Se produce una desintegración transitoria de la personalidad, lo que lleva a una manifestación externa de desorganización de la conducta, a una incomprensión de sus nuevas sensaciones corporales, y a una desorientación frente a la imagen y concepto de sí mismo y frente a las exigencias que el medio ejerce sobre él.

La edad juvenil es potencialmente crítica principalmente porque los sistemas de conducta -que habían sido construídos en la edad escolar y que lo mantenían tranquilo, seguro y adaptado- son ahora insuficientes y no responden a los nuevos sentimientos que han nacido ni a las nuevas exigencias.

Esta edad tiene tres fases:

a) La prepubertad, que tiene una duración de dos años. Se inicia con procesos que tienen directa relación con los cambios endocrinos, los que producen transformaciones tanto a nivel funcional como en la apariencia corporal. Esto va unido a ciertos trastornos, como perturbaciones en la coordinación motora, manifestada en movimientos poco precisos, torpes y bruscos. También aparece la llamada “disarmonía corporal”, o cambio en las proporciones corporales, reflejada en el crecimiento acelerado de pies y manos unido a una pronunciación de los rasgos faciales. Todas estas alteraciones llevan su contrapartida psicológica en la auto-imagen y en el concepto de sí. Dos ideas que encierran una carga tremendamente subjetiva.

En el concepto de imagen hay dos implicaciones: la imagen real y la imagen ideal. La primera está construída por la reacción de los otros al sujeto, situación que luego se confronta con la propia percepción de sí mismo. La segunda es cómo se desea ser y está fuertemente influída por la cultura o el marco social en el que se vive. Es por ello que en el prepúber se produce esa desintegración de la personalidad ya mencionada, y que se manifiesta como fluctuaciones de la conducta, labilidad, impulsividad, introversión, impredictibilidad; lo que lo transforma en alguien con quien resulta difícil convivir.

Estas características de continuo cambio también suceden en las estructuras de pensamiento. El prepúber ha logrado un nuevo tipo de pensamiento o estructura cognitiva que lo capacita para desarrollar nuevas formas de enfrentar y analizar la realidad. Este es el pensamiento hipotético-deductivo. Como se trata de una capacidad nueva, tiene una manera de actuar también fluctuante. En ocasiones el sujeto razona como un adulto y en otras, como un niño.