Los estados de necesidad son los que originan que la consciencia del yo se active como tal y se produzca la diferenciación con el ambiente. Son estados de estimulación sentidos desde el organismo y que el niño vivencia como incomodidad, desagrado y tensión interior.

Para satisfacer esta y otras necesidades donde no basta su capacidad, el niño entiende que debe recurrir a otras personas. Empieza a comprender que los sucesos que percibe existen independientemente de su conducta. Esta forma de captar el medio externo constituye el proceso llamado “objetivación elemental de la causalidad” y caracteriza una forma nueva de comprensión del mundo. En este período surge la imagen de la madre como un hecho de especial significación. Es un personaje de la vida infantil que tiene la capacidad de acabar con las tensiones, incomodidades y desagrados por el solo hecho de estar presente. Desde esta relación de placer con la madre, se empiezan a establecer las primeras relaciones afectivas y sociales. Esta relación define gran parte de la formación de la personalidad y del sí mismo.

La creciente capacidad de movimiento amplía de manera importante la posibilidad de relacionarse con los objetos y reafirma la objetivación ya mencionada, lo que lo ayuda a ser más independiente. Esta forma de relación ampliada acentúa el proceso de diferenciación entre el yo y su entorno, produciendo en el niño una sensación de ser el centro de la acción. Esta etapa es llamada ” sensorio- motriz”, porque el conocimiento de sí mismo y del mundo proviene de la acción práctica. La actividad del pensamiento depende directamente de la acción.

2.- Capacidad de representación:

La percepción es el primer acto de la actividad mental. El alto grado de conocimiento del entorno logrado por el niño permite la acción concreta; pero, para que exista un pensamiento más evolucionado, debe lograr la capacidad de representación.

“Representar” significa superar lo material directo y elaborar mentalmente una acción a partir de experiencias pasadas, como también anticipar acciones o hechos futuros. Cuando el niño ha adquirido esta capacidad, puede construir mentalmente una solución a partir de un problema que se le presente. Por ejemplo: si intenta alcanzar un objeto que esté más alto que sus posibilidades de llegar a él, puede recordar que una silla serviría para subir sobre ella y así aumentar su estatura. El realiza la acción primero imaginativamente y luego la ejecuta, consiguiendo su objetivo.