A nivel social se produce también una desintegración de los grupos o pandillas de la edad escolar y se acrecientan los conflictos en las relaciones familiares y en la actividad escolar. Se ha producido una pérdida del control logrado, tanto a nivel corporal como afectivo.

b) la pubertad, que empieza biológicamente con la madurez sexual y la capacidad reproductiva. Físicamente, el cuerpo adquiere las proporciones del adulto, y sus órganos internos se han ajustado a una actividad funcional proporcional a la nueva configuración corporal.

En el aspecto psicológico, ya superada la anterior fase de desintegración, el púber se vuelve hacia sí mismo. Su principal inquietud es la preocupación personal. Intenta encontrarse consigo mismo en la nueva apariencia alcanzada y en su nueva forma de pensar, actuar y sentir. La meta de su búsqueda es lograr su identidad personal. Lo que más anhela es no ser comparado con nadie ni tampoco confundido con otros parecidos.

Dentro de las características de esta edad encontramos:

1.- Tendencia al aislamiento. A través de ello logra establecer diálogos consigo mismo.

2.- Una marcada preferencia a tener amistades íntimas -dos o tres amigos- ya que en los grupos numerosos se diluye la individualidad. Esto no significa que no participe en grupos, pero cuando lo hace es simplemente para “pasarlo bien”.

3.- Tendencia a la extravagancia motivada por el deseo de realizar acciones que lo individualicen y atraigan la atención,

4.- Una profunda y fuerte relación con lo trascendente. En este sentido busca una relación muy individualista hacia creencias religiosas, cambiando profundamente la forma de su compromiso.

Es en la etapa de la pubertad cuando el sujeto logra integrar su personalidad.

c) La adolescencia, que es la etapa en la que el sujeto ha logrado definirse a sí mismo. Ha logrado un conjunto de conocimientos, creencias y actitudes en relación a lo que él es. Desde este saber, se vuelve hacia afuera de tal forma que la principal motivación de la adolescencia es la extraversión.