
Los que saben, no hablan…
La abeja revolotea zumbando hasta tanto no se posa sobre la flor y liba la dulzura de la miel que hay en ella. Pero, una vez dentro de la flor, gusta el néctar silenciosamente. Mientras el hombre disputa sobre doctrinas y dogmas, demuestra que no ha probado el néctar de la Verdad. Una vez que …