Técnica para desarrollar el Hara

Técnica para desarrollar el Hara

El ser que se ha realizado totalmente se muestra por una negación o resistencia autónoma a la fuerza gravitacional de la tierra. Un objeto está completamente dominado por la fuerza de gravedad. El cuerpo de un animal se sobrepone automáticamente a la dominación de la fuerza de gravedad. El cuerpo humano en su negación de esta fuerza es la expresión de una voluntad autónoma. La naturaleza de su cuerpo-ser se muestra en su libertad de movimientos y en la verticalidad de su tronco.

Si la principal característica del ser humano es la verticalidad de su cuerpo, entonces el carácter de un hombre debe ser expresado por una actualización intencional de esta postura. Cuando ella falta, los lomos se vuelven débiles y el hombre cae en una postura en la cual la región del estómago y del abdomen está comprimida. Por lo tanto, es absolutamente necesario mantener las vértebras lumbares erectas en forma voluntaria. De otra manera, ellas se dejarán ir y se inclinarán bajo el peso de la parte superior del cuerpo. Esta postura indica que el lado más bajo, más material de la naturaleza ha prevalecido y que el activo Ser ha llegado a ser pasivo.

La más importante, la más fuerte y también la más sensitiva parte del cuerpo y – por consiguiente – la unidad del cuerpo-ser es la que yace en la región del tronco por debajo del ombligo. Esta región es la llamada koshi. El principio-base del Ser tiene su raíz en el koshi. Si el koshi no está lleno con fortaleza, el cuerpo no tiene un centro de fuerza en sí mismo y puede ser abatido por una fuerza exterior a él mismo, por ejemplo por la fuerza gravitacional de la tierra o al ser atacado por sorpresa. Los miembros cesan de estar coordinados. El cuerpo pierde su significación como una vida independiente y autosuficiente.

Un fuerte y erecto koshi es una afirmación de la actividad de un ser humano como tal. Si uno mantiene el tronco erecto y aprende a hacer pesado el koshi, la circulación de la sangre en la parte inferior del cuerpo es estimulada y produce calor. Cabeza fría, pies calientes, ha sido desde tiempos inmemoriales signos de buena salud. En cambio, cabeza caliente y pies fríos, fríos lomos y nalgas frías, son signos de salud pobre. Hakuin Zenshi decía: La forma de mantenerse en buen estado de salud es conservar la parte superior del cuerpo fría y fresca y la parte inferior, caliente.

La correcta postura se alcanza llenando primero el bajo vientre con la fuerza de todo el cuerpo. Llenar el koshi con fuerza significa tensar los músculos abdominales un poco. Si uno tensa estos músculos de la manera correcta aparece, como un resultado de esta tensión, un punto de concentración debajo del ombligo. Este punto es el centro del hombre como ser humano, cuerpo y alma incluídos, y es llamado Tanden (en chino) o Hara (en japonés). El arte de activarlo es relajar la fuerza de todas las otras partes del cuerpo y concentrarlas allí. Este arte ha sido cultivado desde muy antiguos tiempos en el budo, el camino del samurai; en el gedo, el camino del artista; en el sado, la postura de meditación con las piernas cruzadas.

El método de introspección que Hakuin Zenshi enseñó consiste en que el aspirante, tendido de espaldas, tense las piernas rectas hacia adelante, manteniéndolas fuertemente adheridas la una a la otra, reuniendo toda la fuerza del cuerpo en la zona comprendida entre la cintura y los talones. Este método de Hakuin está muy bien calculado para poner todo el cuerpo bajo control. Si uno extrema la tensión en los músculos de las rodillas y pone la fuerza en las piernas y en el koshi, siente con deleite como todo el cuerpo es llenado con fuerza. Entonces uno retira la fuerza desde las piernas, trayéndola hacia el koshi, para continuar la práctica sintiendo toda la fuerza solamente en el koshi.

Tan pronto como el hombre se pone de pie, su centro de gravedad queda en evidencia. Ahora el arte de la introspección debe ser practicado en postura erguida. Primero es necesario colocar los pies firmemente sobre el suelo, dejando las plantas de los pies, por así decirlo, como encoladas a él. Al mismo tiempo uno debe tensar fuertemente los músculos de las rodillas y poner toda su fuerza en las piernas. Entonces las piernas se vuelven firmes como el tronco de un árbol y el koshi por sí mismo se llena de fuerza. Luego la fuerza debe ir retirándose desde las piernas y llevándola hacia el koshi. Así todo el vigor del cuerpo queda acumulado allí.

El llenar el koshi con fuerza va de la mano con la respiración. Al inhalar, uno debe retirar la fuerza del vientre pero, al mismo tiempo, mantener la correcta condición del koshi. Entonces el aire inhalado entra por sí solo y llena el tórax. Al final de la inhalación, el bajo vientre se fortalece por sí mismo y uno puede entonces, en forma suave y natural, cambiarse a la exhalación. El cambio de inhalación a exhalación y viceversa debe ser totalmente suave y sin interrumpir el flujo del aliento.

Cuando todos los músculos del cuerpo mantienen su equilibrio correcto, la región del estómago se vuelve cóncava durante la exhalación, pero el bajo vientre se curva ligeramente hacia afuera. Esto no significa que uno deba empujarlo hacia afuera a propósito. El volumen y contorno de la parte baja del cuerpo vista desde afuera cambia muy poco. Así la parte baja del cuerpo efectúa el cambio de vacío total a lleno total aunque su volumen se altera sólo muy ligeramente.

En este ejercicio la inhalación es corta en tanto que la exhalación es larga para que el Hara sea reforzado. Uno debe entrar la barbilla un poco, abrir ampliamente la zona del Hara y expeler el aire fuerte y completamente. Esta exhalaciòn debe ser, al llegar a su fin, espesa como un garrote. Si la zona del Hara está desprovista de fuerza, la exhalación será superficial y jadeante. pero si uno realmente respira desde el Hara, el aliento se vuelve poderoso y fluído.

El bajo vientre y las nalgas se complementan el uno al otro, como el frente y el trasero de la base del tronco, y de esta manera constituyen una unidad especial que es la llamada koshi. La fuerza del koshi es la que da una base firme al tronco. Dejar la fuerza fluir dentro del koshi significa mantener las nalgas duras y poner firme el bajo vientre. Si las nalgas son presionadas hacia atrás y el bajo vientre tensado hacia adelante, la base del tronco es tan firme como una roca. Los huesos de la pelvis están firmemente estabilizados entre las nalgas y el bajo vientre formando una verdadera base perpendicular al eje del cuerpo.

El dejar que la fuerza fluya dentro del tanden no significa dejar caer todo el peso de la parte superior del cuerpo sobre la inferior. Eso querría decir que la parte superior sigue siendo el amo del cuerpo. No hay que buscar en ella la fuente de la fuerza que que debe llenar el koshi. Esta es una fuerza que actúa como si la parte superior del cuerpo no existiera. Uno debe reunir todas las fuerzas del cuerpo en el koshi como si este creciera directamente desde el centro de la tierra. El koshi soporta la parte superior del cuerpo con una fuerza dirigida hacia arriba desde abajo. Cuando la fuerza yace en el tanden, las nalgas están también contraídas.

En las posturas erróneas el tronco está sólo aparentemente sostenido pero, en realidad, tiende a irse hacia atrás y se mantiene derecho con dificultad. Esto significa que el bajo vientre está sujeto a la dominación de la fuerza de gravedad mientras que el tórax la niega. Esta postura que desmiente el carácter autónomo del hombre es fea. Puesto que el ser humano es al mismo tiempo un ser divino. la postura de su cuerpo debe ser noble. Mantener el koshi erecto es, por lo tanto, la más importante expresión exterior del alma encarnada.

A causa de la postura errónea, la parte superior del cuerpo queda – por decir así – situada sobre una parte inferior encogida. Esto hace que los músculos del pecho, hombros, cuello y rostro se acalambren y es sólo un remedio artificioso tratar de corregir los calambres con masajes. Para eliminar el origen de estos calambres en forma definitiva, uno debe enderezar la columna vertebral y adoptar la postura correcta.

Esta postura correcta, que permite al cuerpo mantener su posición perpendicular propia, es la única manera de conseguir que la parte inferior del cuerpo sea pesada y la superior liviana, desarrollando una postura corporal con un fuerte koshi y un bajo vientre ligeramente prominente. Entonces el koshi llega a ser tan firme como una roca y uno no puede hacer otra cosa que colocar la fuerza con toda naturalidad en el bajo vientre. Esta fuerza tensa los músculos abdominales en forma agradable y da vitalidad a todo el cuerpo. La tensión del bajo vientre es más fuerte en la exhalación, tan fuerte que un puñetazo contra él rebotaría.

Tensar el pecho, levantar los hombros, hundir el bajo vientre, todo eso cambia el centro de gravedad hacia arriba y produce inestabilidad. El pecho debe estar absolutamente vacío. Uno debe tener cuidado de abrir, suavizar y relajar el pecho, nunca ponerlo tenso. Toda la fuerza del cuerpo debe yacer exclusivamente en el koshi como la raíz del tronco; los músculos de todo el cuerpo deben tender naturalmente hacia la región del koshi. Cuando esta región está llena con fuerza, y cuando la parte superior del cuerpo y el cuello están sueltos, el movimiento de cada miembro – y cualquier esfuerzo que se haga – expresa la totalidad y unidad centrada en el tanden y no produce tirantez ni distorsión en ningún punto. Así cada movimiento particular llega a ser una maravillosa entidad en el aquí y el ahora.

Al retirar la fuerza desde el pecho, uno debe al mismo tiempo dejar hundirse la boca del estómago. Esta es la región cóncava que queda debajo del externón y sobre el ombligo. Es aquella parte que se llama alto vientre en contraste con el bajo vientre. Si uno adelanta el koshi, esa región se hunde. Para recoger toda la fuerza del cuerpo en el tanden, uno sostiene el koshi erecto y tensa el bajo vientre al exhalar mientras el alto vientre se hunde. Al inhalar, uno debe respirar con un pecho vacío y relajado. Entonces el aire llena el alto vientre y la región sobre el ombligo se infla un poco en forma natural. Al exhalar, la tensión muscular está concentrada en el bajo vientre. Entonces el alto vientre se hunde naturalmente como si fuera succionado por una aspiradora.

Si el koshi es la más importante región para adquirir una correcta postura, uno debiera decir que la parte más importante que sigue es el cuello. El koshi y el cuello son las partes del cuerpo más inestables. Por lo tanto, para adquirir una postura correcta, uno debe mantener controladas ambas partes. La cabeza está unida al tronco por medio de un delgado y flexible cuello que forma su base. Si uno sostiene su cabeza en forma errónea, el cuerpo quedaría dividido en cabeza y tronco, cada parte poseyendo un centro de gravedad separado. Esto representaría dualismo. Para alcanzar la unidad del cuerpo, uno debe tener cuidado de que el centro de gravedad de la cabeza esté exactamente en línea con el eje del cuerpo. La mandíbula inferior de mucha gente está tendida hacia adelante y cae por inercia. Uno debe mantener la barbilla ligeramente hacia adentro y cuidar que los lóbulos de las orejas estén en línea recta con los hombros. Los maestros enseñan que uno debe mantener las vértebras cervicales derechas y poner fuerza en el cuello empujando la barbilla hacia adentro hasta que duela detrás de las orejas. En la postura correcta, la fuerza que uno pone en el koshi y la fuerza que empuja hacia adentro la barbilla están estrechamente conectadas. Si uno pierde la fuerza del koshi, la barbilla cae rápidamente hacia adelante.

Tai Chi Quan

Tai Chi Quan

Sin límite,
como el flujo del río
que permanece
y cambia sin cesar

Escribir sobre el Tai-chi es un desafío, pues este arte es inasible. El pueblo que construyó la Gran Muralla, hace más de dos mil años, se expresa en esta práctica como en un símbolo. Diversas publicaciones han sido ya realizadas en distintos países occidentales sobre este tema, Ha llegado el momento, en efecto, de hacer descubrir y compartir esta fuente de un nuevo equilibrio que transmite la tradición del Tai-chi. Escribir sobre este arte del movimiento, de la energía, de la unidad, según sus principios y su espíritu, sin preocuparse de sus variantes, tal es nuestro objetivo. A través de esta monografía, proponemos una contribución con la esperanza que ella permita un enriquecimiento de la sensibilidad y de la comprensión de aquellos para quienes el camino pasa por el Tai-chi.

Meditación, arte marcial, terapia, el Tai-chi no tiene un fundador único. Es más bien el fruto de la confluencia de diferentes corrientes y de una larga evolución enriquecida por sucesivos maestros.

A lo largo de esta tradición, el centro y los principios han permanecido sin variar la interacción entre Yin y Yang, relación de unidad y equilibrio que está en la base del pensamiento chino.

El rostro del Tai-chi ha sido a menudo deformado y es a veces descrito como una simple gimnasia. Esta visión de la práctica es completamente errónea. El Tai-chi desarrolla la unidad de la persona. Meditación, arte marcial, arte del movimiento, entrenamiento de la relajación y de la respiración, el Tai-chi es todo eso. Pero, en su esencia, permanece misterioso. Así, lo que no se ve es a menudo más importante que lo que se ve.

La unidad no es una simple palabra sino una experiencia que vivir.

Cristalizado por el tiempo y los maestros, el Tai-chi ha llegado a ser para muchos occidentales, y para los chinos mismos, la vía de un equilibrio re-encontrado y un camino hacia sí mismo y hacia los demás. Con la práctica, la confianza se fortalece, la energía aumenta y se afirma, la tristeza hace lugar a la alegría, el vacío y la plenitud se manifiestan.

Nuestro objetivo, en el marco de este libro, es exponer la naturaleza y los diferentes aspectos del Tai-chi, precisar su práctica y ayudarlos a sentir su belleza profunda.

Historia:
Tradicionalmente se distinguen dos corrientes del arte marcial en China; la corriente exotérica, de la que
se dice que nació en el templo Shao-lin situado en la provincia de He-nan. Se lo asocia generalmente al personaje de Bodhidharma, quien habría residido allí alrededor del comienzo del siglo VI.

La segunda corriente, llamada esotérica, está ligada al monte Wu-dan situado en la provincia de Hu-bei,
que era un lugar renombrado del Taoísmo. Este lugar se asocia generalmente al personaje de Zhang San-Feng, quien residía allí y vivió entre los siglos XII y XIII. Se le atribuye la fundación del Tai-chi, y la leyenda más conocida al respecto dice que un día, mientras Zhang San-Feng estaba en la ventana, vio un duelo entre un pájaro y una serpiente. El pájaro hacía movimientos bruscos y dispersos. La serpiente se movía flexible y circularmente. La serpiente ganó, Zhang San-Feng comprendió entonces que la flexibilidad y la atención vencen a la rigidez y la dispersión.

Para diferenciar estas dos corrientes, se caracteriza a la primera como una práctica en la que predomina el trabajo muscular y la eficacia del gesto, en tanto que la segunda insiste más en el trabajo sobre el hálito interior y la lentitud de los movimientos. El lazo estrecho que existe entre el Tai-chi y el Taoísmo explica, en gran medida, esta diferenciación.

Movimiento de Vida

Sentir el Movimiento:
Cada movimiento nace, se desarrolla, declina y no está separado del que le precede ni del que le sigue; es parte integrante de un movimiento más vasto que se despliega sin ruptura, como una corriente continua.

La práctica del Tai-chi permite percibir y equilibrar nuestro dinamismo vital interior y exterior. Nos pone en relación con el gran ciclo vital y nos ayuda a conducir la energía sin esfuerzo en la estabilidad.

El primer movimiento que realiza un principiante contiene ya toda la práctica. Es por esto que sentir el movimiento no depende simplemente de la dificultad técnica del ejercicio. Es un estado de atención, de apertura y de calma. La constancia de la práctica desarrolla esta presencia a sí mismo, a los demás, al espacio.

Estar entre Cielo y Tierra:
El hombre está en movimiento entre el cielo y la tierra. El caminar es el ejemplo más simple y evidente. La práctica del Tai-chi realiza una unión entre el arriba y el abajo: ella une nuestra aspiración hacia el cielo y nuestro enraizamiento en la tierra. Mediante la presencia de la flexibilidad y de la estabilidad, el movimiento puede ser entonces a la vez abierto, firme y móvil. De allí nace la verdadera fluidez en la cual la liviandad
no es vacilación y el medio ambiente no es pesadez. Privada de sus raíces una planta no puede crecer; privada de luz, no puede desarrollarse plenamente.

El Encuentro con el Ejercicio:
El sentido del ejercicio no es la ejecución rígida, automática de un gesto o de una postura ya conocidos, sino que el desarrollo, a través de la práctica, de una sensibilidad nueva en relación con el espacio y la energía cósmica. El corazón del ejercicio es calor, escuchar en la estabilidad, silencio en el movimiento. Estar presente en las posturas, en los gestos de los diferentes ejercicios del Tai-chi no se trata de buscar otra cosa. Exteriormente, el movimiento es sin ruptura. Interiormente, su sabor deviene pleno y abierto al espacio. Este sabor no puede ser descrito y comprendido racionalmente, aparece con la práctica y resuena más allá de la práctica. Esto necesita confianza y atención.

Los Diez Principios:

Quieto como una montaña.
Móvil como un río.

1.- La Cabeza Liviana y la Mente Despierta:
Relajarse tan completamente como sea posible. Mantener la cabeza derecha pero sin tiesura ni rigidez, como colgando de un hilo. Relajar los músculos del rostro, Evitar la rigidez del cuello; éste debe estar libremente móvil y listo para girar en cualquier dirección.

Conservar la atención serena y despierta. Apartar de la mente todos los pensamientos que no se relacionen con la toma de consciencia de cada movimiento.

2.- Dejar fundirse el pecho y mantener la Espalda Tónica:
Soltar ligeramente el pecho hacia el interior y mantener la espalda tónica, con tono muscular.

El sentido de dejar fundirse el pecho hacia el interior es de impedir que el aire suba hacia la parte alta del cuerpo. Esta subida del aire hacia lo alto imprimiría una pesadez y un ahogo a la parte superior del cuerpo, en tanto que la parte inferior se volvería liviana y flotante, lo que haría perder la flexibilidad y armonía de los movimientos. No hinchar el tórax, pero tampoco dejar derrumbarse o desplomarse el pecho.

Mantener la espalda con tono muscular, pero no rígida. La columna vertebral sirve de soporte y de lugar de paso del soplo interior (Qi). Es la columna vertebral la que canaliza la energía potencial hacia los diferentes miembros.

Quien puede relajar el pecho, puede al mismo tiempo mantener tónica la espalda.

3.- La Cintura, Centro del Movimiento:
Soltar la zona lumbar. Esta zona es el centro de comando del movimiento y el centro de control de la energía que viene de los pies como raíces, pasa por las piernas y se despliega en las manos y dedos. La cintura es como el eje de una rueda en movimiento, hacia arriba o abajo, hacia adelante o atrás, hacia la derecha o la izquierda. Cuando la fuerza se aplica erróneamente, los movimientos del cuerpo se dispersan en desorden. El error debe entonces ser buscado en la cintura y las piernas.

4.- El Vacío y la Plenitud:
Hay que distinguir bien la alternancia de lo vacío y lo lleno. Por su naturaleza, cada actitud tiene un lado vacío y un lado lleno según el principio del Yin y el Yang. Esto se verifica para cada posición en el Tai-chi. Cuando el peso del cuerpo va sobre la pierna derecha, esta se vuelve llena (Yang) y al mismo tiempo la pierna izquierda se vuelve vacía (Yin). El peso del cuerpo no reposa nunca sobre las dos piernas simultáneamente, salvo al comienzo y al fin del ejercicio.

Cuando nuestro centro de gravedad está sobre una pierna, se puede ser flexible, rápido y fluido. Al contrario, con el peso igualmente repartido sobre las dos piernas, uno se vuelve doblemente pesado y estancado. Hay gente que, incluso después de largos años de estudio, no ha obtenido la flexibilidad y armonía de los movimientos; esto proviene de que no han descubierto el error de la doble pesadez. Para evitar este error se debe conocer y distinguir bien el Yin y el Yang, lo vacío y lo lleno, lo negativo y lo positivo, en cada movimiento de Tai-chi

5.- Soltar los Hombros y los Codos:
Es importante soltar los hombros. Si se levantan los hombros, el aire va hacia arriba, lo que podría causar malestar y entrabar el desarrollo de los movimientos.

Dejar bajar los codos. Con los codos levantados no se podría soltar los hombros y mantener el aliento abajo. Este soltar no significa vacilación. Exteriormente se manifiesta en la relajación. Interiormente nace de la intención de instalarse en la pelvis.

6.- La Intención y el no Esfuerzo:
En el ejercicio se utiliza la intención (Yin) y no la fuerza. Los movimientos son suaves y sin violencia. La intención actúa sobre el hálito, lo conduce a fin que se hunda y se concentre en los huesos. El hálito hace moverse el cuerpo y lo vuelve flexible. Entonces puede seguir fácilmente. La intención y la respiración son porta-estandartes, la cintura es el centro del comando.

7.- Unión de la Mente y el Cuerpo:
Cada movimiento debe ser realizado con una cuidadosa atención. Es la intención que guía hacia adelante los pies o las manos en la dirección correcta.

Estar atento en el cuerpo. La mente conduce el movimiento. Es estar presente.

8.- Simultaneidad y Armonía de los Movimientos:
Cuando una parte del cuerpo se mueve, todas las otras partes se mueven. Si una parte se detiene, las otras también.

El cuerpo es un todo cuyos elementos están armoniosamente relacionados. Los pies son las raíces. La energía, cuyo control reside en la zona lumbar, pasa por las piernas y se despliega en las manos y los dedos. En los movimientos, todos los miembros deben estar ligados unos a otros y moverse simultáneamente.

La armonía es un factor importante de esta simultaneidad. Mantener todo el tiempo la misma velocidad. Algunos gestos se prestan a ser realizados a un tiempo más rápido, eviten la tentación de apurarse.

Los movimientos de los brazos o las piernas hacia arriba o abajo, hacia delante o atrás, hacia la derecha o la izquierda, se alternan y se corresponden. La mano que ha sido levantada baja, mientas la otra sube.

9.- La Continuidad:
Los movimientos deben estar encadenados sin ruptura. El gesto comenzado se prosigue desde el comienzo hasta el fin del ejercicio, sin interrupción. Además, ningún gesto es llevado a su punto extremo. No alargar los pasos ni los brazos tan lejos como se pueda, de modo que el fin de un movimiento lleve ya el germen del comienzo del que sigue.

Los movimientos de los brazos son generalmente espirales, comenzando o terminando un círculo, semi-círculo o curva, ya sea verticalmente, horizontalmente o al sesgo.

Realizar los movimientos como tirando de un hilo de seda. Se expresarán así sin interrupción, sin ruptura, sin discontinuidad. El cuerpo se mueve como un río, recorrido sin cesar por la misma corriente.

10.- La Calma en el Movimiento:
Permanecer calmo en los movimientos.

El corazón permanece tranquilo y vigilante, recogido y concentrado, unido, despierto como un gato acechando un ratón.

El cuerpo permanece tranquilo con serenidad y confianza, el hálito interior (Qi) circula y se expresa sin esfuerzo en el movimiento espiral, estable y continuo.

La Historia de la Destreza Admirable de un Gato

La Historia de la Destreza Admirable de un Gato

Hubo una vez un maestro de esgrima que se llamaba Shoken. En su casa, una gran rata hacía de las suyas. Aun durante el día se paseaba por la casa con toda frescura. Entonces él cerró la habitación y esperó que
el gato de la casa la atrapara. Pero la rata, de un salto, hizo presa del hocico del gato que escapó maullando de dolor. Aquello, pues, no se arregló.

Entonces el dueño de casa trajo varios gatos que gozaban de mucha reputación en la vecindad. La rata se acurrucaba en una esquina y cuando se acercaba un gato, saltaba, lo mordía y lo ponía en fuga. La rata resultaba tan combativa que los gatos rehuían acercarse otra vez. Shoken perdió la paciencia y se puso él mismo en persecución de la rata. Pero ella esquivaba a maravilla los tajos del maestro de esgrima que no lograba acertarle. Rompió así puertas y enseres, pero la rata saltaba como una exhalación, hacía el quite a todos los tajos, hasta que al final le saltó al rostro y le mordió.

Bañado en sudor, llamó finalmente a su criado: Se dice que a seis o siete leguas de aquí hay un gato que es el más valeroso del mundo. Vete y tráelo. El criado trajo el gato, que no le causó especial impresión, pero cerró la puerta dejándolo adentro. El gato entró con gran paz como si no esperara nada especial. La rata se quedó sorprendida y no se rebulló. Y el gato se acercó con toda calma, le dio una dentellada y se la llevó.

A la tarde se reunieron los gatos derrotados en la casa de Shoken. Con todo respeto hicieron que el viejo gato se sentara en el puesto de honor, le hicieron reverencias y le dijeron con modestia: Todos nosotros pasamos por valerosos. Nos hemos entrenado para atacar, hemos afilado muy bien las uñas y hemos conseguido vencer todo tipo de ratas y otras alimañas. Nunca habíamos creído que pudiera haber una rata tan robusta, Con qué táctica has conseguido derrotar tan fácilmente a esa rata? No nos ocultes tu arma secreta.

El viejo gato se rió y dijo: Vosotros, jovencitos, ciertamente sois valientes. Pero no conocéis bien las tácticas a emplear. Por eso, cuando se presenta lo inesperado, fracasáis. Pero contadme primero cómo os habéis entrenado.

Entonces se adelantó un gato y dijo: Provengo de una familia famosa en la caza de ratas. Por eso opté por esa táctica. Puedo saltarme biombos de dos metros de altura. Puedo deslizarme por agujeros estrechos por los que sólo una rata sabe pasar. Desde la infancia me ejercité en toda suerte de acrobacias. Cuando estoy todavía despertando del sueño y veo una rata que corre por las vigas, en seguida la atrapo. Pero esta rata era más fuerte y he sufrido la derrota más grande de mi vida, Estoy avergonzado.

El viejo gato le dijo: Tú no te has entrenado más que en la técnica. Y no tienes en la cabeza otro pensamiento que ganar la batalla, De esta manera sólo pensabas en triunfar, Cuando los viejos enseñaban la técnica. lo hacían para mostrar uno de los caminos que llevan al triunfo. Y eran técnicas sencillas, pero que encerraban dentro de sí la verdad más excelsa. Pero los que los siguieron no se ocupan ya más que de la técnica. Se obtienen ciertamente resultados, por ejemplo, cuando prescriben que haciendo esto y esto, se obtiene esto o lo otro. Pero, qué se logra con ello? Unicamente un poco de destreza. Y al abandonar el viejo camino tradicional, poniendo en juego los mejores recursos, surge la emulación en la técnica hasta el agotamiento, y desde ese momento ya no hay progreso posible. Y así tiene que ser si no interesa más que la técnica y el saber. Cierto que el saber es una función del espíritu; pero, si no marcha por el verdadero camino y sólo atiende a la destreza, no es más que un error y sus logros son contraproducentes. Por tanto reflexiona y emprende el verdadero camino.

Entonces se acercó un hermoso gato de piel atigrada y dijo: En el arte militar todo depende, creo, del espíritu. Por eso siempre he cultivado esa cualidad. Y he llegado a tener un temple de acero. Un espíritu libre y lleno del espíritu del cielo y de la tierra. En cuanto veo al enemigo, mi espíritu invencible lo deja hechizado, y gano la batalla aun antes de empezar. Sólo entonces sigo adelante de manera instintiva, como lo exige la situación. Me oriento por el ruido de mi adversario, acoso a la rata como me place, a derecha, a izquierda, cortándole siempre la retirada. De la técnica propiamente dicha no me preocupo; la dictan las circunstancias. Una rata que corre por la viga, la clavo con mi mirada, y cae y es mía. Pero esta misteriosa rata aparecía y desaparecía sin dejar rastro. Qué es esto? No lo sé.

El viejo gato le contestó: Eso que tanto te interesa es ciertamente un efecto que proviene de la gran energía que llena el cielo y la tierra, Pero lo que has conseguido no es más que una fuerza psíquica, no es algo que merezca verdaderamente el nombre de bueno; el hecho mismo de que eres consciente de la energía con que quieres vencer, obstaculiza la victoria. Tu Yo está en acción. Pero si el Yo del otro es más fuerte que el tuyo, qué ocurrirá? Si quieres derrotar a tu enemigo con la ventaja de tu fuerza, él te opondrá la suya. 0 te imaginas que sólo tú eres fuerte y todos los demás débiles? Pero, cómo hay que comportarse cuando hay algo que quiere triunfar con una mejor voluntad y no precisamente con la ventaja de la propia fortaleza? ahí está el problema! Esa agilidad y temple de acero y de energía que llena el cielo
y la tierra, no es aún la Gran Energía sino un reflejo suyo. Es tu propio espíritu, pura sombra del Gran Espíritu. Tiene la apariencia de la Gran Energía, pero en realidad es totalmente distinta. El espíritu de que habla Menzius es poderoso porque está siempre penetrado por la gran sabiduría. Se diferencia como la corriente perenne de un gran río, como el Yang-tse Kiang, comparado con un torrente repentino y pasajero. Pero cuál es el espíritu que hay que poseer cuando nos enfrentamos a algo que no puede ser derrotado por ninguna fuerza espiritual condicionada? Ese es el problema! Dice un refrán: Una rata acosada muerde al gato. Si el enemigo está en peligro de muerte, no guarda miramientos, se olvida de su vida, de sus apuros y de sí mismo y no tiene preocupación por victorias ni derrotas. No se preocupa siquiera de su existencia. Y, por eso, su voluntad es dura como el acero. Cómo podremos vencerle con unas fuerzas que tenemos la pretensión de poseer?

Entonces avanzó lentamente un gato pardo más viejo y dijo:Efectivamente es como tú dices, La fuerza psíquica, por poderosa que sea, tiene una forma. Pero, lo que tiene forma, por pequeño que sea, puede atraparse. Por eso, desde hace mucho tiempo he procurado entrenar la energía del corazón. Yo no pongo en juego, como el segundo gato, esa energía que domina al adversario espiritualmente. Ni hago las acrobacias del primer gato. Me reconcilio con el adversario, me pongo de acuerdo con él y no le contrarío. Si el otro es más fuerte que yo, cedo sin más y hago lo que él quiere. Mi habilidad, en cierto modo, es ir recogiendo las piedras en saco roto. Una rata que me quiere atacar, por fuerte que sea, no tiene dónde hacer pie ni a qué agarrarse, Pero la rata de hoy era distinta. Era ligera como la luz. Nunca he visto cosa igual.

El gato viejo dijo: Lo que llamas reconciliación no proviene de la esencia profunda ni de la gran naturaleza. Es una reconciliación ficticia y artificial; es un truco. Con ella, lo que quieres es contrarrestar la combatividad del contrario. Y, como sólo piensas en eso, por más que disimules, el contrario lo nota. Y, aunque con ese espíritu te muestres conciliador, tu espíritu de combate se mezcla y lo perturba, quedando perjudicada la precisión de tu visión y actuación. Todo cuanto hagas con intenciones conscientes, obstaculiza la primaria vibración de la gran naturaleza que actúa desde lo profundo e impide el flujo de su libre movimiento. Cómo podrá brotar en esas condiciones una energía maravillosa? Sólo si no se piensa nada, ni no quieres ni pretendes nada, sino que te. abandonas al impulso del ser, lograrás no tener forma aprehensible, y no surgirá en la tierra forma alguna antagonista; y entonces tampoco habrá enemigo que pueda hacerte resistencia.

Evidentemente, no pienso que todo cuanto habéis dicho sea inútil. Todas y cada una de estas técnicas pueden ser una variante del camino acertado. La técnica y este camino pueden perfectamente ponerse de acuerdo. En tal caso, el Gran Espíritu, el Dominador, está latente en ella y se manifiesta en toda acción del cuerpo. La fuerza del Gran Espíritu es la que apoya a la persona del hombre. Aquel en quien esa fuerza está liberada, puede enfrentarse correctamente a todo con infinita libertad. Si su espíritu está pacificado, aunque no ponga en la lucha energías especiales, ni el oro ni la piedra lograrán corromperle ni. destruirle. Lo único importante es que no entre en juego ni una brizna de la consciencia del yo, de lo contrario, todo está perdido. Y si se mezclan pensamientos, aunque sea de manera fugaz, todo queda falseado. Ya no brota de lo profundo de la esencia, ni del impulso primario del cuerpo bien dirigido. Y entonces tampoco el contrario se pondrá de acuerdo con nosotros, sino que tratará de oponerse. Qué camino o táctica emplear? Unicamente si tienes esa mentalidad que está liberada de toda consciencia, si actúas como si no actuaras, sin trucos
ni segundas intenciones, en perfecta armonía con la Gran Naturaleza, estarás en el buen camino. Abandonemos toda pretensión, ejercitémonos en la abnegación de toda intención y hagamos que todo brote simplemente desde lo profundo del ser. Este es el camino sin fin, e inagotable.

Y el viejo gato añadió algo notabilísimo: No creáis que lo que he dicho es lo más excelso. Hace no mucho tiempo que en un lugar vecino al mío había un gato. Se pasaba el día durmiendo. No se advertía en él nada de energía espiritual. Allí se estaba tendido como un tronco. Nadie lo había visto cazar una rata. Pero, donde él estaba, no había ni una rata. Un día que le visité, le pregunté qué explicación tenía esto. No dio ninguna respuesta. Volví a repetir la pregunta hasta tres veces. El callaba. No es que no quisiera responder, pero evidentemente no sabía qué responder. Entonces caí en la cuenta: el que sabe algo, no lo dice; y el que dice algo, lo ignora. Este gato se había olvidado de sí mismo y de cuanto lo rodeaba. Había alcanzado la nada y con ello, la más elevada cima de la carencia de pretensiones. Y ahora podemos decirlo, había arribado al camino divino de la milicia: vencer sin matar. Con él estoy de acuerdo.

Shoken oía todo esto como quien sueña. Se acercó, saludó al gato viejo y dijo: Hace mucho que me ejercito en la esgrima, pero aun no he llegado a la cima. He escuchado vuestras consideraciones y creo
que he entendido el significado de mi camino; pero os ruego con todo empeño que me digáis algo más sobre vuestro secreto.

El gato viejo le respondió: Cómo puedo hacerlo? Yo no soy más que un animal que se alimenta de ratas, cómo puedo yo saber algo de las cosas humanas? Lo único que sé es que la finalidad de la esgrima no consiste únicamente en vencer al adversario. Más bien es el arte de llegar, en un momento dado, a la gran claridad de la base misma de la vida y la muerte. Un verdadero caballero debería, en todo entrenamiento técnico, cuidar el entrenamiento espiritual de esta lucidez. Además deberá, ante todo, analizar la doctrina, la razón de ser de la vida y la muerte, de la necesidad de morir. Esta gran lucidez sólo la alcanza el que está liberado de todo lo que le desvía de este camino, especialmente de todo pensar concretizador. Si a la esencia profunda y al encuentro con ella se les da libre curso, liberadas del yo y de todas las cosas, pronto hará aparición aquello que es lo único importante. Pero si tu corazón se apega, aunque sea pasajeramente, a alguna cosa, tu esencia queda también aprisionada con las apariencias de algo consistente. Y si se ha convertido en algo consistente, automáticamente allí hay un yo consistente también, y al que se le puede hacer resistencia. Y ya tenemos dos seres enfrentados por la supervivencia. Y en este caso quedan frenadas las admirables funciones de la esencia que posibilitan el progreso y el cambio. Entonces ya tenemos el torcedor de la muerte y hemos perdido la lucidez propia de nuestra esencia. Con esa mentalidad, cómo enfrentarse correctamente al adversario y contemplar con tranquilidad el dilema Victoria-Derrota? Y, aunque se logre la victoria, no es sino una victoria ciega que nada tiene que ver con el sentido de la verdadera esgrima. Liberarse de todas las cosas no es pura teoría. El ser, en cuanto tal, no tiene figura ni fisonomía propia de por sí, está más allá de todas las formas. Ni debe atesorar nada en sí mismo. Pero si nos fijamos y nos asimos a algo por insignificante que sea, aun por un momento, la gran energía queda refrenada y el equilibrio original de fuerzas queda desbaratado. Si el ser queda aprisionado, por poco que sea, pierde su habilidad de movimiento y no brota con toda su magnificencia. Si el equilibrio del ser profundo se perturba, su fuerza, si es que fluye, se desborda; en caso contrario, es insuficiente. Cuando se desborda, irrumpe incontenible. Cuando es insuficiente, el espíritu se debilita y decae y no consigue adaptarse a las situaciones. Lo que llamo liberación de las cosas significa, pues, lo siguiente: si no retenemos las cosas, ni nos apoyamos ni fijamos en nada, ya no hay antinomias. Ni Yo ni anti -Yo. Si algo sobreviene, lo enfrentamos con espontaneidad y no dejará huella tras de sí. En el I – Ching (Libro de los Cambios), esto se expresa así. Sin pensar, sin emociones, en perfecta calma; sólo así podemos testimoniar la esencia y
la ley de las cosas de manera espontánea y podemos identificarnos con el cielo y la tierra. El que ejercita
la esgrima de este modo y lo entiende así, está muy cerca del verdadero camino.

La Doctrina Taoísta

La Doctrina Taoísta

Las fuentes de la doctrina taoísta son muy remotas, se cree que tienen su origen en las culturas más antiguas de China formadas por campesinos, cuyo pensamiento fue muy singular al crear este principio de orden universal e impersonal, el Tao. El Tao, considera a la existencia como un océano de pureza, sin límites de espacio y tiempo, sobre el que juegan miríadas de ilusiones por medio de la acción recíproca de los contrarios, los cuales son de naturaleza yin y yang.

Con el transcurso del tiempo, se fueron produciendo elaboraciones de diversa índole, sociales, metafísicas, políticas, morales que fueron estructurando el pensamiento chino, que está representado muy especialmente por Lao Tsé y Confucio.

Hsu-Ti-Shan, publicó una tabla que explica cómo los brujos y sabios que rodeaban al rey realizaban investigaciones con el objeto de confeccionar un calendario que debía asegurar la correspondencia armónica, entre el ciclo de las estaciones y el ciclo de la vida social y agrícola. Señala que el origen de la doctrina taoísta está en la de los “brujos” y el I Ching, tratado metafísico y cosmogónico, que sirvió como oráculo imperial, muy importante y base para la filosofía que nos legó Lao Tsé, que incluye la escuela de los números, la doctrina de las artes mágicas, de los adivinos, de los astrónomos y astrólogos, la del Tao Tö, y las escuelas de Mo Tzú, la medicina e higiene sexual, la escuela del calendario, la del yin y yang, la doctrina de los cinco elementos y la de la inmortalidad.

Las dos vertientes principales relacionadas con el origen del taoísmo, son: primero, la que la considera originada como un desarrollo del primer animismo y de las prácticas mágicas, esta teoría se apoya en la leyenda del Emperador Amarillo que vivió más o menos en año 3000 aC. La otra, se refiere al taoísmo clásico, que empezó con Lao Tzé, el cual vivió aproximadamente el siglo 600 o 700 aC. Nos legó el Tao Te King, la obra suprema del taoísmo.

Las dos vertientes se conocieron como escuela de Huang Lao.

La obra de Lao Tsé se expresa en aforismos. Las otras, reconocidas también como representantes de la corriente clásica, son el Chuag Zú y el Lie-Zi, cuyos autores, que tienen el mismo nombre de sus obras, se expresan en relatos alegóricos y apológicos.

El taoísmo tradicional es más cosmológico que teológico, la religión, cosmología y filosofía se encuentran estrechamente relacionadas. Se desprecia la moral cínica, la ética convencional y la sofisticación, se repudia la magia y el ritual carente de sentido. Es la filosofía del ritmo de la vida, la simplicidad de la mente y del espíritu, trata de toda la Naturaleza y del puesto que el Hombre tiene en ella. Es el arte de vivir y de las relaciones.

El taoísmo actual se remonta a unas fuentes muy distintas a las del Tao Te King. No es más que la religión popular animista antigua, algo sistematizada y mezclada con doctrinas hindúes. En oriente, el animismo se considera algo útil para dominar a las masas, en occidente, es una superstición. Hubo taoístas que conjuraron espíritus, realizaron trucos mágicos, se inventó el “elixir” de la vida, también se introdujo la dignidad del papado taoísta con el título de Tien Shi (Maestro Celeste), dignidad que se trasmitía por herencia en la familia Dchang, por metempsicosis, (que se perdió con la llegada de los comunistas). Estos puntos de vista no tienen nada que ver con Lao Tzé su doctrina y sus seguidores.

El lugar de la noción de Ser Supremo de las religiones occidentales, está ocupado en Asia Oriental por la noción de Estado Supremo del Ser. No es más que una ilusión engañosa lo que separa a todos los seres de esta perfección impersonal.

Todos están vinculados a la ley de la impermanencia, dioses, demonios, igual que los hombres. En el concepto taoísta del Último, se mezclan la filosofía profunda, la aspiración espiritual, la poesía de la Naturaleza y la veneración indiferenciada de lo sacro en todos los seres y cosas, sin distinción.

El Tao es eterno e incognoscible. Como vacío indiferenciado, Tai Hsü, como no vacío es el que contiene, el que sustenta y en cierto sentido el mismo ser de las miríadas de objetos, es Ser y no Ser. Como objeto de la existencia es el Camino, la Vida, el Cielo, la Tierra, el Hombre. Aunque no es consciente de actividad, ni tiene proyectos, ni busca premios ni alabanzas, sin embargo, realiza todas las cosas hasta la perfección. Como el agua, conquista su camino con blandura.

Lao Tzé dice que Tao no es sino una palabra útil para nombrar al Innominado. Nada puede decirse de Él que no menoscabe su plenitud. Es la Ultima Causa. Tai chi, la mónada, la razón principal del cosmos; es también Tia I, el Gran Cambiador. Visto por el hombre, con su visión limitada, es también el Tien, el Cielo la fuente de la regularidad y el gobierno. Para un taoísta, nada está separado del Tao.

El Tao Te King dice: ” El universo tiene una causa anterior que puede llamarse Madre. Conoce a la Madre para que puedas conocer al Hijo, conoce al Hijo para que puedas entender a la Madre,” lo que quiere decir, es que el mundo de la forma no se entiende si no se conoce el Vacío, ni el Vacío se penetraría sin conocer el mundo de la forma. Se trata de dos aspectos del Uno.

La concepción taoísta del mundo supone que cada cosa o acontecimiento es lo que es, sólo en relación con las demás. La tierra y las más minúsculas partículas que habitan en ella, están inevitablemente “en concordancia”, con el sol, la luna y las estrellas. Recíprocamente, el sol no iluminaría si no hubiera ojos, y el universo no “existiría” si no hubiera consciencia y viceversa. Éste es el principio del “surgimiento mutuo”. El principio sostiene que si se deja que todas las cosas sigan su curso, la armonía del universo quedaría establecida, ya que cada proceso del mundo puede “realizarse”, sólo en relación con todos los otros. Así, el modo particular de cada cosa, es el modo “particular e inédito” del universo. Debido a su interdependencia mutua, todos los seres armonizarían si se les respeta y no se los fuerza a la conformidad con ninguna noción de orden arbitraria, artificial o abstracta.

El Tao es Wu-Tsé, (no ley), pero posee un orden que puede ser reconocido, pero no puede ser definido porque tiene demasiadas dimensiones y variables.

En su visión política, compara al estado con una maquinaria en que las ruedas hacen juego unas con otras. En los gobernados residen los conocimientos técnicos y en los gobernantes, el poder. La armonía social resulta de la perfecta fusión de ambos elementos. El papel de los gobernantes es servir a los gobernados.

El taoísmo, desde el punto de vista psicológico, se presenta como un pensamiento introvertido, donde los factores inconscientes, desempeñan un importantísimo papel en toda su literatura y diversas manifestaciones artísticas.

Si consideramos al taoísmo una religión, se tendría que clasificar entre las religiones del orden eterno del mundo, que en este caso se llama Tao. El hecho de que en algún momento haya tomado la forma de religión, (monjes y ritos), no proviene de su naturaleza propia. El taoísmo es esencialmente una metafísica y un modo de vida en su aspecto más elevado, oscilaciones posteriores entre la magia, la alquimia, la metafísica, no le quitaron nunca su carácter esotérico. Tuvo siempre prestigio por los conocimientos secretos que prevalecieron en la antigua aristocracia china.

Se debe al taoísmo la creación de la alquimia, de la medicina tradicional china y de algunas prácticas de adivinación.

La idea original de longevidad, se encuentra relacionada con el armónico desarrollo del “alma embrionaria”, que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle en exceso.

La longevidad taoísta, así como la concepción de los “inmortales,” no fue nunca en los círculos taoístas ilustrados, sino el símbolo de una integración del ser humano con la emanación del principio trascendente que reside en él. Así deben entenderse las grandes obras taoístas de Lao Tzé, Chuang Tzú y Lie Tzi.

El taoísmo debe comprenderse como un naturalismo, puesto que en él el hombre y la divinidad son concebidos a imagen de la Naturaleza. No es una revelación de un ser divino que desea predicar una verdad, sino doctrinas dictadas por sabios, los cuales parten del supuesto de que la Humanidad, por lo regular, por su propia responsabilidad, es incapaz de encaminarse por las vías del bien. Por eso se resuelven a buscar para sí mismos y para sus semejantes una posibilidad de mejoramiento y un medio de liberación. Medio de liberación, que no puede ser otro que una ciencia: la ciencia del alma humana y de la real naturaleza de este mundo y de las causas que provocan el dolor y la infelicidad.

El fin del hombre es un estado de realización espiritual, que sólo se puede conseguir, cuando la ciencia que se ha logrado, llegue a trocarse en forma de vida.

La felicidad no es una gracia divina, ni el favor de un dios aplacado por plegarias, sino obra exclusiva del hombre, por su propia voluntad que, a través del esfuerzo, se redime.

El pensamiento chino aflora a través de su lengua, los ideogramas subordinan la significación abstracta al signo concreto. Su pronunciación monosilábica, polifónica y modulada, que lleva consigo ritmos y rimas, da lirismo al lenguaje hablado, poesía a la prosa y música a la poesía. Al disponer de estos ricos elementos plásticos y musicales, tiende a ser preferentemente un conjunto armonioso de cualidades sensoriales, más que un instrumento de expresión precisa y de razonamiento riguroso.

El alma china rechaza naturalmente toda actividad puramente intelectual que puede distinguir las cosas unas de otras y oponerlas entre sí, sin agruparlas. Esto posee una “lógica concreta” que convierte los términos antitéticos, en elementos- yin y yang- de una pareja armoniosa.

Une lo inteligible a lo sensible, lo intelectual a lo afectivo y el pensamiento abstracto a la vida concreta.

Algunos conceptos básicos.

Yin y Yang.

Se originó en los Fan Gshe, o Escuela de los expertos de las artes ocultas, que en los primeros siglos del período feudal estuvieron adscritos a las diversas cortes y más tarde, al desaparecer el feudalismo, se dispersaron por el imperio. Los principales libros de esta escuela fueron ” Prescripciones mensuales” y ” La gran norma”.

Los ideogramas que corresponden a Yin y Yang, eran originariamente los lados Norte y Sur, respectivamente, de una montaña. Antiguamente, el carácter Yang representaba en su parte superior, un sol naciente y en la inferior un asta con gallardetes, simbolizando los rayos solares, o sea, que el sentido inmediato era de la luz solar. En cambio yin, estaba representado por el signo correspondiente a ” ahora ” y una nube, de modo que significaba que en ese momento dado, las nubes ocultan el sol, de ahí su sentido de “noche”.

Este concepto de los contrarios, activo, pasivo, por ejemplo, se ha encontrado también en algunos pueblos primitivos de América del Sur cuyos símbolos son muy parecidos al símbolo chino del Tia Chi.

Este antiguo principio fue acuñado en China por Hsuo- Yang, 430 aC. y da vida a la doctrina taoísta y es uno de los productos más extraordinarios de la metafísica china. Representa principios polares complementarios y alternantes. El desequilibrio entre ellos produce desarmonía.

El Yin antecede tradicionalmente al Yang, por una razón histórico antropológica, el régimen matriarcal habría sido anterior al patriarcal en la China arcaica.

El Yin y el Yang, están determinados por principios metafísicos y en forma subordinada, por aspectos de la Naturaleza, del cosmos, de la especie humana, de los animales, las plantas y hasta de las cosas, que no son concebibles como inanimadas, porque llevan fuerzas Yin y Yang. Es la dinámica de la vida universal, aun en lo físico, pero relacionado con su naturaleza metafísica, depende del orden superior que es el Todo.

Chuang  Tsé

Chuang Tsé

ChuangTseDesde el 550 a.C. al 250 a C. se desarrolló el período clásico de la filosofía china. Chuang Tsé vivió a finales de esa época. Nació el 360 o 365 a C. en la actual Coaxian, otros autores sugieren que en Shargiu, en la provincia de Henan. Falleció el 290 o 286 a C.

Trabajó en su pueblo natal como funcionario de estado un corto tiempo. Pasó la mayor parte de su vida retirado y en pobreza voluntaria. Se sabe que no aceptó un alto cargo en el estado de entonces y que lo rechazó con su humor característico.

Tuvo una estrecha amistad con el filósofo Hui Shi, de la escuela de las normas, y usó muchas de las ideas metafísicas de su amigo, cuya filosofía era opuesta a la de él. Chuang Tsé, comprendió que su propio pensamiento no era completo por sí mismo, sin la “oposición” de la de Hui Shi, por el principio de complementariedad y usó muchas de las ideas metafísicas de ese filósofo.

La obra de Chuang Tsé se compone de 7 “libros interiores”, los cuales se atribuyen con seguridad a él, 28 “libros exteriores” y 14 “libros varios” que fueron redactados por sus discípulos o sus seguidores. En nuestra época se conservan sólo 33.

En el año 727, un emperador de la dinastía Tang, confirió a Chuang Tsé el título de “Verdadero clásico del país de las flores del sur”. Desde entonces fue convertido en un autor canónico de la religión taoísta.

El fundamente de su pensamiento, como en todas las corrientes taoístas, es el Tao y el wu wei, basada en la síntesis suprema de todos los contrarios, cimentada en el principio de Yin y Yang.

Su obra es una antología del pensamiento, plagado de un humor irónico, exento de crueldad, prepotencia y agresividad. Realza con ingenio literario e imparcial tolerancia su visión filosófica. Basó casi toda su enseñanza en el Tao Te King.

Chuang Tsé sostenía que sólo cuando uno estaba en contacto con el Tao – que no se puede nombrar, que está más allá de todas las cosas existentes, que no puede ser transmitido por medio de palabras ni con el silencio – uno podía comprender como vivir. Vivir solamente con el “Tao del hombre”, era descarriarse. Basar el comportamiento en el “Tao ético”, era no comprender la vida. Chuang Tsé observó que un comportamiento basado en hacer a otro lo que es bueno para uno, es ilusorio, cuando uno no sabe qué es bueno para uno mismo. La felicidad no puede ser alcanzada por medio del utilitarismo y el hedonismo. Decía que la vida de riqueza, placer, ambición, es intolerable, porque “se vive para aquello que siempre está fuera de alcance, sediento de la supervivencia del futuro, e incapaz de vivir en el presente”.

Ver “la felicidad” y lo “bueno” como algo por alcanzar, o sea, en el “exterior” de uno
mismo, en el mundo de los objetos, es colocarse entre el bien y el mal: en el presente, en
que no se está en posesión de lo que se busca y en el futuro, en que se piensa que se
alcanzará aquello que se desea.

Chuang Tsé cree que el concepto de felicidad e infelicidad es ambiguo, porque está situado en el mundo de los objetos. Piensa igual en lo referente a virtud, justicia, etc. Todo lo que es tratado como objeto por alcanzar, lleva a engaño y alienación. Igual que Lao Tsé, expresa que, cuando todo el mundo reconoce el bien como tal, se transforma en mal, porque se transforma en algo que no se tiene y que debe perseguir constantemente, hasta que se convierte en inalcanzable. Uno lo busca “fuera” a través de análisis, abstracciones, confusión de opiniones, etc. Cada vez es menos real y se aleja más, los medios se hacen muy elaborados y el fin, el bien, no llega. El camino del Tao, es comenzar con el simple bien, con el cual uno está dotado por el mero hecho de existir.

El secreto del camino de Chuang Zu, es el no-hacer, Wu Wei, que enseña a no estar pendiente de resultados. Si uno está en armonía con el Tao “cósmico”, la respuesta quedará clara cuando llegue el momento de actuar, dado que uno actuará con arreglo al modo divino y espontáneo, que es el propio del Tao, la fuente de todo bien.

Chuang Tsé observa que la simple virtuosidad carece de significado y de aspectos profundos en el individuo y la sociedad. El hombre virtuoso es aquél en el que el Tao actúa sin impedimentos.

La verdadera tranquilidad buscada por el “Hombre del Tao”, es la tranquilidad de la acción en la no acción, que transciende la división entre la actividad y la contemplación, entrando en unión con el invisible Tao, lo que significa el abandono de la “necesidad” de ganar.

La humildad esencial que predica Chuang Tsé, es aquella en que el hombre es consciente de su insignificancia y se olvida por completo de sí mismo. Es humildad “cósmica” porque está enraizada en la naturaleza de las cosas, y está repleta de vida y consciencia de todos los seres vivos.

El verdadero carácter del Wu Wei, es la actividad perfecta, porque es un acto sin actividad, un acto en armonía con la Totalidad, que tiene un carácter incondicional y que no está supeditado a nuestras teorías o ideas.

Un hombre sabio es aquel que “reconoce ser como los demás hombres”. Sólo difiere de los demás, porque está centrado en el Tao y no en sí mismo. Pero “no sabe en qué forma es diferente”.

Fue Chuang Tsé, quien introdujo verdaderamente las enseñanzas de Lao Tsé en la filosofía china. Brillante poeta y filósofo, siempre vivió en forma sencilla, fundó una familia y pasó enormes penurias económicas. Permaneció en forma constante en relación con las corrientes espirituales de su tiempo. Fue gran admirador de Confucio, muy especialmente, cuando éste, después de los 60 años, tuvo un cambio espiritual profundo.

En los primeros siete libros, está su fundamento filosófico. Son los libros “interiores” o “interioridades”.

El primer libro se titula “Viaje sosegado”, compara la vida terrenal, los destinos e influencias que en ella se ven, con la codorniz, cuya vida se mantiene exenta de pequeñeces, y con un pájaro que echa a volar y cuyas alas atraviesan el mar, como nubes suspendidas.

El segundo libro es “Del equilibrio de las concepciones”. Aquí propone una solución desde el punto de vista taoísta, para las cuestiones discutidas por la filosofía de su época. Reconoció la inevitable relatividad de todos los conceptos antagónicos involucrados en la polémica. Indicó una salida: la disputa no se resolvería más que a través de la intuición, que proporcionaría el único punto de vista que permite contemplar al ser como una unidad.

El libro comienza con la rapsodia del organillo celestial y termina con la misteriosa parábola del sueño, donde se trata el contraste existente entre la vida de vigilia y el sueño, dos estados que no permiten saber cual es real y cual irreal.

El tercer libro, contiene la aplicación práctica de la proposición propuesta. En él se dice que hay que encontrar al “Señor de la Vida”. Que, en lugar aspirar a una situación dada, hay que dejarse llevar, conformarse con la posición exterior que uno ocupa en el mundo. No es el cambio de las situaciones exteriores lo que puede salvarnos, sino una actitud diferente frente a las circunstancias, una actitud impregnada por el Tao. Solamente una actitud así podría facilitar el acceso a ese universo que está más allá de las diferencias.

En el cuarto libro, también se revela la importancia de conservar una actitud que lo abarque todo, no atarnos, ni establecernos en ninguna singularidad. La singularidad significa ser útil, lo que provoca que podemos ser utilizados, enganchados en el conjunto de las apariencias.

El quinto libro, trata del “Sello de la vida plena”. Aquí mediante diversas parábolas, enseña cómo el contacto interior con el Tao – que da la vida verdadera, exenta de intenciones – ejerce una influencia sobre los seres humanos que hace desvanecerse toda clase de deficiencias externas. El contraste entre la joya interna y el grosero aspecto manifestado, es realzado con mucha fuerza.

El sexto libro de Chuang Tsé, es uno de los más importantes: “El progenitor y el maestro”. Se refiere a la persona que ha encontrado el Tao. “Las personas verdaderas no temían la soledad, no realizaban acciones heroicas, ni hacían proyectos. Podrían elevarse a grandes altitudes porque no se arrepentirían si fracasaran, ni se sentirían orgullosos cuando acertaran. Sabían atravesar el agua sin mojarse, el fuego, sin quemarse. No soñaban estando dormidos y estando despiertos no se preocupaban. Sus alimentos eran sencillos y su respiración, profunda. No conocían la alegría de vivir, ni el temor de la muerte. Aceptaban con serenidad lo que venía, y lo que se iba lo dejaban irse, sin pensar más en ello. Esto es no reconocer el Sentido por medio de la consciencia y no querer mejorar lo Celestial mediante lo humano.

El séptimo libro, “Destinado al uso de reyes y príncipes”, habla del tema de gobernar por el de no-gobernar. “El hombre supremo utiliza su corazón como un espejo: refleja, no retiene”.

Chuang Tsé realiza un perfeccionamiento del taoísmo de Lao Tsé, porque da métodos que aportan una solución a los problemas psicológicos de su tiempo. Nos hace vislumbrar las concepciones taoístas, con agudas y poéticas parábolas.

Para él, también el mundo manifestado es un juego ilusorio. Como gran parte de lo que transmite bajo su nombre, no es de su producción, se supone que tuvo discípulos. Ejerció una influencia enorme sobre la filosofía y la literatura, la que se evidencia en la literatura meridional y la poesía Chu, y reflejan la admiración por su filosofía poética y por su contenido ideológico.

Elisa Aliaga

Extractado de
Merton, Thomas.- El camino de Chuang Tsé.– Sirio
Preciado I. Iñaki.- Chuang Tsé. Kairós

El secreto de la flor de oro

El secreto de la flor de oro

Tai I Gin Dsung Dhi


“Utilizando el resplandor brillante
Regresas de nuevo a la Luz
Sin dejar que nadie te dañe
A esto se llama entrar en lo eterno.”

Es un manual de métodos budistas y taoístas, destinados a alcanzar la libertad mental. El origen se remonta al siglo 8, los preceptos datan al “Huésped de la caverna”, Lü Jen, nacido el 755d.C., el que remonta su origen a Guan Yin Hi, el “Maestro del desfiladero”, al cual Lao Tzé habría entregado el Tao Te King. En el libro hay varios pensamientos que nacen de las enseñanzas místicas y esotéricas del Tao Te King.

Este libro representó una reforma debido a que el taoísmo en la dinastía Han, degeneró en una magia externa. Las designaciones alquímicas se tornan signos de procesos psicológicos y con esto se produce
un nuevo acercamiento a la doctrina de Lao Tzé. Lü Jen, busca el polo fijo en la fuerza de los fenómenos, donde el adepto puede participar en la vida eterna, no niega el yo sustancial.

El budismo mahayana tuvo bastante influencia en el libro, el método de la “contemplación fijativa,” es budista. También tiene influencia del I Ching, los 8 signos clásicos, (trigramas) son usados en diversos pasajes, en relación con procesos internos.

El término Gin Hua, Flor de Oro, es un signo secreto que se usó durante la persecución, esta fue la razón por la que el libro fue divulgado con mucha posterioridad y en forma estrictamente secreta. Puesto un signo chino sobre el otro, tocándose, forman la palabra Luz.

El fundamento de la cosmovisión, se erige sobre la premisa, ya conocida, de que Cosmos y hombres obedecen a las mismas leyes, lo que significa que partiendo de un estado, se revela el acceso al otro. Mundo exterior, cosmos, mundo interior, psique. El Tao o Sentido, doma al hombre y a la naturaleza, visible e invisible, el hombre participa en el acontecer cósmico, porque está entretejido interna y externamente con él y las leyes naturales se reflejan en el cuerpo, (la tierra), en la mente (el cielo) y en el orden del Universo, el Tao de la Naturaleza.

El objetivo de la búsqueda de las leyes naturales por parte del taoísmo, es develar y activar sensibilidades latentes, que permitan al individuo establecer una relación cada vez más íntima, inspiradora y vitalizante con la vida, en todos sus aspectos. La finalidad esencial del libro, independientemente de las formas que pueda adoptar, puede utilizarse para trascender las barreras personales y culturales, sin perder la riqueza de la diversidad.

“La esencia y la vida son el más fino secreto del Tao” Como sinónimo de Tao se emplea la Luz del Cielo. Esencia y vida están contenidas en la Luz del Cielo. La Luz es el equivalente simbólico de la consciencia.
Si se preserva el espíritu original, se vive fuera del Yin y Yang, lo cual sólo es posible si se ve la esencia.

En el hombre, en el momento de la concepción, divergen en forma polar, esencia Sing y Ming. Sing es el asiento de la consciencia emocional, que es despertada al mundo exterior a través de los sentidos, es lo trascendente, lo que permanece. Ming es la vida que no depende de la voluntad consciente y representa para el taoísmo el juego multicolor de la Naturaleza, que no puede eludir las leyes del Tao.

El cuerpo es vivificado por dos estructuras, Hun (Yang, Creativo) o alma superior, luminosa, que reside en su trono entre las cejas, (Ajna) y Po (Yin Receptivo) alma oscura o alma inferior, la que mora en el vientre, (Hara).

La Flor de Oro, es la Luz, y la Luz del Cielo es el Tao. Allí se encuentra la “vesícula germinal , donde esencia y vida son todavía una unidad.

El nacimiento del proceso alquímico tiene lugar, cuando lo oscuro da nacimiento a la Luz. Debe elevarse la consciencia de los opuestos, para iluminar la morada de la consciencia espiritual. Lo primero es tener un firme asidero en la realidad cotidiana. Sólo así se puede cultivar la Realidad y comprender la esencia. Se debe retrotraer la atención a un recinto sacro interno que es origen y meta del alma, y que contiene esa unidad que se tuvo, se perdió y que se ha de volver a encontrar.

Luz y Vida es Tao, su manifestación es la “luz blanca” que reside entre los ojos, es la evidencia del “punto creativo”, una intensidad inextensa, pensada junto con el espacio. Es una manifestación que se exterioriza como “liberación”, porque refuerza la lucidez de la consciencia en forma intensa y abstracta y conduce a la solución de las complicaciones anímicas.

El curso circular se refiere a fijar y concentrar, vivificar todas las fuerzas lúcidas y oscuras de la naturaleza humana, que conducen al “no hacer”, lo periférico es subordinado a lo central. Significa llegar al auto conocimiento. Todos los factores externos y psicológicos influyen en la mente y producen el efecto que la energía no se malgaste. Su voluntad de vida es dirigida al estado de consciencia sin contenido que, no obstante, deja existir todos los contenidos.

El “movimiento” retrógrado ascendente (el descendente es la unión de Po y Hun, que condenan a una muerte definitiva) de las fuerzas vitales, produce liberación de las cosas externas que no se codician, con esto se produce la pérdida de la ilusión. Las fuerzas Po son dominadas por Hun, con este resultado se supone que el “yo” permanece viviente después de la muerte. Al internalizarla, ha impedido el desgaste de la energía.

La generación del “cuerpo diamantino”, debe ser precedida de una elevación de la consciencia y de la vida. La unión de ambas produce Vida Consciente, sólo así se consuma el Tao.

El nacimiento de tal personalidad, crea una actitud invulnerable al conflicto emocional. La unión de los opuestos sobre un nivel más elevado, se consigna en símbolos llamados Mandalas. Ellos son imágenes plenas de expresión y efecto que dan un presentimiento de la esencia individual y permiten evitar la distracción por lo externo.

Se ha creado un centro de vida independiente de la existencia corporal, que existe mientras dure la rotación interna. Los seres de esta condición están sometidos aun al espacio y al tiempo. Son mortales.

Al desligarse internamente de toda obligación con las cosas, superando este peldaño, hace transponer el “yo” y lo hace penetrar en el Tao, el Uno. La Luz, ha retornado sobre sí misma, es la Flor de Oro. Se debe asir el espíritu primordial, cuando esto sucede, la Luz se ha cristalizado, y forma un cuerpo espiritual.

Esta doctrina se basa en trabajar con la esencia. Los taoístas creen que las maravillas más sublimes se encuentran en el corazón, en el que se concentra el espíritu perfectamente abierto y consciente. Se le llama “Apertura Primordial”

Los secretos más elevados de la alquimia son, el agua de la vitalidad, el fuego del espíritu y la tierra de la atención. El agua de la vitalidad es la energía de la auténtica Unidad primordial. El fuego del espíritu es la iluminación, la tierra de la atención, es la Mente Celestial, la intuición.

En el alma superior, Hun, mora el espíritu, reside entre los ojos durante el día, entonces, ve. De noche reside en el hígado, entonces sueña. ” Por lo tanto, hacer girar la luz, es un medio de refinar el alma superior, que es un medio de preservar el espíritu, que es un medio de controlar el alma inferior, que es un medio de interrumpir la consciencia”.

Las personas crean un cuerpo, mediante la atención. El cuerpo no es el cuerpo físico, porque en él hay un alma inferior. El alma inferior funciona asociada con la consciencia y la consciencia se desarrolla basándose en un alma inferior. El alma inferior es la sustancia de la consciencia. Si la consciencia no es interrumpida, la transformación y transmutación del alma inferior continúan sin fin de vida en vida y de generación en generación.

Hacer girar la Luz, es el secreto para disolver la oscuridad y controlar el alma inferior. Entonces, ésta se transforma en Luz, porque no existe un secreto para restaurar lo “creativo”, salvo el secreto de hacer girar la luz. La misma Luz es “lo creativo,” hacerla girar, es restaurarla.

Una vez que la verdadera naturaleza de la consciencia unificada ha caído en la cámara de lo “creativo”, se divide en alma superior e inferior. El alma superior está en la mente celestial, yang, clara y luminosa, Se obtiene del espacio cósmico y posee la misma forma que el comienzo original. El alma inferior, yin, tensa, opaca, se adhiere a la mente ordinaria que tiene forma.

Cuando se comienza a practicar esta técnica, es como si el no-ser estuviera dentro del ser. Después, cuando se realiza el trabajo y existe un cuerpo más allá del cuerpo, es como si hubiera un ser dentro del no-ser.

La respiración es muy importante; cuando es rítmica y tranquila, se obtiene una consciencia precisa, ésta, es la aplicación del método de inversión. Uno debe sentarse derecho, cómodo, en silencio, porque todos los fenómenos desembocan en la calma física y quietud interior.

La práctica debe ser constante, se cierran los párpados sólo hasta ver la punta de la nariz, a esto se llama “contemplación fijativa”. Se debe fijar el pensar en el punto que está en medio de los ojos, el taoísmo le llama Castillo Central, éste es el portal de entrada, es importante porque produce la consolidación de la iluminación.

Hay que contemplar e instituir nuevamente la fijación. La lengua se fija contra el paladar. En 100 días de trabajo concentrado, la luz es real, sólo entonces se convierte en fuego del espíritu.

Hacer girar la luz es agotar la compulsión de la rutina de siempre, debe hacerse girar en la misma energía de la creación, porque no se trata de detener la fantasía sólo temporalmente. Una vez que se hace girar la luz, todo el universo gira. “Todos los rayos del cuerpo humano, fluyen hacia arriba, en la “apertura del espacio”

La Realización existe, cuando “el cielo es abierto, la tierra es ancha y todas las cosas son como son”.

Concentrarse no significa quedarse rígidamente fijado, la concentración en el centro, es comprender que
es omnipresente y que el universo entero está dentro de él. Uno se concentra en él para atravesar la puerta; indica el mecanismo de la creación. Debe haber concentración y comprensión interna. Se debe investigar el origen de cada pensamiento, de donde surgen y cuando se comprueba que no pueden ser agarrados, ya no se necesita buscar su origen. “Habiendo buscado mi mente me doy cuenta de que no puedo agarrarla”. Esto es correcta visión. Una vez que es imposible atraparla, continuar practicando la contemplación.

Girar es detenerse. La Luz es ver. Al detenerse sin ver, se llama girar sin luz, a ver sin detenerse, se llama tener la luz sin girar.

Obstáculos
Los más importantes son la negligencia y la distracción. La técnica para eliminarlas, es poner la mente en la respiración. Por lo tanto, en el giro de la luz debe armonizarse la respiración, que debe ser inaudible. A mayor sutileza, más quietud, después se hará perceptible la sustancia de la mente.

La “Preservación de la energía pura” se produce cuando la mente es sutil. Cuando la mente está unificada, moviliza la energía, cuando la energía está unificada, moviliza a la mente. La estabilización de la mente, debe ser precedida por el desarrollo de la energía, la mente no tiene espacio para ponerse a trabajar.

La vida del espíritu, procede de la muerte previa de la mente. Matar la mente, significa concentración sin dispersión. La distracción significa que el espíritu está vagando, la negligencia significa que el espíritu no es claro.

“Mirar” es la luz de los ojos que miran hacia dentro; no mirar hacia fuera, pero estar alerta, es mirar hacia dentro.

“Escuchar” no es escuchar hacia fuera, pero estar alerta, es escuchar hacia dentro.

El núcleo del Secreto de la Flor de Oro, es un proceso que va directamente a la fuente que se halla en la
raíz misma de la consciencia, no utiliza imágenes ni ideas. Los taoístas expresan que esta experiencia nos hace co-creadores, en lugar de ser prisioneros de la creación.