Hay que comprender y sentir que la distracción de apariencia tan natural y sencilla de la cual creemos ser los únicos actores, es en realidad la expresión de una voluntad irresistible que emana de las capas más profundas del inconsciente.

En forma radicalmente opuesta al proceso de horizontalidad y de diseminación de la consciencia en la aparente continuidad del tiempo, existe un proceso vertical: es el del Despertar. Cada cual puede comprender fácilmente en su nivel intelectual que, si la consciencia y las energías psíquicas logran independizarse de su apego al pasado así como de sus tendencias de proyectarse hacia el futuro, se produce una concentración mayor de energías en el presente.

Por lo tanto, es indispensable que la consciencia se recoja sobre sí misma, no en un proceso de repliegue egocentrista, sino en una apertura a la fuente primera de donde emana esta consciencia, fuente que es objeto de un brotar perpetuamente presente. Entendamos ésto bien, porque en esta parte pueden producirse innumerables malentendidos. La agudeza de consciencia no deriva de una disciplina realizada deliberadamente por el “yo” que intenta concentrar las energías diseminadas en un solo instante del presente, sino que deriva de un proceso triple y simultáneo.

Primero es la toma de consciencia de los móviles profundos de la dispersión de las energías psíquicas, dispersión que permite la condición de sueño generalizado, que asegura la continuidad del “yo” tal como lo desea su instinto de conservación. En segundo término es el ejercicio de una atención cada vez más adecuada a cada instante presente, desprendiéndose del apego a los momentos anteriores así como a las proyecciones hacia el futuro. El tercer aspecto es el hecho de romper la aparente continuidad de la consciencia común y de permitir a esta última estar íntegramente concentrada en el presente. La reunión
de estos tres aspectos hace que la estructura psíquica adquiera más flexibilidad, más agilidad, menos rigidez. Esto le permite lograr una disponibilidad perfecta para una consciencia más profunda generadora
del Despertar.