
Monjes, hay dos extremos…
Monjes, hay dos extremos que el hombre que ha renunciado a lo mundanal no debe seguir: por un lado, la autoindulgencia con los objetos del deseo sensual, lo que es inferior, vulgar e inútil. Por otro lado, la automortificación que no es sino dolorosa, indigna y a nada conduce. Anguttara Nikaya