Esta posibilidad de clasificación lograda por el escolar abarca el ámbito completo de la actividad mental. Por esta razón, él puede actuar en una realidad organizada en forma objetiva, al aplicar a situaciones concretas de la realidad, el modelo clasificatorio adquirido.

La formación del pensamiento lógico necesita la capacidad de separar pensamiento de acción, sentimientos, deseos y motivaciones externas. Por esto, los niños en esta etapa son capaces de lograr que la conducta se oriente y organice en función de una actividad mental con la que consiguen definir la manera como actuarán. Por ejemplo: si le preguntamos a un escolar por qué se mueve el agua en los ríos, él nos responderá que “es porque el terreno por el que corre el río está de bajada”. Su respuesta involucra un principio lógico. En cambio si le pedimos su opinión sobre la justicia, no podrá encontrar lo esencial del concepto abstracto, por lo que recurrirá a hechos concretos de su vida y nos responderá que “la mamá fue justa porque me dio un pedazo de torta igual al de mi hermano”. Este tipo de respuesta muestra la incapacidad de trascender la realidad concreta, situación que sólo será posible cuando se haya logrado el pensamiento hipotético-deductivo.

Como última característica en esa etapa, encontramos que sus intereses se dirigen hacia el desarrollo de lo técnico-científico. Pierde el interés por las actividades de la fantasía y empieza a dirigirlo hacia aventuras realistas. Los cuentos son reemplazados por historietas de Comics y busca modelos de Superhombres. El escolar empieza a mirar su entorno a través de la razón. El mundo de la fantasía y del simbolismo se sustituye por el mundo real y objetivo.

4.- Edad juvenil:

Esta se inicia entre los 11 y 12 años y en ella se completan los procesos de transformación, en cuanto a la adquisición de conductas y capacidades que definen al ser humano.

En esta etapa se manifiestan cambios en todos los aspectos de la personalidad, logrando alcanzar las capacidades necesarias para organizar y conducir su propia vida independiente, aunque no esté en condiciones de hacerlo, principalmente por el desconocimiento del medio y por su inexperiencia. Biológicamente, el individuo llega a ser un adulto, pero las capacidades a nivel emocional y racional debe irlas integrando armónica y eficazmente para lograr su adaptación a la realidad y poder comprenderse a sí mismo.