El adolescente se plantea la necesidad de integrarse a una sociedad, lo que le da la oportunidad de confrontar el propio conocimiento de sí mismo frente a un grupo. Esta confrontación le lleva a la integración entre su mundo propio, interno y personal, con el mundo externo, social. De este modo, el individuo utiliza todos los recursos que ha adquirido, a la vez que va definiendo lo que será su futuro como adulto.

En cuanto a su desarrollo psicológico, se espera que en la etapa de la adolescencia, el pensamiento hipotético-deductivo alcance su equilibrio y se transforme en una estructura operatoria. Los procesos del razonamiento logran fundirse en una consideración objetiva de la realidad.

Desde este punto de vista, la meta de la adolescencia es la racionalidad de la conducta adaptativa. Esto significa que el pensamiento no sólo sirve para construir teorías o explicar problemas. En esta edad logra ponerse al servicio de la vida personal, ya sea para encontrar solución a los conflictos y problemas que se viven, para elaborar un plan de vida, para definir ideales y aspiraciones, etc.

Lo anteriormente descrito requiere del desarrollo del pensamiento hipotético-deductivo, por lo que revisaremos sus etapas.

El pensamiento hipotético-deductivo aparece en la prepubertad y es uno de los elementos nuevos que ayuda a la desintegración de la personalidad del escolar, lo que es esencial para la nueva reestructuración de ella en la pubertad. Allí se integra esta forma de pensar a la nueva personalidad, permitiéndole al púber una perspectiva nueva al enfrentar los problemas que le plantea la realidad, y proporcionándole una forma nueva de organizar la experiencia y el conocimiento a nivel individual.

El escolar había adquirido la capacidad de pensar lógicamente a través de las representaciones que le permitían actuar mentalmente con la realidad, pero ese tipo de pensamiento le plantea serios problemas cuando debe enfrentarse a situaciones o problemas que no tienen una referencia concreta o real. El pensamiento hipotético-deductivo, en cambio, le permite construir una escala propia de valores y principios que regulen su conducta. A través de él, es capaz de descubrir cuál es el principio o valor que hay detrás de las normas. Así podrá pronunciarse si está o no de acuerdo con ellas, planteándose su propio juicio respecto a las cosas.