Por eso resulta evidente que debemos tratar de resolver los problemas de un modo equilibrado teniendo en cuenta todos los aspectos implicados. Esto, por descontado, no es nada fácil, pero resulta inútil tratar de resolver un problema si al hacerlo creamos otro de igual magnitud. No nos queda, pues, más alternativa que asumir nuestra responsabilidad universal no sólo en un sentido geográfico sino también con respecto a la totalidad de los problemas que afectan a nuestro planeta.

La responsabilidad no sólo afecta a los dirigentes de los países o a aquellos que han sido elegidos o designados para desempeñar esta labor sino que, de hecho, nos atañe individualmente a cada uno de nosotros. La paz comienza en cada uno de nosotros. Y sólo cuando hemos logrado la suficiente paz interior podremos estar en paz con quienes nos rodean; sólo cuando nuestro país está en paz podemos compartir la paz con los países vecinos, y así sucesivamente. El amor y la bondad no sólo hacen que los demás se sientan queridos y cuidados sino que también nos ayudan a afianzar nuestra paz y nuestra felicidad. Existen técnicas para trabajar y desarrollar conscientemente los sentimientos de amor y de bondad. Para ciertas personas, el modo más eficaz consiste en comprometerse con una determinada práctica religiosa mientras que para otras, por el contrario, puede no tener nada que ver con la religión. Lo único verdaderamente importante es hacer el esfuerzo sincero de asumir nuestra parte de responsabilidad con respecto a los demás y con respecto al entorno natural que nos rodea.

Dalai Lama

Extractado por Tatiana Reyes de
R. Walsh y F. Vaughan.- Trascender el Ego.- Kairós