá que visite a un doctor.  Esta persona puede no saber que está actuando bajo la Ley de Actualización Selectiva, lo que significa que no se pueden actualizar todas las posibilidades que están abiertas en un momento dado.  Aún, si no hacemos la selección conscientemente, algo la hará por nosotros y al final del viaje, habremos llegado a un destino y todos los otros que eran posibles al momento de la partida, serán ahora ‘podrían haber sido’.

 

Debemos comprender el significado de la actualización selectiva, si queremos hacer un mejor uso de nuestras posibilidades.  Cuando era joven, descubrí que tenía un don para los idiomas y aprendí una docena o más sin dificultad.  Entonces, comencé a estudiar Chino y puedo recordar vívidamente el momento cuando me quedó claro que si yo quería aprender Chino en forma apropiada, debería abandonar muchas otras cosas que yo deseaba hacer.  Yo abandoné el idioma Chino, diciéndome: “Si yo vivo hasta los cien años, nunca voy a aprender Chino”.  Alrededor de ese mismo tiempo, tuve la posibilidad de entrar en política y viajar al Este y  nuevamente tomé mi decisión, dándome cuenta que nunca llegaría a ser un Ministro de Gobierno.  En ese momento, yo había tomado la decisión que yo quería la transformación más que ninguna otra cosa y estaba preparado para abandonar otras posibilidades para lograrlo.  Había, sin embargo, mucha vaguedad y demasiada imaginación en mi actitud hacia la transformación y no fue hasta muchos años después, que yo comencé a ver por mi mismo que implicaba realmente la elección.  Cuando hice la elección,  yo estaba estudiando con P. D. Ouspensky, quien insistía en clarificar nuestro objetivo. El me destacó que no tenemos base para decidir lo que está ‘bien’ de lo que está ‘mal’ para nosotros.  Yo no puedo decirle a la persona que vende boletos, que me ha dado el boleto ‘equivocado’ a menos, que yo sepa donde quiero ir.  Aún si decimos que existe una moralidad objetiva, que hace que algunas acciones sean buenas y otras malas: Esto me afecta sólo si yo quiero ser un hombre ‘bueno’, o si quiero aparecer bueno a los ojos  de mis vecinos.  Si no tengo ningún objetivo: “Dios y el Demonio no son para tomarlos en cuenta”.

Habitualmente, los principiantes en el camino a la transformación, formulan sus objetivos en términos demasiado elevados y demasiado vagos, para dar una base de elección.  Debemos tener una idea de la conexión entre metas y medios.  Si queremos tener una vejez alegre, es casi seguro que debemos estar preparados para trabajar duro.  Si queremos ser libres, tenemos que sobreponernos a nuestros gustos y aversiones.  Si queremos ser sanos, debemos mantener nuestro cuerpo bajo control.  Si deseamos adquirir un alma, debemos cultivar la unidad de propósito.  Si aspiramos a la perfección, debemos estar preparados para sacrificar ‘todo lo que esté en el camino’, incluyendo a nosotros mismos.  Es mucho mejor elegir un objetivo que podamos comprender y del cual estemos seguros que uno que no sea más que una esperanza piadosa.

La formulación de un objetivo es la primera prueba de sinceridad.  Yo he citado el ejemplo de la señora que deseaba ser libre de ella misma pero que no podía sacrificar una taza de té. Nosotros constantemente nos mentimos acerca de lo que realmente queremos: Pero es inútil torturarse a uno mismo con auto – acusaciones.  Si no podemos ser sinceros y deseamos serlo, sólo podemos decir que esto es un objetivo a ser alcanzado en el futuro.  No podemos ser sinceros ‘a medida’.

No obstante, debemos estar claros en cuanto a lo que realmente queremos y tratar de decidir si estamos preparados para pagar el precio.

2.    LINEAS DE TRABAJO

Mucha gente imagina que su meta (objetivo) en la vida es ‘ayudar a la humanidad’ o ‘hacer la Voluntad de Dios’.  Como ellos no pueden saber qué es lo que necesita la humanidad y cuál es la Voluntad de Dios, estos objetivos son lo suficientemente seguros; pero habitualmente están impregnados de auto – engaño.  Gurdjieff dijo: “Si Ud. desea ser un buen altruista, Ud. debe aprender primero a ser un buen egoísta.”  Si queremos ayudar a los demás, primero que todo debemos aprender a ayudarnos a nosotros mismos.  La verdad es que la naturaleza humana está construida de tal manera que ni el egoísmo ni el altruismo se pueden lograr separadamente.  Nosotros de los demás y ellos necesitan de nosotros.

Esta no es la historia completa.  Nosotros podemos no saber qué significa ‘la Voluntad de Dios’; pero podemos estar bastante seguros que la humanidad existe para servir a algún propósito y que no llegaremos muy lejos, si ignoramos nuestro propio lugar en ‘esquema de las cosas’.  Así como el egoísmo es limitado en su ámbito, también lo es el perseguir un objetivo estrecho y sectario que aislaría a un grupo del resto de la humanidad.  Esto no es obvio en lo absoluto, ni tampoco aceptable para todos, pero si partimos con la esperanza de transformación, debemos suponer que existe un Gran Propósito en nuestra existencia.  De otra manera, la transformación no tendría significado.

De tales consideraciones, podemos llegar a la conclusión que una meta objetivamente válida en la vida, debe combinar tres objetivos distintos:

  1. Perfeccionarnos hasta donde sea posible.
  1. Ayudar a los demás.
  1. Servir el propósito de nuestra existencia.

Gurdjieff llamaba a los objetivos anteriores, ‘Tres Líneas de Trabajo’.  Yo no sé de dónde se originó el esquema, pero durante los ‘cuarenta y tantos’ años en que yo la escuché por primera vez, yo he crecido más y más, en el convencimiento que es la única base sólida para la planificación de nuestra vida.

Es interesante comparar este esquema con las ‘Tres Disciplinas’ de Shivapuri Baba, que juntas forman o constituyen lo que él llamó Swadharma o el Correcto Vivir.

  1. Disciplina Corporal.  Cuidado del cuerpo.  El deber hacia uno mismo, hacia nuestra familia y hacia la sociedad a la que uno pertenece.
  1. Disciplina Moral.  Práctica de las virtudes inculcadas en el Bhagavad Gita.   Liberarse a uno mismo de la esclavitud del gusto y la aversión.  El fortalecimiento y la purificación de la mente.
  1. Disciplina Espiritual.  La búsqueda de la Verdad o Dios.  Meditación de la Realidad Última.  Abandono de todos los apegos.

En este esquema, la  ayuda a los demás y el servicio, ocupan un lugar menor.  “¡Piensen solamente en Dios!  Saquen todo otro pensamiento de su mente”, era el gran precepto del hombre viejo.  Pienso que cuando comparamos con las tres líneas de Gurdjieff, vemos que Oriente y Occidente difieren en su actitud hacia el objetivo de su existencia.  El Oriente ve la vida como un mal del cual debemos buscar la liberación.  Occidente ve la vida como un campo en cual debemos buscar la plenitud.  La contradicción es fuerte, pero no es consecuencia que uno sea válido y que otro sea erróneo.  Existe una diferencia muy pequeña, en la selección de posibilidades, que se pueden hacer de acuerdo con el esquema que uno adopta.

No es la filosofía de la vida de uno la que importa, sino la forma que uno lleva a la práctica esa filosofía.  Una filosofía de egoísmo puro, que se siga en forma consistente e inteligente, nos llevaría a darnos cuenta que el bien de nosotros es inseparable de  aquel de otros y que ni nosotros ni nuestros vecinos podemos encontrar una felicidad duradera que no esté en armonía con el propósito de la existencia.  En el otro extremo, ‘la búsqueda de sólo Dios’, nos va a conducir al descubrimiento que Dios se encuentra en nosotros y nuestros vecinos  — no ‘en una suerte’ de Nirvana abstracto de la mente.

Nosotros, los hombres, estamos dotados de una cantidad limitada de creatividad libre.  Debemos servir a un Gran Propósito pero podemos hacerlo, en parte, a través de una auto – plenitud.  Podemos elegir una tarea para cumplir en la vida y una vez que la hemos realizado, tratarla como una obligación sagrada.  Se convierte para nosotros en un test de lo correcto y lo erróneo.  Lo que nos ayude a cumplir nuestra tarea, está bien y lo que la perjudica, está mal.  El Shivapuri Baba llamaba a esto el ‘deber de elección’, es decir, el deber que nos imponemos a nosotros mismos por nuestra propia elección.  Gurdjieff lo llamaba un ‘antojo’ y dijo que su antojo era llevar a los hombres a una nueva comprensión de Dios.  Orage dijo que su antojo era editar (imprimir) la mejor revista literaria de Londres.  Mi antojo es demostrar que es factible llevar todas las experiencias humanas posibles dentro de ‘un esquema consistente’ y yo he intentado esto en El Universo Dramático.  No importa que ‘nos quedemos cortos’ miserablemente en nuestra ambición:  El punto es que tales objetivos o antojos puedan ser consistentes con el esquema tripartita.  Incluso, es posible que un objetivo personal sea una necesidad, sin la cual ‘Las Tres Líneas de Trabajo’ no tomarán forma como un estilo de vida.  El ‘deber de elección’ puede ser simplemente aquel de ser una buena esposa, un buen padre o ser ‘un crédito para nuestra profesión’.  Todo lo que se requiere es que seamos realistas y que lo tomemos con la más absoluta seriedad, como una ‘obligación sagrada’.

3.    ETAPAS DE LA TRANSFORMACION

Uno de los aforismos inscritos en la Casa de Estudio del Instituto Gurdjieff para el Desarrollo Armonioso del Hombre era: “Sólo podemos crear condiciones para trabajo, no podemos hacer su trabajo por Ud.”  No era para menospreciar la importancia de las condiciones, sino para darle énfasis a la diferencia entre lo que los demás pueden hacer por nosotros y lo que nosotros debemos hacer por nosotros mismos.

Nosotros ni siquiera podríamos comenzar si no hubiera evidencias en todo nuestro entorno que gente, antes que nosotros, ha buscado y encontrado formas de auto – perfección y así, han dejado para nosotros la imagen del Hombre Perfecto.  Nosotros no somos atraídos por principios morales abstractos, sino por un Ideal, como se encarna en héroes y santos de tiempos pasados.  De ellos, las reglas morales derivan su autoridad y no al revés.  Nosotros que somos Cristianos aceptamos la ética Cristiana, no porque sea lógica o científica, o porque se haya demostrado que funcione bien en la práctica  —  de hecho, muchos podrían afirmar que la ética Cristiana ha sido un terrible fracaso  —  sino porque lo vemos ejemplificado en la vida y hechos de Jesucristo, sus apóstoles y santos que Lo siguieron.  En la misma forma, los Musulmanes, que están bien conscientes de la ética del Corán (Qur’an) no se aplica en las condiciones de la vida moderna, están dispuestos a aceptar a Mahoma  como el Hombre Perfecto  —  Insan-i Kamil.  Los Budistas ven al Hombre Perfecto en Gotama Buddha; los Judíos, en Abraham y Moisés; los Parsees en Zoroastro y los Hindúes en Rama o Krishna.

Estas figuras son lo que Gurdjieff  llamaba ‘Sagradas Imágenes’.  En torno a cada una de ellas, vemos una doctrina revelada y una forma de vida.  Lo que no vemos es que cada uno de ellos es una Fuente, de la cual fluye un torrente de altas energías que hacen posible la transformación para sus seguidores. Todos los hombres están influidos por estas energías, aún si han rechazado las Sagradas Imágenes de las cuales fluyen, y de ésta forma, el potencial interno para la transformación que existe en todo hombre se forma o toma forma en sus mentes.  Este es el Ideal que llama a cada uno de nosotros, y si la imagen del Hombre Ideal nos urge a responder, nos encontraremos embarcados en el camino a la transformación.

Esto no es necesario que ocurra conscientemente. En un principio, es seguro que exista mucha fantasía y auto – engaño pero si miramos cuidadosamente, es siempre la atracción del Ideal el que le ha dado una dirección a nuestras vidas.

 El paso siguiente es la transición de una condición general a un camino específico y particular.  Nosotros leemos o escuchamos acerca de un método.  Estamos impresionados por una persona o un grupo de personas a la que podamos conocer.  Encontramos una serie de condiciones que hacen posible para nosotros el aprender, luchar y recibir ayuda.  Nos enfrentamos a la elección entre seguir el camino que se nos ha abierto y mantenernos en la forma de vida en la cual hemos sido criados.  Esto puede involucrar  lucha y sacrificio.  No estamos lo suficientemente cerca del canal de transmisión de conocimiento y de ayuda para ser capaces de hacer uso pleno de nuestra capacidad de esfuerzo.

Muchas personas se quedan ‘pegadas’ (estancadas) en esta etapa porque les falta la discriminación para distinguir entre enseñanza auténtica y métodos artificiales y poco realistas.  Se requiere valentía (coraje), así como discriminación, ‘empujar’ la búsqueda hacia adelante porque va a significar sacrificio de un tipo no acostumbrado.  Por ejemplo, puede requerir de nosotros, reconocer que hemos cometido un error y estemos dispuestos a buscar de nuevo, separándonos a nosotros de otros que no pueden comprender la causa de nuestra insatisfacción y lo van a asignar a la impaciencia, celos u orgullo herido.  La imagen del Ideal tiene que ser muy fuerte y clara si hemos de tomar el paso siguiente.

Si persistimos, nos podemos encontrar en un nuevo conjunto de condiciones, donde el patrón de oportunidades corresponde al patrón de nuestra propia naturaleza.  La acción se vuelve ahora más específica e incluso más fructífera.  Podemos estar convencidos que hemos ‘encontrado nuestro camino’ y que todo lo que necesitamos es persistir lealmente en la senda que hemos seleccionado.  Hay todavía trampas (escollos) que no son fáciles de reconocer y evitar.  De mi propia experiencia, yo podría decir que los riesgos en esta etapa son, principalmente, los siguientes:

El Eneagrama y los tipos psicológicos

El Eneagrama y los tipos psicológicos

El mayor error es creer que el ser humano se mantiene como una unidad constante. Nunca permanece igual durante más de un breve periodo. Continuamente cambia; raramente se mantiene igual durante una hora.

G.I. Gurdjieff

En época reciente el Eneagrama se ha convertido en un modelo de nueve tipos psicológicos. Esta idea, llevada a cabo por el psicólogo chileno Óscar Ichazo, contrasta con las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky, quienes consideraron al ser humano dormido y falto de desarrollo, como una colección de múltiples egos diferentes. En realidad los pioneros de la Escuela Arica han adoptado solamente la forma exterior del Eneagrama, sin entrar en su dinámica interna, como lo describía Gurdjieff. Pero no es mi intención discrepar de esta escuela ni de sus sucesores. Ellos han hecho del Eneagrama un modelo útil de psicodiagnóstico, cuya fuerza está en la sencillez de su aplicación. La base de este sistema psicológico eneagramático es que existen nueve tipos fundamentales de personalidad, ni uno más ni uno menos. Los jesuitas, en particular Bob Ochs, enfatizó el hecho de que el Eneagrama nos puede hacer conscientes de nuestros aspectos sombra sin necesidad de moralizar.

Los jesuitas comenzaron a partir de la premisa de que los nueve tipos del Eneagrama representan nueve tipos independientes de mecanismos de defensa, los cuales consideran como pecados. Son pecaminosos porque cada tipo específico no representa su totalidad (la cual radica en el potencial de reacción total de todos los tipos juntos), sino que es egocéntrico. A pesar de todas las diferencias entre los dos puntos de vista, se puede encontrar aquí un claro paralelo con la opinión de Gurdjieff acerca de que la falibilidad y el error humanos son causados por tendencias egoístas. No alcanzamos la totalidad debido a que cultivamos el ego en lugar de ejecutar el deber de “Partkdolg”, es decir, desarrollarse uno mismo a través del sufrimiento consciente. Al igual que Gurdjieff, los jesuitas asumen que vivir plenamente a través del ego significa separarse del mundo y de la totalidad. Esta visión da origen a una visión distorsionada de la realidad y también, por lo tanto, a una autoevaluación falsa. En términos de Gurdjieff, el ego nos impide recordarnos a nosotros mismos.

Una objeción importante a esta tipología, creo, es la visión de Gurdjieff y Ouspensky acerca de los tipos separados, en realidad nunca llegan a ser formadores; de acuerdo con la situación, el impulso exterior o el estado anímico, los diferentes egos obtienen sucesivamente la posición dominante, determinando durante unos momentos nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Pronto caemos bajo la influencia de otros impulsos, y un ego diferente obtiene el control sobre la personalidad. En otras palabras, no es posible sentir una unidad egoica dentro de nosotros.

Todos podemos observar la dinámica de los diferentes egos dentro de nosotros: cuando el sol brilla y todo parece de color rosa, tal vez cuando alguien nos ama, entonces nuestros lados buenos, o egos positivos, pasan a un primer plano. Pero si cambia el tiempo hacia un gris opresivo y frío, si no sabemos cómo podemos pagar los impuestos, o si algo va mal, nuestro humor también cambia de inmediato y toman control los egos negativos. Observe simplemente su estado anímico en relación con los acontecimientos externos y se sorprenderá de ver cuántos egos diferentes habitan en su interior, haciendo que aparezca generoso, exigente, abierto, retraído, amistoso, agresivo, de acuerdo con cada situación particular momentánea. De modo que ¿Dónde está su personalidad en todo esto? Si no somos gente muy desarrollada, nuestra vida se expresa a través de una colección completa de muchos tipos diferentes. Gurdjieff escribe acerca de la persona “normal”:

Su ego cambia tan rápidamente como sus pensamientos, sentimientos y estados anímicos, y se encuentra en un gran error si cree que constantemente es la misma persona. En realidad está volviéndose continuamente una persona diferente de la que era un momento antes[1].

Poco después, Gurdjieff abunda sobre lo mismo:

La marca característica de una persona moderna es la ausencia de unidad en él…[2].

Sólo aquellas personas “despiertas”, que han interiorizado las enseñanzas del punto 6 del Eneagrama, pueden llamarse individuos, y es tan sólo a un individuo al que se le puede aplicar la tipología psicológica. La persona “automática” – y estas son la gran mayoría- pasa más o menos rápidamente, a través de todos estos tipos sucesivamente. Puede ser primeramente el “Esforzado”, luego el “Principiante” o el “Planificador”. Si todo marcha bien, puede parecer que asume la personalidad “Optimista” (Punto 7 del Eneagrama), pero si las cosas comienzan a torcerse, éste se retira y se convierte en el sufrido “Observador” (Punto 5 del Eneagrama). Todos pueden observar este proceso que tiene lugar en sí mismos. También me molesta la rigidez de la tipología del Eneagrama. Los nueve tipos le invitan a uno a evaluarse e identificarse con una categoría en particular. Pero esto nos puede hacer caer en un sueño en lugar de despertarnos.

Klausbernd Vollmar

Extractado por George Abufhele de Klausbernd Vollmar “El Secreto del Eneagrama”

©2003 Edaf


[1] Gurdjieff citado por Ouspensky, P.D.: In Search of the Miraculous.

[2] Ouspensky, P.D.: In Search of the Miraculous.

Práctica de la Atención

Práctica de la Atención

…practicar la atención es consciencia momento a momento. Se cultiva prestando atención a las cosas a las que ordinariamente les negamos un momento de reflexión. Es un enfoque sistemático para desarrollar nuevas formas de control y sabiduría en nuestra vida, basado sobre nuestras capacidades de relajación, atención, consciencia e intuición.

Jon Kabat-Zinn

Si el ser humano desea vivir plenamente en todos los ámbitos de su existencia, necesita una
transformación que le permita mantener una alerta consciente en cada momento de su vida. Para nosotros, habitualmente, la vida es todo aquello que nos perdemos mientras estamos haciendo planes para el futuro. Pero, hacer es tan importante como ser.

Se puede recuperar un estado natural de felicidad, apreciando cada instante como primero, único y eventualmente, último. Esta muy antigua y sabia estrategia, es la práctica de la atención, que nos permite observarnos interiormente y reflexionar sobre los aspectos que no asumimos con atención y que nos conducen a un estado de estrés e insatisfacción.

El proceso de esta práctica tiene dos cualidades importantes: la primera, es vivir en el momento presente
y la segunda se relaciona con estar abierto a las diversas perspectivas que se presenten. Estas cualidades conducen a verificar que se requiere una predisposición especial basada en las siguientes características:

1.- No juzgar.- No juzgarse a sí mismo, así se aprende a no juzgar a los demás.

2.- Paciencia.- La completa apertura al momento requiere paciencia, aceptar que cada evento ocurra a su propio ritmo.

3.- Mente de principiante.- Experimentar cada momento y actividad como si fuera la primera vez. En la mente de principiante hay muchas posibilidades, en la del experto, sólo unas pocas.

4.- Confianza.- Aprender a confiar en uno mismo, cada experiencia es nueva porque, si realmente observamos, vemos que todo cambia en la Naturaleza a cada instante.

5.- No empecinarse en el esfuerzo.- No ofuscarse en el hacer y dar más importancia al ser.

6.- Aceptación.- Al no juzgar lo que observamos, pensamientos, sensaciones, sentimientos y experiencias, aprendemos a aceptarlos. Es importante para aprender a admitir el pasado.

7.- Soltar.- No aferrarse a experiencias o personas del pasado, saber perdonar para poder
soltarlo.

En la práctica de la atención, el momento es lo importante. Los beneficios al experimentarla son incalculables. Entre ellos:

1.- Reduce el estrés.- Al estar sólo en el presente, no sobredimensionamos el compromiso y, por lo tanto, no nos apresuramos. El apresuramiento nos hace vivir en la superficie de la vida.

2.- Aumenta la productividad.- Una mente que divaga se equivoca porque no es coherente con lo que piensa, siente y hace.

3.- Mejora las relaciones interpersonales.- Los demás perciben nuestra presencia plena y se sienten acogidos.

4.- Felicidad.- Nos permite apreciar las pequeñas grandes cosas de la vida de las que no estamos conscientes sin atención.

En nuestra propia vida, cada uno de nosotros puede traer a la memoria algún problema actual y comprobar cómo la práctica de la atención modifica el agobio que nos produce.

Si se desea practicar la atención con el objeto de realmente transformar nuestra vida, es preciso conocer los obstáculos que impiden aplicarla. Estos pueden ser:

1.- Sufrir de apresuramiento.
2.- Sentir que la felicidad depende de las ganancias a obtener.
3.- Comparar el presente con el pasado.
4.- Tener temas vitales inconclusos.
5.- Sentir tedio por la rutina diaria.
6.- Negar o alejarse de las experiencias dolorosas.
7.- Preocuparse de lo que pueda acontecer en el futuro.
8.- Ser mecánico para actuar. Este comportamiento se basa en antiguos
patrones de la familia o sociedad.

El hacer conscientes los obstáculos que nos impiden vivir con atención, nos permite sustituirlos por actitudes más sanas y adecuadas a nuestro objetivo de transformación.

Cómo obtener más atención?

Comenzamos a ver cuando somos capaces de detenernos

Thich Nhat Hanh

1.- Práctica de la Respiración.- Mediante la respiración consciente, se obtiene equilibrio físico, mental y armonía interior. También conecta lo consciente con lo inconsciente, es un mediador entre cuerpo y mente.

En la respiración, la inhalación es el crecimiento, la exhalación es el decaer. La pausa entre ambas es el existir. La respiración errónea puede hacernos adquirir hábitos indeseables al bloquear los sentimientos.

Debe ser una respiración abdominal y diafragmática para relajar el plexo solar. La atención en la respiración nos retrotrae al momento presente y como consecuencia nos contacta con nuestro ser interior. Nos relaja, muy principalmente, durante la exhalación. También nos aquieta la mente y consigue que uno se retire de los problemas con el pensamiento, es por esto un arma excelente contra el estrés.

Técnica de respiración consciente:
Para comenzar a hacerlo, conviene buscar un lugar tranquilo y sin distracciones. Sentarse en posición cómoda con la espalda erguida. Relajar el cuerpo, dejar caer las manos sobre los muslos. Ojos cerrados
o entreabiertos, a elección.

Se lleva la atención a la respiración, observando la entrada y salida del aire, la que produce el movimiento del abdomen – el que sube al inhalar y baja al exhalar – y las aletas de la nariz, que se dilatan y se contraen.

Mientras se respira, primero llevar la atención a los pensamientos, sentimientos y/o sensaciones corporales que vienen y van. En seguida llevarla a la respiración, con naturalidad, sin forzarla.

Al atender los pensamientos, primero explorarlos reconociéndolos, contándolos, observando cómo se transforman cuando se les presta atención. Luego, volver la atención a la respiración. Igual procedimiento se emplea con los sentimientos y las sensaciones.

Si la mente está errante, observar: Qué se piensa? Dónde está ese pensamiento? Presente, pasado? Está lamentándose? Qué sentimientos acompañan a esos pensamientos? Qué sensaciones? Qué se experimenta corporalmente?

Volver a la respiración. Durante la inhalación y la exhalación llevar la mente (consciencia- atención), al propósito y al momento. Sólo observar. Repetir los pasos cuantas veces se necesite.

Si se efectúa la práctica diariamente, la experiencia se puede aplicar más adelante en todo tipo de actividad. Nos permite siempre regresar al ahora.

El estrés.- El estrés es una respuesta psicofisiológica normal a los eventos de la vida, lo que con frecuencia representa un medio de auto conservación.

El estrés se puede producir por preocupaciones debido a sentimientos y pensamientos. Los sentimientos desagradables pueden paliarse con actividad física o hablando con otras personas.

La angustia.- Ella, en cambio, es el sesgo que toma con el tiempo nuestra interpretación de un pensamiento, el cual se transforma en un asunto inconcluso que perturba nuestra alegría de vivir.

La angustia se establece en la consciencia como respuesta a cualquier manifestación de nuestros sentidos o pensamientos, independientemente del tiempo y con referencia a una persona, cosa o entorno. Se enjuicia o evalúa la situación, distorsionando y exagerando las cosas basándose en deseos, modelos o perspectivas con las cuales se encara habitualmente la vida; o se está equivocadamente influenciado por
la idea que se tiene de sí mismo.

Un pensamiento desagradable puede desencadenar angustia si no estamos atentos frente al juicio o exageración. Epicteto, filósofo romano del siglo I, dijo; Al hombre no lo perturban las cosas, sino la opinión que tiene de ellas.

Aquietamiento de la mente.- Las distorsiones que produce la mente por preocupaciones del pasado o futuro, nos alejan del presente.

La práctica de la atención tiene como uno de sus fundamentos el aquietamiento de la mente. Como técnica para obtenerla podemos practicar la siguiente:

Comenzar concentrándose en la respiración, manteniéndola sujeta allí. Surgirán pensamientos. Darse cuenta de ellos y nombrarlos de uno en uno. Volver la atención a la respiración. Ahora el pensamiento se diluirá, dejarlo ir. No resistirse.

Igual haremos con los sentimientos y con las emociones negativas. Como ejemplo, tomemos la ira.

Al inhalar, reconozco mi ira, al exhalar, soy consciente de la ira que hay en mí. Al inhalar, veo mi ira apoderándose de mí, al exhalar, reconozco que mi ira afecta todo mi cuerpo. Al inhalar, me hago el propósito de desprenderme de esa ira. Al exhalar veo que es expulsada de mí junto con mi aliento.

Con la mente aquietada, se relaja y apacigua el cuerpo. Este ejercicio es muy útil para el insomnio.

Aumento de la concentración y el rendimiento.- La práctica de la atención mejora la calidad de la concentración. Las personas que la practican pueden sostener por más tiempo su concentración. Con el tiempo, se toma consciencia de las distracciones que vienen a la mente.

Los pasos a seguir para aumentar la productividad son:

1.- Preguntarse cuál es el propósito.

2.- Si la mente está errante, detenerse y observar, preguntándose qué estoy sintiendo, pensando o experimentando?.

3.- Darse cuenta de lo que está sucediendo en ese momento, respirar conscientemente, recordando el propósito de esta práctica.

4.- Tener una meta clara y, si nos interesan varias metas, establecer prioridades.

5.- Dar un tiempo a cada proyecto con el objeto de estructurar el trabajo. Nos permite concentrarnos más fácilmente, si nos damos determinado tiempo para un trabajo específico.

6.- Se deben iniciar tareas que se puedan terminar dentro de un tiempo razonable, lo que ayuda a mantenerse concentrado y proporciona la satisfacción que da un trabajo terminado.

7.- Si el trabajo es muy complejo, conviene dividirlo en etapas dándose un plazo determinado para cada
una y cumplirlo a cabalidad, antes de pasar a la siguiente etapa.

8.- En este último caso, verificar la marcha de la tarea en conjunto, después de cada etapa cumplida.

Mejoramiento de las relaciones interpersonales.- La presencia emocional, la integridad de nuestro ser, transmite la capacidad de hacer sentirse al otro importante, escuchado, acogido.

Chogyam Trungpa, define tres tipos de forma de escuchar:

a) Tener la mente errante, cuando el otro nos habla. El que escucha no está allí sino sólo físicamente.
b) Tener la mente a medias relacionada con lo que se habla, porque sigue errante.
c) La mente está elucubrando juicios, negatividad, etc. Actitud que no permite escuchar de verdad al otro.

Estar presente significa la aplicación de los principios básicos de la atención.
a) Dejar ir pensamientos que impiden una verdadera intimidad con el otro.
b) Hacerse el propósito de estar con la persona que habla. Si hay distracción, darse cuenta que el motivo
es un pensamiento, sentimiento, sensación o experiencia. En ese caso, llevar la consciencia a la respiración y volver a prestar atención a la persona.

Una relación sana sólo puede existir cuando uno puede demostrarse a sí mismo aceptación y amor, sólo así se es capaz de aceptar y amar a los demás.

Completar asuntos inconclusos.-Se refiere a actos que no han sido efectuados oportunamente, agradecer, perdonar, etc. Si nos atrevemos a expresar nuestros sentimientos, vamos dejando ir las situaciones del pasado y podremos vivir con plenitud el presente.

Psicológicamente, todas las experiencias de nuestra vida necesitan un cierre. Nuestra mente se entorpece si permanecemos con asuntos inconclusos. Debemos saber enfrentar con valentía, decisión y sinceridad esas situaciones si queremos vivir plenamente.

Hay preguntas que ayudan a ver esta realidad:
Estoy preocupado por pensamientos relativos a una persona o experiencia pasada?
Lloro con facilidad cuando pienso en esa persona o experiencia?
Con qué frecuencia ella aparece en la mente?
Me mezclo emocionalmente con los problemas de los otros, si son similares a los míos?
Qué cosa de mi vida estoy posponiendo actualmente?

Thich Nhat Hanh, ideó una estrategia que llamó Comenzar de nuevo y que consiste en realizar una reunión quincenal o semanal, en la que todo el grupo que convive debe estar presente, en lo posible en un día de menos presiones de todo tipo. Se debe establecer un tiempo para la reunión. La persona más anciana debe conducirla, en un ambiente agradable y formando un círculo.

Las pautas que orientan son:
Relajarse y hablar de los hechos cotidianos, en seguida apaciguarse haciendo varias respiraciones profundas.

Cada participante agradece y expone los elementos positivos de cada uno. El exponente ocupa el centro, mientras los otros escuchan con atención los comentarios. La persona expone sus remordimientos por daños o errores causado a los componentes del grupo. Se debe hablar en primera persona.

Por turno, cada uno expone su valoración de los otros, las imperfecciones, problemas o resentimientos con relación a cada uno de los presentes. La reunión concluye comiendo juntos o haciendo una caminata.

Cómo Tener más Tiempo

Cómo Tener más Tiempo

El tiempo nos parece largo o corto, dependiendo de si lo consideramos lleno o vacío. Podemos compararlo con un hilo en el que están ensartadas una serie de cuentas. Cuando ellas están muy juntas, no vemos el hilo. Cuando están separadas, por ser pocas, veremos trozos del hilo que las une.

A la vez que nos quejamos de estar aburrido por tareas pesadas, también lo hacemos de tener poco tiempo disponible. Cuando estamos conscientes del paso del tiempo, nos aburrimos. Cuando no estamos conscientes de ello, por la gran cantidad de acontecimientos que ocurren, el tiempo pasa muy rápido.

Por lo general, las cuentas están enhebradas en nuestro hilo del tiempo por accidente. No escogemos, ni creamos, ni controlamos los eventos que nos suceden. Ellos se ensartan solos, algunos son brillantes y coloreados, tal vez con algo de oro o piedras valiosas, pero la mayoría son de vidrio común. Habitualmente no nos damos el trabajo de colocarnos en las circunstancias en las que se están creando estas cuentas, o sea, en el origen de los eventos. Y lo que es más extraño es que, aun en circunstancias ricas en acontecimientos para algunas personas, otras encuentran que para ellas nada sucede. Un hombre o una mujer pueden vivir una vida aburrida y sin motivaciones aun en las más románticas circunstancias, simplemente porque para ellos nada está sucediendo.

La queja de los perezosos de que nunca tienen tiempo para cumplir todas sus obligaciones es, por supuesto, injustificada. Su remedio sería simple: mantenerse ocupado. Pero para la gente muy activa, cuyas vidas están llenas y que, sin embargo, quisieran todavía hacer más, sus quejas por falta de tiempo son razonables. Quien vive a toda velocidad, teniendo ocupado cada momento de su tiempo, no se queja de que la vida esté vacía, sino de que es demasiado corta. Veinticuatro horas diarias, menos el forzado paréntesis de sueño nocturno, es una disponibilidad de tiempo demasiado pequeña para todas las cosas que el individuo quiere hacer y para las que tiene la oportunidad, pero no el tiempo. Cuál sería el remedio para ese feliz y, a la vez, infortunado estado de cosas? No podemos ampliar nuestro tiempo agregando más horas a cada día.

Tendríamos que considerar la posibilidad de doblar o triplicar el hilo sin modificar su longitud. Según la analogía del hilo y las cuentas ensartadas en él, es obvio que no es posible ensartar más cuentas de las que el hilo puede contener. De la misma manera, no podemos llenar nuestro tiempo con más actividad de la que es capaz de soportar un determinado número de horas. Pero, volviendo a la analogía, podemos visualizar con facilidad el hecho de colocar un segundo, y aun un tercer hilo, ampliando la capacidad del collar para colocar más cuentas, transformando en una superficie lo que antes fue una simple línea.

Qué es el Tiempo, según lo entendemos ordinariamente? Una sucesión de eventos, uno tras el otro. En cada momento somos llamados a hacer una elección entre un número de posibilidades por realizar y cada elección significa sacrificar el resto no elegido. El Tiempo como sucesión es, entonces, la actualización de una entre muchas posibilidades en cada momento sucesivo. Si pudiéramos actualizar dos, o tres posibilidades simultáneamente, podríamos vivir a la vez en dos o tres diferentes flujos de tiempo. Nuestra vida, sin ser más larga de lo que era antes, podría, sin embargo, contener mucho más tiempo. Sería como vivir varias vidas en forma paralela.

Cómo hacerlo? No se trata de acumular más eventos en una simple línea. Con una prisa febril y apurándose mucho, es posible llenar apretadamente un solo hilo, y esto con eventos de naturaleza común y poco frágiles de apilar. Por otra parte, a primera vista parece imposible multiplicar los hilos de modo de poder elegir varias posibilidades a la vez, en especial en aquellos casos en que parecen excluirse mutuamente.

La principal dificultad, sin embargo, es nuestro entrenamiento actual que nos ha condicionado a considerar el tiempo como una simple secuencia de hechos. Naturalmente, estamos convencidos de que es así, Lo primero que hay que hacer es estar consciente simultáneamente de acontecimientos que tenemos la costumbre de percibir en forma secuencial y no al mismo tiempo.

Por ejemplo, nada es más cierto que en cada momento de nuestra vida de vigilia recibimos cientos de impresiones sensoriales, efectuamos cientos de movimientos más o menos obvios, y estamos sujetos a cientos de sensaciones internas, como contracciones musculares, respiración, cambios de temperatura y de presión sanguínea, entre otros. Al producirse algún motivo particular que nos lleve a observar y ser consciente de alguno de ellos, los aislamos del resto y le prestamos atención. Pero ordinariamente ni siquiera hacemos eso. Para la consciencia que tenemos de la maravillosa vida de sensación de nuestro cuerpo, igual daría que no tuviéramos cuerpo en absoluto o que fuéramos sonámbulos. Excepto en ocasiones especiales en que nuestro cuerpo insiste en atraer nuestra atención sobre él – a través de alguna dolencia – lo tratamos como una mera máquina sin un real valor que merezca que nos preocupemos de él.

Podría suponerse que el caso seria diferente con nuestra vida de sentimientos y con la de pensamientos. Pero un análisis objetivo demuestra que estamos tan dormidos respecto a nuestra vida emocional e intelectual como lo estamos para nuestra vida física. Es verdad que algunas personas están más conscientes – y otras menos – de una de ellas más que de las otras dos. La gente intelectual está más consciente de sus pensamientos que de su vida emocional y física. La gente emocional está más consciente de sus sentimientos. La gente sensual está más consciente de su vida física. Pero hay que considerar, en primer lugar, que ninguno de estos especialistas está consciente de más de una fracción de la vida en la cual se especializa. El intelectual está consciente de solamente algunos procesos de su mente; el artista está consciente de sólo algunas de sus afluencias emocionales; el sensual sólo percibe algunas de sus sensaciones físicas. En segundo lugar, muy poca gente puede ser consciente simultáneamente de dos de estos aspectos, aun en forma intermitente y parcial. Y aún más, pocos todavía podrían llegar a ser simultáneamente conscientes de los tres.

Ahora, si asumimos que cada uno de estos tres modos o clases de experiencia es un hilo de tiempo, y que cada hilo está siendo llenado con cuentas en forma ininterrumpida, es evidente que podemos, al menos, triplicar nuestro tiempo, y consecuentemente nuestra vida, al llegar a ser simultáneamente conscientes de estas tres sucesiones de eventos. En otras palabras, al llegar a ser simultáneamente conscientes de nuestros movimientos y sensaciones físicas, de nuestros sentimientos y de nuestros pensamientos, estaríamos tratando en realidad con tres vidas a la vez, actualizando tres posibilidades en cada momento.

Naturalmente, esto no es fácil. Hay que empezar por tratar de estar atento a los movimientos y a las sensaciones físicas mientras están sucediendo. Tratar de sentir cada vez más la realidad de lo que el cuerpo está haciendo. Después, tratar de notar las cambiantes corrientes de sentimiento, sin dejar de seguir estando atento a las manifestaciones físicas. Finalmente, tratar de ser conscientes de los flujos de pensamientos, incorporando estas observaciones a las previamente efectuadas sobre la vida física y emocional.

Al hacer esto, si se persiste en ello, es posible triplicar el tiempo y enriquecer la vida al llenarla de contenido. El método no es introspectivo ni analítico. No requiere pensar acerca de ello, sino solamente estar atento. Estar totalmente atento es estar totalmente consciente.

A. R. Orage

Traducido y extractado por Ester Silva de
“Psychological Exercises & Essays”
Samuel Weiser Inc.