El Fenómeno Interactivo de la Vida
Por miles de años, los textos sagrados de la India nos han enseñado que el sonido contiene la clave que nos puede guiar a los misterios del universo, la creación y sustento de nuestro mundo y la manera de desembarazarnos de sus lazos.

En la tradición Oriental, el mundo de los fenómenos se entiende como una reflexión de infinitas combinaciones de patrones de sonidos derivados del sonido del Uno que crea. Con el objeto de explorar la naturaleza del sonido tendremos que correlacionar ciencias como la biología, física atómica, química y matemáticas, porque el sonido es el fenómeno integrador de la vida, el común denominador a través del
cual y por el cual opera todo lo demás. Será necesaria cierta expansión de nuestras mentes para comprender realmente la naturaleza de este sonido creador.

El Sonido Asonoro:
Las metafísicas indias nos explican que el sonido es la causa y no el efecto de la vibración, y que de tal forma no puede existir sonido alguno sin vibración – aun en el caso de los medios usuales de conducción
del sonido – como el aire, el agua o la llamada materia sólida.

Esto nos plantea el concepto de Sonido Potencial, que se refiere a la energía impulsora y a la fuerza que hay detrás de toda manifestación, considerado en sí como una existencia infinita, continua, indivisible, no fragmentada y potente, y el más poderoso de todos los orígenes.

El poder dentro del centro o corazón del átomo es sólo una minúscula cabeza de alfiler de esta energía infinita, si bien ella es capaz de destruir ciudades y hasta planetas. Con la excepción de unos pocos cientistas de “avant garde” como Nikolas Tesla y John Keely, la ciencia moderna ha comenzado apenas a indagar esta fuente poderosa de energía.

Este sonido asonoro es el elemento más sutil de todos – aun más fino que la tierra, el aire, el fuego o el
agua -, y más allá de la velocidad de la luz, de la fuerza de cohesión, electricidad y magnetismo de todo lo existente.

El origen del sonido, de la Palabra o del nombre divino, revela toda la leyenda de la creación. Las metafísicas de la India apuntan hacia un estado primordial desde el cual emana la creación. Por el impulso eternamente creativo de Dios hacia la auto transcendencia, comenzó una tensión causal que primero creó el sonido original o primigenio, conocido en sánscrito como parasabda (para = supremo y sabda = sonido).

Para entender el significado de tensión en este contexto utilizaremos la definición que nos dice que tensión es la acción total resultante de dos cosas que se afectan mutuamente, de tal forma que las acciones respectivas de cada una de las partes se considera como aspectos parciales de la combinación resultante. Es decir, estamos considerando el funcionamiento primordial de todo sonido y toda forma. En efecto, este concepto es básico en la filosofía Taoísta originada en la China 590 años a.C. Este es el principio del yin/yang o relación de los opuestos o fuerzas interactivas.

Podemos imaginarnos un sistema de interacciones que implica dos, tres, cuatro, o una combinación de elementos o componentes parciales. Ultimamente hemos alcanzado a comprender la perspectiva oriental del universo físico como un conglomerado vasto de corrientes de energía interactuantes.

Cuando la tensión interactuante entre dos de estas corrientes tropieza con nuestros oídos, podemos percibirlo como un sonido audible. Cuando el sistema de energía toca la retina de nuestros ojos, ello afecta nuestras mentes y lo llamamos luz. Igual sucede en el caso de oler, gustar, tocar y hasta el pensar, pues la mente ha sido descrita como un duro cristal de sonido que actúa como reflector esférico que recibe e irradia todas las experiencias conscientes e inconscientes.

El individuo común y corriente no escucha a una roca o al sol o la música de las esferas. Pero el hombre es capaz de tomar consciencia de vibraciones más y más sutiles. Un ser que puede entrar en la experiencia de la tensión causal – el alpha y el omega de la interacción originaria – puede escuchar y conocer todas las cosas.
La figura 1 es la representación de la escalera de Jacob, dibujada por Robert Fludd, el gran filósofo hermético del siglo XVII. El dibujo nos muestra la escala de la perfección y los pasos que han de seguirse para ascender desde el reino terrestre al más alto cielo. Procede en ascendencia por medio de pasos geométricamente medidos desde el escalón más bajo de los sentidos hasta el mundo de la imaginación, luego a través de la razón del intelecto, o la habilidad del saber interno, desde donde se dirige hacia la inteligencia, o unidad con el objetivo del saber directo, y finalmente hacia la palabra sagrada misma que lleva al mundo del cielo. Así la meditación de alquimistas y santos se ha centrado en la Palabra, en su luz y por último en su sonido interno. Por centurias, los adeptos orientales y occidentales han practicado la ciencia del sonido con el fin de llegar a ser uno con la Palabra. Esta ciencia perenne no confina a sus practicantes a los campos de energía físicos ni no-físicos. Sus técnicas se aplican a los diferentes planos del ser y están diseñados para transportar la consciencia individual desde el punto del Logos a través de las miasmas de creencias sedimentadas hacia una mayor proximidad a la esfera de la Primera Causa o Conocimiento Supremo. Una vez llevada la mente a esta esfera de sonido en potencia por medio del uso de mantras y el japa (su repetición cuidadosa), ésta es capaz de internalizar la Fuente, y reconocer a su ser como el Ser de Dios.

A este estado se le llama Consciencia Cósmica y se alcanza a través del sonido asonoro de la Palabra.

La tradición tántrica, tanto en su literatura como en la práctica clásica, está diseñada para este objeto: la aproximación del alma al espíritu. Esta tradición no se refiere en ningún caso al tantrismo erótico tan explotado hoy en día, sino a la ciencia de los maestros yoguis, quienes han conquistado el espacio y el tiempo dejando sus huellas en las arenas del tiempo con objeto de que nosotros podamos seguirlas.

Cosmología Hindú:
La tradición esotérica siempre ha sostenido la existencia de una geometría simétrica en la evolución del cosmos. Los grandes filósofos y observadores han reconocido el orden implícito de la creación. Este esquema matemático evolutivo se ha representado en el arte y en los jeroglíficos de antiguos manuscritos en diversas culturas.
La antigua fuente de toda la cosmogonía hindú, llamada el libro de Dzian, comienza con un círculo, luego un punto, a continuación dos líneas paralelas (fig. 2). Esto simboliza la secuencia en el desarrollo
descendente o condensante del sonido hacia las formas cósmicas.

El círculo representa a Brahman. Es la unidad indivisible e indiferenciada de Dios previa a la formación de los mundos, El punto corresponde a para Sabda, la palabra que irrumpe como primera vibración en pulsaciones dentro del útero cósmico. Entonces, este punto es la semilla germinal en el proceso del devenir.

Siguiendo con este proceso creativo, la próxima emanación se llama pasyanti en los textos hindúes, y se representa geométricamente como dos líneas paralelas. Pasyanti es una octava ligeramente más densa de la vibración del sonido. Es el estado dentro del cual son reveladas las relaciones y significados de todos los sonidos a la consciencia.

El tercer paso del sonido primordial se llama Madhyama. A este nivel existen suficientes ejes direccionales para hacer posible la triangulación. Esto representa el patrón fundamental de las corrientes sonoras que se diversifican como formas. La comprensión del sonido en el estado de Madhyama ofrece visión intuitiva. El escuchar a este nivel significa que estamos percibiendo el sentido más allá de la superficie externa del objeto o patrón de pensamiento.

Finalmente llegamos al sonido Vaikhari. Este es el plano del sonido audible tanto en la naturaleza como en el lenguaje articulado y corresponde al último estado en la densificación del sonido causal. Varía de acuerdo al medio de transporte. Vaikhari opera al nivel de la llamada materia física, y es la versión más diversificada del sonido original. Allí encontramos los sonidos de las palabras y letras usadas a diario. En resumen, como se dice en el Yoga Kundalini Upanishad: Aquel Vac (palabra) que germina en para Sabda, echa hojas en Pasyanti, brota en Madhyama y florece en Vaikhari.

Podríamos imaginarnos la mente de Dios transmitiendo la inmensidad de infinitas vibraciones, dándonos cuenta de que estas infinitas vibraciones producen infinitas manifestaciones debido al poder de su Palabra. Y su Palabra es el Sonido.

Swami Sarasvati ha entregado una analogía muy útil diciendo que tal como la sangre siempre coagula al estar fuera de su contenedor interno, así mismo coagula el sonido en forma de materia cuando se manifiesta fuera de sus estados anteriores de para, pasyanti y madhyama. Si somos capaces de armonizarnos con el sonido en estos niveles superiores, no sólo podremos escuchar los sonidos musicales de los planetas descritos por Pitágoras, sino que escucharemos también todo el Universo que se desarrolla con intención cristalina.

Todo el Cosmos está virtualmente estremeciéndose en sonidos al igual que los mismísimos estremecimientos de tantas pequeñas hojas de un árbol en la primavera o el otoño. Este sonido de estremecimiento que nos hace sentir el movimiento de Dios, en verdad es el vigor universal de la vida que nos alienta. El sonido asonoro es el arrullo de Dios, sin el que nos sentiríamos abruptamente abandonados
y solos en el espacio, sin conocimiento de nosotros mismos y sin contacto con la realidad.

Podemos figurarnos el primer sonido como un tono puro, como pulsación rítmica. Cuanto más patrones vibratorios se agreguen al primer sonido, el resultado se parecería a la entonación de dos o tres notas en el plano acorde, o una combinación de patrones de ondas sonoras o formas. En realidad, un tono contiene estas formas sonoras porque consuenan a nivel audible con el tono fundamental una cantidad de sobretonos o tonos armónicos.

Nuestro mundo por lo tanto puede visualizarse como una gran y vasta sinfonía de patrones vibratorios individuales interactuando conjuntamente en la creación de la urdiembre y trama de la creación.

Cada uno de los elementos integrantes del universo es diferente porque están formados por combinaciones de vibraciones específicas. Podemos así comenzar a comprender el poder infinito que conlleva la Palabra.

Elizabeth Prophet

Traducido y extractado por Gabrielle Hoffmann de
The Coming Revolution.- Vol. 2, N 1. 1981

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