La Técnica Alexander

Jonathan Drake.- Edaf

Esta técnica es un método muy efectivo para mejorar el funcionamiento de la mente y del cuerpo. Puede prevenir y aliviar dolores de espalda y de cuello, lesiones deportivas, la osteoartritis, dolencias relacionadas con el estrés, jaquecas, problemas respiratorios, hipertensión, depresión ansiedad, fatiga y otras dolencias relacionadas con las ya enumeradas.

El autor nos explica en términos simples y directos como fue desarrollada esta técnica por F. M. Alexander, qué podemos esperar de una sesión y cómo utilizarla en la vida diaria para aumentar la salud y el bienestar.

Jonathan Drake, diplomado en terapias corporales, es un experto profesor de la técnica Alexander y consultor de organizaciones con problemas ergonómicos.

Rigidez Muscular: Mal de Muchos

Rigidez Muscular: Mal de Muchos

Françoize Mezières, una Revolución.

Al otro lado de la casa había algunos coches con matrícula de todas las regiones de Francia, Suiza, Bélgica. Una decena de cursillistas trabajaremos aquí durante un mes, todos especialistas en gimnasia médica.

Ya estamos reunidos en la planta baja, en una gran sala. Absolutamente vacía. Ni una sola máquina. Ni un solo aparato especial. Ni siquiera una mesa de masaje. Únicamente una pequeña alfombra. Sorprendidos, tal vez un poco desconfiados, lo que veremos y oiremos a continuación nos desconcertará mucho más todavía.

Françoise Mézières ocupa su lugar en el centro de la habitación y nos invita a sentarnos en el suelo en torno a ella.

– Amigos míos, quieren ustedes recordarme cuál es la causa principal de las deformaciones que van ustedes a tratar?

Algo que nos es familiar, tranquilizador. Varias voces responden a la vez: la gravedad, la debilidad de los músculos posteriores, el reumatismo, la artrosis, la artritis, la astenia, la descalcificación

Françoise Mézières nos mira fijamente con sus ojos claros.

– Amigos míos, si hace veinticinco años me hubieran formulado la misma pregunta, hubiera sacado a relucir las mismas estupideces que acaban ustedes de pronunciar.

Un pesado silencio en la sala. Tormentoso. Françoise Mézières continúa:

– La enseñanza clásica inhibe. Nos enseña a medir con hilos de plomo, de espirómetros, a diagnosticar y después a tratar, sirviéndonos de una rica panoplia de máquinas científicas, corsés, escayolas, las deformaciones consideradas como curables por los métodos de la kinesiterapia. En cuanto a los físicos ingratos, desproporcionados, torcidos, hemos de aceptarlos como normales, bien porque son clasificables entre los tipos morfológicos reconocidos, porque la fealdad no se incluye en nuestra lista oficial de enfermedades. Para las deformaciones llamadas fijas a causa de su extremada rigidez, aunque en realidad continúan siempre agravándose, se nos ruega que las abandonemos a Doña Cirugía o a su triste destino.

– Pero yo les digo que nuestra mirada no puede detenerse en cada zona de crispación. No podemos cerrar los ojos ante la realidad para mejor obligarla a conformarse a los conceptos académicos. Es preciso que sólo tengamos ojos para la morfología perfecta y que nos dejemos guiar únicamente por la elegancia de las formas.

El asombro que planea en el aire no rompe, sin embargo, el silencio.

– Voy a pedirles algo nuevo. Voy a pedirles que observen. Voy a pedirles que palpen con sus manos y no a través de instrumentos. Y luego les pediré que crean, no en lo que han leído, sino en lo que han percibido.

Para entrenar nuestras facultades de observación, nos dijo que considerásemos en primer término la sacrosanta verdad de la gravedad, que nos atrae, se dice, hacia delante y a la cual resistimos, se dice también, gracias a la acción intensa de los músculos de la espalda. Todas nuestras desdichas proceden, pues, al parecer de esta fuerte acción que nuestros débiles músculos están obligados a ejercer para sostener la columna vertebral, para impedirnos caer hacia delante. Fortificar esos músculos para ayudarnos a cumplir su tarea principal debería ser, por lo tanto, una de las funciones más importantes de nuestro trabajo.

– En resumen, eso es precisamente lo que les han enseñado, no?

Asentimientos con la cabeza. Después, un silencio lleno de desconfianza.

– Para comenzar, voy a hacerles una breve pregunta: por qué esa famosa gravedad ha de atraernos hacia delante y no hacia atrás?

Nadie respondió.

– Ahora voy a pedirles que se levanten y adopten la postura que se acostumbra llamar vertical, pero que es simplemente bípeda. Bien. Cómo nos mantenemos en equilibrio? Traten de observarse a sí mismos. Quizá consigan darse cuenta de nuevo de lo que descubrieron la primera vez en que se sostuvieron de pie sin ayuda.

Así, observando el movimiento de mi propio cuerpo, comprendí que conseguía el equilibrio al desplazar el peso del cuerpo. Mantenía la cabeza y el vientre hacia delante y arqueaba los riñones hacia atrás. Porque en realidad se trataba no sólo de no caer hacia atrás, sino de no caer tampoco hacia delante.

Sin embargo, ese desplazamiento de las masas del cuerpo cabeza, vientre, espalda – acentúa las curvaturas vertebrales. Con la cabeza hacia adelante, los músculos insertos en las vértebras cervicales se repliegan y mantienen las vértebras en un arco cóncavo. Como el cerrar un acordeón de un lado hace que el otro abra ampliamente sus pliegues en arco de círculo. Lo mismo ocurre con los músculos de la parte inferior de la espalda en relación con las vértebras lumbares. Y esta curvatura y replegamiento de la musculatura posterior el precio de nuestro equilibrio – se agrava lógicamente en el curso de la vida.

Consecuentemente, el problema no reside en la insuficiencia de la musculatura posterior, sino en su exceso de fuerza. No se trata, pues, de fortificar los músculos de la espalda, ya excesivamente contraídos, ni de ayudarles a sostener mejor las vértebras. Al contrario. Hay que estirar los músculos posteriores para que dejen de tirar de las vértebras, mantenidas en arco cóncavo.

Françoise Mézières explicó que el acortamiento de los músculos posteriores no se debía solamente al esfuerzo por mantenerse en equilibrio, sino a todos los movimientos de media y gran amplitud ejecutados por los brazos y las piernas, solidarios de la columna vertebral. Cada vez que levantamos los brazos por encima de los hombros, cada vez que apartamos las piernas más de cuarenta y cinco grados, los músculos de la espalda se acortan todavía más. El acortamiento, la contracción de los músculos posteriores, se acompaña siempre de la rotación interna de los miembros y asimismo del bloqueo del diafragma.

– Por lo tanto, es contra ese acortamiento contra lo que hay que luchar, amigos míos. Si, sabiendo eso, continúan queriendo fortificar la espalda de sus enfermos, volverla más tensa, serán ustedes peligrosos e irresponsables.

Pero lo esencial de su descubrimiento radica en que, al eliminar la incurvación de un segmento de la columna vertebral, se la desplaza a otro segmento. Por ejemplo, corrigiendo la curvatura de las vértebras lumbares se hunde la nuca, y viceversa. Alargando un músculo posterior cualquiera se provoca el acortamiento de los músculos posteriores en su conjunto, que se comportan como si formaran un solo músculo extendido desde la cabeza hasta la planta de los pies. De ahí la inanidad de un trabajo segmentario que se ocupa del cuerpo como se ocuparía de un objeto industrial formado por piezas separadas. Es absolutamente necesario considerar y tratar el cuerpo como una unidad, tomando en cuenta, no una multitud de síntomas, sino la única causa de sus deformaciones: el acortamiento de toda la musculatura posterior, efecto inevitable de los movimientos cotidianos del cuerpo.

Nos comunicó esta conclusión con una perfecta certidumbre, nacida, no del orgullo, sino de veinticinco años de experiencia profesional. Porque, una vez realizado su descubrimiento, no vio jamás una deformación que no se debiese a ese exceso de contracción de la musculatura posterior. Por lo demás, en los dos años que siguieron a su descubrimiento, que se oponía a todo lo que ella misma había aprendido y enseñado durante años, trató de probarse que sus nuevas observaciones eran falsas. Pero eran ciertas. Por eso no le quedaba más que forjar un método de trabajo, no solamente basado en la observación de los hechos, sino confirmado por un conocimiento más profundo de la anatomía, del mecanismo articular, de la neurología, un método irrefutable, de un rigor perfecto, que parece extremadamente sencillo, pero que es extraordinariamente matizado y se adapta a las necesidades particulares de cada enfermo Un método que le ha valido su exclusión de los bastiones oficiales.

Mientras ella hablaba, yo pensaba que no sólo el individuo tiene de su cuerpo una impresión parcial. Los especialistas de la gimnasia, los médicos, los cirujanos consideran el cuerpo humano por segmentos. Y si no fuera solamente su formación profesional lo que inhibe sus percepciones, sino también su manera fragmentaria de vivir su propio cuerpo?

Y ese acortamiento, que se agrava indefectiblemente con los años, no tendrá, paralelamente a las deformaciones físicas que engendra, un efecto nefasto sobre el psiquismo del individuo? Sentirse comprimido, físicamente reducido, no es exactamente lo contrario de la sensación de plenitud? Sentirse aplastado por la propia musculatura, no da la impresión de ser aplastado por la vida? Liberarse no quiere decir literalmente liberar la musculatura para alcanzar las dimensiones a que aspiramos, las dimensiones que nos corresponden? No es preferible poder prolongar la imagen que nos forjamos de nosotros mismos mediante la elasticidad de los músculos y los gestos que contar tan sólo con el efecto de la ropa, de los adornos?

La voz de uno de los que seguían el curso interrumpió mis pensamientos.

– Pero señorita Mézières, habla usted como si el cuerpo estuviese formado únicamente de músculos. Y las deformaciones de los huesos, de las articulaciones?

Françoise Mézières nos explicó que, a excepción de las fracturas y de ciertas deformaciones congénitas, son los músculos los responsables de las deformaciones en los huesos y las articulaciones. Acortados, los músculos tiran de los huesos sobre los que se insertan y hacen que, a la larga, las superficies articulares dejen de corresponderse con la exactitud necesaria. El cartílago que rodea los extremos de los huesos se desgasta.

En la medida en que son los músculos los responsables del movimiento de los segmentos, Françoise Mézières nos aconsejó desconfiar de las radiografías, que parecen mostrar una articulación fijada para siempre y que es, por lo tanto, del exclusivo dominio de la cirugía. Ahora bien, si conserva al menos un esbozo de movimiento posible y si el enfermo siente dolor al ejecutar ese movimiento, sus articulaciones, a pesar de las apariencias, no se hallan soldadas y pueden tratarse relajando la contracción de los músculos periféricos.

– El cuerpo no se compone sólo de músculos, pero sólo los músculos determinan la forma del cuerpo.

Y a continuación nos contó la historia de una señora muy anciana que había vivido en su pueblo. Padeciendo la enfermedad de Parkinson, con numerosas complicaciones, su cuerpo se había encorvado hasta doblarse por la mitad y su cabeza permanecía siempre en el mismo ángulo. Dormía doblada, no se había enderezado desde años atrás. El día en que murió, Françoise Mézières pasó por delante de su casa. Entró y encontró a la difunta extendida sobre su lecho. Perfectamente recta !

– Naturalmente, una vez muerta, los músculos habían soltado su presa sobre los huesos y se había conseguido extenderla sin dificultad. En el cementerio, saben?, todos los esqueletos se parecen.

Antes de comentar más ampliamente la muy rara facultad que posee Françoise Mézières de ver con una claridad que ningún prejuicio oscurece, quisiera exponer algunos de sus otros conceptos, entre ellos, la búsqueda de la elegancia en las formas.

La Morfología Perfecta

La gimnasia médica clásica se contenta con analizar y clasificar los diferentes tipos de morfología que se consideran como constitucionales y, a causa de ello, como irreversibles. Ya sea uno longuilíneo, brevilíneo, redondeado, plano o curvo, uno es como es. Por el hecho de ser corriente, se juzga como normal nuestra estructura imperfecta. Acaso la belleza de las justas proporciones no constituye, como la salud, un don raramente acordado por la ingrata naturaleza? La belleza, al ser la excepción, se estima entonces como anormal.

Françoise Mézières afirma que la morfología no debería ser la ciencia que clasifica los dismorfismos, sino el arte de reconocer la forma perfecta, la única morfología normal. Ella nos enseñó a no aceptar ningún trabajo que no tienda hacia esa forma perfecta. Porque ni la importancia de la desviación del sujeto ni su edad le impiden aproximarse sensiblemente a ella. Ante la estupefacción de sus cursillistas, Françoise Mézières declaró que ni el tipo morfológico, aún hereditario, ni las deformaciones adquiridas ( a excepción de las fracturas y mutilaciones) son irreversibles. Incluso había comprobado que el cuerpo de las personas de edad (el decano de sus pacientes tenía ochenta y cinco años) es más maleable que el de los jóvenes y que podía obtener de ellas resultados asombrosos.

Buenos días, mi cuerpo

Buenos días, mi cuerpo

BuenosDiasMiCuerpoEs a ti a quien quiero decir hoy día cuánto te agradezco el haberme acompañado por tan largo tiempo sobre los múltiples caminos de mi vida. Yo no siempre te he otorgado el interés, el afecto o simplemente el respeto que te mereces. Incluso, a menudo te he ignorado, maltratado, aporreado con miradas indiferentes, con silencios plenos de duda, de reproches violentos, Tú eres el compañero de quien más he abusado, al que más he traicionado,

Y hoy día, en la mitad de mi vida te descubro, un poco emocionado, con tus cicatrices secretas, con tu laxitud, con tus maravillas, con tus posibilidades.

Me sorprendo de amarte con deseos de darte mimos, caricias, bienestar.

Quisiera hacerte regalos únicos, diseñar flores sobre tu piel, por ejemplo, ofrecerte a Mozart, darte las risas del sol, o introducirte a los sueños de las estrellas.

Cuerpo mío, hoy te quiero decir que te soy fiel. No a pesar mío, sino en la aceptación profunda de tu amor.

Sí, yo he descubierto que tú me amas, cuerpo mío, que tú cuidas de mí, que estabas vigilante y asombrosamente presente en todos los actos de mi vida. Cuántas violencias has afrontado para dejarme nacer, para dejarme ser, crecer contigo? Cuántas enfermedades me has evitado? Cuántos accidentes has atravesado para salvarme la vida? Cuántos abandonos has aceptado para dejarme entrar en el placer? Bien seguro que a veces sucede que lo comparto contigo y que te dejo ser amado por otros, por una que yo conozco y que te conquistaría si yo la dejara hacer…

Cuerpo mío, ahora que te he encontrado, no te dejaré más… Iremos hasta el final de nuestra vida en común y, suceda lo que suceda, envejeceremos juntos.

Jacques Salomé.

Traducido y extractado por Luisa Riquelme de
Question de
Editions Ritz.
Paris.

El Entrenamiento Autógeno (parte 2)

El Entrenamiento Autógeno (parte 2)

3er. Ejercicio.-
Regulación cardíaca

El corazón es un músculo contráctil de actividad continua, interrumpida sólo por cortas pausas de reposo, que está sometido a una complicada regulación nerviosa. Mediante el ejercicio del calor, la persona ya aprendió a regular en forma autógena un sistema orgánico involuntario como es el vascular. En el tercer ejercicio se aprende a hacer lo mismo con el corazón.

La relajación de los músculos se consiguió mediante la concentración en la fórmula peso y la de los vasos sanguíneos por la fórmula calor. Qué sensaciones produce el corazón? Algunos pacientes las conocen a través de esfuerzos, emociones, fiebre, etc.; pero la mayoría de las personas normales tendrá que descubrirlas. Esto se efectúa de la siguiente manera: Estando la persona tendida de espaldas, apoya
el codo derecho contra el costado de tal manera que quede situado al mismo nivel del plano anterior del tórax; la mano derecha se aplica a la región precordial, por sobre la tetilla derecha hacia el esternón. El brazo izquierdo queda extendido a lo largo del cuerpo, con la palma hacia abajo y el codo ligeramente doblado. A continuación se concentran tranquilidad, peso, calor, procurando localizarlos en la región del tórax en que se apoya la mano. El peso de la mano es una especie de indicador. Al cabo de algunos ejercicios empiezan a percibirse sensaciones cardíacas. Repitiendo toda la cadena de ejercicios ya hechos: tranquilidad-peso-calor, hay que concentrarse en esta región con la siguiente fórmula:

El corazón late tranquilo y fuerte.

Cuando se ha aprendido a sentir el corazón y se ha descubierto la sensación cardíaca, la mano ya no se aplica en la región precordial, sino que se procura influir sobre el corazón directamente, sin ayuda externa. Nunca se deberá intentar la lentificación del pulso por ser perjudicial.

4 Ejercicio.-
Regulación respiratoria

La respiración es una función en la que influyen factores voluntarios e involuntarios. De la misma manera como el peso y el calor se extienden espontáneamente desde el brazo de prueba a los otros miembros, la relajación interna elaborada a través de una relajación muscular, vascular y cardíaca se extiende de una manera natural a la respiración. En el Entrenamiento Autógeno todo cambio voluntario en la respiración constituye una interferencia, porque significa tensión y actividad. La persona que se entrena debe obtener primero las sensaciones correspondientes a los ejercicios N 1 al 3 y a continuación, se concentrará en la fórmula:

La respiración es tranquila,

Algunas personas caen en la tentación de hacer ejercicios respiratorios voluntarios. Esto debe evitarse de manera tajante, La tranquilización de la respiración tiene que surgir como resultante de la completa sintonización de reposo. Para evitar cualquier movimiento respiratorio voluntario es recomendable utilizar
la fórmula concentrativa suplementaria:

Algo respira en mí.

La respiración debe ser como un soporte que mantenga a flote al sujeto que se ejercita. Este debe dejarse llevar por la respiración como si flotara sobre tranquilas olas.

El dominio de este ejercicio puede alcanzarse en diez o quince días, o sea de seis a diez semanas de haber iniciado el entrenamiento.

5 Ejercicio.-
Regulación órganos abdominales.- Plexo solar.

Los órganos abdominales necesitan ser relajados al igual que los torácicos y las extremidades. Para conseguirlo es preciso concentrarse sobre el mayor nudo nervioso vital del abdomen: el plexo solar. Está situado aproximadamente en la mitad de la línea que une el ombligo con el extremo inferior del esternón, o sea en la mitad superior del abdomen. Después de haber pasado cuidadosamente por los ejercicios N 1 al 4, se emplea la fórmula:

El plexo solar irradia calor.

Este ejercicio también precisa, en condiciones normales, de diez a quince días. Se facilita a veces imaginando que el aire exhalado se dirige al abdomen.

En esta fase del entrenamiento, hallándose el individuo totalmente relajado, con sensación de peso generalizado y de calor radiante, con el corazón y la respiración tranquilos, se pasa al siguiente ejercicio,

6 Ejercicio.-
Regulación de la región cefálica

En el baño sedante que tomamos como modelo para el entrenamiento, se aumentan los efectos si se aplica una compresa fresca (nunca fría) en la frente. Es proverbial decir de una buena persona que tiene el corazón caliente y la cabeza fría. Cualquier emoción agolpa la sangre a la cabeza. Esta es la razón por la cual en el Entrenamiento Autógeno se practica una conmutación especial en la región cefálica. Se efectúan los ejercicios N” 1 al 5, y luego se presenta la fórmula:

La frente está agradablemente fresca.

Esto se hace al comienzo con mucha precaución y sólo durante unos diez segundos.

Así como la representación de calor conduce a una dilatación de los vasos, la representación de frío da lugar a una constricción de ellos y, por consiguiente, a una isquemia refrescante, Como los vasos sanguíneos de todo el organismo están estrechamente relacionados, una constricción vascular local puede repercutir sobre otras zonas vasculares. Un buen ejemplo lo constituye el fenómeno observado en algunas personas en las cuales la introducción de un dedo en agua fría provoca palidez en toda la mano, e incluso en la otra,

En el Entrenamiento Autógeno provocamos la relajación concentrativa desde el cerebro, lo que da lugar a considerables oscilaciones de la irrigación sanguínea. Durante el ejercicio de enfriamiento frontal no son raras las lipotimias y jaquecas, mientras que en el de calor pueden sobrevenir trastornos vasculares y cardíacos. Para mayor seguridad, recomendamos un chequeo médico general previo a la ejecución de estos ejercicios y una cuidadosa dosificación de los ejercicios de acuerdo a las instrucciones dadas.

El enfriamiento frontal puede aprenderse en unos quince días. Como en todas partes existen corrientes de aire imperceptibles, este efecto puede percibirse a veces como un hálito frío, el hálito fantasmal de los espiritistas.

Los seis ejercicios descritos y su generalización constituyen el grado inferior del Entrenamiento Autógeno, Un ejercicio completo los reúne de la siguiente manera:

Estoy completamente tranquilo Brazos y piernas pesados Brazos y piernas calientes El corazón late tranquilo y fuerte La respiración es tranquila. Algo respira en mí Frente agradablemente fresca

A continuación, el retroceso:

Sacudir los brazos
Respirar profundo
Abrir los ojos.

Al cabo de unos tres a seis meses, una persona normal (no neurótica) puede dominar estos seis ejercicios. A partir de ese momento, debe llegarse al absoluto dominio del método, efectuando uno a dos ejercicios diarios durante cuatro a seis meses, con lo cual la intensidad de los fenómenos será cada vez mayor y la aparición de ellos cada vez más rápida. No olvidar que cada ejercicio completo debe terminar con un cuidadoso retroceso: sacudir los brazos – respirar profundo – abrir los ojos. El organismo aprende de esta manera a relajar profundamente todos sus sistemas por concentración interna y a ponerlos nuevamente en tensión gracias al retroceso, El que llega a dominar el método adquiere la capacidad de conmutación autógena: relajación – tensión.

Conseguida esta generalización, puede ser entonces suficiente en la práctica una relajación parcial. La más útil es la de la zona hombros-nuca, Si la persona entrenada provoca peso intenso en esa región, se produce una relajación total con todas sus ventajas. sin que se precise de una postura especial.

Práctica y Aplicación

En el entrenamiento nunca debe forzarse, ni mantenerse forzadamente, cualquiera de las sintonizaciones.
La persona debe dirigir la atención interna tranquilamente de una a otra representación, como si fuera espectador de sus propias vivencias internas.

Hay que intentar representar las fórmulas de los ejercicios (el brazo está pesado) en forma de imagen: como un anuncio luminoso en la oscuridad, melodía, tonadilla, fotografía, etc. No se debe pensar en ideas, sino que se deben contemplar las imágenes interiores que corresponden a estas fórmulas. No hay que repetir de manera forzada cada imagen, lo que significaría una actitud de tensión activa, que puede producir fácilmente dolores de cabeza y dificultar el entrenamiento. Si aparecen pensamientos ajenos al ejercicio, hay que dejarlos desfilar tranquilamente. Esto resulta tanto, más fácil cuanto más sean representadas las fórmulas como imágenes que se puedan contemplar – o escuchar – cómodamente y sin esfuerzo. De esta manera la relajación se generaliza de forma totalmente natural y persistente.

Cuanto mayor sea el dominio del entrenamiento, tanto más se funden los seis ejercicios en una unidad indisoluble. En este período la conmutación se establece profundamente desde un principio. Al cabo de unos cinco o seis meses la fórmula se resume a tranquilidad-peso-calor-corazón tranquilo-respiración- plexo solar caliente-frente fresca y con ello se cae en conmutación y se produce la sensación general de relajación total.

Como en todos los aprendizajes, en el Entrenamiento Autógeno también puede haber fases de menor rendimiento. Si esto se hace muy manifiesto, lo mejor es volver a comenzar por el primer ejercicio, y al cabo de unos días se volverá al dominio de la totalidad.

Si en el curso de un ejercicio la persona se queda dormida, el despertar puede considerarse como término de la conmutación y no se precisa del retroceso. Durante un ejercicio nocturno no hay que tener la preocupación de efectuar el retroceso, sino que se puede conciliar tranquilamente el sueño.

Fácil de conseguir es la supresión del dolor. Si la persona se concentra, por ejemplo en el dorso de la mano, puede producir un ligero enfriamiento cutáneo parecido al enfriamiento frontal, y a continuación se, presenta la fórmula: La piel no duele. Entonces se presenta en el 50% de los casos una disminución o abolición de la sensibilidad dolorosa. A veces el dolor reaparece después del retroceso. Antes de efectuar el retroceso propiamente tal, hay que sintonizar sensibilidad en el lugar afectado sustituyendo el enfriamiento por calor. En la consulta del odontólogo, al colocarse una inyección, durante la curación de alguna herida, o en cualquier caso similar de la vida cotidiana, la supresión concentrativa del dolor puede ser de gran utilidad.

Pero el Entrenamiento Autógeno también es valioso para la vida en general. Puede aplicarse con diferentes objetivos:

La relajación como medio de restablecimiento. Tensión significa desgaste de energías; relajación es ahorro de las mismas. La energía ahorrada es aplicada por la naturaleza al restablecimiento del organismo. Es una considerable ventaja el poder establecer una conmutación autógena de cinco a veinte minutos cuando precisamos recuperar fuerzas. Lo mismo en lo relacionado con el sueño. La persona que domina el entrenamiento autógeno puede conciliar el sueño a voluntad y despertarse a una hora prefijada.

La relajación como medio de tranquilización. El vivir relajado ahorra energía para las contingencias más importantes. Quien se entrene con perseverancia llegará a adquirir inevitablemente una postura más tranquila, más suelta, ante la vida. Ya no puedo enfadarme dicen muchas personas al cabo de años. La natural tranquilidad a la que conduce la relajación del entrenamiento autógeno no debe confundirse con la carencia de sentimientos. Los que desaparecen son los espasmodizados y erróneos. Los sentimientos puros no sólo permanecen sino que se profundizan.

Progresos y aumentos de rendimiento
La concentración, la introspección, permiten aumentar muchos rendimientos. Están más a la disposición de la persona los sentimientos, las sensaciones (véase descubrimiento de la sensación cardíaca), la comprensión interna y los recuerdos. Tómese como ejemplo una poesía de la época escolar, en su mayor parte olvidada. Regístrese todo lo que se recuerda de ella, luego efectúese la conmutación autógena y con frecuencia se recordará toda la poesía.

Autodominio y autodeterminación
El autodominio que exige la vida cotidiana se facilita mucho por el Entrenamiento Autógeno y con la tranquilización interna y natural que éste produce.

Por nuestro método es posible regular la irrigación sanguínea, el latido cardíaco, etc., funciones consideradas como involuntarias. Esto sólo puede extrañar a quienes comparten el error general de que nuestra musculatura esquelética es voluntaria. En realidad, el niño tiene que descubrir después de muchos tropiezos la dirección de sus brazos, piernas y ojos, al igual que el que se entrena con nuestro método tiene que hacerlo con la sensación cardíaca. El hombre normal sólo domina algunos movimientos,
si quiere realizar otros: gimnasia, conducción de un vehículo, mecanografía, etc., debe conquistar primero su musculatura voluntaria, tiene que entrenarse. No existe, por consiguiente, ninguna diferencia fundamental entre los músculos esqueléticos y los órganos internos (vasos, corazón, tubo gastrointestinal, etc.).

El Entrenamiento Autógeno (parte 1)

El Entrenamiento Autógeno (parte 1)

Autorrelajación Concentrativa

Entrenamiento autógeno significa ejercitarse por sí mismo. El método se basa en la concepción de que el ser humano no está formado por dos partes separadas, el cuerpo terreno y el alma supraterrena, sino que constituye una unidad, un organismo animado. Por este motivo el aprendizaje espiritual es capaz de influir sobre el comportamiento total del organismo: el alma influye sobre el cuerpo. La persona cuya intranquilidad interna del cuerpo y del alma se manifiesta por palpitaciones (neurosis cardíaca), puede curarse por hipnosis u otros procedimientos de psicoterapia. Un paciente con asma bronquial (espasmo de las vías respiratorias) puede verse libre de su afección por medios análogos. El entrenamiento autógeno forma parte de los tratamientos que se engloban bajo el rótulo de terapia psicosomática.

El entrenamiento autógeno tiene su origen en la experiencia médica proporcionada por la hipnosis. Esta es un estado parecido al sueño que se consigue por influencia psíquica sobre las personas normales; resulta más difícil producirlo en las personas nerviosas o neuróticas. En los enfermos mentales, la hipnosis sólo se consigue excepcionalmente. En la hipnosis profunda se llega a conseguir un estado de sonambulismo. Cuando la hipnosis es menos profunda, produce un estado de agradable tranquilidad en el que se mantiene despierta la vida interior (fantasías, sentimientos, etc.) mientras se olvida total o parcialmente el mundo exterior. Durante la hipnosis pueden recordarse hechos y conocimientos ya olvidados. La hipnosis pura sin otras sugestiones es un estado de concentración interna que produce un efecto bienhechor, tranquilizante
y de restablecimiento. La supresión de los estímulos externos puede llevarse a un grado tal que permita la realización de partos y de operaciones de envergadura sin anestesia, gracias a la sugestión analgésica.

Tampoco en la hipnosis es posible la separación de cuerpo y alma. Hay que habituarse a comprender que la hipnosis, al igual que el sueño nocturno, el cansancio, el lenguaje, etc., constituye una actividad de la unidad psicofísica. A esto se debe que la persona que se halla en hipnosis tranquila perciba también un cambio característico en su cuerpo, consistente en una peculiar sensación de peso y calor. La sensación
de peso tiene su origen en el relajamiento de los músculos que habitualmente sostienen el cuerpo mediante su tonicidad. La sensación de calor se debe a la dilatación de los vasos sanguíneos y al consiguiente aumento de irrigación. De esto se deduce que lo fundamental en el paso a la hipnosis es el relajamiento de los músculos y de los vasos sanguíneos, igual a como ocurre en el sueño nocturno. Esto se consigue mediante el dominio progresivo de la concentración. El entrenamiento autógeno, o autorrelajación concentrativa, permite alcanzar el mencionado estado de reposo similar al sueño sin que se precise la colaboración de otra persona. Es un método por el cual se consigue el ensimismamiento por propia iniciativa y de manera progresiva y ordenada, haciendo fructíferas las fuerzas del mundo interior dentro de límites adecuados.

Todo aprendizaje persigue dos propósitos:
a) aumento de los rendimientos vitales
b) eliminación de errores.

Lo mismo vale para el entrenamiento autógeno. Puede ser de utilidad para mejorar valores positivos, tales como rendimiento en el trabajo, autodominio, etc., o disminuir, e incluso suprimir, factores negativos, nerviosidad, angustia, insomnio, etc. La relajación en el entrenamiento autógeno no es sólo un camino para llegar a la tranquilidad del ensimismamiento, sino que tiene además un valor intrínseco. Todo lo vivo oscila entre dos polos: tensión-relajación. El animal sano cuando está inactivo, duerme. El hombre moderno necesita un máximo de tensión en su rendimiento y autodominio. Por este motivo sufre fácilmente de espasmos con el consiguiente trastorno de sus funciones mecánicas, como son la digestión, la respiración, el sueño, etc. sin mencionar los efectos en sus sentimientos vitales y en la esfera psíquica. El entrenamiento autógeno exige una participación incondicional y perseverante de la concentración interna, pero no recurre a la voluntad consciente, tensa y activa, sino que se sirve de una entrega interior a determinadas representaciones preestablecidas; del mismo modo que sólo se puede conciliar el sueño cuando hay un entregarse a él y no cuando existe una voluntad activa de dormir. Los diferentes ejercicios están escalonados de tal forma que se empieza por los más simples e insignificantes. A medida que se progresa en el aprendizaje y se combinan los ejercicios, se alcanza un estado semejante al de un agradable baño caliente, manteniendo la cabeza fresca. El que se abandona pasivamente a la sensación
que le produce un baño caliente, es capaz de quedarse dormido como si hubiera ingerido un hipnótico. De igual forma hay que entregarse a los diversos ejercicios de nuestro método.

La relajación progresiva interna producida por este método conduce a una conmutación de todo el organismo en su nivel interno que permite mejorar lo bueno y eliminar lo malo. Con la relajación y concentración se puede conseguir:

l.- Restablecimiento después de una enfermedad (convalescencia).

2.- Autotranquilización, conseguida por relajación interna y no por propia imposición. Disgusto, violencia, temor – en resumen todas las emociones negativas – deben su poder a la fuerte conmoción del organismo. Es un círculo vicioso en el que ambos factores se nutren mutuamente. Si se tiene en cuenta que la angustia transcurre con temblor y que éste significa tensión, se comprende que la angustia disminuya cuando se efectúa la relajación. La misma palabra angustia (angostarse, estrecharse) significa espasmodización. La persona que domine la autorrelajación concentrativa es capaz de provocar una relajación interna en el momento de la angustia. De la tormenta orgánica producida por esta emoción negativa queda sólo un pálido reflejo fácil de eliminar. Ha tenido lugar una autotranquilización por amortiguación de la resonancia afectiva. De manera análoga, el entrenamiento autógeno es el camino natural del sueño.

3.- Autorregulación de funciones orgánicas consideradas involuntarias, por ejemplo, la circulación sanguínea (hipertensos).

4,- Aumento del rendimiento laboral, por ejemplo, mejor memoria, disminución de la fatiga.

S.- Disminución y aun supresión del dolor físico. No se trata del aumento de la capacidad de sufrimiento, sino de una desaparición, e incluso una no aparición del dolor.

6.- Autodeterminación conseguida por la formulación de propósitos representados en estado de concentración. Esta formulación de propósitos actúa automáticamente al igual que las sugestiones posthipnóticas.

7.- Autocrítica y autodominio conseguidos por visión interior en el curso de la concentración.

Los Ejercicios

Experiencia previa
Apóyense ambos codos sobre la mesa y sujétese entre las yemas de ambos índices un hilo de unos 30 cm del que penda un objeto pesado, por ejemplo, un anillo. Póngase un reloj precisamente debajo del péndulo y obsérvese el eje VI – XII. El péndulo empezará a oscilar por sí mismo en la dirección pensada. Provóquese el mismo movimiento voluntariamente y se tendrá una sensación totalmente distinta, de actividad, de tensión muscular. Una idea representada con suficiente intensidad, una concentración, determina un manifiesto movimiento involuntario. La experiencia muestra que esto sucede en toda persona normal. No es que el alma piense y que el cuerpo la siga, sino que es la totalidad psicosomática la que vive por imaginación el movimiento del péndulo. Esta sencilla experiencia es el punto de partida para la comprensión de los ejercicios. Así, por ejemplo, si se quiere relajar la musculatura de un brazo por concentración, sólo hay que representarse interiormente en forma concentrada dicho estado de relajación. La relajación muscular se traduce por sensación de peso. En el entrenamiento autógeno sólo tenemos que concentrarnos en la fórmula el brazo está pesado y, al igual que en el movimiento del péndulo, sobreviene la sensación correspondiente que se acompaña de relajación muscular, como puede observarse con facilidad.

Basándose en este fenómeno, se elabora la relajación concentrativa en seis zonas diferentes:

1.- Músculos
2.- Vasos sanguíneos
3.- Corazón
4.- Respiración
5.- Organos abdominales
6.- Cabeza

Es un error empezar el entrenamiento ejecutando simultáneamente todos los ejercicios, porque entonces la concentración abarca un campo demasiado amplio. El entrenamiento debe comenzar por un brazo: el derecho en el diestro, el izquierdo en el zurdo. Condiciones indispensables para un buen entrenamiento son en primer lugar una postura cómoda, de lo contrario vienen tensiones de origen mecánico que pueden hacer fracasar el entrenamiento; además, se necesita una habitación tranquila, en penumbra y con temperatura agradable.

Si se efectúa el entrenamiento regularmente con un solo brazo, la sensación de peso que se consigue se extiende a otras zonas, porque el sistema nervioso las relaciona entre sí. De este modo se relajan las otras tres extremidades. Si se practica indistintamente con un brazo u otro, nunca se llegará a conseguir buenos resultados.

1er. Ejercicio:
El Peso. Relajación muscular

El entrenamiento autógeno tiene su punto de partida en la musculatura voluntaria, porque éste es el sistema mejor conocido y que más obedece al hombre. Además, la hipnosis nos enseña que lo que más fácilmente se presenta es la relajación muscular. Esta es percibida como peso en el cuerpo, cosa de todos conocida, porque se produce al conciliar el sueño. Toda atención hacia el mundo externo va acompañada de tensión muscular: mirar, hablar, coger, caminar, etc., precisan de movimientos musculares. Con justicia es calificada de tensión toda actitud de espera anhelante. porque en ella todos los músculos están tensos, Muchas personas expresan su concentración mental con un fruncimiento del entrecejo. Todo propósito, incluso la idea de efectuar un movimiento, provoca tensión en los músculos voluntarios. Nos sentimos diferentes en postura firmes a cuando estamos en estado de lasitud.

Para el primer ejercicio, la mejor postura es la sentada, Resulta muy adecuada una butaca de respaldo alto que permita apoyar la cabeza, con mullidos brazos donde apoyar las extremidades superiores. El codo debe quedar abierto en ángulo obtuso de unos 130′. porque de esa manera los extensores y los flexores están en equilibrio. Hay que apoyar la espalda cómodamente, lo mismo que la nuca. Se puede recurrir a pequeños almohadones que ayuden a sostener la postura. Los pies se apoyarán en toda su extensión en el suelo, las rodillas se mantendrán hacia afuera, lo que evitará mantener tensiones musculares en los muslos. La mayoría de las personas tienden a juntar las rodillas cuando están sentadas, tensando así las extremidades inferiores.

Si no se dispone de butaca, es posible tenderse de espaldas, con la nuca cuidadosamente apoyada, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo con los codos ligeramente doblados y las palmas de las manos hacia abajo, Las puntas de los pies irán dirigidas hacia afuera.

Existe, además, una tercera postura. La persona se sienta en un banco o taburete sin apoyar la espalda. Se afloja todo el cuerpo, los brazos cuelgan a los lados, la espalda se encorva, la cabeza pende hacia adelante. El tronco queda hundido en sí mismo sin inclinación alguna. Al disminuir de esta forma el tono muscular, la persona queda como colgando de su propio esqueleto, en particular de su columna vertebral, de sus articulaciones y ligamentos. A continuación se hacen balancear los brazos y se colocan luego sobre los muslos, apoyándolos por el tercio superior del antebrazo, cuidando que el ángulo del codo sea el ya mencionado y que las manos queden colgando entre las piernas sin tocarse. Esta se denomina postura de cochero.
En una de estas tres posturas se empieza con el primer ejercicio. Para facilitar la concentración interna se cierran los ojos y la persona se presenta mentalmente, con la máxima concentración posible, la fórmula: Estoy completamente tranquilo, que es el objetivo final del método. Después de mantener esta frase en
la mente uno o dos minutos, se sigue con: El brazo derecho está pesado. Esta es la primera fórmula del entrenamiento. Se mantiene la concentración en ella, sin hablar ni realizar ningún movimiento. En toda persona normal se presenta, después de un poco de práctica, una manifiesta sensación de peso localizada preferentemente en el codo, antebrazo y mano.

Después de un plazo máximo de tres minutos se efectúa el retroceso, que también debe aprenderse concienzudamente para conseguir que todo el proceso se realice de una forma cada vez más automática. Tiene que efectuarse siempre así:

1.- El brazo se flexiona y extiende varias veces con energía.
2.- Se hacen una respiraciones profundas.
3.- Se abren los ojos.

Hablemos de Eutonía

Hablemos de Eutonía

eutonia-33bis1La Eutonía – textualmente tono correcto – es un método desarrollado por Gerda Alexander. Busca la flexibilización total del cuerpo físico, eliminando sus bloqueos e integrándolo a la personalidad verdadera del individuo, libre de imitaciones, modas u obstrucciones psicológicas impuestas al libre movimiento y expresión.

Gerda Alexander nació en Alemania en 1908, inclinándose tempranamente al estudio de la
línea rítmica del método Dalcroze. Su primera motivación fue el baile, pero su mala constitución física y algunas graves enfermedades se lo impidieron. Se dedicó entonces a la formación de personas para el arte escénico en el área operística. También trabajó en establecimientos para niños y adolescentes con perturbaciones mentales.

Siempre se interesó en el movimiento. Realizó numerosos estudios sobre la posibilidad de ejecutar acciones con un esfuerzo mínimo. Disfrutaba observando el equilibrio tonal perfecto en los animales, en algunos malabaristas y en trapecistas de circos orientales, por su manera de efectuar movimientos perfectos sin cansarse, sin excederse, a pesar de la gran exigencia de sus disciplinas. Esto en contraposición con movimientos, incluso de profesionales del espectáculo, que se veían estereotipados, carentes de vida propia, reflejando tensiones excesivas.

Los métodos que ella desarrolló y aplicó con este propósito, a lo largo de muchos años, la llevaron a presentar sus experiencias en el Primer Congreso Internacional de Relajación y Movimiento Funcional en 1959.

La Eutonía se inscribe así como una más de las técnicas modernas que, en diversos ámbitos, tienden a encontrar caminos de integración de la persona vista como un todo indivisible, luego de la insatisfactoria experiencia de su parcelación por la ciencia occidental en los últimos 150 años. En vista de los frustrantes resultados percibidos en áreas tan sensibles como la psicología, la psiquiatría, la educación, la medicina, e incluso, la religión, se ha buscado reconsiderar al ser humano desde un ángulo más amplio e integral. Inspirándose en la cultura oriental, algunos investigadores han hecho suya esa sensibilidad que no aisla la dolencia física de la psíquica, que no secciona al problema del individuo que lo carga, ni al individuo del ambiente en el que se mueve. Tampoco lo desconecta del ambiente de sus relaciones con el resto del mundo y del cosmos. Esta visión integradora cuya modernidad se remonta a miles de años, y que se pone recién en práctica en el mundo occidental, ha dado productos tan valiosos como la Terapia Gestáltica, la Programación Neurolinguística, la Bio-energética, el Rolfing o la Eutonía, que son occidentales y contemporáneos, pero inspirados en conceptos eternos orientales. Esto gracias a personas capaces de mirar por encima de la ultraespecialización y tecnocracia que caracterizan a este lado del mundo.


Inserta en esta concepción amplificada del ser humano, la Eutonía no pretende ser sólo una terapia física, sino un acercamiento a través del cuerpo hacia la unidad total del individuo; permitiéndole alcanzar la expresión de todas sus potencialidades, tanto corporales como psíquicas, en el campo de su entorno social y adaptado a su vida cotidiana y a su época.
Ella pretende obtener el conocimiento y la expresión de la naturaleza de cada cual a través de una toma de consciencia profunda y completa de la propia realidad. Esto conduciría por sí solo a la liberación de las potencialidades creativas de la personalidad del individuo, integrándolo en sí mismo y sus circunstancias, y enriqueciéndolo en forma constante gracias a la flexibilidad adquirida. No se trata de un método rígido y establecido que se aplique de una cierta manera para todos. Por el contrario, es un sistema dinámico que debe adecuarse a cada individuo y a cada situación para permitir el crecimiento del alumno y su paulatina independencia, de modo que cada uno llegue a ser su propio maestro. Como todo buen sistema educativo, procura entregar las herramientas para un aprendizaje continuo.

La toma de consciencia corporal tiene un carácter expansivo hacia el entorno, hacia los demás, a diferencia del Hatha Yoga, que es introspectivo y dirigido, al basarse en una serie de asanas preestablecidos. Se diferencia también de otras técnicas corporales, como el Rolfing, en que en la Eutonía el alumno es activo. El explora sus posibilidades de acuerdo a sus propios límites y facultades de movimiento, desarrollándose paulatinamente en un progreso sin fin, de permanente descubrimiento, a lo largo de su vida. Se diferencia así mismo de las técnicas de des-acorazamiento de W. Reich las que, según Gerda Alexander, pueden ser peligrosas si son realizadas por quien tenga una percepción corporal pobre. Al estar tan relacionada la imagen física con la identidad de la persona, si se le quitan repentinamente sus defensas (corazas), cuando todavía no ha logrado asentarse en la realidad, puede sufrir una aguda crisis destructiva.

Desde luego, la Eutonía tiene las máximas diferencias con la práctica de cualquiera de los sistemas gimnásticos que desarrollan superlativamente la musculatura externa con escasa atención a la musculatura profunda, y sin ningún trabajo sobre la consciencia del cuerpo. Con respecto a la psicoterapia, la Eutonía es capaz de hacer revivir en forma emocional e incluso subconsciente las experiencias traumatizantes, aun las ocurridas en la etapa pre-verbal. Al eliminarse los bloqueos corporales y las fijaciones antiguas, junto con la acentuación de la sensibilidad tanto interna como externa, y al gran aumento de la flexibilidad, hay un aprovechamiento más sutil de cualquier actividad físico-psíquica. No olvidemos que la señora Alexander empezó trabajando con bailarines y actores, y que su propósito era, justamente, que ellos lograran una máxima libertad expresiva.

La Eutonía se precupa prioritariamente del tono muscular, debido a que éste constituye uno de los mayores reservorios de la experiencia consciente o inconsciente. La vida transcurrida desde la concepción hasta el momento presente, ha determinado una serie de fijaciones vigentes en la actualidad sin que tengamos consciencia de ello. Las formas de relación, las enfermedades, la imitación inconsciente de los mayores o de los ídolos externos, todo va quedando fijado en una cierta tensión, en un cierto tono de algunos grupos musculares o de todo el cuerpo, y se expresa en actitudes recurrentes, en una determinada manera de respirar, un específico tono de voz, un particular comportamiento en situaciones similares. Por eso, el trabajo se va realizando en una toma de consciencia paulatina, descubriendo poco a poco ese yo que está detrás de la fachada, y que se refleja en esa forma de pararnos, de movernos, de hablar o de reaccionar.

El tono se define como la actividad de un músculo en reposo aparente. En estado ideal, debería ser homogéneo en todo el cuerpo, aumentando durante la actividad y disminuyendo durante el reposo, pero esto rara vez se presenta así. El tono es influido por todo aquello con lo que la persona toma contacto consciente o inconscientemente: las propias emociones, la imaginación, el ambiente con todos sus estímulos sensoriales y afectivos, además de los recuerdos del pasado. Hay personas más sensibles que otras, basta con que el día amanezca nublado para estar deprimidos e hipotónicos, por lo tanto, más pesados, con más dificultad para actuar. La Eutonía busca, a través de la sensibilización y de la consciencia corporal, el dominio voluntario del tono muscular, adecuándolo a la actividad requerida mientras ella dura, para luego adaptarse a la siguiente o al reposo. Además se aprende a filtrar aquellos estímulos que afectan negativamente al tono. Un músculo hipertónico se considera tan inadaptado como uno hipotónico. Los que están fijados en la hipertonicidad se sienten más livianos y activos, pero son hiper reactivos frente al medio y su agotamiento será rápido y frecuente. Los hipotónicos permanentes, en cambio, tendrán que hacer acopio de grandes cantidades de energía para realizar cualquier esfuerzo, pues su cuerpo estará pesado, pareciéndoles la vida en general como una carga gigantesca que los sume en la fuerza gravitatoria, Tal vez los casos más difíciles sean aquellos que se encuentran en la peligrosa fijación media de la tonicidad: ni hiper ni hipo, sino que fijos. Nada extremo en el actuar ni en lo emocional, excepto la permanente inmutabilidad, que es la menos vital de las tres posibilidades, pues a nivel psicológico revela la posición más defensiva frente al mundo.

Una de las prácticas desarrolladas por la Eutonía es la permeabilidad, entendiéndose por tal la posibilidad de hacer circular la energía entre dos o más puntos en los cuales existe consciencia corporal. Esto estimula la circulación sanguínea en áreas hipotróficas y aumenta la sensibilidad. Así mismo se practican ejercicios de inervación anticipada, aprovechando las conexiones nerviosas del hipotálamo, lo que significa generar un efecto motor con la imaginación. Con sólo imaginar mover tales o cuales músculos, se produce una respuesta local de preparación para el futuro movimiento: aumento del tono muscular e irrigación sanguínea. La causa de esta actividad es una parte del sistema nervioso llamada sistema Gamma, que está conectada con el hipotálamo y es influenciable por la imaginación. La práctica del movimiento anticipado mejora la circulación sin acumular toxinas en los músculos, ya que es realizado en forma postural, como un asana.

Tal vez los ejercicios más frecuentes realizados en Eutonía son los que se relacionan con el tacto y el contacto, que se refieren a la toma de consciencia, primero con el propio cuerpo y luego con el entorno. El contacto con cualquier zona corporal percibida conscientemente obliga a la persona a salir de su encapsulamiento y venir a la superficie de sí mismo. Una vez despierta esta toma de consciencia, se extiende, después del cuerpo, a los objetos, al suelo, y a las personas circundantes, quienes pueden ser sentidos y tocados sin que se pierda la individualidad. Aunque es propio de los niños pequeños esta falta
de individualidad, en los adultos es un signo de inmadurez el desdibujamiento de sí mismo frente al otro (perderse en el otro), lo que debe ser subsanado previamente con ejercicios de asentamiento personal antes de trabajar en conjunto con otras personas. Todo este trabajo debe ser realizado en forma plenamente consciente, y esta consciencia parte por la propia identidad. Cada cual debe establecer primero su propia zona de radiación, y a través de ella, relacionarse con la de los otros.

El resultado más evidente de todo este trabajo, desde sus inicios, es la mejoría de la circulación sanguínea, el aumento de la sensibilidad de percepción, el equilibrio tonal y del sistema vegetativo y la regulación del metabolismo. Como consecuencia, se estabilizan las emociones, se armonizan las actitudes, los movimientos y el comportamiento. Se logra una consciencia corporal y un flujo energético que influye en todo el ser, tanto físico como emocional, permitiendo libertad de movimientos, de pensamientos y de emociones en todas aquellas áreas que estén bloqueadas o limitadas por experiencias previas, imitaciones o estímulos externos inhibitorios. Es de particular ayuda para quienes se dedican al trabajo corporal y artístico, pero es igualmente enriquecedora para todos aquellos que desean crecer como personas. Curiosamente, se ha observado que quienes presentan más dificultades iniciales son los que desarrollan más rápido la consciencia corporal.

Tal vez los resultados más espectaculares de la Eutonía han sido los obtenidos en la rehabilitación de pacientes con parálisis por daño del sistema nervioso central: hemiplejías, paraplejías, cuadraplejías, secuelas de poliomielitis, etc. gracias al aprovechamiento del sistema nervioso Gamma ya señalado, el que puede ser estimulado aunque las vías exclusivamente motoras estén destruídas o seccionadas. La mejoría en mayor o menor grado de estos casos, que la ciencia consideraba irrecuperables, son sólo una parte de la gran efectividad de la Eutonía en una variedad de dolencias crónicas como ser: alergias, dolores del miembro fantasma, artrosis, tics, tartamudeos, frigidez, trastornos del aprendizaje, ciática, impotencia, asma, etc.

Y aun dejando de lado la patología ya establecida como tal, la Eutonía viene a constituir una especie de acción profiláctica que nos atreveríamos a considerar como preventiva de futuras patologías. Es evidente que al existir en nuestro cuerpo – y mente – zonas en desuso, menos nutridas, cubiertas por una rigidez acorazada, en contraste con otras de hiperactividad y alto desgaste, estamos abonando el campo para futuras dolencias, cuyo tratamiento médico es por lo general un perpetuo paliativo de síntomas, sin posibilidad de una recuperación total. Así, la calidad de vida se ve menguada, además de la limitación propiamente tal, por la ingesta permanente de analgésicos, broncodilatadores, anti inflamamatorios, sedantes, y otros fármacos de acción sintomática.