por fernanda- | Terapias Corporales
Tras realizar amplias observaciones y estudios, Wilhelm Reich lleg贸 a la conclusi贸n de que pod铆a clasificar en cinco categor铆as principales a la mayor铆a de las personas que trataba. Comprob贸 que personas con experiencias infantiles y relaciones paterno-filiales similares ten铆an cuerpos que tambi茅n lo eran. Asimismo, comprob贸 que las personas con cuerpos similares ten铆an una din谩mica psicol贸gica b谩sica semejante, la que depend铆a no s贸lo de los tipos de relaciones paterno-filiales, sino tambi茅n de la edad en que el ni帽o tuviera una experiencia vital traum谩tica que le impulsara a bloquear sus sentimientos, y por tanto, el flujo energ茅tico, iniciando as铆 el desarrollo de un sistema de defensa que llega a hacerse habitual. Este sistema ser谩 muy distinto si el trauma se experimenta en la vida intrauterina o en la fase oral del crecimiento, por ejemplo.
El cuerpo del individuo es la cristalizaci贸n en el mundo f铆sico de los campos energ茅ticos que rodean a cada persona y de la cual forman parte. Estos campos energ茅ticos contienen la tarea de cada alma. Por tanto, se puede considerar que la estructura de car谩cter es la cristalizaci贸n de los problemas b谩sicos o la tarea personal que un individuo ha elegido para encarnarlos y solucionarlos. El problema se cristaliza en el cuerpo y es retenido en 茅l, de forma que el individuo puede verlo y trabajarlo con facilidad. Estudiando la estructura de nuestro car谩cter en relaci贸n con nuestros cuerpos, podemos dar con la clave para la auto curaci贸n. La dolencia b谩sica que he encontrado en todas las personas con las que he trabajado hasta la fecha es el odio hacia s铆 mismas. Esta es, en mi opini贸n, la enfermedad b谩sica interna que todos sufrimos, pero la forma exacta en que se manifiesta el odio a uno mismo y la no aceptaci贸n del yo se define en las distintas estructuras de car谩cter.
La Estructura Esquizoide
La primera estructura (primera en el sentido de que se produce antes del corte del flujo energ茅tico) se denomina estructura esquizoide. En este caso, la primera experiencia traum谩tica tiene lugar antes de nacer, en el alumbramiento o bien durante los primeros d铆as de vida, como por ejemplo, alguna hostilidad recibida directamente de un progenitor, como el enojo, el que uno de los padres no quiera al ni帽o, o el que la madre se encuentre emocionalmente desconectada del ni帽o durante el alumbramiento haci茅ndole sentir abandonado. Una ligera desconexi贸n entre madre e hijo puede ser muy traum谩tica para un ni帽o, y en otro no producir el m谩s m铆nimo efecto, seg煤n la naturaleza del alma y la tarea que haya elegido en esta vida.
La defensa energ茅tica natural que se emplea contra el trauma en este per铆odo de la vida consiste simplemente en retroceder al mundo del esp铆ritu del que procede. Tal defensa se emplea hasta que a la persona le resulta muy f谩cil retirarse a alg煤n lugar aparte en cualquier situaci贸n en la que se sienta amenazada. Para compensar su defensa de escape, debe mantenerse unido en el nivel de la personalidad. Su fallo b谩sico es el miedo a no tener derecho a existir. En su interacci贸n con otros, sea el terapeuta o sus amigos, hablar谩 en un lenguaje despersonalizado, en t茅rminos absolutos, y tender谩 a intelectualizar. Estas experiencias s贸lo contribuyen a confirmar su percepci贸n de estar separado de la vida y de no existir realmente. En la terapia, muestra su enorme miedo y ansiedad; lo importante es que entienda que para sentir que existe debe sentir la unidad, aunque 茅l cree que para sobrevivir debe fraccionarse. Para 茅l, existir significa morir, por lo que necesita reforzar los l铆mites que definen qui茅n es y sentir su fuerza en el mundo f铆sico. Normalmente sus actitudes son del tipo te rechazar茅 antes de que me rechaces, con lo que tampoco t煤 existes. Las personas de car谩cter esquizoide pueden abandonar sus cuerpos con facilidad, y regularmente lo hacen. Su estructura f铆sica es por lo general alta y delgada, de articulaciones d茅biles, a menudo con un hombro m谩s grande que el otro, poca coordinaci贸n, y manos y pies fr铆os. Son hiperactivos pero no est谩n unidos al suelo; mantienen la cabeza ladeada y la mirada es vaga. Lo que se intenta evitar mediante el sistema defensivo en el esquizoide es el terror interior, el miedo a la aniquilaci贸n, los que se relacionan con una profunda ira que permanece ah铆 desde que llegaron a un mundo fr铆o y hostil, donde s贸lo se puede sobrevivir aisl谩ndose. Debe aprender a enfrentar la ira sin huir. Bajo la ira, el gran dolor por su imposibilidad para conectarse con otros seres humanos y amar. Utiliza la sexualidad en solitario desde la infancia, como un medio de conectarse con su energ铆a vital.
Las personas de car谩cter esquizoide o una parte importante de 茅l en su constituci贸n suelen ser muy espirituales, con un hondo sentido de los profundos fines de sus vidas. Muchas veces tratan de aportar una realidad espiritual a las vidas terrenales de quienes les rodean; son creativos, con numerosos conocimientos e ideas, como una hermosa mansi贸n de m煤ltiples habitaciones, cada una de buen gusto y riqueza en un estilo o cultura; cada habitaci贸n es elegante porque el esquizoide ha vivido muchas vidas en las que ha desarrollado su amplia gama de talentos, pero el problema es que las habitaciones no tienen puertas para comunicarse. Para ir de una a otra, tiene que salir por una ventana, descender por una escalera y subir por otra para entrar por otra ventana. El esquizoide necesita integrar su ser, abriendo puertas entre todas las habitaciones. Su terror y rabia internas bloquean su capacidad para materializar su enorme creatividad, porque mantiene separadas las partes de su persona. Su tarea vital tambi茅n est谩 relacionada con materializar, es decir, poner de manifiesto su espiritualidad a trav茅s de su creatividad, por ejemplo escribiendo, inventando, ayudando a la gente, etc.
La Estructura Oral
El car谩cter oral se crea cuando se detiene el desarrollo normal durante la fase oral del crecimiento. En la infancia la persona sufri贸 la p茅rdida de su madre, sea porque falleci贸, enferm贸 o se march贸. La madre daba de s铆 al hijo, aunque no lo suficiente. El ni帽o compens贸 la p茅rdida haci茅ndose independiente demasiado pronto, muchas veces empezando a hablar o andar muy temprano. As铆, se siente confuso y tiene miedo de pedir lo que realmente necesita porque en su interior est谩 seguro de que no se lo dar谩n. Su necesidad de que le cuiden desemboca en actitudes de dependencia, tendencia a colgarse o aferrarse de alguien y agresividad atenuada, que son las que compensa con un comportamiento independiente, que se desploma cuando es sometido a tensi贸n. Entonces su receptividad se transforma en pasividad rencorosa y la agresi贸n se convierte en voracidad. Esta persona se siente vac铆a y hueca y no desea asumir responsabilidades. Su cuerpo est谩 poco desarrollado, con largos m煤sculos delgados y fl谩ccidos y tendencia a la debilidad, t贸rax deprimido y fr铆o, respiraci贸n entrecortada; sus ojos parecen absorber la energ铆a del interlocutor.
Desde el punto de vista psicodin谩mico, esta personalidad se aferra a los dem谩s ante el temor a ser abandonada; no sabe estar sola y experimenta una exagerada necesidad de calor y apoyo de los dem谩s, intentando compensar la sensaci贸n de vac铆o interior. Suprime su intensa nostalgia y agresi贸n y retiene la ira que le provoca el abandono. Para lograr proximidad y contacto recurre a la sexualidad. La persona oral ha sufrido muchos desenga帽os y rechazos que lo llevan a la amargura y a pensar que lo que consigue nunca es suficiente. A nivel de personalidad exige ser nutrido y satisfecho. En la interacci贸n con los dem谩s habla empleando preguntas indirectas que reclaman cuidados maternales.
En la terapia se queja de pasividad y fatiga, pero lo que necesita es nutrici贸n para su vida. Expresa su prop贸sito negativo en formas como Har茅 que me lo des, o no lo necesitar茅, lo que a su vez crea un doble lazo: Si pido, no es amor; si no pido, no lo obtendr茅.
El car谩cter oral tiene, como tarea vital, aprender a confiar en la abundancia del universo para invertir el proceso de aferramiento; necesita dar, abandonar el papel de v铆ctima y reconocer lo que realmente obtiene. Debe enfrentar su miedo a estar solo, profundizar en su vac铆o interior para descubrir sus verdaderas necesidades. El paisaje interior de una persona de car谩cter oral es como un delicado instrumento musical que necesita afinar para componer su propia sinfon铆a, su propia y 煤nica melod铆a que le permitir谩 realizarse, por lo general en tareas del 谩mbito creativo, art铆stico o cient铆fico. Es un tipo de persona interesada en muchas cosas, y cuando despierta su potencial siempre puede conectar lo que sabe con el amor directo del coraz贸n.
La Estructura Desplazada o Psicop谩tica
La persona con esta estructura de car谩cter ha vivido en su primera infancia la experiencia de tener un progenitor del sexo opuesto secretamente seductor, que deseaba algo de ella. La persona psicop谩tica formaba un tri谩ngulo con sus padres, si茅ndole dif铆cil obtener apoyo del progenitor del mismo sexo. As铆 las cosas, tom贸 partido por el del sexo contrario sin lograr lo que deseaba, se sinti贸 entonces traicionado y lo compens贸 manipulando a este progenitor. Su respuesta a la situaci贸n es intentar controlar a los dem谩s como pueda, recurriendo al autocontrol y a la mentira si es preciso. Exige ser apoyado y alentado, pero en su interacci贸n con los dem谩s ser谩 茅l quien dicte la manipulaci贸n directa en la forma expresada con deber铆as, indicando sumisi贸n. Pero de este modo no consigue que le brinden apoyo.
En su aspecto negativo, la persona que tiene esta estructura muestra una enorme inclinaci贸n hacia el poder y la necesidad de dominar a otros, mediante dos formas: intimidar e imponerse, o actuar solapadamente a trav茅s de la seducci贸n. Muchas veces la sexualidad es hostil y desbordante de fantas铆a; la utiliza como un juego de poder donde el placer es secundario. Ha invertido la imagen ideal que tiene de s铆 mismo y muestra fuertes sentimientos de superioridad y desprecio, los que ocultan su profundo sentimiento de inferioridad.
Llega a la terapia con sentimientos de derrota. Desea ganar, pero recibir apoyo significa rendirse. De modo que expresa su prop贸sito negativo como Se har谩 mi voluntad. Para resolver terap茅uticamente este problema necesita aprender a confiar. Pero comienza con un Tengo la raz贸n; t煤 est谩s equivocado, mientras su sombra piensa: Te controlar茅. F铆sicamente, parece que la mitad superior del cuerpo fuera a explotar, sin que haya flujo entre las dos mitades; la pelvis aparece fr铆a y fuertemente contenida; tensi贸n en los hombros, en la base del cr谩neo y en los ojos. Las piernas son d茅biles, expresando la falta de conexi贸n a la tierra.
El principal temor es a fallar y ser derrotado, debati茅ndose entre la dependencia de los dem谩s y la necesidad de controlarlos. A su vez, teme que lo controlen y utilicen, o de que lo sit煤en en la posici贸n de v铆ctima, lo que le ser铆a humillante. Busca que los dem谩s lo necesiten para no delatar sus propias necesidades.
Como tarea vital, el psic贸pata necesita rendirse gradualmente mediante el abandono de su mitad superior y su tendencia a controlar a los otros, y mediante la entrega de su ser hacia sentimientos m谩s profundos. De este modo puede llegar a situarse en la realidad, establecer contacto con sus amigos y sentirse un ser humano. En esta misma l铆nea, debe cultivar los valores nobles de honestidad y autenticidad con los que tanto fantasea; de este modo podr谩 alcanzar la integridad y utilizar su desarrollado intelecto para ayudar a otros a resolver conflictos o encontrar la verdad. Cuando alcanza la plenitud, puede ser muy diestro en la gesti贸n de proyectos complicados gracias a su coraz贸n plet贸rico de amor.
La Estructura Masoquista
La persona de car谩cter masoquista recibi贸 amor condicional en la ni帽ez. La madre era dominante hasta el extremo de controlarle las funciones alimenticias y excretoras, haciendo que el ni帽o se sintiera culpable de su autoafirmaci贸n o del intento de declarar su libertad; cualquier esfuerzo en este sentido era aplastado, haci茅ndole sentir atrapado, derrotado y humillado. Su respuesta fue contener sus sentimientos y su creatividad hasta llegar a contenerlo todo, lo que le condujo a la ira y al odio. Exige ser independiente, pero interact煤a con los dem谩s y emplea expresiones corteses, que pronuncia con disgusto para manipular indirectamente a los dem谩s. Est谩 atrapado en un c铆rculo de dependencia.
La persona con esta estructura de car谩cter sufre, se queja y lloriquea mientras oculta sus sentimientos y busca provocar a los dem谩s; cuando lo logra, tiene excusa para explotar, aunque la ira era previa, s贸lo busca que los dem谩s gatillen la oportunidad de expresarla. No es consciente de su provocaci贸n, y piensa que lo que intenta hacer es agradar. Parece sumisa, pero jam谩s se somete realmente, encerrada en sus bloqueados sentimientos de rencor, negatividad, hostilidad, superioridad y miedo a explotar de ira. Esta persona tiende a la impotencia o frigidez y es fuertemente atra铆da por la pornograf铆a.
A la terapia llega quej谩ndose de tensi贸n, pero inconscientemente cree que liberarla y aceptar lo que lleva dentro conducen a la sumisi贸n y la humillaci贸n. Sin advertirlo, el prop贸sito negativo del individuo masoquista es seguir bloqueado y amar la negatividad. En su interior, siente que Si me enojo, me humillar谩n, y si no, tambi茅n. Por tanto, la terapia debe conducir a esta persona hacia la libertad, la apertura a su conexi贸n espiritual y a volverse positivo. Antes, habr谩 de pasar por los estados de Me matar茅 antes de que me maten (hieran) de la m谩scara y de Te mostrar茅 mi rencor y te provocar茅 de la sombra, antes de liberar al ser superior y libre.
F铆sicamente el masoquista es fuerte y compacto, con m煤sculos superdesarrollados, cuello y cintura cortos. Soporta grandes tensiones en el cuello, la mand铆bula, garganta y pelvis; los gl煤teos son fr铆os. La cabeza aparece adelantada, con la energ铆a como estrangulada en la garganta.
La tarea vital del masoquista es expresarse activamente en cualquier forma que convenga a su fantas铆a, dando rienda suelta a su agresividad, para liberarse de la humillaci贸n. Su paisaje interior es como una filigrana de plata y oro en la que se expresa su fuerza creativa en delicados y complicados dibujos, de gran distinci贸n y en los que cada matiz es importante. Cuando libere esta creatividad altamente desarrollada, asombrar谩 a los dem谩s. Un masoquista realizado tiene la cualidad de ser un negociador natural, con gran coraz贸n y cari帽o hacia los dem谩s; cooperador, compasivo, con capacidad para divertirse alegremente, hacer travesuras y ocurrencias ingeniosas. Puede superarse en cualquier cosa que emprenda.
La Estructura R铆gida
La persona con esta estructura de car谩cter experiment贸 en la ni帽ez el rechazo de su progenitor del sexo opuesto, lo que fue vivido como una traici贸n al amor, ya que el placer er贸tico, la sexualidad y el amor son la misma cosa para el ni帽o. A fin de compensar este rechazo, decidi贸 controlar los sentimientos de dolor, furia y bondad, conteni茅ndolos. Le atemoriza rendirse porque implicar铆a liberar de nuevo esos sentimientos. De tal modo no trata de alcanzar directamente lo que necesita, sino que lo intenta a trav茅s de manipulaciones. El rechazo del amor sexual hiere su orgullo.
La persona r铆gida reprime sus sentimientos y acciones para no parecer tonta. Se muestra mundana, ambiciosa y agresivamente competitiva. Mientras dice Soy superior, lo s茅 todo, siente terror de ser traicionada y herida, por lo que evita cualquier vulnerabilidad. Mantiene la cabeza en alto y la columna recta, mostrando gran control exterior, e identificaci贸n con la realidad f铆sica. Utiliza esta fuerte posici贸n del ego como excusa para evitar el descontrol, pues teme cualquier proceso involuntario no determinado por el ego. El yo interior se encuentra tapiado para evitar cualquier filtraci贸n de sentimientos. Realizar谩 el acto sexual con desprecio, no con amor.
Su contenci贸n crea m谩s orgullo. Exige amor y deseo de los dem谩s, pero cuando interact煤a con ellos recurre seductoramente a modelos comparativos para no comprometerse. No ama, compite, lo que le hace sentir herido y competir a煤n m谩s, en un c铆rculo vicioso insatisfactorio.
Frente a la terapia (si es que asiste) se queja de falta de sentimientos. Desea abrirse a ellos, pero teme que le hagan da帽o, lo que expresa como no me rendir茅. Escoge el sexo antes que el amor, lo que no es satisfactorio. Piensa que si se abre doler谩, si se cierra se privar谩 de sentimientos. La terapia debe llevar a esta persona a conectar su coraz贸n con sus genitales. En el proceso, la sombra dir谩 no te amar茅, hasta que alcance la otra orilla del compromiso y el amor.
F铆sicamente, la persona r铆gida presenta proporciones armoniosas, tiene mucha energ铆a y est谩 integrada. Puede tener dos tipos de bloques: una suerte de armadura en planchas o como cota de mallas, como si fuera un traje tejido con cadenas que le cubren el cuerpo. La pelvis est谩 inclinada hacia atr谩s y es fr铆a.
Como tarea vital, el car谩cter r铆gido necesita abrir los centros de sentimiento y dejar que fluyan de una forma visible para los dem谩s, compartiendo sus sentimientos. El paisaje interior de esta persona contiene aventuras, pasi贸n y amor. Hay monta帽as que escalar, causas que defender e idilios que alimentar. Podr谩 volar, como 脥caro, hacia el Sol, o conducir a la gente hasta la tierra prometida; su amor y pasi贸n por la vida resultan inspiradores para los dem谩s, pudiendo ser un l铆der natural en cualquier 谩rea. Puede establecer contactos profundos con otras personas; podr谩 jugar en el universo y disfrutar plenamente la vida.
La Estructura de Car谩cter y la Tarea vital
Cada estructura de car谩cter es el modelo de un sistema de transformaci贸n que ha salido mal. Primero bloqueamos la energ铆a, que se atasca y pierde velocidad, porque vivimos conforme a nuestras creencias negativas; reaccionamos ante el mundo como creemos que es, lo que no da el resultado esperado y crea el dolor en nuestras vidas. Pero podemos cambiar nuestros sistemas energ茅ticos, desbloque谩ndolos y transformando la energ铆a. Al hacerlo despejamos nuestras creencias negativas personales a la vez que influimos positivamente en quienes nos rodean. Cuando empezamos a liberar nuestros bloqueos realizamos nuestra tarea personal; se libera nuestra energ铆a para hacer lo que siempre deseamos en la vida: ese profundo anhelo que hemos tenido desde la infancia, ese sue帽o secreto. Eso que usted ha querido hacer m谩s que cualquier otra cosa es su tarea vital, y es para hacerla para lo que vino. Las pautas generales del bloqueo se denominan estructuras de car谩cter y sistemas de defensa. Son todas las formas en que habitualmente se separa de s铆 mismo y de lo que vino a hacer; tambi茅n son manifestaciones directas de aquello que no conoce de la vida y que ha venido a aprender. Por tanto, tiene una lecci贸n cristalizada en su cuerpo y su sistema energ茅tico. Ha construido y adaptado su cuarto de estudio de acuerdo con sus propias especificaciones, y vive dentro de 茅l. Puede abrir el camino para conseguir realizar su m谩s profundo anhelo. Deje que sea 茅ste el que le gu铆e.
M铆rese en un espejo. Qu茅 tipo de cuerpo parece el suyo?
Relacione proporcionalmente cada estructura de car谩cter que forma el yo de su personalidad/cuerpo. Por ejemplo: 50% Esquizoide, 20% Oral, 15% Desplazado, 5% Masoquista, 10% R铆gido.
Qu茅 es lo que m谩s anhela hacer con su vida, m谩s que nada en el mundo? Averig眉e c贸mo esa estructura se lo impide.
Barbara Ann Brennan
Traducido y extractado por Pablo C谩ceres de
Hands of Light.-Bantam Books
por fernanda- | Terapias Corporales
Me gustar铆a que me acompa帽aras en un viaje de descubrimiento. Exploraremos un lugar donde las reglas de la existencia cotidiana no tienen aplicaci贸n. Estas reglas dicen, expl铆citamente, que envejecer, tomarse fr谩gil y morir es el destino 煤ltimo de todos. Y as铆 ha ocurrido, siglo tras siglo. Sin embargo, quiero que dejes en suspenso tus supuestos sobre lo qu茅 llamamos realidad, para que podamos convertimos en pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovaci贸n, la creatividad, el gozo, la satisfacci贸n y la atemporalidad son experiencias comunes de la vida cotidiana, donde la vejez, la senectud, la invalidez y la muerte no existen y no son siquiera tenidas en cuenta como posibilidad.
Si existe un lugar as铆. qu茅 nos impide ir all铆? No se trata de una oscura masa continental ni es un peligroso mar no registrado en los mapas. Es nuestro condicionamiento, nuestra visi贸n del mundo actual y colectiva, la que nos ense帽aron nuestros padres, los maestros y la sociedad. Esta manera de ver las cosas (el antiguo paradigma) ha sido justamente llamado hipnosis de condicionamiento social: una ficci贸n inducida y en la que todos hemos acordado colectivamente participar.
Tu cuerpo envejece sin que puedas dominarlo porque ha sido programado para cumplir las reglas de ese condicionamiento colectivo. Si algo hay de natural e inevitable en el proceso del envejecimiento, no se podr谩 saber hasta que se rompan las cadenas de nuestras antiguas creencias. A fin de crear la experiencia del cuerpo sin edad y la mente sin tiempo, es preciso que descartes diez supuestos sobre qui茅n eres y cu谩l es la verdadera naturaleza de la mente y el cuerpo. Estos supuestos constituyen los cimientos de la visi贸n del mundo que compartimos.
Ellos son:
1.- Existe un mundo objetivo, independiente del observador, y nuestros cuerpos son un aspecto de este mundo objetivo.
2.- El cuerpo est谩 compuesto por masas de materia, separadas entre si en el tiempo y el espacio.
3.- Mente y cuerpo son cosas separadas e independientes la una de la otra.
4.- El materialismo es primario, la consciencia es secundaria. En otras palabras, somos m谩quinas f铆sicas que han aprendido a pensar.
5- La consciencia humana puede ser explicada por completo como producto de la bioqu铆mica.
6.- Como individuos, somos entidades desconectadas y autosuficientes.
7.- Nuestra percepci贸n del mundo es autom谩tica y nos brinda una imagen adecuada de c贸mo son realmente las cosas.
8.- Nuestra verdadera naturaleza queda totalmente definida por el cuerpo, el yo y la personalidad. Somos briznas de recuerdos y deseos encerrados en paquetes de came y huesos.
9.- El tiempo existe como absoluto y somos cautivos de ese absoluto. Nadie escapa a los estragos del tiempo.
10.- El sufrimiento es necesario: forma parte de la realidad. Somos v铆ctimas inevitables de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.
Estos supuestos van mucho m谩s all谩 del envejecimiento: definen un mundo de separaci贸n, decadencia y muerte. El tiempo es visto como una prisi贸n de la que nadie escapa: nuestro cuerpo es una m谩quina bioqu铆mica que. como todas las m谩quinas, debe acabar por detenerse. A cierta edad – afirm贸 Lewis Thomas cierta vez – est谩 en nuestra naturaleza desgastarnos, caer en trastornos y morir, y eso es todo. Esta postura, la l铆nea dura de 1a ciencia materialista, pasa por alto una gran parte de la naturaleza humana. Somos las 煤nicas criaturas de la Tierra que pueden cambiar su biolog铆a por lo que piensan y sienten. Poseemos el 煤nico sistema nervioso que tiene consciencia del fen贸meno del envejecimiento. Los leones y los tigres viejos no se dan cuenta de lo que les pasa, pero nosotros si. Y como tenemos consciencia de las cosas, nuestro estado mental influye sobre aquello de lo que tenemos consciencia.
Seria imposible aislar un solo pensamiento, una sensaci贸n, una sola creencia o supuesto que no tenga alg煤n efecto sobre el envejecimiento, directa o indirectamente. Nuestras c茅lulas escuchan constantemente a nuestros pensamientos y se ven cambiadas por ellos. Un ataque de depresi贸n puede causar desastres en el sistema inmunol贸gico; enamorarse puede fortalecerlo. La desesperaci贸n y la falta de esperanzas aumentan el riesgo de sufrir ataques cardiacos o contraer un c谩ncer, acortando as铆 la vida. El gozo y la satisfacci贸n nos mantienen saludables y prolongan la vida. Esto significa que no es posible trazar con certeza la l铆nea entre biolog铆a y psicolog铆a. El recuerdo de una tensi贸n, que es s贸lo una brizna de pensamiento, libera el mismo torrente de hormonas destructivas que la tensi贸n en s铆.
Como la mente influye sobre todas las c茅lulas del cuerpo, el envejecimiento humano es fluido y cambiante; puede acelerarse, demorarse. detenerse un tiempo y hasta revertirse. Cientos de descubrimientos cient铆ficos de las tres 煤ltimas d茅cadas han verificado que el envejecimiento depende del individuo en un grado mucho mayor del que se ha so帽ado nunca.
Sin embargo, el descubrimiento m谩s significativo no se encuentra en los hallazgos aislados, sino en una visi贸n del mundo completamente nueva. Los diez supuestos del antiguo paradigma no describen acertadamente nuestra realidad. Son invenciones de la mente humana que hemos convertido en reglas. Para desafiar el envejecimiento en su centro mismo, es preciso desafiar primero toda esta visi贸n del mundo, pues nada tiene m谩s poder sobre el cuerpo que las creencias de la mente.
Cada supuesto del antiguo paradigma se puede reemplazar con una versi贸n m谩s completa y expandida de la verdad. Estos nuevos supuestos son tambi茅n s贸lo ideas creadas por la mente humana, pero nos otorgan mucha m谩s libertad y poder. Nos brindan la capacidad de reescribir el programa de envejecimiento que ahora dirige nuestras c茅lulas.
Los diez supuestos nuevos son:
1.- El mundo f铆sico, incluidos nuestros cuerpos, es una reacci贸n del observador. Creamos el cuerpo seg煤n creamos la experiencia de nuestro mundo,
2.- En su estado esencial, el cuerpo est谩 compuesto de energ铆a y de informaci贸n, no de materia s贸lida. Esta energ铆a e informaci贸n es un afloramiento de infinitos campos de energ铆a e informaci贸n que abarcan el universo.
3.- La mente y el cuerpo son inseparablemente uno. La unidad que soy yo se separa en dos corrientes de experiencia. Experimento la corriente subjetiva como ideas, sentimientos y deseos. Experimento la corriente objetiva como mi cuerpo. Sin embargo, en un plano m谩s profundo las dos corrientes se encuentran en una sola fuente creativa. Es a partir de esta fuente desde donde debemos vivir,
4.- La bioqu铆mica del cuerpo es un producto de la consciencia. Creencias, pensamientos y emociones crean las reacciones qu铆micas que sostienen la vida en cada c茅lula. Una c茅lula envejecida es el producto final de la consciencia que ha olvidado c贸mo mantenerse nueva.
5.- La percepci贸n parece ser autom谩tica, pero en realidad es un fen贸meno aprendido. El mundo en que vives, incluida la experiencia de tu cuerpo, est谩 completamente inspirado en el modo en que aprendiste a percibirlo. Si cambias tu percepci贸n, cambias la experiencia de tu cuerpo y de tu mundo.
6.- Hay impulsos de inteligencia que crean en tu cuerpo formas nuevas a cada segundo. Lo que t煤 eres equivale a la suma total de estos impulsos y, al cambiar sus esquemas, cambiaras t煤.
7.- Aunque cada persona parezca separada e independiente, todos nosotros estamos conectados a patrones de inteligencia que gobiernan el cosmos entero. Nuestros cuerpos son parte de un cuerpo universal; nuestras mentes, un aspecto de la mente universal.
8.- El tiempo no existe como absoluto; s贸lo la eternidad. El tiempo es eternidad cuantificada, atemporalidad cortada por nosotros en fragmentos y trozos (segundos, horas, d铆as, a帽os). Lo que llamamos tiempo lineal es un reflejo de nuestro modo de percibir el cambio. Si pudi茅ramos percibir lo inmutable, el tiempo dejar铆a de existir tal como lo conocemos. Podemos aprender como empezar la metabolizaci贸n de lo inmutable, la eternidad, lo absoluto. Al hacerlo estaremos listos para crear la fisiolog铆a de la inmortalidad.
9.- Cada uno de nosotros habita una realidad que se encuentra m谩s all谩 de todo cambio. En lo m谩s profundo de nosotros, sin que lo sepan los cinco sentidos, existe un intimo n煤cleo de ser, un campo de inmutabilidad que crea la personalidad, el yo y el cuerpo. Este ser es nuestro estado esencial; es quien realmente somos.
10.- No somos v铆ctimas del envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Estos son partes del escenario, no del espectador, que es inmune a cualquier forma de cambio. Ese espectador es el esp铆ritu. la expresi贸n del ser eterno.
Estos son vastos supuestos, factores de una nueva realidad, pero todos se basan en los descubrimientos de la f铆sica cu谩ntica hechos hace casi cien a帽os. Las semillas de este nuevo paradigma fueron plantadas por Einstein, Bohr, Heisenberg y los dem谩s pioneros de la f铆sica cu谩ntica, quienes comprendieron que el modo aceptado de ver el mundo f铆sico era falso. Aunque las cosas de all铆 fuera parecen reales, no hay prueba de la realidad aparte del observador. No hay dos personas que compartan exactamente el mismo universo. Cada visi贸n del mundo crea su propio mundo.
Quiero convencerte de que eres mucho m谩s que tu limitado cuerpo, tu yo y tu personalidad. Las reglas de causa y efecto, tal como las aceptas, te han apretado en el volumen de un cuerpo y la duraci贸n de una vida. En realidad, el campo de la vida humana es abierto e ilimitado. En su plano m谩s profundo, tu cuerpo carece de edad y tu mente, de tiempo. Una vez que te identifiques con esa realidad, que es consistente con la visi贸n cu谩ntica del mundo, el envejecimiento cambiar谩 fundamentalmente.
Acabemos con la tiran铆a de los sentidos
Por qu茅 aceptamos algo como real ? Porque podemos verlo y tocarlo. Todo el mundo tiene un prejuicio en favor de las cosas que son reconfortantemente tridimensionales, tal como nos lo informan nuestros cinco sentidos. La vista, el o铆do, el tacto, el gusto y el olfato sirven para reforzar el mismo mensaje: las cosas son lo que parecen. Seg煤n esta realidad, la Tierra es plana. el suelo se mantiene estacionario bajo tus pies, el sol se eleva por el este y se pone por el oeste, todo porque as铆 lo parece a los sentidos. Estos hechos fueron inmutables todo el tiempo que se acept贸 sin cuestionamiento a los cinco sentidos.
Einstein comprendi贸 que el tiempo y el espacio tambi茅n son productos de nuestros cinco sentidos; vemos y tocamos cosas que ocupan tres dimensiones y experimentamos los hechos como si ocurrieran en orden de secuencia. Sin embargo, Einstein y sus colegas pudieron retirar esta m谩scara de apariencias. Reacomodaron el tiempo y el espacio en una nueva geometr铆a que no ten铆a principio ni fin, bordes ni solidez. Cada part铆cula s贸lida del universo result贸 ser un fantasmal manojo de energ铆a que vibraba en un inmenso vac铆o.
El antiguo modelo del espacio-tiempo qued贸 hecho trizas, reemplazado por un atemporal y fluyente campo de transformaci贸n constante. Este campo cu谩ntico no est谩 separado de nosotros: es nosotros. All铆 donde va la Naturaleza para crear estrellas, galaxias, quarks y leptones, t煤 y yo vamos para creamos a nosotros mismos. La gran ventaja de esta nueva visi贸n del mundo es su inmensa creatividad: el cuerpo humano, como todo lo dem谩s en el cosmos, es constantemente hecho de nuevo a cada segundo. Aunque tus sentidos informen que habitas en un cuerpo s贸lido en el tiempo y el espacio, 茅sta es s贸lo la capa m谩s superficial de la realidad. Tu cuerpo es algo mucho m谩s milagroso: un organismo fluyente, potenciado por millones de a帽os de inteligencia. Esa inteligencia est谩 dedicada a supervisar el cambio constante que tiene lugar dentro de ti. Cada c茅lula es una terminal en miniatura conectada al ordenador c贸smico.
Desde esta perspectiva, apenas parece posible que los seres humanos puedan envejecer. Por d茅bil e indefenso que parezca un beb茅 reci茅n nacido, tiene una estupenda defensa contra los estragos del tiempo. Si el beb茅 pudiera conservar su estado de inmunidad casi invulnerable, todos vivir铆amos por lo menos doscientos a帽os, seg煤n calculan los fisi贸logos. Si el beb茅 pudiera conservar sus relucientes arterias, flexibles como la seda, el colesterol no hallar铆a d贸nde alojarse y las enfermedades cardiacas serian desconocidas. Cada una de los cincuenta billones de c茅lulas de un reci茅n nacido es l铆mpida como una gota de lluvia, sin rastros de desechos t贸xicos; esas c茅lulas no tienen motivo para envejecer, porque dentro de ellas nada ha comenzado a desordenar su perfecto funcionamiento. Sin embargo, las c茅lulas del beb茅 no son nuevas, en realidad: los 谩tomos que contienen han estado circulando por el cosmos durante miles de millones de a帽os. Pero el beb茅 es nuevo merced a una inteligencia invisible que se ha unido para modelar una forma de vida 煤nica. El campo atemporal ha inventado un nuevo paso de baile: los ritmos palpitantes de un cuerpo reci茅n nacido.
El envejecimiento es una m谩scara de la p茅rdida de esta inteligencia. La f铆sica cu谩ntica nos dice que no hay final para la danza c贸smica: el campo de energ铆a e informaci贸n universal nunca deja de transformarse, tom谩ndose nuevo a cada instante. Nuestros cuerpos obedecen a ese mismo impulso creativo. A cada segundo, en cada c茅lula se producen aproximadamente seis billones de reacciones. Si alguna vez se detuviera esa corriente de transformaci贸n, tus c茅lulas caer铆an en el desorden, que es sin贸nimo de envejecimiento.
El pan de ayer se vuelve rancio porque est谩 all铆, presa de la humedad, los hongos, la oxidaci贸n y varios procesos qu铆micos destructivos. Un barranco de tiza se desmorona con el tiempo porque el viento y la lluvia lo castigan. sin que 茅l tenga poder para reconstruirse. Nuestros cuerpos tambi茅n soportan el proceso de oxidaci贸n y el ataque de hongos y g茅rmenes diversos; est谩n expuestos al mismo viento, a la misma lluvia. Pero nosotros, a diferencia de la hogaza de pan o el barranco de tiza, podemos renovamos. Nuestros huesos no se limitan a acumular calcio, como la tiza: lo hacen circular. Constantemente entran a nuestros huesos nuevos 谩tomos de calcio, que vuelven a salir para convertirse en parte de la sangre, la piel u otras c茅lulas, seg煤n lo exijan las necesidades del cuerpo.
A fin de mantener la vida, tu cuerpo debe vivir en las alas del cambio. En este momento exhalas 谩tomos de hidr贸geno, ox铆geno, carbono y nitr贸geno que, apenas un instante antes, estaban encerrados en materia s贸lida; tu est贸mago, tu h铆gado, el coraz贸n, los pulmones y el cerebro van desapareciendo en el aire, reemplazados tan r谩pida e incesantemente como se descomponen. La piel se renueva una vez al mes; el recubrimiento del est贸mago, cada cinco d铆as; el h铆gado, cada seis semanas; el esqueleto, cada tres meses.
A simple vista, estos 贸rganos parecen iguales en cada momento, pero est谩n en flujo permanente. Hacia finales de este a帽o, el 98 por ciento de los 谩tomos de tu cuerpo habr谩n sido cambiados por otros nuevos.
Una enorme proporci贸n de este cambio incesante obra en tu beneficio. S贸lo una enzima entre millones reacciona con un amino谩cido de un modo que no alcance la perfecci贸n; apenas una neurona entre miles de millones efect煤a una mala descarga; en una hebra de 谩cido desoxirribonucleico. codificada con millones y m谩s millones de informaciones gen茅ticas, s贸lo una puede dejar de repararse correctamente cuando se produce un da帽o. Estos raros errores son imperceptibles y uno piensa que no tienen mucha importancia. El cuerpo humano es como un gran actor shakespeariano, capaz de representar mil veces a Hamlet y vacilar en una sola s铆laba. Pero las grietas invisibles en la perfecci贸n del cuerpo tienen su importancia. La precisi贸n de nuestras c茅lulas va fallando en lenta proporci贸n. Lo siempre nuevo se toma levemente menos nuevo. Y envejecemos.
A partir de los 30 a帽os, al paso de tortuga de un 1 por ciento anual, el cuerpo humano medio empieza a descalabrarse: aparecen arrugas, la piel pierde su tono y su frescura, los m煤sculos comienzan a aflojarse. En vez de indicar tres partes de m煤sculo por una de grasa. las proporciones se van igualando: la vista y el o铆do disminuyen: los huesos se afinan y se toman quebradizos. La fuerza y la resistencia declinan sin pausa, con lo que nos es m谩s dif铆cil realizar el mismo trabajo que antes. Asciende la presi贸n sangu铆nea y muchos elementos bioqu铆micos se apartan de sus niveles 贸ptimos; el m谩s preocupante para los m茅dicos es el colesterol, que se eleva gradualmente con el correr de los a帽os, marcando el insidioso avance de las dolencias cardiacas, que matan a m谩s personas que ninguna otra enfermedad. En otros frentes, las mutaciones celulares comienzan a desmandarse, creando tumores malignos que atacan a una persona de cada tres, sobre todo despu茅s de los 65 a帽os.
Con el tiempo, estos diversos cambios de la edad, como los llaman los geront贸logos, ejercen una influencia masiva. Son las mil peque帽as olas que traen la marea de la vejez. Pero en cualquier momento dado, el envejecimiento s贸lo explica el 1 por ciento del total de cambios que se producen anualmente en tu cuerpo. En otras palabras: el 99 por ciento de la energ铆a e inteligencia que te componen permanece sin tocar por el proceso de envejecimiento. Si tomamos el cuerpo como proceso, al eliminar este 1 por ciento de disfunci贸n se acabar铆a con el envejecimiento. Pero c贸mo atacamos ese 1 por ciento ? Para responder a esto debemos hallar la llave de control que manipula la inteligencia interior del cuerpo.
La nueva realidad introducida por la f铆sica cu谩ntica nos ha posibilitado, por primera vez, manipular la inteligencia invisible que subyace bajo el mundo visible. Einstein nos ense帽贸 que el cuerpo f铆sico, como todos los objetos materiales, es una ilusi贸n: tratar de manipularlo puede ser como asir la sombra y pasar por alto la sustancia. El mundo invisible es el verdadero mundo: cuando estamos dispuestos a explorar los planos no vistos del cuerpo, podemos recurrir al inmenso poder creativo que yace en nuestra fuente. Perm铆teme expandirme sobre los diez principios del nuevo paradigma a la luz de ese potencial oculto que espera bajo la superficie de la vida.
1.- No hay un mundo objetivo independiente del observador
El mundo que aceptas como real parece tener cualidades definidas. Algunas cosas son grandes; otras, peque帽as: algunas cosas son duras; otras, blandas. Sin embargo, ninguna de estas cualidades tiene significado fuera de tu percepci贸n. Toma un objeto cualquiera: una silla plegable, por ejemplo. Para ti la silla no es muy grande: para una hormiga, sin embargo, es inmensa. Para ti la silla es dura, pero un neutrino la atravesar铆a sin aminorar su marcha, porque para una part铆cula subat贸mica los 谩tomos de la silla est谩n separados por kil贸metros enteros. La silla parece estar inm贸vil, pero si la observaras desde el espacio exterior la verlas pasar girando, con todo lo que hay en la Tierra, a 1.600 kil贸metros por hora. De igual modo, cualquier descripci贸n que hagas de la silla se puede alterar por completo, simplemente cambiando tu percepci贸n. Si la silla es roja, puedes hacer que parezca negra mir谩ndola a trav茅s de un cristal verde. Si la silla pesa dos kilos y medio, puedes reducir su peso a un kilo poni茅ndola en la Luna o aumentarlo a cincuenta mil kilos poni茅ndola en el campo gravitatorio de una estrella densa.
Como no hay cualidades absolutas en el mundo material, es falso decir que existe siquiera un mundo independiente all铆 fuera. El mundo es un reflejo del aparato sensorial que lo registra. El sistema nervioso humano capta s贸lo una fracci贸n insignificante, menos de una parte por mil millones, de la energ铆a total que vibra en el medio. Otros sistemas nerviosos, tales como el de un murci茅lago o una serpiente, reflejan un mundo diferente que coexiste con el nuestro. El murci茅lago percibe un mundo de ultrasonido: la serpiente, un mundo de luz infrarroja, ambos ocultos para nosotros.
All铆 fuera s贸lo hay, en realidad, datos sin forma, en estado bruto, esperando ser interpretados por ti, el que percibe. Tomas una sopa cu谩ntica en flujo, radicalmente ambigua, como la llaman los f铆sicos, y utilizas tus sentidos para congelar esa sopa en el mundo s贸lido tridimensional. Sir John Eccles, el eminente neur贸logo brit谩nico, pincha la ilusi贸n sensorial con una aseveraci贸n asombrosa, pero irrefutable: Deb茅is comprender que no hay color en el mundo natural, ni sonido; nada de ese tipo: ni texturas, ni dise帽os, ni belleza ni aromas… En pocas palabras, ninguno de los hechos objetivos en los que solemos basar nuestra realidad es fundamentalmente v谩lido.
Por perturbador que esto pueda parecer, es una incre铆ble liberaci贸n comprender que puedes cambiar tu mundo, incluido tu cuerpo, simplemente cambiando tu percepci贸n. En este mismo instante, la percepci贸n que tienes de ti mismo est谩 causando cambios inmensos en tu cuerpo. Para dar un ejemplo: en Estados Unidos y en Inglaterra, la jubilaci贸n obligatoria a la edad de 65 a帽os establece una fecha de corte arbitraria para la utilidad social. El d铆a antes de cumplir los 65 a帽os, un trabajador aporta a la sociedad su obra y su valor; el d铆a despu茅s se convierte en uno de los que dependen de la sociedad. Desde el punto de vista m茅dico, los resultados de este cambio perceptual pueden ser desastrosos. En los primeros a帽os posteriores a la jubilaci贸n, el ataque cardiaco y el c谩ncer se elevan raudamente; una muerte prematura se adue帽a de hombres que eran saludables antes de jubilarse. La muerte por retiro prematuro, como se llama al s铆ndrome, depende de la percepci贸n de que se han terminado nuestros d铆as 煤tiles; esto es s贸lo una percepci贸n, pero basada en quien la sostiene para crear enfermedad y muerte.
Por comparaci贸n, en aquellas sociedades que aceptan la vejez como parte de la trama social, los ancianos se mantienen sumamente vigorosos: levantan pesos, trepan y flexionan la espalda de un modo que no aceptamos como normal en nuestros mayores.
Si examinas las c茅lulas viejas, como las que forman manchas parduscas en la piel, con un microscopio de alta potencia, la escena presenta la devastaci贸n de una zona en guerra. Por aqu铆 y por all谩 corren vetas fibrosas: los dep贸sitos de grasa y desechos metab贸licos sin descartar forman feos terrones: esos pigmentos oscuros y amarillentos que llamamos lipofucina se han acumulado al punto de ensuciar entre un 10 y un 30 por ciento del interior de la c茅lula.
Esta escena de devastaci贸n es creada por procesos subcelulares que han fallado: mas si miras con una lente menos materialista, ver谩s que las c茅lulas viejas son como mapas de la experiencia de una persona. All铆 est谩n impresas las cosas que te han hecho sufrir junto con las que te han proporcionado alegr铆a. Las tensiones que olvidaste hace tiempo en el plano consciente siguen enviando se帽ales, como microchips sepultados, y te causan ansiedad, nerviosismo, fatiga, aprensi贸n, resentimientos, dudas, desilusiones; esas reacciones cruzan la barrera entre mente y cuerpo para convertirse en parte de ti. Los dep贸sitos t贸xicos acumulados en las c茅lulas viejas no se presentan de modo uniforme: algunas personas adquieren muchos m谩s que otras, aunque entre ellas exista poca diferencia gen茅tica. Por la 茅poca en que cumplas los 70 a帽os, tus c茅lulas tendr谩n un aspecto 煤nico, pues reflejar谩n las experiencias 煤nicas que has procesado y metabolizado en tus tejidos y 贸rganos.
El poder procesar las ca贸ticas vibraciones en bruto de la sopa cu谩ntica, convirti茅ndolas en fragmentos de realidad significativos y ordenados, abre enormes posibilidades creativas. Sin embargo, estas posibilidades s贸lo existen cuando tienes consciencia de ellas. Mientras lees esto, una enorme porci贸n de tu consciencia se dedica a crear tu cuerpo sin participaci贸n tuya. El que llamamos sistema nervioso aut贸nomo o involuntario fue dise帽ado para manejar funciones que han escapado a tu consciencia. Si echaras a andar por la calle absorto en tus pensamientos, los centros involuntarios de tu cerebro no dejar铆an de lidiar con el mundo, alertas a cualquier peligro y preparados para activar instant谩neamente la reacci贸n.
Cien cosas a las que no prestas ninguna atenci贸n prosiguen sin pausa: respirar, digerir, crear c茅lulas nuevas, reparar las viejas da帽adas, purificar toxinas, mantener el equilibrio hormonal, convertir la energ铆a acumulada de grasa en glucemia, dilatar las pupilas, subir y bajar la presi贸n arterial, mantener la temperatura del cuerpo, balancearse al caminar, mover la sangre entre los grupos de m煤sculos que hacen el mayor esfuerzo y percibir ruidos y movimientos en el ambiente circundante.
Estos procesos autom谩ticos juegan un papel enorme en el envejecimiento, pues al envejecer declina nuestra capacidad de coordinar estas funciones. Una vida entera de existencia inconsciente conduce a numerosos deterioros: en cambio, una vida entera de participaci贸n consciente los previene. El mero acto de prestar atenci贸n consciente a las funciones corporales, en vez de dejarlas en piloto autom谩tico, cambiar谩 tu modo de envejecer. Todas las funciones supuestamente involuntarias, desde el latir del coraz贸n y el respirar hasta la digesti贸n y la regulaci贸n de hormonas, se pueden tratar conscientemente. La era de la biorrealimentaci贸n y la meditaci贸n nos lo han ense帽ado: se ha instruido a pacientes, en laboratorios mente-cuerpo, para que bajen a voluntad su presi贸n sangu铆nea o para que reduzcan las secreciones 谩cidas que provocan las 煤lceras, entre varias decenas de cosas. Por qu茅 no aplicar esta capacidad al proceso de envejecimiento? Por qu茅 no cambiar los viejos patrones de percepci贸n por otros nuevos? Como ya veremos, abundan las t茅cnicas para influir ventajosamente sobre el sistema nervioso involuntario.
2.- Nuestro cuerpo est谩 compuesto de energia e informaci贸n
Para transformar los patrones del pasado debes saber de qu茅 est谩n hechos. Tu cuerpo parece estar compuesto de materia s贸lida que se puede descomponer en mol茅culas y 谩tomos, pero la f铆sica cu谩ntica nos dice que cada 谩tomo es en m谩s del 99,9999 por ciento espacio vac铆o, y que las part铆culas subat贸micas que se mueven a fulgurante velocidad por ese espacio son, en realidad, manojos de energ铆a vibrante. Sin embargo, estas vibraciones no se producen al azar y sin significado: portan informaci贸n. As铆, un grupo de vibraciones es codificado como 谩tomo de hidr贸geno: otro, como oxigeno. Cada elemento es, de hecho, su propio c贸digo 煤nico.
Los c贸digos son abstractos: tambi茅n lo son, en 煤ltimo t茅rmino, nuestro cosmos y cuanto contiene. Si descomponemos la estructura f铆sica del cuerpo para llegar a su fuente 煤ltima, nos veremos en un callej贸n sin salida, pues las mol茅culas ceden paso a 谩tomos: los 谩tomos, a part铆culas subat贸micas, y estas part铆culas, a fantasmas de energ铆a que se disuelven en un espacio vac铆o. Este vacio est谩 misteriosamente impreso con informaci贸n, aun antes de que se exprese informaci贸n alguna. As铆 como en tu memoria existen, silenciosamente, miles de palabras sin que las pronuncies, as铆 el campo cu谩ntico contiene el universo entero de forma inexpresada: as铆 ha sido desde la Gran Explosi贸n, cuando millones de galaxias estaban comprimidas en un espacio millones de veces m谩s peque帽o que el punto con que acaba esta frase. Sin embargo, aun antes de ese punto infinitesimal, la estructura del universo exist铆a de forma inmanifiesta.
La materia esencial del universo, incluido tu cuerpo, es no materia, pero no es no materia vulgar. Es no materia pensante. El vac铆o que existe dentro de cada 谩tomo palpita de inteligencia invisible. Los genetistas localizan primariamente esa inteligencia dentro del ADN, pero s贸lo en aras de la conveniencia. La vida se despliega a medida que el ADN imparte su inteligencia codificada a su gemelo activo, el 谩cido ribonucleico. que a su vez entra en la c茅lula e imparte fragmentos de inteligencia a miles de enzimas, las que luego usan sus fragmentos espec铆ficos de inteligencia para hacer prote铆nas. En cada punto de esta secuencia es preciso intercambiar energ铆a e informaci贸n: de lo contrario no se podr铆a construir vida a partir de la materia inerte.
El cuerpo humano obtiene su energ铆a primaria quemando az煤car, que es transportado a las c茅lulas en forma de glucosa o glucemia. La estructura qu铆mica de la glucosa se relaciona estrechamente con la de la sacarosa o az煤car com煤n de mesa. Pero si quemas az煤car com煤n no obtendr谩s las exquisitas y complejas estructuras de una c茅lula viviente; s贸lo obtendr谩s un terr贸n chamuscado de ceniza, rastros de agua y di贸xido de carbono en el aire.
El metabolismo es m谩s que un proceso de combusti贸n: es un acto inteligente. El mismo az煤car que permanece inerte en un cubo mantiene la vida con su energ铆a, porque las c茅lulas del cuerpo le infunden una nueva informaci贸n. El az煤car puede aportar su energ铆a a una c茅lula del ri帽贸n, del coraz贸n o del cerebro, por ejemplo. Todas estas c茅lulas contienen formas de inteligencia completamente 煤nicas: la contracci贸n r铆tmica de una c茅lula cardiaca se diferencia por completo de las descargas el茅ctricas de una c茅lula cerebral o del intercambio de sodio de una c茅lula renal.
Por maravillosa que sea esta riqueza de inteligencia diversa, en el fondo hay una sola inteligencia compartida por todo el cuerpo. Es el flujo de esa inteligencia lo que te mantiene vivo; cuando deja de fluir, en el momento de la muerte, todo el conocimiento depositado en tu ADN queda inutilizado. Al envejecer, este flujo de inteligencia se ve dificultado de varias maneras. La inteligencia espec铆fica de los sistemas inmunol贸gico, nervioso y endocrino comienza a caer: los fisi贸logos saben ahora que estos tres sistemas funcionan como controles principales del cuerpo. Las c茅lulas inmunol贸gicas y las gl谩ndulas endocrinas est谩n equipadas con los mismos receptores de se帽ales cerebrales que las neuronas; por lo tanto, son como una extensi贸n del cerebro. Esto nos impide confinar la senectud a la materia gris; cuando se pierde inteligencia en el sistema inmunol贸gico o en el endocrino, se infiltra la senectud en todo el cuerpo.
Como todo esto ocurre en un plano invisible e inmanifiesto, las p茅rdidas pasan desapercibidas hasta que llegan a una etapa muy avanzada y se expresan en un s铆ntoma f铆sico. Los cinco sentidos no pueden profundizar tanto como para experimentar los millones de intercambios cu谩nticos que crean el envejecimiento. La tasa de cambio es, a un tiempo. demasiado veloz y demasiado lenta: demasiado veloz, porque las reacciones qu铆micas individuales requieren menos de una diezmil茅sima de segundo; demasiado lenta, porque su efecto acumulativo no se mostrar谩 en a帽os enteros. Estas reacciones involucran informaci贸n y energ铆a en una escala millones de veces m谩s peque帽a que un solo 谩tomo.
El deterioro de la edad seria inevitable si el cuerpo fuera simplemente material, porque todas las cosas materiales son presa de la entrop铆a, la tendencia de los sistemas ordenados a desordenarse. El ejemplo d谩sico de la entrop铆a es un autom贸vil que se oxida en un basurero; la entrop铆a descompone la ordenada maquinaria en 贸xido deshecho. No hay posibilidades de que el proceso funcione a la inversa, de que un mont贸n de chatarra oxidada se recomponga en un auto nuevo. Pero la entrop铆a no se aplica a la inteligencia: una parte invisible de nosotros es inmune a los estragos del tiempo. La ciencia moderna apenas comienza a descubrir las implicaciones de todo esto, pero ha sido impartido durante siglos mediante las tradiciones espirituales en las que los maestros han preservado la juventud del cuerpo hasta edad muy avanzada.
La India. China. Jap贸n y. en menor proporci贸n, el Occidente cristiano, han dado nacimiento a sabios que captaron su naturaleza esencial como flujo de inteligencia. Al preservar y nutrir ese flujo a帽o tras a帽o, superaron la entrop铆a desde un plano m谩s profundo de la Naturaleza. En la India, el flujo de inteligencia recibe el nombre de prana (generalmente traducido como fuerza vital), que puede aumentar y decrecer a voluntad, mover de un lado a otro y manipular a fin de mantener el orden y la juventud en el cuerpo f铆sico. Como ya veremos, la capacidad de establecer contacto con el prana y utilizarlo est谩 dentro de todos nosotros. Los yoguis mueven el prana sin utilizar otra cosa que la atenci贸n, pues, en un plano profundo, la atenci贸n y el prana son lo mismo: la vida es consciencia, la consciencia es vida.
3.- Mente y cuerpo son inseparablemente uno
La inteligencia es mucho m谩s flexible que la m谩scara de material que la oculta. La inteligencia puede expresarse por igual como pensamiento o como mol茅cula. Una emoci贸n b谩sica como el miedo se puede describir como sensaci贸n abstracta o como tangible mol茅cula de la hormona adrenalina. Sin la sensaci贸n no hay hormona: sin la hormona no hay sensaci贸n. De la misma forma, no hay dolor sin las se帽ales nerviosas que transmiten el dolor; no hay alivio para el dolor sin las endorfinas que se ajustan a los receptores del dolor para bloquear esas se帽ales. La revoluci贸n que llamamos medicina mente-cuerpo se bas贸 en este simple descubrimiento: dondequiera que va un pensamiento, un elemento qu铆mico lo acompa帽a. Este esclarecimiento se ha convertido en una herramienta poderosa que nos permite comprender, por ejemplo, por qu茅 las viudas recientes tienen dos veces m谩s probabilidades de desarrollar un c谩ncer de mama, o por qu茅 las enfermedades son cuatro veces m谩s probables en los depresivos cr贸nicos. En ambos casos, los estados de aflicci贸n mental se convierten en los bioqu铆micos que crean la enfermedad.
En mi pr谩ctica profesional puedo encontrarme con dos pacientes atacados de angina de pecho, ese t铆pico dolor opresivo, sofocante, caracter铆stico de la dolencia cardiaca. Un paciente podr谩 nadar, correr y hasta escalar monta帽as, ignorando totalmente su dolor o quiz谩 sin sentirlo siquiera, mientras que el otro casi se desmaya de dolor con s贸lo levantarse del sill贸n.
Mi primer impulso ser谩 buscar una diferencia f铆sica entre ellos, pero puedo hallarla o no. Seg煤n los cardi贸logos, hay dolor de angina cuando una de las tres arterias coronarias, al menos, est谩 bloqueada en un 50 por ciento. Este bloqueo se presenta casi siempre bajo la forma de un ateroma, una lesi贸n en la parte interior de la pared arterial, formada por c茅lulas muertas, co谩gulos de sangre y placas grasas. Sin embargo, eso del 50 por ciento bloqueado es s贸lo una regla pr谩ctica. Algunos pacientes de angina quedan incapacitados por el dolor cuando s贸lo tienen una peque帽a lesi贸n en una sola arteria, que apenas obstruye el flujo sangu铆neo: otros, en cambio, han corrido maratones pese a grandes bloqueos m煤ltiples que afectaban hasta un 85 por ciento. Deber铆a agregar que la angina de pecho no siempre es provocada por un bloqueo f铆sico. Las arterias est谩n rodeadas de una capa de c茅lulas musculares que pueden sufrir espasmos y comprimir el vaso sangu铆neo, cerr谩ndolo, pero se trata de una reacci贸n muy individual.
En t茅rminos de mente-cuerpo, mis dos pacientes expresan diferentes interpretaciones del dolor. Cada paciente imprime a su estado una perspectiva 煤nica: el dolor (o cualquier otro s铆ntoma) emerge a la consciencia s贸lo despu茅s de interactuar con todas las influencias que operan en el sistema mente-cuerpo. No hay una sola respuesta para todos, ni siquiera para la misma persona en dos momentos distintos. Las se帽ales de dolor son datos en bruto que pueden ser aplicados a muchos fines. El atletismo de alto esfuerzo, como la carrera de larga distancia, somete al atleta a un dolor que 茅l interpreta como se帽al de logro (El que quiera pez, que se moje los pies); el mismo dolor, infligido en otras circunstancias, ser铆a muy mal recibido. Los corredores admiran a los entrenadores que los empujan hasta el limite, pero tal vez detestar铆an un tratamiento semejante en el servicio militar.
La medicina apenas comienza a utilizar el v铆nculo mente-cuerpo para curar: la derrota del dolor es un buen ejemplo. Mediante el suministro de un placebo o droga inocua, el 30 por ciento de los pacientes experimenta el mismo alivio frente al dolor que el que habr铆an sentido si hubieran tomado un verdadero calmante. Pero el efecto mente-cuerpo es mucho m谩s sagrado. La misma p铆ldora inocua se puede utilizar para calmar el dolor, para impedir las secreciones g谩stricas excesivas en los enfermos de 煤lcera, para bajar la presi贸n arterial o combatir los tumores. Se pueden inducir todos los efectos colaterales de la quimioterapia. incluyendo la p茅rdida de pelo y las n谩useas, si suministramos a los cancerosos una p铆ldora de az煤car y les aseguramos que se trata de una poderosa droga anticancer. Existen casos en que simples inyecciones de soluci贸n salina est茅ril han llevado a la remisi贸n de tumores malignos avanzados.
Como la misma p铆ldora inerte puede provocar respuestas tan distintas, debemos llegar a la conclusi贸n de que el cuerpo es capaz de producir cualquier respuesta bioquimica, una vez que la mente recibe la sugerencia adecuada. La p铆ldora en s铆 carece de significado: el poder que activa el efecto placebo es el poder de la sugesti贸n por s铆 solo. Esta sugesti贸n se convierte luego en la intenci贸n del cuerpo de curarse. Entonces. por qu茅 no saltear el enga帽o de la p铆ldora de az煤car para ir directamente a la intenci贸n? Si pudi茅ramos activar efectivamente la intenci贸n de no envejecer, el cuerpo la llevar铆a a cabo de manera autom谩tica.
Contamos con pruebas muy excitantes para demostrar que esa posibilidad existe. Una de las enfermedades m谩s temidas de la vejez es el mal de Parkinson, dolencia neurol贸gica que provoca movimientos musculares incontrolables y un dr谩stico retardo de las acciones corporales, tales como caminar; con el tiempo el cuerpo se pone tan r铆gido que el paciente no puede moverse en absoluto. Se ha identificado el origen del Parkinson en un inexplicable agotamiento de un elemento qu铆mico cerebral de importancia cr铆tica llamado dopamina. Pero tambi茅n existe un mal de Parkinson simulado, que ocurre cuando las c茅lulas cerebrales que producen la dopamina han sido destruidas qu铆micamente por ciertas drogas. Imaginemos a un paciente afectado por este tipo de Parkinson en una etapa avanzada de inmovilizaci贸n. Si trata de caminar, s贸lo dar谩 uno o dos pasos antes de detenerse, tieso como una estatua.
Sin embargo, si trazamos una l铆nea en el suelo y le decimos: Cr煤cela, esa persona podr谩 caminar hasta cruzarla milagrosamente. Pese a que la producci贸n de dopamina es completamente involuntaria y su provisi贸n parece exhausta (como lo demuestra el hecho de que su cerebro no pueda ordenar a los m煤sculos de las piernas dar un paso m谩s), con la sola intenci贸n de caminar el cerebro despierta. Esa persona puede petrificarse otra vez despu茅s de unos pocos segundos, pero una vez m谩s, si le pedimos que franquee una l铆nea imaginaria, el cerebro volver谩 a responder. Por extensi贸n, la invalidez y la inactividad que presentan muchos ancianos es s贸lo un estado latente. Al renovar sus intenciones de llevar una vida activa y 煤til, muchos ancianos pueden mejorar dr谩sticamente su capacidad motriz, su fuerza, su agilidad y la rapidez mental.
La intenci贸n es parte activa de la atenci贸n: es la manera de convertir los procesos autom谩ticos en conscientes. Utilizando simples ejercicios de mente-cuerpo, casi cualquier paciente puede aprender, en pocas sesiones, a convertir un ritmo cardiaco precipitado, un jadeo asm谩tico o la ansiedad flotante en una reacci贸n m谩s normal. Lo que parece fuera de control puede ser controlado mediante la t茅cnica adecuada. Las implicaciones para el envejecimiento son enormes. Al insertar una intenci贸n en los procesos de pensamiento tal como: Quiero mejorar todos los d铆as mi energ铆a y mi vigor, puedes comenzar a ejercer control sobre esos centros cerebrales que determinan cu谩nta energ铆a se expresar谩 en la actividad. La declinaci贸n del vigor en la ancianidad se debe, mayormente, a que la gente espera declinar. Sin desearlo, han implantado una intenci贸n derrotista bajo la forma de una potente creencia, y el vinculo mente-cuerpo cumple autom谩ticamente esta intenci贸n.
Nuestras intenciones pasadas crean programas obsoletos que parecen tener dominio sobre nosotros. En verdad, el poder de la intenci贸n se puede despertar de nuevo en cualquier momento. Mucho antes de envejecer, puedes evitar esas p茅rdidas si programas tu mente para mantenerte joven, utilizando el poder de tu intenci贸n.
4.- La bioquimica del cuerpo es un producto de la consciencla
Una de las mayores limitaciones del antiguo paradigma era el supuesto de que nuestra consciencia no desempe帽a ning煤n papel en cuanto a explicar lo que nos est谩 ocurriendo en el cuerpo. Sin embargo, no se puede entender la curaci贸n de una persona a menos que se entiendan tambi茅n sus creencias, supuestos, expectativas y la imagen que tiene de si misma. Aunque la imagen del cuerpo como m谩quina sin mente contin煤a dominando la corriente principal de la medicina occidental, existen incuestionables evidencias que demuestran lo contrario. Se puede demostrar que las tasas de muerte por c谩ncer y enfermedades cardiacas son m谩s altas entre las personas que padecen tensiones psicol贸gicas, y m谩s bajas entre quienes tienen un fuerte sentido de resoluci贸n y bienestar.
Uno de los estudios m茅dicos m谩s divulgados en los 煤ltimos a帽os es el realizado por David Spiegel, psiquiatra de Stanford. quien se propuso demostrar que el estado mental de los pacientes no influ铆a en el hecho de que sobrevivieran o no al c谩ncer. Como tantos facultativos, pensaba que asignar importancia a las creencias y actitudes del paciente har铆a m谩s mal que bien, pues la idea de yo me provoqu茅 el c谩ncer originaria sentimientos de culpa y auto reproche. Spiegel tom贸 a ochenta y seis mujeres con c谩ncer de mama avanzado (enfermas a las que. b谩sicamente, no se podia ayudar con tratamientos convencionales) y brind贸 a la mitad de ellas sesiones semanales de psicoterapia, combinadas con lecciones de auto hipnosis. Bajo cualquier criterio, esto representa una intervenci贸n minima; qu茅 podia hacer una mujer en una hora de terapia por semana, tiempo que deb铆a compartir con varias pacientes m谩s, para combatir una enfermedad que es inevitablemente fatal en etapas avanzadas? La respuesta parec铆a obvia.
Sin embargo, despu茅s de seguir a las pacientes durante diez a帽os. Spiegel qued贸 at贸nito al descubrir que el grupo sometido a terapia sobrevivi贸, en t茅rmino medio, el doble que el otro grupo. M谩s revelador a煤n era el hecho de que, a esa tardia fecha, s贸lo quedaran tres mujeres con vida, todas ellas del grupo de terapia. Este estudio es asombroso porque el investigador no esperaba descubrir efecto alguno. Pero otros investigadores aportaron una d茅cada de hallazgos similares. Un meticuloso estudio realizado por Yale en 1987, seg煤n el informe de M. R. Jensen, descubri贸 que el c谩ncer de mama se extend铆a con mayor celeridad entre las mujeres de personalidad reprimida, carentes de esperanzas e incapaces de expresar enojo, miedo y otras emociones negativas. Han surgido descubrimientos similares sobre la artritis reumatoidea, el asma, el dolor intratable y otras dolencias.
Dominados por el paradigma antiguo, los m茅dicos tienen prejuicios contra esos resultados. Tal como se帽ala Larry Dossey en su esclarecido libro Medicine and Meaning (Medicina y Significado ): El mensaje dominante, que se predica incesantemente en las p谩ginas editoriales de las publicaciones m茅dicas y en las aulas de las universidades, es que 芦la biolog铆a inherente a la enfermedad禄 tiene una importancia abrumadora, mientras que sentimientos, emociones y actitudes son simples compa帽eros de viaje.Lo que nos ense帽a el nuevo paradigma es que las emociones no son hechos fugaces, aislados en el espacio mental; son expresiones de la consciencia, materia fundamental de la vida. En todas las tradiciones religiosas, el aliento de la vida es el esp铆ritu. Elevar o bajar el esp铆ritu a alguien significa algo fundamental que el cuerpo debe reflejar.
La consciencia marca una enorme diferencia en el envejecimiento, pues, aunque toda especie de vida superior envejece, s贸lo los humanos sabemos lo que nos pasa, y traducimos este conocimiento en decadencia misma. El miedo a la vejez te hace envejecer m谩s aprisa; aceptarla con gracia, en cambio, aleja de tu puerta a muchas miserias, tanto f铆sicas como mentales. El dicho del sentido com煤n Eres tan viejo como crees serlo tiene profundas implicaciones. Qu茅 es un pensamiento ? Es un impulso de energ铆a e informaci贸n, como todo lo que existe en la Naturaleza. Los paquetes de informaci贸n y energ铆a que rotulamos 谩rboles, estrellas, monta帽as y oc茅anos podr铆an ser considerados tambi茅n pensamientos de la Naturaleza, pero nuestros pensamientos son diferentes en un aspecto importante. La Naturaleza queda varada con sus pensamientos una vez que sus patrones han sido establecidos: cosas tales como las estrellas y los 谩rboles siguen un ciclo de crecimiento que pasa autom谩ticamente por las etapas de nacimiento, desarrollo, decadencia y disoluci贸n.
Nosotros, en cambio no estamos varados en nuestro ciclo de vida: al tener consciencia, participamos en todas las reacciones que se producen dentro de nosotros. Los problemas surgen cuando no nos reconocemos responsables de lo que hacemos. En su libro The Holographic Universe ( El Universo Hologr谩fico). Michael Talbot traza una brillante comparaci贸n con el rey Midas. Como todo lo que tocaba se convert铆a en oro, Midas nunca pudo conocer la verdadera textura de nada. Agua, trigo, carne o plumas. todo se convert铆a en el mismo metal duro en cuanto 茅l lo tocaba, ( y muri贸 de hambre). De igual manera, como nuestra consciencia convierte el campo cu谩ntico en realidad material com煤n, no podemos conocer la verdadera textura de la realidad cu谩ntica en s铆, ni por medio de nuestros cinco sentidos ni pensando en ello, pues un pensamiento tambi茅n transforma el campo: toma las infinitas posibilidades del vac铆o y da forma a un hecho espec铆fico del espacio-tiempo.
Lo que llamas tu cuerpo es tambi茅n un hecho espec铆fico del espacio-tiempo, y al experimentar su materialidad pasas por alto el toque de Midas, que convierte el potencial abstracto puro en algo s贸lido. A menos que cobres consciencia de la consciencia jam谩s podr谩s sorprenderte a ti mismo en el acto de la transformaci贸n.
5.- La percepci贸n es un fen贸meno aprendido
El poder de la consciencia no cambiar铆a en nada nuestra vida si la Naturaleza nos hubiera provisto a todos con las mismas respuestas ante la experiencia. Obviamente no es as铆: no hay dos personas que compartan la misma percepci贸n de nada. La cara de la persona que amas puede ser la cara de mi peor enemigo: la comida que te despierta apetito puede provocarme n谩useas. Estas respuestas personales deben ser aprendidas; all铆 es donde se originan las diferencias. El aprendizaje es un uso muy activo de la mente, que lleva a cambios muy activos del cuerpo. Las percepciones de amor, odio, placer y n谩usea estimulan el cuerpo en direcciones sumamente distintas. En pocas palabras, nuestro cuerpo es el resultado f铆sico de todas las interpretaciones que hemos aprendido a hacer desde que nacimos.
Algunos pacientes sometidos a trasplante de 贸rganos relatan experiencias extra帽as despu茅s de recibir un ri帽贸n, un h铆gado o un coraz贸n donado. Sin saber qui茅n era el donante, comienzan a participar de sus recuerdos. Cuando se colocan los tejidos de una persona dentro de un extra帽o, se comienzan a liberar asociaciones que pertenec铆an a otro. En un caso de trasplante de coraz贸n, la mujer despert贸 con antojo de cerveza y pollo de McDonald’s; eso la sorprendi贸, porque nunca antes hab铆a deseado esas cosas.
Cuando comenz贸 a tener sue帽os misteriosos, en los que se le presentaba un joven llamado Timmy, rastre贸 al donante de su nuevo coraz贸n, que result贸 ser la v铆ctima de un accidente de tr谩nsito. Al ponerse en contacto con su familia, descubri贸 que la v铆ctima era un joven llamado Timmy. La mujer qued贸 estupefacta al descubrir que el joven ten铆a predilecci贸n por la cerveza y que hab铆a muerto al volver a su casa desde un local de McDonald’s.
En vez de buscar una explicaci贸n sobrenatural para estos incidentes, podr铆amos ver en ellos la confirmaci贸n de que nuestro cuerpo est谩 hecho de experiencias transformadas en expresi贸n f铆sica. Como la experiencia es algo que incorporamos (literalmente convertimos en cuerpo) nuestros recuerdos se han infiltrado en nuestras c茅lulas; por ende, recibir las c茅lulas de otro es recibir al mismo tiempo sus recuerdos.
Tus c茅lulas procesan constantemente la experiencia y la metabolizan seg煤n tus criterios personales. No te limitas a absorber datos crudos por los ojos y los o铆dos y a sellarlos con un juicio, sino que te conviertes f铆sicamente en la interpretaci贸n, al interiorizarla. Quien est谩 deprimido por haber perdido su empleo proyecta tristeza en todo su cuerpo: la producci贸n de neurotransmisores del cerebro se agota, bajan los niveles de hormonas, se interrumpe el ciclo del sue帽o, los receptores neurop茅ptidos de la superficie exterior de las c茅lulas epiteliales se distorsionan, las placas de la sangre se toman m谩s pegajosas y propensas a aglutinarse: hasta sus l谩grimas contienen rastros qu铆micos diferentes de las l谩grimas de alegr铆a.
Todo este perfil bioqu铆mico se altera dram谩ticamente cuando esa persona halla un nuevo empleo y, si es m谩s satisfactorio, su producci贸n de neurotransmisores. hormonas, receptores y todos los otros bioqu铆micos vitales hasta el mismo ADN – empieza a reflejar ese s煤bito giro favorable. Aunque damos por supuesto que el ADN es un dep贸sito cerrado de informaci贸n gen茅tica. su gemelo activo, el ARN, responde a la existencia cotidiana. Los estudiantes de medicina, en tiempos de ex谩menes, presentan una producci贸n reducida de interleukina 2. elemento critico en la respuesta inmunol贸gica que combate el c谩ncer. La producci贸n de interleukina 2 est谩 bajo el control del mensajero ARN, lo cual significa que el nerviosismo del estudiante por aprobar sus ex谩menes habla directamente a sus genes.
Este punto refuerza la gran necesidad de utilizar nuestra consciencia para crear los cuerpos que en verdad deseamos. El nerviosismo por un examen de medicina pasa tarde o temprano, como pasa la depresi贸n por un empleo perdido, pero el proceso de envejecimiento debe ser contrarrestado todos los d铆as. Tu interpretaci贸n de c贸mo envejeces es cr铆tica para lo que ocurra en las pr贸ximas cuatro, cinco o seis d茅cadas. En t茅rminos neurol贸gicos, una se帽al cerebral es s贸lo una serie de fluctuaciones de energ铆a. Si est谩s en coma, estas se帽ales no tienen significado; si est谩s alerta y consciente, las mismas se帽ales se abren a infinitas interpretaciones creativas. Shakespeare no hacia met谩foras cuando escribi贸 la frase de Pr贸spero: Somos la materia de la que est谩n hechos los sue帽os. El cuerpo es como un sue帽o manifiesto, una proyecci贸n tridimensional de se帽ales cerebrales, que se transforman en el estado que llamamos real.
El envejecimiento no es sino una serie de transformaciones mal orientadas, procesos que deber铆an mantenerse estables, equilibrados y en renovaci贸n, pero que se desv铆an de su curso debido. Esto se presenta como cambio f铆sico; sin embargo, lo que en realidad ha ocurrido es que tu consciencia (no importa si en tu mente o en tus c茅lulas) se desvi贸 primero. Al tomar consciencia de c贸mo se produjo ese error, puedes poner nuevamente en l铆nea la bioqu铆mica de tu cuerpo. No hay bioqu铆mica fuera de la consciencia; cada c茅lula de tu cuerpo tiene perfecta consciencia de lo que piensas y sientes sobre ti mismo. Una vez que aceptas ese hecho, desaparece toda ilusi贸n de ser v铆ctima de un cuerpo sin mente, que se degenera al azar.
6.- Hay impulsos de inteligencia que crean constantemente el cuerpo en nuevas formas cada segundo
Crear el cuerpo en formas nuevas es necesario a fin de satisfacer las cambiantes exigencias de la vida. La visi贸n que un ni帽o tiene de la realidad, por ejemplo, contiene mucho que no es familiar; hasta que aprenda m谩s sobre el mundo, su cuerpo se expresa en una conducta inexperta y mal coordinada. A los tres meses de edad, el beb茅 no puede diferenciar entre una escalera y la pintura de una escalera. Su cerebro no ha captado lo que es la ilusi贸n 贸ptica. Hacia los seis meses su realidad ha cambiado: a esa edad los beb茅s saben reconocer las ilusiones 贸pticas; usando ese conocimiento, sus cuerpos pueden manejarse mejor en el espacio tridimensional. Los espejos dejan de parecer agujeros en la pared; se puede subir por las escaleras de verdad, pero no por las pinturas de escaleras; lo redondo es diferente de lo plano; etc茅tera. Ese cambio de percepci贸n no es s贸lo mental: se ha logrado toda una manera nueva de usar los ojos y las manos: han sido afectadas las dimensiones f铆sicas de diversos centros cerebrales para el reconocimiento de formas y la coordinaci贸n motriz.
Mientras en tu cerebro contin煤en entrando percepciones nuevas, tu cuerpo podr谩 responder de nuevas maneras. No hay secreto de juventud m谩s poderoso. Tal como lo expres贸 sucintamente un paciente m铆o, de 80 a帽os: Cuando dejas de crecer, envejeces. Los nuevos conocimientos, las habilidades nuevas, las nuevas maneras de mirar el mundo, mantienen en crecimiento a la mente y al cuerpo; mientras as铆 sea, se expresa la tendencia natural de ser nuevo a cada segundo.
En el mundo cu谩ntico el cambio es inevitable; el envejecimiento, no. La edad cronol贸gica de nuestro cuerpo f铆sico no viene al caso. El cincuent贸n m谩s juvenil tiene mol茅culas cuya edad es la misma de las del cincuent贸n m谩s envejecido. En ambos casos, la edad cronol贸gica del cuerpo se podr铆a establecer en cinco mil millones de a帽os (edad de los diversos 谩tomos), un a帽o (el tiempo que tardan estos 谩tomos en reemplazarse dentro de nuestros tejidos), o tres segundos (el tiempo que tarda una c茅lula en revolver sus enzimas para procesar comida, aire y agua).
En verdad, tienes tanta edad como la informaci贸n que gira a trav茅s de ti, y eso es una gran suerte. Puedes controlar el contenido de informaci贸n del campo cu谩ntico. Aunque existe cierta cantidad de informaci贸n fija en los 谩tomos de comida, aire y agua que constituyen cada c茅lula, el poder de transformar esa informaci贸n est谩 sujeto al libre albedr铆o. Una cosa que puedes poseer sin limites en este mundo es tu interpretaci贸n de 茅l. Existen notables casos m茅dicos de ni帽os peque帽os, por ejemplo, que por sentirse muy carentes de amor dejaron de crecer. Este s铆ndrome, llamado enanismo psicosocial, se presenta entre ni帽os gravemente maltratados, que convierten su falta de amor y afecto en un agotamiento de la hormona del crecimiento, desafiando la suposici贸n de que la hormona del crecimiento se libera seg煤n ritmos previamente programados que todo ni帽o lleva impresos en su ADN. En estos casos, el poder de la interpretaci贸n se impone al sello gen茅tico, provocando un cambio en los campos de informaci贸n del cuerpo.
De la auto interacci贸n de una persona surgen interpretaciones que se experimentan como di谩logo interno. Pensamientos, juicios y sensaciones giran sin cesar en la mente: Esto me gusta, aquello no me gusta. A me da miedo, de B no estoy seguro, etc茅tera. El di谩logo interno no es ruido mental al azar; lo generan en un plano profundo tus creencias y supuestos. Se define la creencia esencial como algo que das por cierto sobre la realidad; mientras te aferres a ella, tu creencia ajustar谩 los campos de informaci贸n de tu cuerpo a ciertos par谩metros: percibir谩s algo como agradable o desagradable, aflictivo o gozoso, seg煤n c贸mo responda a tus expectativas.
Cuando cambia la interpretaci贸n de alguien, se produce tambi茅n un cambio en su realidad. En el caso de los ni帽os que sufren de enanismo psicosocial, ponerlos en un ambiente amoroso resulta m谩s efectivo que administrarles hormonas de crecimiento (su creencia de que son indeseables e indignos puede ser tan potente que el cuerpo no crezca, aun cuando se le inyecten hormonas). Sin embargo, si los padres adoptivos amorosos pueden transformar la creencia esencial de los ni帽os que se consideran indignos de amor, 茅stos responden con torrentes de hormonas de crecimiento, producidas naturalmente, y eso suele llevarlos a un estado normal de estatura, peso y desarrollo. Cuando se ven de otro modo, su realidad personal se altera en un plano fisiol贸gico. He aqu铆 una poderosa met谩fora de c贸mo el miedo a envejecer y la profunda convicci贸n de que estamos destinados a la decadencia puede transformarse en envejecimiento en si, como profec铆a auto cumplida generada por la imagen destructiva que tenemos de nosotros mismos.
Para escapar de esta prisi贸n, necesitamos invertir las creencias basadas en el miedo. En vez de creer que el cuerpo decae con el tiempo, nutre la creencia de que tu cuerpo es nuevo a cada instante. En vez de creer que tu cuerpo es una m谩quina sin mente, nutre la creencia de que tu cuerpo est谩 impregnado de la profunda inteligencia de la vida, cuya 煤nica finalidad es mantenerte. Estas nuevas creencias no son s贸lo m谩s gratas: son ciertas; experimentamos el goce de la vida por medio del cuerpo, y por eso es natural creer que el cuerpo no se nos opone, sino que desea lo mismo que deseamos nosotros.
7.- Pese a la apariencia de ser individuos separados, todos estamos conectados con los modelos de inteligencia que gobiernan el cosmos
T煤 y tu ambiente sois una sola cosa. Si te observas, percibir谩s que tu cuerpo cesa en cierto punto; est谩 separado de la pared de tu cuarto o del 谩rbol de la acera por un espacio vac铆o. Sin embargo, en t茅rminos cu谩nticos la distinci贸n entre s贸lido y vac铆o es insignificante. Cada cent铆metro c煤bico del espacio cu谩ntico est谩 lleno de una cantidad casi infinita de energ铆a. y la m谩s peque帽a vibraci贸n es parte de vastos campos de vibraci贸n que abarcan galaxias enteras. En un sentido muy real, tu ambiente es tu cuerpo prolongado: con cada aliento inhalas cientos de millones de 谩tomos exhalados ayer por alguien en China. Todo el oxigeno, el agua y la luz solar que te rodean son apenas distinguibles de lo que hay dentro de ti.
Si quieres, puedes experimentarle en estado de unidad con todo aquello que est谩 en contacto contigo. En el estado de vigilia com煤n, tocas una rosa con el dedo y la sientes s贸lida, pero en verdad un manojo de energ铆a e informaci贸n (tu dedo) entra en contacto con otro manojo de energ铆a e informaci贸n (la rosa).Tu dedo y la cosa que toca son s贸lo diminutos afloramientos del campo infinito que llamamos universo. Esta verdad inspir贸 a los antiguos sabios de la India, que declararon:
As铆 como es el microcosmos, as铆 es el macrocosmos. As铆 como es el 谩tomo, as铆 es el universo. As铆 como es el cuerpo humano, as铆 es el cuerpo c贸smico. As铆 como es la mente humana, as铆 es la mente c贸smica.
No se trata s贸lo de ense帽anzas m铆sticas, sino de experiencias reales de quienes pudieron liberar su consciencia del estado de separaci贸n para identificarse, en cambio, con la unidad de todo. En la consciencia de unidad, personas, cosas y hechos de all铆 fuera se convierten todos en parte de tu cuerpo: de hecho, eres s贸lo un espejo de relaciones centradas en estas influencias. El famoso naturalista John Muir declar贸: Cada vez que tratamos de tomar algo por s铆 solo, lo encontramos amarrado a todo lo dem谩s del universo. Esto no deber铆a ser una rara experiencia, sino el primer bloque en el edificio de todo lo que sabemos.
La posibilidad de experimentar la unidad tiene tremendas implicaciones en el envejecimiento, porque, cuando mantienes una interacci贸n armoniosa con tu cuerpo prolongado, te sientes alegre, saludable y juvenil. El miedo nace de la separaci贸n, sosten铆an los antiguos sabios indios: con esta afirmaci贸n ahondaron profundamente en el porqu茅 del envejecer. Al vernos como cosa aparte, creamos el caos y el desorden entre nosotros y las cosas de all铆 fuera. Provocamos guerras y destruimos el medio ambiente. La muerte, el estado final de separaci贸n, se cierne como temible ignoto: la perspectiva misma del cambio, que es parte de la vida, crea un temor pues connota p茅rdida indecible.
El miedo trae a la violencia como inevitable estela. Al estar separados de otras personas, cosas y hechos, queremos obligarlos a ser lo que deseamos. En la armon铆a no hay violencia. En vez de tratar ligeramente de controlar lo incontrolable, la persona en unidad aprende la aceptaci贸n, no porque sea preciso, sino porque en verdad hay paz y orden en si misma y en su cuerpo prolongado. Krishnamurti. el sabio moderno, lleg贸 a ser un maravilloso nonagenario, siempre alerta, lleno de sabidur铆a y vitalidad nunca disminuida. Recuerdo haberlo visto subir brincando los pelda帽os de un estrado, cuando ya ten铆a 85 a帽os. Me conmov铆 profundamente cuando una mujer que lo conoc铆a desde hacia muchos a帽os me dijo: He descubierto una cosa en 茅l: carece por completo de violencia.
La visi贸n cu谩ntica del mundo no es espiritual en sus ecuaciones y postulados, pero Einstein y sus colegas compart铆an una reverencia m铆stica por sus descubrimientos.
Niels Bohr compar贸 el aspecto ondular de la materia con la mente c贸smica; al fin de su vida. Erwin Schr贸dinger estaba convencido de que el universo en s铆 era una mente viva (haci茅ndose eco de Isaac Newton. quien sosten铆a que la gravedad y todas las otras fuerzas eran pensamientos en la mente de Dios). La verdad es que sondear en nuestro propio esp铆ritu siempre lleva a los humanos a los limites del esp铆ritu en su sentido m谩s amplio. Al poner esta coincidencia en t茅rminos objetivos, el nuevo paradigma nos permite cruzar realmente el l铆mite que en otros tiempos divid铆a mente, cuerpo y esp铆ritu.
La transformaci贸n de separaci贸n a unidad, de conflicto a paz, es la meta de todas las tradiciones espirituales.
Acaso no vivimos en el mismo mundo objetivo?, pregunt贸 cierta vez un disc铆pulo a su guru. S铆 ! respondi贸 el maestro , pero t煤 te ves a ti mismo en el mundo y yo veo al mundo en m铆 mismo. Ese peque帽o cambio perceptual crea una enorme diferencia entre libertad y servidumbre.
Todos nosotros somos siervos del desorden que creamos al considerarnos separados y aislados. El perfecto ejemplo es la personalidad de tipo A, con su conducta extenuante y frustrada, con su eterna sensaci贸n de estar presionado por fechas tope. Ese tipo de persona, incapaz de relajarse con ninguna clase de aceptaci贸n, de dejarse llevar, alimenta sus dolores pasados convirti茅ndolos en ira; este torbellino reprimido se proyecta en el medio como hostilidad, impaciencia, reproches y p谩nico no asumido. En su esfuerzo incesante por dominar a otros, esa persona reacciona ante las peque帽as tensiones con duras criticas contra s铆 misma y contra los otros. En la creaci贸n de tanto caos, la persona de tipo A, sobre todo si pertenece al mundo del comercio, se enga帽a pensando que est谩 compitiendo con 茅xito. En realidad, su nivel de eficiencia es muy bajo y. al acumularse las frustraciones, la retroalimentaci贸n que esta personalidad recibe de su cuerpo prolongado crea m谩s desastres dentro del cuerpo f铆sico. Aumentan el colesterol y la presi贸n arterial; el coraz贸n se ve sujeto a innecesarias tensiones, con lo que crece gravemente el riesgo de una apoplej铆a o de un ataque cardiaco fatal.
El tipo A es un ejemplo extremo del da帽o que se produce al no interactuar armoniosamente con el propio cuerpo prolongado. Como vemos, la tensi贸n que percibimos en el medio se relaciona directamente con casi todos los cambios relacionados con la edad que atacan a todos. Lo que nos envejece no es tanto la tensi贸n como la percepci贸n de la tensi贸n. Quien no ve al mundo de all铆 fuera como amenaza puede coexistir con el medio, libre de los da帽os causados por la respuesta a las tensiones. En muchos sentidos, lo m谩s importante que se puede hacer para experimentar un mundo sin envejecimiento es alimentar el conocimiento de que el mundo es uno mismo.
8.- El tiempo no es absoluto. la realidad subyacente de todas las cosas es eterna. y lo que llamamos tiempo es, en realidad, eternidad cuantificada
Aunque nuestro cuerpo y todo el mundo f铆sico son un despliegue de cambio constante, la realidad es m谩s que el proceso. El universo naci贸 y se desarrolla. Cuando naci贸 surgieron la existencia, el tiempo y el espacio. Antes del momento de la Gran Explosi贸n, el tiempo y el espacio no exist铆an tal como los conocemos. Sin embargo, para la mente racional es casi imposible formularse preguntas tales como: Qu茅 hab铆a antes del tiempo? y
Qu茅 puede ser m谩s grande que el espacio? El mismo Einstein, cuando elaboraba en su juventud los principios cu谩nticos por primera vez, reten铆a la antigua idea, abrazada por Newton, de que el universo era estable, de que el tiempo y el espacio eran constantes eternas, que nunca hab铆an nacido y jam谩s morir铆an.
Esta versi贸n estable de la realidad sigue siendo la que nos brindan nuestros cinco sentidos. No se puede ver ni sentir el tiempo cuando se acelera o se retarda, aun cuando Einstein demostr贸 que as铆 act煤a el tiempo: no se puede sentir el espacio cuando se expande o se contrae, aunque tambi茅n eso es parte de un universo r铆tmico. Para ir m谩s all谩, imaginar esas regiones sin dimensi贸n donde nacen el tiempo y el espacio requiere un cambio radical en la percepci贸n. Este cambio se nos impone porque el universo debe tener alg煤n tipo de fuente atemporal… y lo mismo vale para nosotros.
Consideramos que existimos en el tiempo porque el cuerpo est谩 compuesto de cambio: para cambiar, es preciso tener un flujo o secuencia. En esta secuencia existe un antes y un despu茅s: antes de este aliento hubo un 煤ltimo aliento, despu茅s de este latido vendr谩 el latido pr贸ximo. Pero te贸ricamente, si dispusi茅ramos del tiempo y el equipo necesarios, se podr铆a hacer un electrocardiograma de todos los latidos que tuvo un coraz贸n en su existencia y, con el gr谩fico en la mano, tendr铆amos pasado, presente y futuro contenidos en un mismo lugar. Podr铆amos mirarlo en posici贸n invertida o de atr谩s hacia delante: podr铆amos plegarlo por la mitad, para que el 煤ltimo latido y el primero estuvieran el uno junto al otro
Este tipo de manipulaci贸n es lo que revela la f铆sica cu谩ntica sobre los hechos m谩s b谩sicos del espacio tiempo en la Naturaleza. Cuando dos part铆culas intercambian estados de energ铆a, pueden moverse hacia atr谩s en el tiempo con tanta facilidad como hacia delante: las cosas que ocurrieron en el pasado se pueden alterar por hechos de energ铆a en el futuro. Toda la noci贸n del tiempo como flecha disparada inexorablemente hacia delante ha quedado para siempre hecha trizas en las complejas geometr铆as del espacio cu谩ntico, donde hebras y curvas multidimensionales llevan el tiempo hacia todos lados y hasta lo detienen.
El 煤nico absoluto que nos resta es lo atemporal. pues ahora comprendemos que nuestro universo entero es s贸lo un incidente que brota de una realidad mayor. Lo que percibimos como segundos, minutos, horas, d铆as y a帽os son trozos cortados de esa realidad mayor. A ti, el perceptor, te corresponde cortar lo atemporal del modo que desees: tu consciencia crea el tiempo que experimentas. Quien experimenta el tiempo como un articulo escaso que se escapa sin cesar crea una realidad personal muy diferente de la que crea quien percibe tener todo el tiempo del mundo. Pasas el d铆a presionado por la falta de tiempo? Padeces esos s铆ntomas de p谩nico y ahogo que provoca la enfermedad del tiempo. traducida por el cuerpo en ritmo cardiaco acelerado o irregular, ritmos digestivos distorsionados, insomnio y alta presi贸n sangu铆nea? Estas diferencias individuales expresan nuestra manera de percibir el cambio, pues la percepci贸n del cambio crea nuestra experiencia del tiempo.
Cuando fijas tu atenci贸n en el pasado o en el futuro, est谩s en el. campo del tiempo, creando envejecimiento. Un maestro indio, que parec铆a notablemente joven para su edad, explic贸 esto diciendo: La mayor铆a pasa la vida en el pasado o en el futuro, pero mi vida est谩 supremamente concentrada en el presente. Cuando una vida se concentra en el presente es m谩s real, porque el pasado y el futuro no la afectan. En este momento, d贸nde est谩n el pasado y el futuro? En ninguna parte. S贸lo existe el momento presente: pasado y futuro son proyecciones mentales. Si puedes liberarte de estas proyecciones, sin tratar de revivir el pasado ni de dominar el futuro, se abre un espacio para una experiencia completamente nueva: la experiencia del cuerpo sin edad y la mente sin tiempo.
Es de una gran importancia poder identificarse con una realidad que no est茅 limitada por el tiempo; de lo contrario no hay forma de escapar a la decadencia que el tiempo trae inevitablemente. Un simple ejercicio de mente-cuerpo te permitir谩 captar un atisbo de la atemporalidad: elige un momento del d铆a en que te sientas relajado y sin presiones. Si茅ntate tranquilamente en una silla c贸moda y qu铆tate el reloj, dej谩ndolo a mano para que puedas consultarlo f谩cilmente sin necesidad de recogerlo ni de mover mucho la cabeza. Ahora cierra los ojos y toma consciencia de tu respiraci贸n. Deja que tu atenci贸n siga la corriente del aliento que entra en tu cuerpo y sale de 茅l. Imagina que todo tu cuerpo se alza y cae con el flujo de cada aliento. Al cabo de uno o dos minutos sentir谩s que el calor y la relajaci贸n invaden tus m煤sculos.
Cuando te sientas muy asentado y sereno por dentro, abre lentamente los ojos y echa un vistazo al segundero de tu reloj. Qu茅 hace? Seg煤n tu grado de relajaci贸n, el segundero se comportar谩 de maneras diferentes. Para algunas personas se habr谩 detenido por entero, efecto que durar谩 entre uno y hasta tres segundos. Para otros, la manecilla vacilar谩 medio segundo, para luego volver de un salto a su marcha normal. Otros ver谩n que se mueve, pero a un paso m谩s lento que el habitual. A menos que hayas intentado este peque帽o experimento, parece muy improbable, pero una vez que hayas pasado por la experiencia de ver detenerse un reloj no volver谩s a dudar de que el tiempo es producto de la percepci贸n. El 煤nico tiempo existente es el que capta tu consciencia.
Puedes aprender a llevar tu consciencia a voluntad a la regi贸n de atemporalidad. Para dominar esta experiencia, la meditaci贸n es la t茅cnica cl谩sica. En la meditaci贸n, la mente activa se retira hacia su fuente: as铆 como el universo cambiante debi贸 de tener una fuente m谩s all谩 del cambio, tu mente, con su incansable actividad, surge de un estado de consciencia m谩s all谩 del pensamiento, de la sensaci贸n, de las emociones, del deseo y la memoria. Se trata de una experiencia personal profunda. En el estado de atemporalidad o consciencia trascendente, experimentas la sensaci贸n de plenitud. En vez de cambio, p茅rdida y decadencia, hay estabilidad y satisfacci贸n. Sientes que el infinito est谩 en todas partes. Cuando esta experiencia se convierte en realidad, desaparecen los miedos asociados con el cambio; la fragmentaci贸n de la eternidad en segundos. horas, d铆as y a帽os se toma secundaria, y primaria la perfecci贸n de todo momento.
Ahora que la meditaci贸n ha entrado en la experiencia cultural de Occidente, los investigadores han aplicado mediciones cient铆ficas a la experiencia subjetiva del silencio, la plenitud y la eternidad. Han descubierto que el estado fisiol贸gico de los meditadores sufre cambios definidos hacia un funcionamiento m谩s eficiente. Cientos de hallazgos individuales demuestran un ritmo respiratorio m谩s lento, una reducci贸n en el consumo de ox铆geno y un ritmo metab贸lico disminuido. En cuanto al envejecimiento, la conclusi贸n m谩s significativa es que se revierte el desequilibrio hormonal asociado con el estr茅s, del cual sabemos que acelera el proceso de envejecimiento. Esto, a su vez, retarda y hasta revierte el proceso de envejecimiento, seg煤n mediciones de diversos cambios biol贸gicos asociados con la decadencia. Por mi experiencia con estudios de personas que practicaban la meditaci贸n trascendental, se ha establecido que quienes han meditado mucho tiempo pueden presentar una edad biol贸gica entre cinco y doce a帽os menor que su edad cronol贸gica.
El aspecto m谩s fascinante de esta investigaci贸n, que se prolonga desde hace m谩s de dos d茅cadas, es que el proceso biol贸gico del envejecimiento en s铆 no necesita ser manipulado; se pueden alcanzar los resultados deseados s贸lo por medio de la consciencia. En otras palabras. la meditaci贸n altera el marco de referencia que brinda a la persona su experiencia del tiempo. En un plano cu谩ntico, los hechos f铆sicos del espacio tiempo, tales como el ritmo cardiaco y los niveles hormonales, se pueden afectar simplemente llevando la mente a una realidad donde el tiempo no ejerce un mando tan poderoso. El nuevo paradigma nos demuestra que el tiempo tiene muchos planos y que todos est谩n a nuestra disposici贸n en nuestra propia consciencia.
9.- Todos habitamos una realidad de no cambio. que yace mas all谩 de todo cambio. La experiencia de esta realidad pone el cambio bajo nuestro dominio
Por el momento, la 煤nica fisiolog铆a que puedes sostener se basa en el tiempo. Sin embargo, el hecho de que el tiempo est茅 ligado con la consciencia implica que podr铆as sostener un estilo de funcionamiento muy diferente: la fisiolog铆a de la inmortalidad, que corresponder铆a a la experiencia del no cambio. El no cambio no se puede crear como producto del cambio. Requiere salir de la consciencia ligada con el tiempo para pasar a la consciencia atemporal. Este movimiento tiene muchas gradaciones. Por ejemplo: si est谩s muy escaso de tiempo en tu trabajo, la reacci贸n de tu cuerpo a la presi贸n no es autom谩tica; algunas personas florecen bajo la presi贸n del tiempo, utiliz谩ndola para alimentar su creatividad y su energ铆a, mientras que otras se ven derrotadas por ella, pierden el incentivo y sienten una carga que no les dar谩 satisfacci贸n comparada con el estr茅s que les provoca.
La persona que responde con creatividad ha aprendido a no identificarse con la presi贸n del tiempo; la ha trascendido, al menos en parte, a diferencia de quien se siente constre帽ido por el estr茅s. Para 茅sta la identificaci贸n con el tiempo se ha tornado abrumadora: no puede escapar del tictac del reloj interno; su cuerpo no puede sino reflejar su estado an铆mico. De varias maneras sutiles, nuestras c茅lulas se ajustan constantemente a nuestra percepci贸n del tiempo: un bi贸logo dir铆a que hemos encadenado, o trabado en secuencia, una serie de procesos que abarcan millones de acontecimientos relacionados con la mente y el cuerpo.
Es important铆simo comprender que se puede llegar a un estado donde se puedan realinear los procesos ligados con el tiempo. Lo demuestra una simple analog铆a: observa tu cuerpo f铆sico como si fuera un registro de se帽ales intercambiadas entre tu cerebro y todas las c茅lulas. El sistema nervioso que establece las clases de mensajes enviados, funciona como software del cuerpo: la mirlada de diferentes hormonas. neurotransmisores y otras mol茅culas mensajeras son la informaci贸n que se procesa mediante el software. Todo esto constituye la programaci贸n visible de tu cuerpo. Pero d贸nde est谩 el programador? No es visible, pero debe de existir.
A cada segundo se toman miles de decisiones en el sistema mente-cuerpo, incontables elecciones que permiten a tu fisiolog铆a adaptarse a las exigencias de la vida.
Si estando en la India veo una cobra en el sendero y salto hacia atr谩s atemorizado, se puede ver el aparato visible que controla este acontecimiento en las reacciones musculares que exhibo, activadas por se帽ales qu铆micas de mi sistema nervioso. Mi ritmo cardiaco acelerado y mi respiraci贸n agitada son otras se帽ales visibles de que se ha puesto en acci贸n la hormona adrenalina, segregada por la corteza suprarrenal como reacci贸n ante un elemento qu铆mico cerebral especifico (ACTH) enviado por la pituitaria. Si un bioqu铆mico pudiera rastrear cada una de las mol茅culas involucradas en mi reacci贸n de temor, aun as铆 pasar铆a por alto al invisible tomador de decisiones que decidi贸 tener la reacci贸n, pues. si bien reaccion茅 en una fracci贸n de segundo, mi cuerpo no salt贸 hacia atr谩s de manera est煤pida. Una persona con una programaci贸n muy diferente presentar铆a reacciones muy diferentes. Un coleccionista de serpientes podr铆a inclinarse hacia delante con inter茅s; un devoto hind煤, al reconocer una forma de Shiva. podr铆a arrodillarse con religioso respeto.
El hecho es que cualquier reacci贸n habr铆a sido posible: p谩nico, ira, histeria, par谩lisis, apat铆a, curiosidad, deleite, etc茅tera. El programador invisible es ilimitado en cuanto a sus modos de programar el aparato visible del cuerpo. En el momento en que tropec茅 con la serpiente, todos los procesos b谩sicos de mi fisiolog铆a (respiraci贸n, digesti贸n, metabolismo, eliminaci贸n, percepci贸n y pensamiento) depend铆an del significado que tuviera una cobra para mi personalmente.
Hay verdad en el dicho de Aldous Huxley: La experiencia no es lo que te ocurre; es lo que haces con lo que te ocurre.
D贸nde puedes localizar un significado? La respuesta r谩pida y f谩cil es decir que est谩 localizado en el cerebro; pero este 贸rgano est谩 en flujo constante, junto con todos los dem谩s. Como aves migratorias, con cada segundo entran y salen de mi cerebro miles de millones de 谩tomos. En 茅l se arremolinan ondas el茅ctricas que nunca forman el mismo esquema dos veces en la vida. Su qu铆mica b谩sica puede variar seg煤n lo que se coma en el almuerzo o si se experimenta un brusco cambio de humor. Sin embargo, mi recuerdo de la serpiente no se disuelve en ese mar de cambio. Mis recuerdos est谩n a disposici贸n del programador. que se mantiene por encima de la memoria, observando silenciosamente mi vida, tomando en cuenta mis experiencias, siempre listo para albergar la posibilidad de nuevas elecciones. Pues este programador no es sino la consciencia de la elecci贸n. Aprecia el cambio sin dejarse abrumar; por lo tanto, escapa a las limitaciones vinculadas con el tiempo que surgen en el mundo normal de causa efecto.
El yo que teme a las serpientes aprendi贸 ese temor en alg煤n momento del pasado. Todas mis reacciones son parte del yo vinculado con el tiempo y sus tendencias. En menos de una mil茅sima de segundo, su miedo previamente programado despierta toda la secuencia de mensajes corporales que producen mis acciones. Para la mayor铆a de nosotros no hay otro yo perceptible, porque no hemos aprendido a identificarnos con el tomador de decisiones, el testigo silencioso, cuya consciencia no est谩 definida por el pasado. Sin embargo, de un modo sutil, todos sentimos que algo dentro de nosotros no ha cambiado mucho, si acaso, desde que 茅ramos peque帽os. Cuando despertamos por la ma帽ana hay un segundo de consciencia pura, antes de que el viejo condicionamiento caiga autom谩ticamente en su lugar. En ese momento eres t煤 mismo: ni feliz ni triste, ni importante ni humilde, ni viejo ni joven.
Cuando despierto por la ma帽ana, este yo se viste muy pronto con el manto de la experiencia; en cuesti贸n de segundos recuerdo qui茅n soy. por ejemplo: un m茅dico de 46 a帽os con esposa, dos hijos, un hogar en las afueras de Boston y diez minutos para llegar a la cl铆nica. Esa identidad es el producto del cambio. El yo que est谩 m谩s all谩 del cambio podr铆a estar despertando en cualquier parte: en Delhi, con 5 a帽os de edad, olfateando la comida preparada por mi abuela, o en Florida, con 80 a帽os, escuchando el viento entre las palmeras. Este yo invariable, al que los antiguos sabios de la India llamaban simplemente el Ser, me sirve como punto real de referencia para la experiencia. Cualquier otro punto de referencia est谩 limitado por el cambio, la decadencia y la p茅rdida: cualquier otro sentido del yo se identifica con el dolor o el placer, la pobreza o la salud, la felicidad o la tristeza, la juventud o la vejez, todas las condiciones vinculadas con el tiempo que impone el mundo relativo.
En la consciencia de unidad, se puede explicar el mundo como una corriente del Esp铆ritu que es consciencia. Todo nuestro objetivo consiste en establecer una relaci贸n 铆ntima con el Ser como Esp铆ritu. En la medida en que creamos esta intimidad, se hace realidad la experiencia del cuerpo sin edad y la mente sin cuerpo.
10.- No somos v铆ctimas del envejecimiento, la enfermedad y la muerte. Estos son parte del escenario, no el espectador. que es inmune a cualquier forma de cambio
La vida, en su fuente, es creaci贸n. Cuando te pones en contacto con tu propia inteligencia interior, te pones en contacto con el n煤cleo creativo de la vida. En el antiguo paradigma se asignaba el control de la vida al ADN, mol茅cula de enorme complejidad que ha revelado a los genetistas menos del 1 por ciento de sus secretos. En el nuevo paradigma, el control de la vida pertenece a la consciencia. Todos los ejemplos citados aqu铆 (de ni帽os que pueden reducir la secreci贸n de hormonas de crecimiento, de estudiantes de medicina que alteran su producci贸n de interleukinas cuando se sienten nerviosos, de yoguis que pueden manipular a voluntad el ritmo cardiaco) indican que los procesos corporales m谩s b谩sicos responden a nuestro estado de 谩nimo.
Los millones y millones de cambios que se producen en nuestras c茅lulas son s贸lo el pasajero panorama de la vida: detr谩s de la m谩scara est谩 el que ve, quien representa la fuente del flujo de la consciencia. Todo lo que yo pueda experimentar comienza y termina con la consciencia; cada pensamiento o emoci贸n que captura mi atenci贸n es un diminuto fragmento de consciencia: todas las metas y expectativas que me fijo est谩n organizadas en la consciencia. Lo que los antiguos sabios llamaban Ser se puede definir, seg煤n los t茅rminos de la psicolog铆a moderna, como un continuo de consciencia, y el estado conocido como consciencia de unidad es el estado en que la consciencia es completa: la persona conoce todo el continuo de si misma sin m谩scaras, ilusiones, vac铆os ni fragmentos quebrados.
Como no mantenemos la continuidad de nuestra consciencia, todos caemos en vac铆os de un tipo u otro. Vastas zonas de nuestra existencia corporal escapan al control, llevando a la enfermedad, la vejez y la muerte. Pero eso es de esperar cuando la consciencia se ha fragmentado. En una famosa serie de experimentos realizados a principios de la d茅cada de los setenta en la cl铆nica Menninger, Swami Rama, un c茅lebre adepto espiritual de la India, demostr贸 su capacidad de elevar su ritmo cardiaco de 70 a 300 pulsaciones por minuto, lo cual est谩 muy por encima del alcance normal. Esencialmente los latidos de su coraz贸n se convirtieron en una palpitaci贸n que ya no bombeaba sangre de la manera r铆tmica normal. En una persona com煤n, las palpitaciones pueden provocar un paro cardiaco y otros problemas graves y hasta fatales: es algo que todos los a帽os ataca a miles de personas desprevenidas.
Sin embargo. Swami Rama no se vio afectado por ese hecho cardiaco, que estaba bajo el dominio directo de su consciencia. Esto implica que, si una persona muere en cuesti贸n de minutos por una interrupci贸n s煤bita de su ritmo cardiaco normal (esta categor铆a cubre todo tipo de arritmias, fibrilaci贸n y taquicardia). en realidad ha sufrido una p茅rdida de consciencia. En nuestra materialista visi贸n del mundo, localizamos esta p茅rdida en el m煤sculo cardiaco, diciendo que las se帽ales electroqu铆micas que coordinan un latir saludable del coraz贸n se han desordenado. En vez de orquestar sus contracciones individuales en una pulsaci贸n pareja y unificada en todo el coraz贸n, muchos millones de c茅lulas cardiacas caen en contracciones aisladas y ca贸ticas, haciendo que el 贸rgano parezca un saco de serpientes retorcidas.
Sin embargo, este horrendo espect谩culo, temido por todos los cardi贸logos, es secundario: lo primario es la p茅rdida de consciencia entre las c茅lulas del coraz贸n. Esta p茅rdida de consciencia no es local, sino general. La persona misma ha perdido contacto con los planos profundos de inteligencia que gobiernan y controlan sus c茅lulas: en verdad, cada c茅lula no es sino inteligencia organizada en diversas capas de patrones visibles e invisibles. Un adepto como Swami Rama nos demuestra que nuestra consciencia no debe ser as铆 fragmentada y reducida. Si uno se conociera tal como es, comprender铆a que es la fuente, el curso y la meta de toda esa inteligencia fluyente. Lo que las tradiciones religiosas del mundo llaman Esp铆ritu es la totalidad, la continuidad de la consciencia que supervisa todos los fragmentos y las piezas de la consciencia.
Son los vac铆os en el conocimiento de nosotros mismos los que nos hacen v铆ctimas de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte. Perder la consciencia es perder inteligencia: perder inteligencia es perder el dominio sobre el producto final de la inteligencia: el cuerpo humano. Por lo tanto, la lecci贸n m谩s valiosa que puede ense帽arnos el nuevo paradigma es 茅sta: si quieres cambiar tu cuerpo, cambia primero tu consciencia. Todo lo que te ocurre es resultado de c贸mo te ves a ti mismo, hasta un punto que podr铆a parecerte muy extra帽o. En las batallas mar铆timas de la Primera Guerra Mundial, los marineros alemanes se encontraban a veces inmovilizados en botes salvavidas durante d铆as y semanas enteras tras haberse hundido su barco. Invariablemente los primeros en morir eran los m谩s j贸venes. Este fen贸meno fue un misterio hasta que se comprendi贸 que los marineros mayores, por haber sobrevivido a otros naufragios, sab铆an que la crisis se pod铆a superar; los j贸venes, que carec铆an de esa experiencia, perec铆an por verse atrapados en una situaci贸n sin esperanzas.
Gui谩ndose por esos incidentes, los investigadores que trabajan con animales han logrado inducir un envejecimiento r谩pido, enfermedad y muerte en ratas y ratones de laboratorio al ponerlos en situaciones de gran estr茅s: por ejemplo, se los arroja en dep贸sitos de agua sin ninguna posibilidad de escapar. Los animales que nunca se han encontrado en una situaci贸n semejante la perciben como desesperada; pronto se dan por vencidos y mueren. Los animales que han sido gradualmente condicionados a los dep贸sitos perseveran y sobreviven, nadando largas horas sin que sus tejidos presenten se帽ales de deterioro producido por el estr茅s.
La historia del envejecimiento humano se caracteriza en gran parte por la desesperanza. Nuestras temibles im谩genes del envejecer, acompa帽adas de las elevadas tasas de enfermedad y senilidad entre los ancianos, daban como resultado sombr铆as expectativas que se cumplian por s铆 solas. La ancianidad era una 茅poca de inevitable declinaci贸n y p茅rdida, de creciente debilidad f铆sica y mental. Ahora toda nuestra sociedad despierta a una nueva percepci贸n del envejecimiento; personas de 60 y 70 a帽os esperan normalmente verse tan vigorosos y saludables como a los 40 y a los 50.
Pero hay un supuesto subyacente que no ha sufrido un desafio radical: que los humanos deben envejecer. Tener que envejecer es un hecho que heredamos del viejo paradigma, tercamente fijado en nuestra visi贸n del mundo hasta que un cambio de consciencia pueda traer nuevos hechos a la luz. Una visi贸n del mundo es s贸lo un modo de ordenar la infinita energ铆a del universo en un sistema que tenga sentido. El envejecimiento ten铆a sentido en un esquema de la Naturaleza donde todas las cosas cambiaban, se marchitaban y mor铆an. Tiene mucho menos sentido en un mundo donde nos rodea por doquier un interminable flujo de inteligencia en constante renovaci贸n. A ti te corresponde elegir qu茅 punto de vista adoptar. Puedes optar por ver que la rosa florece y muere; puedes optar por ver la rosa como una ola de vida que nunca acaba, pues el a帽o pr贸ximo surgir谩n nuevas rosas de las semillas de 茅sta.
La materia es un momento cautivo en el espacio y en el tiempo: con una visi贸n materialista del mundo y de nosotros mismos, hacemos que los aspectos cautivos del universo asuman demasiada importancia. Quiero que experimentes lo fluida y sin esfuerzo que podr铆a ser la existencia si cambiaras tu visi贸n del mundo. Pese a su s贸lido aspecto f铆sico, tu cuerpo se parece mucho a un r铆o, semejante al r铆o sagrado que tan bellamente describi贸 Herrnann Hesse en su espiritual novela Siddhartha. En dicho libro llega un momento en que Siddhartha, el buscador de la iluminaci贸n, halla finalmente la paz. Tras a帽os de vagar, termina junto a un gran r铆o de la India, donde una voz interior le susurra: Ama este r铆o, qu茅date junto a 茅l. aprende de 茅l. Para mi, este susurro dice algo sobre mi cuerpo, que fluye y fluye en los procesos de su vida. Como los r铆os, mi cuerpo cambia cuando cambia el momento. Si yo pudiera hacer lo mismo, no habr铆a vac铆os en mi vida, ni recuerdos de traumas pasados que activaran nuevo dolor, ni expectativa de dolores futuros que me hicieran contraer de miedo.
Tu cuerpo es el r铆o de vida que te sustenta. pero lo hace humildemente, sin pretender reconocimiento. Si te sientas y lo escuchas, descubrir谩s que en ti y dentro de ti mora una profunda inteligencia. No se trata de una inteligencia de palabras, pues el conocimiento de las palabras, comparado con los millones de a帽os de sabidur铆a entretejidos en una sola c茅lula, no parece tan grande. Siddhartha quer铆a aprender del r铆o y escuchar, lo que tiene una tremenda importancia. Hace falta desear la reuni贸n con el flujo del cuerpo para poder aprender de 茅l. y eso significa que debes estar dispuesto a abrirte al conocimiento que fue pasado por alto en tu antigua manera de ver.
Hesse prosegu铆a: Le pareci贸 que quien comprendiera a ese r铆o y a sus secretos comprender铆a mucho m谩s, muchos secretos, todos los secretos. Todo lo que te haya ocurrido est谩 registrado en tu cuerpo, pero lo m谩s importante es que all铆 hay tambi茅n nuevas posibilidades. El envejecimiento parece ser algo que te est谩 pasando, cuando en realidad es en gran parte algo que tu cuerpo ha aprendido a hacer. Ha aprendido a cumplir con la programaci贸n que t煤, el programador, le suministraste. Como mucha de esta programaci贸n fue inconsciente, dictada por creencias y supuestos de los que dif铆cilmente ten铆as consciencia, es importante derruir todo el edificio de ideas que te dio el mundo material tal como lo conoces.
Ahora necesitamos regresar al cuerpo, pues la experiencia 铆ntima que tenemos de nuestro yo f铆sico contiene la verdad m谩s personal. El estar a gusto con sus sensaciones de este momento te permite escapar a la sombra de amenaza que pende, sobre todo cuando el orden va perdiendo la batalla contra la entrop铆a. Ese es el mundo en el que se nos ha ense帽ado a creer. Pero hay otro modo y otro mundo. Tal fue la mayor lecci贸n que Siddhartha aprendi贸 del r铆o. Al final de la novela conversa sobre eso con su m谩s antiguo amigo y compa帽ero. Vasudeva:
Has aprendido t煤 tambi茅n el secreto del r铆o, que no existe el tiempo ni cosa parecida?
Una luminosa sonrisa se extendi贸 en el rostro de Vasudeva.
S铆. Siddhartha. Es esto lo que quieres decir? Que el r铆o est谩 en todas partes al mismo tiempo: en la fuente y en la desembocadura en la cascada, en la barcaza, en la corriente, en el oc茅ano y en las monta帽as, dondequiera, y que para 茅l s贸lo existe el presente, sin la sombra del pasado ni la sombra del futuro?
Eso es dijo Siddhartha , y cuando aprend铆 eso, revis茅 mi vida y era tambi茅n un r铆o, y Siddhartha el ni帽o. Siddhartha el hombre maduro y Siddhartha el anciano estaban separados s贸lo por sombras, no por la realidad.
Habl贸 con deleite, pero Vasudeva se limit贸 a sonre铆rle radiante, y a se帽alar su acuerdo con un movimiento de cabeza.
El autoenga帽o fomentado por siglos de materialismo es que podemos conquistar el r铆o y dominar su flujo. La verdad sobre cada uno de nosotros es que nuestra vida se extiende en campos de experiencia m谩s y m谩s grandes. No hay limites para la energ铆a, la informaci贸n y la inteligencia concentradas en la existencia de una persona. En forma f铆sica, esta infinita creatividad ha sido encarnada en tus c茅lulas: de forma no manifiesta se expresa en el silencio de la mente, en el vac铆o que, en realidad, es una plenitud de ignotos significados posibles, posibles verdades, posibles creaciones. El vac铆o que hay en el centro de cada 谩tomo es el vientre del universo: en el destello de un pensamiento, cuando interact煤an dos neuronas, hay una oportunidad para que nazca un nuevo mundo. Este libro est谩 dedicado a explorar ese silencio en que el aliento del tiempo no marchita, sino que renueva. Mira hacia la tierra donde nadie es viejo: no est谩 en ninguna parte, sino en ti.
Deepak Chopra
Extractado por Matilde Fern谩ndez de
Cuerpos sin Edad, Mentes sin Tiempo.-
Ed. Javier Vergara.
por Fernanda Andrade | Terapias Corporales
Autorrelajaci贸n Concentrativa
Entrenamiento aut贸geno significa ejercitarse por s铆 mismo. El m茅todo se basa en la concepci贸n de que el ser humano no est谩 formado por dos partes separadas, el cuerpo terreno y el alma supraterrena, sino que constituye una unidad, un organismo animado. Por este motivo el aprendizaje espiritual es capaz de influir sobre el comportamiento total del organismo: el alma influye sobre el cuerpo. La persona cuya intranquilidad interna del cuerpo y del alma se manifiesta por palpitaciones (neurosis card铆aca), puede curarse por hipnosis u otros procedimientos de psicoterapia. Un paciente con asma bronquial (espasmo de las v铆as respiratorias) puede verse libre de su afecci贸n por medios an谩logos. El entrenamiento aut贸geno forma parte de los tratamientos que se engloban bajo el r贸tulo de terapia psicosom谩tica.
El entrenamiento aut贸geno tiene su origen en la experiencia m茅dica proporcionada por la hipnosis. Esta es un estado parecido al sue帽o que se consigue por influencia ps铆quica sobre las personas normales; resulta m谩s dif铆cil producirlo en las personas nerviosas o neur贸ticas. En los enfermos mentales, la hipnosis s贸lo se consigue excepcionalmente. En la hipnosis profunda se llega a conseguir un estado de sonambulismo. Cuando la hipnosis es menos profunda, produce un estado de agradable tranquilidad en el que se mantiene despierta la vida interior (fantas铆as, sentimientos, etc.) mientras se olvida total o parcialmente el mundo exterior. Durante la hipnosis pueden recordarse hechos y conocimientos ya olvidados. La hipnosis pura sin otras sugestiones es un estado de concentraci贸n interna que produce un efecto bienhechor, tranquilizante
y de restablecimiento. La supresi贸n de los est铆mulos externos puede llevarse a un grado tal que permita la realizaci贸n de partos y de operaciones de envergadura sin anestesia, gracias a la sugesti贸n analg茅sica.
Tampoco en la hipnosis es posible la separaci贸n de cuerpo y alma. Hay que habituarse a comprender que la hipnosis, al igual que el sue帽o nocturno, el cansancio, el lenguaje, etc., constituye una actividad de la unidad psicof铆sica. A esto se debe que la persona que se halla en hipnosis tranquila perciba tambi茅n un cambio caracter铆stico en su cuerpo, consistente en una peculiar sensaci贸n de peso y calor. La sensaci贸n
de peso tiene su origen en el relajamiento de los m煤sculos que habitualmente sostienen el cuerpo mediante su tonicidad. La sensaci贸n de calor se debe a la dilataci贸n de los vasos sangu铆neos y al consiguiente aumento de irrigaci贸n. De esto se deduce que lo fundamental en el paso a la hipnosis es el relajamiento de los m煤sculos y de los vasos sangu铆neos, igual a como ocurre en el sue帽o nocturno. Esto se consigue mediante el dominio progresivo de la concentraci贸n. El entrenamiento aut贸geno, o autorrelajaci贸n concentrativa, permite alcanzar el mencionado estado de reposo similar al sue帽o sin que se precise la colaboraci贸n de otra persona. Es un m茅todo por el cual se consigue el ensimismamiento por propia iniciativa y de manera progresiva y ordenada, haciendo fruct铆feras las fuerzas del mundo interior dentro de l铆mites adecuados.
Todo aprendizaje persigue dos prop贸sitos:
a) aumento de los rendimientos vitales
b) eliminaci贸n de errores.
Lo mismo vale para el entrenamiento aut贸geno. Puede ser de utilidad para mejorar valores positivos, tales como rendimiento en el trabajo, autodominio, etc., o disminuir, e incluso suprimir, factores negativos, nerviosidad, angustia, insomnio, etc. La relajaci贸n en el entrenamiento aut贸geno no es s贸lo un camino para llegar a la tranquilidad del ensimismamiento, sino que tiene adem谩s un valor intr铆nseco. Todo lo vivo oscila entre dos polos: tensi贸n-relajaci贸n. El animal sano cuando est谩 inactivo, duerme. El hombre moderno necesita un m谩ximo de tensi贸n en su rendimiento y autodominio. Por este motivo sufre f谩cilmente de espasmos con el consiguiente trastorno de sus funciones mec谩nicas, como son la digesti贸n, la respiraci贸n, el sue帽o, etc. sin mencionar los efectos en sus sentimientos vitales y en la esfera ps铆quica. El entrenamiento aut贸geno exige una participaci贸n incondicional y perseverante de la concentraci贸n interna, pero no recurre a la voluntad consciente, tensa y activa, sino que se sirve de una entrega interior a determinadas representaciones preestablecidas; del mismo modo que s贸lo se puede conciliar el sue帽o cuando hay un entregarse a 茅l y no cuando existe una voluntad activa de dormir. Los diferentes ejercicios est谩n escalonados de tal forma que se empieza por los m谩s simples e insignificantes. A medida que se progresa en el aprendizaje y se combinan los ejercicios, se alcanza un estado semejante al de un agradable ba帽o caliente, manteniendo la cabeza fresca. El que se abandona pasivamente a la sensaci贸n
que le produce un ba帽o caliente, es capaz de quedarse dormido como si hubiera ingerido un hipn贸tico. De igual forma hay que entregarse a los diversos ejercicios de nuestro m茅todo.
La relajaci贸n progresiva interna producida por este m茅todo conduce a una conmutaci贸n de todo el organismo en su nivel interno que permite mejorar lo bueno y eliminar lo malo. Con la relajaci贸n y concentraci贸n se puede conseguir:
l.- Restablecimiento despu茅s de una enfermedad (convalescencia).
2.- Autotranquilizaci贸n, conseguida por relajaci贸n interna y no por propia imposici贸n. Disgusto, violencia, temor – en resumen todas las emociones negativas – deben su poder a la fuerte conmoci贸n del organismo. Es un c铆rculo vicioso en el que ambos factores se nutren mutuamente. Si se tiene en cuenta que la angustia transcurre con temblor y que 茅ste significa tensi贸n, se comprende que la angustia disminuya cuando se efect煤a la relajaci贸n. La misma palabra angustia (angostarse, estrecharse) significa espasmodizaci贸n. La persona que domine la autorrelajaci贸n concentrativa es capaz de provocar una relajaci贸n interna en el momento de la angustia. De la tormenta org谩nica producida por esta emoci贸n negativa queda s贸lo un p谩lido reflejo f谩cil de eliminar. Ha tenido lugar una autotranquilizaci贸n por amortiguaci贸n de la resonancia afectiva. De manera an谩loga, el entrenamiento aut贸geno es el camino natural del sue帽o.
3.- Autorregulaci贸n de funciones org谩nicas consideradas involuntarias, por ejemplo, la circulaci贸n sangu铆nea (hipertensos).
4,- Aumento del rendimiento laboral, por ejemplo, mejor memoria, disminuci贸n de la fatiga.
S.- Disminuci贸n y aun supresi贸n del dolor f铆sico. No se trata del aumento de la capacidad de sufrimiento, sino de una desaparici贸n, e incluso una no aparici贸n del dolor.
6.- Autodeterminaci贸n conseguida por la formulaci贸n de prop贸sitos representados en estado de concentraci贸n. Esta formulaci贸n de prop贸sitos act煤a autom谩ticamente al igual que las sugestiones posthipn贸ticas.
7.- Autocr铆tica y autodominio conseguidos por visi贸n interior en el curso de la concentraci贸n.
Los Ejercicios
Experiencia previa
Ap贸yense ambos codos sobre la mesa y suj茅tese entre las yemas de ambos 铆ndices un hilo de unos 30 cm del que penda un objeto pesado, por ejemplo, un anillo. P贸ngase un reloj precisamente debajo del p茅ndulo y obs茅rvese el eje VI – XII. El p茅ndulo empezar谩 a oscilar por s铆 mismo en la direcci贸n pensada. Prov贸quese el mismo movimiento voluntariamente y se tendr谩 una sensaci贸n totalmente distinta, de actividad, de tensi贸n muscular. Una idea representada con suficiente intensidad, una concentraci贸n, determina un manifiesto movimiento involuntario. La experiencia muestra que esto sucede en toda persona normal. No es que el alma piense y que el cuerpo la siga, sino que es la totalidad psicosom谩tica la que vive por imaginaci贸n el movimiento del p茅ndulo. Esta sencilla experiencia es el punto de partida para la comprensi贸n de los ejercicios. As铆, por ejemplo, si se quiere relajar la musculatura de un brazo por concentraci贸n, s贸lo hay que representarse interiormente en forma concentrada dicho estado de relajaci贸n. La relajaci贸n muscular se traduce por sensaci贸n de peso. En el entrenamiento aut贸geno s贸lo tenemos que concentrarnos en la f贸rmula el brazo est谩 pesado y, al igual que en el movimiento del p茅ndulo, sobreviene la sensaci贸n correspondiente que se acompa帽a de relajaci贸n muscular, como puede observarse con facilidad.
Bas谩ndose en este fen贸meno, se elabora la relajaci贸n concentrativa en seis zonas diferentes:
1.- M煤sculos
2.- Vasos sangu铆neos
3.- Coraz贸n
4.- Respiraci贸n
5.- Organos abdominales
6.- Cabeza
Es un error empezar el entrenamiento ejecutando simult谩neamente todos los ejercicios, porque entonces la concentraci贸n abarca un campo demasiado amplio. El entrenamiento debe comenzar por un brazo: el derecho en el diestro, el izquierdo en el zurdo. Condiciones indispensables para un buen entrenamiento son en primer lugar una postura c贸moda, de lo contrario vienen tensiones de origen mec谩nico que pueden hacer fracasar el entrenamiento; adem谩s, se necesita una habitaci贸n tranquila, en penumbra y con temperatura agradable.
Si se efect煤a el entrenamiento regularmente con un solo brazo, la sensaci贸n de peso que se consigue se extiende a otras zonas, porque el sistema nervioso las relaciona entre s铆. De este modo se relajan las otras tres extremidades. Si se practica indistintamente con un brazo u otro, nunca se llegar谩 a conseguir buenos resultados.
1er. Ejercicio:
El Peso. Relajaci贸n muscular
El entrenamiento aut贸geno tiene su punto de partida en la musculatura voluntaria, porque 茅ste es el sistema mejor conocido y que m谩s obedece al hombre. Adem谩s, la hipnosis nos ense帽a que lo que m谩s f谩cilmente se presenta es la relajaci贸n muscular. Esta es percibida como peso en el cuerpo, cosa de todos conocida, porque se produce al conciliar el sue帽o. Toda atenci贸n hacia el mundo externo va acompa帽ada de tensi贸n muscular: mirar, hablar, coger, caminar, etc., precisan de movimientos musculares. Con justicia es calificada de tensi贸n toda actitud de espera anhelante. porque en ella todos los m煤sculos est谩n tensos, Muchas personas expresan su concentraci贸n mental con un fruncimiento del entrecejo. Todo prop贸sito, incluso la idea de efectuar un movimiento, provoca tensi贸n en los m煤sculos voluntarios. Nos sentimos diferentes en postura firmes a cuando estamos en estado de lasitud.
Para el primer ejercicio, la mejor postura es la sentada, Resulta muy adecuada una butaca de respaldo alto que permita apoyar la cabeza, con mullidos brazos donde apoyar las extremidades superiores. El codo debe quedar abierto en 谩ngulo obtuso de unos 130′. porque de esa manera los extensores y los flexores est谩n en equilibrio. Hay que apoyar la espalda c贸modamente, lo mismo que la nuca. Se puede recurrir a peque帽os almohadones que ayuden a sostener la postura. Los pies se apoyar谩n en toda su extensi贸n en el suelo, las rodillas se mantendr谩n hacia afuera, lo que evitar谩 mantener tensiones musculares en los muslos. La mayor铆a de las personas tienden a juntar las rodillas cuando est谩n sentadas, tensando as铆 las extremidades inferiores.
Si no se dispone de butaca, es posible tenderse de espaldas, con la nuca cuidadosamente apoyada, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo con los codos ligeramente doblados y las palmas de las manos hacia abajo, Las puntas de los pies ir谩n dirigidas hacia afuera.
Existe, adem谩s, una tercera postura. La persona se sienta en un banco o taburete sin apoyar la espalda. Se afloja todo el cuerpo, los brazos cuelgan a los lados, la espalda se encorva, la cabeza pende hacia adelante. El tronco queda hundido en s铆 mismo sin inclinaci贸n alguna. Al disminuir de esta forma el tono muscular, la persona queda como colgando de su propio esqueleto, en particular de su columna vertebral, de sus articulaciones y ligamentos. A continuaci贸n se hacen balancear los brazos y se colocan luego sobre los muslos, apoy谩ndolos por el tercio superior del antebrazo, cuidando que el 谩ngulo del codo sea el ya mencionado y que las manos queden colgando entre las piernas sin tocarse. Esta se denomina postura de cochero.
En una de estas tres posturas se empieza con el primer ejercicio. Para facilitar la concentraci贸n interna se cierran los ojos y la persona se presenta mentalmente, con la m谩xima concentraci贸n posible, la f贸rmula: Estoy completamente tranquilo, que es el objetivo final del m茅todo. Despu茅s de mantener esta frase en
la mente uno o dos minutos, se sigue con: El brazo derecho est谩 pesado. Esta es la primera f贸rmula del entrenamiento. Se mantiene la concentraci贸n en ella, sin hablar ni realizar ning煤n movimiento. En toda persona normal se presenta, despu茅s de un poco de pr谩ctica, una manifiesta sensaci贸n de peso localizada preferentemente en el codo, antebrazo y mano.
Despu茅s de un plazo m谩ximo de tres minutos se efect煤a el retroceso, que tambi茅n debe aprenderse concienzudamente para conseguir que todo el proceso se realice de una forma cada vez m谩s autom谩tica. Tiene que efectuarse siempre as铆:
1.- El brazo se flexiona y extiende varias veces con energ铆a.
2.- Se hacen una respiraciones profundas.
3.- Se abren los ojos.
La f贸rmula resumida es: Sacudir el brazo – respirar profundo – abrir los ojos.
El aprendizaje del m茅todo s贸lo es posible si la relajaci贸n se efect煤a con todo cuidado, precauci贸n y perseverancia, y si el retroceso se hace con exactitud. El entrenamiento aut贸geno s贸lo da sus frutos si se domina la t茅cnica. Hay que conceder la misma importancia al tiempo de duraci贸n de los ejercicios que a la buena ejecuci贸n de ellos. En los primeros quince d铆as pueden practicarse tres sesiones diarias (ma帽ana, tarde y noche), de hasta tres minutos de duraci贸n. Si al principio del aprendizaje la persona alarga los ejercicios por querer hacerlos demasiado bien, aparecen tensiones inconscientes, y entonces nota que la sensaci贸n de peso, en lugar de hacerse m谩s intensa, cede y desaparece progresivamente.
Al cabo de unos seis d铆as de entrenamiento, la sensaci贸n de peso aparece m谩s r谩pida e intensa, a la vez que se insin煤a en las otras extremidades, sobre todo en el otro brazo. Cuando ella ya exista en ambos brazos, el retroceso se efect煤a sacudiendo ambos brazos al mismo tiempo. El peso de las piernas no precisa de un especial retroceso, ya que 茅stas se mueven m谩s autom谩ticamente.
Habitualmente, el entrenamiento est谩 lo suficientemente avanzado a las tres semanas, de modo que con s贸lo un momento de concentraci贸n interna ya se relajan con pesadez de plomo brazos y piernas al mismo tiempo. A partir de este momento la duraci贸n de los ejercicios puede establecerse en cinco minutos. Entonces es la ocasi贸n para pasar al segundo ejercicio de relajaci贸n vascular.
Hay que tener presente que los tiempos calculados para que se manifiesten los efectos del ejercicio son promedios. Var铆an mucho de una persona a otra, porque dependen del grado de tensi贸n de quien los aborda. En casos extremos, hay personas que han demorados tres y m谩s meses en sentir las primeras sensaciones de peso en los dedos de la mano derecha.
2潞 Ejercicio:
Calor.- Relajaci贸n vascular
Los ejercicios musculares no tienen en s铆 nada de sorprendente, ya que el profano considera los m煤sculos sometidos a la voluntad. El que los vasos sangu铆neos puedan ser objeto de entrenamiento ya es algo m谩s extra帽o. Pero no hay que olvidar.que todas las emociones van acompa帽adas de reacciones vasculares (rubor, palidez). Por otra parte, el endurecimiento f铆sico para soportar bajas temperaturas, por medio de ba帽os de aire y de agua fr铆a, ejercita los vasos sangu铆neos. Tambi茅n son conocidos los cambios vasculares en la hipnosis, durante la cual se puede producir enrojecimiento, aumento de calor en una zona determinada, detenci贸n de una hemorragia, quemaduras por sugesti贸n, etc. El entrenamiento aut贸geno ha aprovechado de manera sistem谩tica estas experiencias aplic谩ndolas a su doble finalidad:
1.- Dominio corporal.
2.- Relajaci贸n por concentraci贸n.
Las arterias que conducen la sangre desde el coraz贸n a los 贸rganos, los capilares y las venas que devuelven la sangre al coraz贸n, constituyen, conjuntamente con la circulaci贸n pulmonar y hep谩tica, el coraz贸n perif茅rico. Los plexos capilares de la piel son capaces de almacenar una tercera parte de la sangre del organismo. La distribuci贸n de la sangre en los vasos, por dilataci贸n y constricci贸n de los mismos, se regula a trav茅s del sistema nervioso y es determinada por la actividad, las emociones y las inhibiciones de ellas. El coraz贸n perif茅rico – el sistema vascular – es un aparato vivo de presi贸n y velocidad circulatoria variable. Toda reacci贸n parcial repercute sobre la totalidad del sistema.
Cuando ya se domina la sensaci贸n de peso – nunca antes – el ejercicio se amplia a:
1.- Estoy completamente tranquilo.
2.- Los brazos y piernas est谩n pesados.
3.- El brazo derecho est谩 caliente.
En personas normales aparece muy pronto una sensaci贸n interna de calor fluyente, casi siempre desde el codo al antebrazo y mano. As铆 como la relajaci贸n muscular sentida como peso ha podido ser medida por medios mioel茅ctricos u otros, tambi茅n la sensaci贸n de calor ha sido detectada como una radiaci贸n cal贸rica de m谩s de un grado Celsius cuando se ha podido llegar a un buen dominio del ejercicio del calor.
Cada ejercicio se realizar谩 empezando por el principio y sin omitir ninguna f贸rmula. En el curso ulterior del entrenamiento se observa c贸mo la sensaci贸n de calor se hace cada vez m谩s manifiesta en el brazo de la prueba y luego se extiende a las restantes extremidades. Para conseguir esto se requieren de dos a cuatro semanas. Adem谩s, se puede observar c贸mo, a medida que progresa el entrenamiento, el peso y el calor se van extendiendo al tronco. La relajaci贸n de los vasos sangu铆neos ejerce una influencia especialmente sedante, muy beneficiosa para los hipertensos.
Cuando se pasa a un nuevo ejercicio, la persona debe concentrarse ante todo en los ya conocidos, y destinar al nuevo ejercicio un tiempo tan corto como se帽alamos al comienzo. Superados los ejercicios de peso y calor se contin煤a con el siguiente.
3er. Ejercicio:
Regulaci贸n card铆aca
El coraz贸n es un m煤sculo contr谩ctil de actividad continua, interrumpida s贸lo por cortas pausas de reposo, que est谩 sometido a una complicada regulaci贸n nerviosa. Mediante el ejercicio del calor, la persona ya aprendi贸 a regular en forma aut贸gena un sistema org谩nico involuntario como es el vascular. En el tercer ejercicio se aprende a hacer lo mismo con el coraz贸n.
La relajaci贸n de los m煤sculos se consigui贸 mediante la concentraci贸n en la f贸rmula peso y la de los vasos sangu铆neos por la f贸rmula calor. Qu茅 sensaciones produce el coraz贸n? Algunos pacientes las conocen a trav茅s de esfuerzos, emociones, fiebre, etc.; pero la mayor铆a de las personas normales tendr谩 que descubrirlas. Esto se efect煤a de la siguiente manera: Estando la persona tendida de espaldas, apoya
el codo derecho contra el costado de tal manera que quede situado al mismo nivel del plano anterior del t贸rax; la mano derecha se aplica a la regi贸n precordial, por sobre la tetilla derecha hacia el estern贸n. El brazo izquierdo queda extendido a lo largo del cuerpo, con la palma hacia abajo y el codo ligeramente doblado. A continuaci贸n se concentran tranquilidad, peso, calor, procurando localizarlos en la regi贸n del t贸rax en que se apoya la mano. El peso de la mano es una especie de indicador. Al cabo de algunos ejercicios empiezan a percibirse sensaciones card铆acas. Repitiendo toda la cadena de ejercicios ya hechos: tranquilidad-peso-calor, hay que concentrarse en esta regi贸n con la siguiente f贸rmula:
El coraz贸n late tranquilo y fuerte.
Cuando se ha aprendido a sentir el coraz贸n y se ha descubierto la sensaci贸n card铆aca, la mano ya no se aplica en la regi贸n precordial, sino que se procura influir sobre el coraz贸n directamente, sin ayuda externa. Nunca se deber谩 intentar la lentificaci贸n del pulso por ser perjudicial.
4潞 Ejercicio:
Regulaci贸n respiratoria
La respiraci贸n es una funci贸n en la que influyen factores voluntarios e involuntarios. De la misma manera como el peso y el calor se extienden espont谩neamente desde el brazo de prueba a los otros miembros, la relajaci贸n interna elaborada a trav茅s de una relajaci贸n muscular, vascular y card铆aca se extiende de una manera natural a la respiraci贸n. En el Entrenamiento Aut贸geno todo cambio voluntario en la respiraci贸n constituye una interferencia, porque significa tensi贸n y actividad. La persona que se entrena debe obtener primero las sensaciones correspondientes a los ejercicios N 1 al 3 y a continuaci贸n, se concentrar谩 en la f贸rmula:
La respiraci贸n es tranquila,
Algunas personas caen en la tentaci贸n de hacer ejercicios respiratorios voluntarios. Esto debe evitarse de manera tajante, La tranquilizaci贸n de la respiraci贸n tiene que surgir como resultante de la completa sintonizaci贸n de reposo. Para evitar cualquier movimiento respiratorio voluntario es recomendable utilizar
la f贸rmula concentrativa suplementaria:
Algo respira en m铆.
La respiraci贸n debe ser como un soporte que mantenga a flote al sujeto que se ejercita. Este debe dejarse llevar por la respiraci贸n como si flotara sobre tranquilas olas.
El dominio de este ejercicio puede alcanzarse en diez o quince d铆as, o sea de seis a diez semanas de haber iniciado el entrenamiento.
5潞 Ejercicio:
Regulaci贸n 贸rganos abdominales.- Plexo solar.
Los 贸rganos abdominales necesitan ser relajados al igual que los tor谩cicos y las extremidades. Para conseguirlo es preciso concentrarse sobre el mayor nudo nervioso vital del abdomen: el plexo solar. Est谩 situado aproximadamente en la mitad de la l铆nea que une el ombligo con el extremo inferior del estern贸n, o sea en la mitad superior del abdomen. Despu茅s de haber pasado cuidadosamente por los ejercicios N 1 al 4, se emplea la f贸rmula:
El plexo solar irradia calor.
Este ejercicio tambi茅n precisa, en condiciones normales, de diez a quince d铆as. Se facilita a veces imaginando que el aire exhalado se dirige al abdomen.
En esta fase del entrenamiento, hall谩ndose el individuo totalmente relajado, con sensaci贸n de peso generalizado y de calor radiante, con el coraz贸n y la respiraci贸n tranquilos, se pasa al siguiente ejercicio,
6潞 Ejercicio:
Regulaci贸n de la regi贸n cef谩lica
En el ba帽o sedante que tomamos como modelo para el entrenamiento, se aumentan los efectos si se aplica una compresa fresca (nunca fr铆a) en la frente. Es proverbial decir de una buena persona que tiene el coraz贸n caliente y la cabeza fr铆a. Cualquier emoci贸n agolpa la sangre a la cabeza. Esta es la raz贸n por la cual en el Entrenamiento Aut贸geno se practica una conmutaci贸n especial en la regi贸n cef谩lica. Se efect煤an los ejercicios N禄 1 al 5, y luego se presenta la f贸rmula:
La frente est谩 agradablemente fresca.
Esto se hace al comienzo con mucha precauci贸n y s贸lo durante unos diez segundos.
As铆 como la representaci贸n de calor conduce a una dilataci贸n de los vasos, la representaci贸n de fr铆o da lugar a una constricci贸n de ellos y, por consiguiente, a una isquemia refrescante, Como los vasos sangu铆neos de todo el organismo est谩n estrechamente relacionados, una constricci贸n vascular local puede repercutir sobre otras zonas vasculares. Un buen ejemplo lo constituye el fen贸meno observado en algunas personas en las cuales la introducci贸n de un dedo en agua fr铆a provoca palidez en toda la mano, e incluso en la otra,
En el Entrenamiento Aut贸geno provocamos la relajaci贸n concentrativa desde el cerebro, lo que da lugar a considerables oscilaciones de la irrigaci贸n sangu铆nea. Durante el ejercicio de enfriamiento frontal no son raras las lipotimias y jaquecas, mientras que en el de calor pueden sobrevenir trastornos vasculares y card铆acos. Para mayor seguridad, recomendamos un chequeo m茅dico general previo a la ejecuci贸n de estos ejercicios y una cuidadosa dosificaci贸n de los ejercicios de acuerdo a las instrucciones dadas.
El enfriamiento frontal puede aprenderse en unos quince d铆as. Como en todas partes existen corrientes de aire imperceptibles, este efecto puede percibirse a veces como un h谩lito fr铆o, el h谩lito fantasmal de los espiritistas.
Los seis ejercicios descritos y su generalizaci贸n constituyen el grado inferior del Entrenamiento Aut贸geno, Un ejercicio completo los re煤ne de la siguiente manera:
Estoy completamente tranquilo Brazos y piernas pesados Brazos y piernas calientes El coraz贸n late tranquilo y fuerte La respiraci贸n es tranquila. Algo respira en m铆 Frente agradablemente fresca
A continuaci贸n, el retroceso:
Sacudir los brazos
Respirar profundo
Abrir los ojos.
Al cabo de unos tres a seis meses, una persona normal (no neur贸tica) puede dominar estos seis ejercicios. A partir de ese momento, debe llegarse al absoluto dominio del m茅todo, efectuando uno a dos ejercicios diarios durante cuatro a seis meses, con lo cual la intensidad de los fen贸menos ser谩 cada vez mayor y la aparici贸n de ellos cada vez m谩s r谩pida. No olvidar que cada ejercicio completo debe terminar con un cuidadoso retroceso: sacudir los brazos – respirar profundo – abrir los ojos. El organismo aprende de esta manera a relajar profundamente todos sus sistemas por concentraci贸n interna y a ponerlos nuevamente en tensi贸n gracias al retroceso, El que llega a dominar el m茅todo adquiere la capacidad de conmutaci贸n aut贸gena: relajaci贸n – tensi贸n.
Conseguida esta generalizaci贸n, puede ser entonces suficiente en la pr谩ctica una relajaci贸n parcial. La m谩s 煤til es la de la zona hombros-nuca, Si la persona entrenada provoca peso intenso en esa regi贸n, se produce una relajaci贸n total con todas sus ventajas. sin que se precise de una postura especial.
Pr谩ctica y Aplicaci贸n:
En el entrenamiento nunca debe forzarse, ni mantenerse forzadamente, cualquiera de las sintonizaciones.
La persona debe dirigir la atenci贸n interna tranquilamente de una a otra representaci贸n, como si fuera espectador de sus propias vivencias internas.
Hay que intentar representar las f贸rmulas de los ejercicios (el brazo est谩 pesado) en forma de imagen: como un anuncio luminoso en la oscuridad, melod铆a, tonadilla, fotograf铆a, etc. No se debe pensar en ideas, sino que se deben contemplar las im谩genes interiores que corresponden a estas f贸rmulas. No hay que repetir de manera forzada cada imagen, lo que significar铆a una actitud de tensi贸n activa, que puede producir f谩cilmente dolores de cabeza y dificultar el entrenamiento. Si aparecen pensamientos ajenos al ejercicio, hay que dejarlos desfilar tranquilamente. Esto resulta tanto, m谩s f谩cil cuanto m谩s sean representadas las f贸rmulas como im谩genes que se puedan contemplar – o escuchar – c贸modamente y sin esfuerzo. De esta manera la relajaci贸n se generaliza de forma totalmente natural y persistente.
Cuanto mayor sea el dominio del entrenamiento, tanto m谩s se funden los seis ejercicios en una unidad indisoluble. En este per铆odo la conmutaci贸n se establece profundamente desde un principio. Al cabo de unos cinco o seis meses la f贸rmula se resume a tranquilidad-peso-calor-coraz贸n tranquilo-respiraci贸n- plexo solar caliente-frente fresca y con ello se cae en conmutaci贸n y se produce la sensaci贸n general de relajaci贸n total.
Como en todos los aprendizajes, en el Entrenamiento Aut贸geno tambi茅n puede haber fases de menor rendimiento. Si esto se hace muy manifiesto, lo mejor es volver a comenzar por el primer ejercicio, y al cabo de unos d铆as se volver谩 al dominio de la totalidad.
Si en el curso de un ejercicio la persona se queda dormida, el despertar puede considerarse como t茅rmino de la conmutaci贸n y no se precisa del retroceso. Durante un ejercicio nocturno no hay que tener la preocupaci贸n de efectuar el retroceso, sino que se puede conciliar tranquilamente el sue帽o.
F谩cil de conseguir es la supresi贸n del dolor. Si la persona se concentra, por ejemplo en el dorso de la mano, puede producir un ligero enfriamiento cut谩neo parecido al enfriamiento frontal, y a continuaci贸n se, presenta la f贸rmula: La piel no duele. Entonces se presenta en el 50% de los casos una disminuci贸n o abolici贸n de la sensibilidad dolorosa. A veces el dolor reaparece despu茅s del retroceso. Antes de efectuar el retroceso propiamente tal, hay que sintonizar sensibilidad en el lugar afectado sustituyendo el enfriamiento por calor. En la consulta del odont贸logo, al colocarse una inyecci贸n, durante la curaci贸n de alguna herida, o en cualquier caso similar de la vida cotidiana, la supresi贸n concentrativa del dolor puede ser de gran utilidad.
Pero el Entrenamiento Aut贸geno tambi茅n es valioso para la vida en general. Puede aplicarse con diferentes objetivos:
La relajaci贸n como medio de restablecimiento. Tensi贸n significa desgaste de energ铆as; relajaci贸n es ahorro de las mismas. La energ铆a ahorrada es aplicada por la naturaleza al restablecimiento del organismo. Es una considerable ventaja el poder establecer una conmutaci贸n aut贸gena de cinco a veinte minutos cuando precisamos recuperar fuerzas. Lo mismo en lo relacionado con el sue帽o. La persona que domina el entrenamiento aut贸geno puede conciliar el sue帽o a voluntad y despertarse a una hora prefijada.
La relajaci贸n como medio de tranquilizaci贸n. El vivir relajado ahorra energ铆a para las contingencias m谩s importantes. Quien se entrene con perseverancia llegar谩 a adquirir inevitablemente una postura m谩s tranquila, m谩s suelta, ante la vida. Ya no puedo enfadarme dicen muchas personas al cabo de a帽os. La natural tranquilidad a la que conduce la relajaci贸n del entrenamiento aut贸geno no debe confundirse con la carencia de sentimientos. Los que desaparecen son los espasmodizados y err贸neos. Los sentimientos puros no s贸lo permanecen sino que se profundizan.
Progresos y aumentos de rendimiento
La concentraci贸n, la introspecci贸n, permiten aumentar muchos rendimientos. Est谩n m谩s a la disposici贸n de la persona los sentimientos, las sensaciones (v茅ase descubrimiento de la sensaci贸n card铆aca), la comprensi贸n interna y los recuerdos. T贸mese como ejemplo una poes铆a de la 茅poca escolar, en su mayor parte olvidada. Reg铆strese todo lo que se recuerda de ella, luego efect煤ese la conmutaci贸n aut贸gena y con frecuencia se recordar谩 toda la poes铆a.
Autodominio y autodeterminaci贸n
El autodominio que exige la vida cotidiana se facilita mucho por el Entrenamiento Aut贸geno y con la tranquilizaci贸n interna y natural que 茅ste produce.
Por nuestro m茅todo es posible regular la irrigaci贸n sangu铆nea, el latido card铆aco, etc., funciones consideradas como involuntarias. Esto s贸lo puede extra帽ar a quienes comparten el error general de que nuestra musculatura esquel茅tica es voluntaria. En realidad, el ni帽o tiene que descubrir despu茅s de muchos tropiezos la direcci贸n de sus brazos, piernas y ojos, al igual que el que se entrena con nuestro m茅todo tiene que hacerlo con la sensaci贸n card铆aca. El hombre normal s贸lo domina algunos movimientos,
si quiere realizar otros: gimnasia, conducci贸n de un veh铆culo, mecanograf铆a, etc., debe conquistar primero su musculatura voluntaria, tiene que entrenarse. No existe, por consiguiente, ninguna diferencia fundamental entre los m煤sculos esquel茅ticos y los 贸rganos internos (vasos, coraz贸n, tubo gastrointestinal, etc.).
En el curso normal del Entrenamiento Aut贸geno el dominio de las funciones org谩nicas involuntarias s贸lo es un medio, no un fin en s铆 mismo. En el tratamiento de muchas enfermedades puede rendir grandes servicios si se efect煤a bajo vigilancia m茅dica. Una serie de molestias muy frecuentes, como frialdad de pies y manos, insomnio, rinitis al茅rgica, colon irritable, responden muy bien, y a veces son resueltas definitivamente con el Entrenamiento Aut贸geno.
Este m茅todo tambi茅n puede ser 煤til para influir sobre la actitud ante el mundo y ante s铆 mismo. Para este fin se toman como objetivos determinados principios que as铆 llegan a hacerse efectivos. De la misma manera que se formula: el brazo est谩 pesado, se puede formular por ejemplo: este trabajo es un placer, El problema ser谩 solucionado, la dificultad ser谩 vencida, etc. Esta formulaci贸n de prop贸sitos en la concentraci贸n aut贸gena tiene el mismo efecto autom谩tico que las sugestiones hipn贸ticas, sobre todo si se persevera en ellas durante los ejercicios nocturnos y – sin hacer retroceso – se trasmiten al sue帽o. La autoeducaci贸n plantea interesantes problemas, desde la eliminaci贸n de h谩bitos perjudiciales (fumar) hasta la formaci贸n del car谩cter (el valor es victoria). En este camino es de gran inter茅s la introspecci贸n concentrativa .
La relajaci贸n del entrenamiento aut贸geno no debe considerarse como una receta para las actitudes vitales. La vida exige polaridad: por un lado est谩 la realidad y la tensi贸n combativa, por el otro, la relajaci贸n constructiva emergiendo del interior. Para esto se ha ideado el Entrenamiento Aut贸geno como una ayuda gimn谩stica espiritual.
J. H. Schultz
Extractado por Carmen Bustos de
J. H. Schultz.- El Entrenamiento Aut贸geno
Editorial Cient铆fico-M茅dica
Barcelona.