Herman Hesse

Herman Hesse

La Infancia de un Mago

Tú lees a Hermann Hesse? ha sido una pregunta que he hecho muchas veces en mi vida porque me parece importante saberlo. Quiero saber algo de la persona a quien pregunto, algo central, una especie de complicidad, de participación de un secreto, de un misterio que no tiene un nombre muy preciso, pero que ahí está: yo sé que tú sabes lo que yo sé, no para todos, sólo para algunos. Siento un misterio en torno a Hesse, que es central en su vida, en sus novelas y maneras de ver el mundo. No le pregunto a otros si leen a Proust, Mann, Rilke o Eliot, no, no es lo mismo.

Hesse dice que a los trece años se dio cuenta de que quería ser poeta, todo su propósito de vida fue en torno a esta decisión, en una lucha con muchas dificultades. Decía que no había ninguna carrera que enseñara a ser poeta, era un camino que había que seguir con la propia orientación a través de la vida. Se nace poeta, no es poeta el que quiere llegar a serlo. Es un honor ser poeta, un poeta conocido y afortunado. Pertenecía a una familia de pastores protestantes, que habían vivido parte de su vida en la India, tanto sus padres como también su abuelo, lo que tendría gran influencia en su crecimiento, sus creencias y sus novelas. Su relación con su madre fue muy importante, lo que él destaca en su afición por
la música.

Nació en 1877, en Calw, al sur de Alemania. Su niñez la relata como llena de riquezas: Había adquirido importantes enseñanzas para la vida mucho antes de mis años de colegio. Conocía mi pueblo palmo a palmo, sus gallineros, sus bosques, sus huertos de frutas, sus talleres. Conocía sus arboles, sus pájaros, sus mariposas. Sabía muchas canciones. Sabía silbar. Su adolescencia fue muy dificil en la búsqueda de lograr ser escritor. Estudió dos años Teología, que luego dejó; desempeñó muchos oficios diversos: asistente de un taller mecánico, ayudante de una fábrica de relojes de torre, vendedor de libros y escritor
de poemas. Siguió estudios en forma personal. Entre mis 16 años y mis 20 años, no sólo Ilené cientos de cartillas con mis primeros ensayos de poeta. Conocí además la mitad de la literatura mundial y estudié con tenacidad la historia del arte, las lenguas y la filosofia, que hubiera bastado cumplidamente para unos estudios oficiales.

Los primeros libros que le hicieron ser y sentirse un real escritor fueron: Hermann Laucher , Peter Camenzind y Bajo la rueda, escritos entre 1901 y 1907. Todos de gran contenido autobiográfico y muy conectados con las dificultades de la adolescencia. En estos libros, como en toda su obra, sobresale su sensibilidad hacia la interioridad de las personas y la naturaleza, en una descripción de paisajes, viajes, amistades, amores, crisis, búsquedas, incertidumbres, siempre predominando lo poético y lo misterioso de estar en el mundo.

En 1911, junto con un amigo pintor, hace un largo viaje a la India, que tendrá mucha importancia en sus obras posteriores,

Antes de la Primera Guerra Mundial vive en Suiza. En 1914 entra en crisis con el militarismo alemán, con Alemania y sus gobernantes, siendo acusado de deslealtad y traición a la patria, por sus opiniones pacifistas y su crítica al gobierno. En esa época muere su padre y su matrimonio entra en serias dificultades por una enfermedad mental de su esposa. Se separan y él también es afectado profundamente por una gran crisis emocional. Todo su mundo se desmorona. …la pérdida de mi casa, de mi familia y de mis bienes y comodidades. Era un tiempo en que a diario me despedía y a diario me asombraba de que pudiera soportar y seguir viviendo y de que tuviera todavía cierto amor a la vida, que sólo me causaba dolor, desengaño, decepción y pérdidas. Se ve obligado a buscar ayuda. Es psicoanalizado por el Dr. Lang, discipulo de C. G. Jung, entre los años 1916 y 1917. Esta enfermedad, su crisis y su camino de salida pasan a ser muy marcadoras en la vida de Hesse. Tiene 40 años, alcanza una mayor conexión y comprensión de su propia persona y de su estructura interna. Todo esto pasa a tener gran influencia en el resto de su obra.

En 1919 aparece publicado Demián, donde se Iogra ver la influencia del psicoanálisis tanto como el cambio en la imagen que tiene de su vida. El mismo escribe en sus cartas que esta terapia fue para él muy importante en aclarar sus conflictos internos y su visión del mundo, pero que a nivel de la creación artística no cree que tenga una influencia importante, ni que através del psicoanálisis se pueda comprender lo artístico. Demián es llamada una novela educativa porque nos muestra el crecimiento de su personaje, Sinclair, con todas sus dificultades, teniendo como guía cercano o interior, a Demián, un joven más maduro que puede estar dentro o fuera de Sinclair. Muestra la niñez y la adolescencia con todas sus crisis, descubrimientos, incertidumbres y búsquedas. Es un relato interior donde desde la intimidad del personaje enfoca sus miedos, sus amores y admiraciones, sus símbolos y creencias, su permanente evoIución. Esta novela tuvo mucha aceptación en la juventud de postguerra europea.

Desde l919 vive en Lugano, Suiza, en un lugar que no dejará más, Montagnola. En 1921 se hace ciudadano suizo. Continúa su lucha por la paz y se asocia a otros escritores, como Romain Roland. En este período comienza una larga amistad con Thomas Mann.

En 1922 se publica Siddharta. Desde la niñez Hesse había sentido una gran cercanía con la India por sus padres y su abuelo. Esta novela es un relato poético, poema índico, sobre la vida de Siddharta que sigue muy de cerca la vida del Buda. Abandona el hogar, se une a un grupo de ascetas, aprende del Buda y luego vive una vida dedicada al mundo de los sentidos. Vuelve a la búsqueda personal y, después de muchas aventuras, termina trabajando como barquero en un río, donde logra su plenitud espiritual. La novela es como una leyenda llena de símbolos sobre el mundo y el destino del hombre, como el Río, Buda, la Totalidad, la Liberación del Samsara, lo Divino. Es una visión espiritual de la vida, la búsqueda de un sentido y de la interpretación del mundo.

Si en Siddharta se nos describe el proceso de la salvación de un hombre en un mundo lejano y místico,
en El Lobo Estepario, se nos trae a un mundo caótico y despiadado, donde Harry Heller vive su realidad de intelectual a los 48 años, donde apenas puede soportar el estar vivo, a pesar de una formación personal de gran inteligencia, erudición y honores académicos. Era un lobo entre los corderos de la sociedad burguesa, atrapado en sus propias contradicciones y ambigüedades, deseoso de ser cuidado, protegido y
a la vez querer destruir este sistema. Era un intelectual solitario, tenía una idea de hacia dónde podía caminar, pero no lo podía hacer por sí mismo. Estando al borde del suicidio, conoce a una mujer, Armanda, que lo comienza a conectar con sus emociones más primarias y su sensualidad. Por ella comienza una evolución interna hacia otra manera de verse a sí mismo. Por intermedio de otra mujer, María, y de Pablo,
un músico, llega al Teatro Mágico, donde tiene una visión y una vivencia de su ser interno real. Se conecta con los Inmortales, seres de un desarrollo superior, que han trascendido el mundo de los conflictos y las polaridades y viven en el espíritu. Ellos son de otra realidad y condenan a Harry Heller a la risa, a reírse de sí mismo, de lo que le sucede y del mundo.

En 1927 publica El Lobo Estepario y en 1930, Narciso y Golmundo. Esta última novela continúa la permanente pregunta de Hesse: Cómo superar la dualidad interna del ser humano? Cómo unir en paz la parte espiritual y mental, con la emoción, pasión y sentimiento? Es un conflicto permanente del ser humano, que aparece de diferentes formas en sus obras. Aquí es llevado a la Edad Media, en un convento católico, en dos personajes, dos monjes, que siempre sentimos que son uno solo. Narciso es asceta, introvertido, racional, claro, cierto, algo monótono y predecible como todo lo virtuoso. Goldmundo, Boca de Oro, es lo opuesto: sensual, extravertido, artista, buscando la parte femenina o a la Naturaleza, lleno de aventuras amorosas, peligros de muerte, mucho más humano que Narciso, más imperfecto, atrayente, por completarse, siempre busca a la Madre. Al final del relato se juntan, como las partes de un mismo ser. Por medio de la creación artística logran unirse los polos de espíritu y naturaleza. Es un relato de gran atractivo literario por su forma poética, los personajes tan opuestos, la presencia permanente de la muerte y el amor, y los misterios y conflictos de la Edad Media.

Hesse siempre buscó un ideal de vida en el espíritu, que muestra en forma parcial en sus novelas como
algo por alcanzar. En El Viaje al Oriente y el Juego de Abalorios desarrolla este ideal, procurando verlo desde adentro, como ya existente. Sus personajes centrales están en ese mundo, son parte y servidores de una comunidad, de un ideal de vida realizado en la tierra. Ya no son destinos individuales en lucha con sus demonios o lobos interiores, son destinos colectivos compartidos.

El Viaje al Oriente trata sobre un viaje interior, espiritual, de los miembros de una logia secreta. Externamente sucede en el sur de Alemania, Suabia, y en Suiza, lugares donde vivió Hesse. El personaje central se llama H. H. y el otro Leo, él es un dócil sirviente que complace a todos, el más humilde entre los humildes. El narrador es H.H., que para ello ha tenido que romper un voto de silencio sobre la orden. Por esto ya no puede relatar la verdad más profunda de este grupo, la que, al desertar, es olvidada. El secreto de la orden lo ha perdido, por lo que el intento del relato es muy dificil. En esta novela muestra la búsqueda del oriente personal y colectivo, con un relato de simultaneidad de diferentes épocas de la historia.

Escribir El Juego de Abalorios le llevó casi once años de trabajo. Es su última novela importante, para algunos su obra de mayor profundidad. Fué publicada en 1943. El relato se sitúa en el año 2400, en un momento catastrófico de la cultura occidental, de materialismo, guerras, ansiedad, dolor. Es tan grande la decadencia espiritual existente que se forma una provincia llamada Castalia, donde podrán mantenerse estos valores y desarrollar la música, la filosofia, las artes, entre personas que vivirán sólo para eso. Se relata la vida de Joseph Knetch (knetch significa siervo), que ingresa desde niño a esta comunidad y llega
a ser Maestro del Juego de Abalorios, (Magister Ludi).

Describir el juego de Abalorios no es posible, sólo se nos dan algunas ideas sobre éste. Se trata de una actividad que busca la unión y relaciones, y su posibilidad de intercambio y juego entre los diferentes aspectos del conocimiento espiritual humano. Es un anhelo de totalidad y simultaneidad entre el arte, la filosofia y la vida. Un ejemplo podría ser las relaciones e intercambios posibles entre una música de Bach, las variaciones del latín entre el siglo XIII y XV, y la pinturas de Giotto. Knetch hace un largo recorrido en esta comunidad espiritual, conoce sus problemas, propone cambios. Es influido por un monje benedictino,
el Pater Jacobus, en su visión del mundo y de Castalia. Luego de llegar a ocupar el rol más importante y representativo de este lugar, en un acto aparentemente paradójico, por una crisis interna se retira para
vivir una vida personal e individual y muere, inesperadamente, al nadar en un lago.

Algunas ideas permanentes en la obra de Hesse

El pensar mágico y la totalidad.
Hesse vivió una época de muchos cambios: las guerras, los cambios sociales, las doctrinas de Freud y de Jung, la teoría de la relatividad, los cambios en la literatura, en la pintura, y en la música, la pérdida de importancia de lo religioso y espiritual.

El creía que Europa vivía una franca decadencia cultural. Un mundo lleno de polaridades: materia-espíritu, paz-guerra, espíritu-naturaleza, demoníaco-angélico. La obra de Hesse está llena de estas dualidades en sus personajes, que luchan por encontrar un mundo más armónico que supere estos antagonismos, siempre tan dolorosos y llenos de conflictos: Demián-Sinclair, Harry Heller-Armanda, Paulo-Mozart, Siddharta -Govinda, Narciso-Golmundo, H.H.-Leo. Siempre presentes en el mundo de lo imperfecto, lo dificil, lo por realizar, la lucha por existir. Hesse plantea un camino mágicomístico, una unidad ontológica de la naturaleza y el espíritu, una posibilidad de abarcar los opuestos en lucha, incorporados en un nivel superior de consciencia. Tenía un interés no sólo teórico o de su fantasía creadora, sino ético, de encontrar un mundo de los mejores valores de la humanidad y poder vivirlos. Hay muchos símbolos de unión y totalidad: el agua, el río, el fuego, la idea de la Madre Universal y la Virgen, el Juego de Abalorios, el Buda, el Teatro Mágico, los Inmortales.

Las tres etapas del crecimiento.
Hesse sostenía, junto con otros autores y tradiciones religiosas, que el hombre nace en la inocencia – primera etapa – luego pasa al conocimiento, a los conflictos y a la desesperación – segunda etapa – y puede lograr, pocas veces, una vuelta a la inocencia – tercera etapa – como un estado espiritual y de servicio a la comunidad. Esta inocencia responsable es el logro del ser humano más evolucionado. El cree que sólo los artistas, los filósofos y los santos pueden llegar a esta etapa, luego de un largo camino de desengaño y crisis con el mundo habitual de la cultura y el conocimiento común. Se lograría una superación de los conflictos, unir los opuestos, encarnar y hacer vida los valores más altos de la cultura. La mayoría de las novelas de Hesse suceden en la segunda etapa, en que los personajes toman consciencia de las contradicciones internas y externas, de la lucha permanente, y buscan un camino de salida, lograr su individuación y abrirse paso a una vida espiritual.

Esta visión en tres etapas también se ha llamado Visión Milenaria: al término del milenio la humanidad se redimiría y podría pasar a un mundo espiritual. También esta idea tiene antecedentes importantes en el cristianismo. En EI Viaje a Oriente y El juego de Abalorios, esta idea espiritual se nos muestra más plena y realizada.

La amistad-dualidad.
Es otra constante en la obra de nuestro autor: la presencia de los amigos como una forma muy importante de relacionarse, de influirse mutuamente y de crecer. Son relaciones con un fuerte vínculo que permanecen en el tiempo. Casi siempre nos muestran la polaridad de algún conflicto del ser humano, representado en dos personajes, que muchas veces pensamos que pueden ser dos partes de una misma persona. Por ejemplo: Sinclair y Demián, Narciso y Golmundo, Harry Heller y Armanda, siempre uno aporta al otro lo que le falta, lo que lo completa, lo que lo hace más humano, mejor ser humano y le permite otro paso en su crecimiento. Por esto son amistades de mucho compromiso, muy internas, espirituales, y que producen cambios importantes. Cada personaje es como una semilla que germina y crece dentro del otro.

Hermann Hesse vivió el resto de su vida en Montagnola, bastante aislado. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, y ese mismo año el Premio Goethe en Alemania, donde su obra había sido quemada y prohibida por el nacionalsocialismo. Su obra alcanzó gran difusión en Europa y en forma muy importante en España y Latinoamérica . Murió en 1961 a los 84 años, habiendo logrado ser un poeta conocido y afortunado.

Hernán Baeza

Más Información:
Hermann Hesse.- Obras Completas.- cuatro tomos.- Editorial Aguilar
Hermann Hesse-Thomas Mann, Correspondencia.- Muchnick Editores
Miguel Serrano.- El Círculo Hermético.- Kier.
T. Ziolkowski.- Las Novelas de Hermann Hesse.-Editorial Labor

Los 100 Poemas de Kabir

Los 100 Poemas de Kabir

KABIR2Kabir es uno de los más importantes poetas místicos de todos los tiempos. Nacido en Benarés, India, en el s. XV, se cree que tuvo por maestro al sabio Ramananda. Además de poeta fue músico y artesano; formó una familia, y muchos lo tienen por santo. Se apartaba del ascetismo y desconfiaba del culto y del dogma, proclamando que lo Divino está en todas partes y es accesible a todos los buscadores sinceros. Lo que nos llega hasta nuestros días son sus poemas, escritos desde, y dirigidos hacia el corazón de todos, y que hablan de la esencia de cualquier religión.

I
¿Dónde me buscas, oh, servidor mío?
¡Mírame! Estoy junto a ti.
No estoy en el templo ni en la mezquita,
ni en el santuario de La Meca,
ni en la morada de las divinidades hindúes.
No estoy en los ritos y las ceremonias,
ni en el ascetismo y sus renunciaciones.
Si me buscas de veras me verás enseguida,
y llegará el momento en que me encuentres.

Kabir dice:
Dios, ¡oh Santo!, es el aliento de todo lo que respira.

II
Inútil preguntar a un santo
cuál es la casta a que pertenece,
puesto que los sacerdotes, guerreros,
los mercaderes y las treinta y seis castas de la India,
todos aspiran igualmente a Dios.
Hasta resulta una locura preguntar
cuál puede ser la casta de un santo;
barberos, lavanderas, carpinteros,
todos buscan a Dios.
El propio Raidas era un buscador de Dios.
El Rishi Swapacha pertenecía a la casta de los curtidores.
Hindúes y musulmanes,
también ellos alcanzaron el límite
donde se borran todas las marcas diferenciales.

III
¡Oh, amigo! Espera en Él durante tu vida,
conoce durante tu vida, comprende durante tu vida,
pues en la vida está tu liberación.
Si no desatas tus ligaduras durante la vida,
¿qué esperanza de liberación tendrás en la muerte?
Creer que el alma se unirá a Él
sólo porque haya abandonado el cuerpo,
es una idea absurda.
Si lo hallamos ahora, lo hallaremos luego.
De lo contrario,
permaneceremos en la ciudad de la muerte.
Si te unes a Él en el presente, lo estarás en la Eternidad.
Báñate en la Verdad; conoce al Maestro Verdadero;
ten fe en su Nombre.

Kabir dice:
Lo que nos ayuda es el Espíritu de búsqueda constante;
soy esclavo de ese Espíritu.

IV
No vayas al jardín florido, no vayas, ¡oh amigo!
En ti están el jardín y sus flores.
Inclínate sobre el loto de los mil pétalos,
y contempla allí la Infinita Belleza.

V
¿Cómo podré, ¡oh hermano!, renunciar a Maya?
Cuando deshice el nudo de mis cintas,
todavía me quedó sujeto el vestido;
cuando me quité el vestido,
aún me cubrían el cuerpo sus pliegues.
Y así, cuando abandono mis pasiones, mi cólera persiste.
Y cuando renuncio a la cólera, aún queda la envidia.
Y cuando venzo a la envidia,
todavía persisten mi vanidad y mi orgullo.
Cuando el espíritu se libera, arrojando a Maya,
aún queda prendido en la letra.

Kabir dice:
Óyeme bien, querido Sadhu:
la verdadera senda no es fácil de encontrar.

VI
La luna brilla en mi interior,
pero mis ojos ciegos no pueden verla.
La luna está en mí, lo mismo que el sol.
Sin que lo toquen,
el tambor de la eternidad resuena en mi interior,
pero mis oídos sordos no pueden oírlo.
Así, en tanto que el hombre reclame el yo y lo mío,
sus obras serán como cero.
Cuando todo amor del yo y de lo mío haya muerto,
entonces es cuando se consumará la obra del Señor.
Que el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento.
Alcanzado el conocimiento, déjese el afán.
El afán de la flor es el fruto;
cuando el fruto madura, la flor se marchita.
El ciervo contiene el almizcle,
aunque no lo busca en sí mismo,
sino husmeándolo en la hierba.

VII
Cuando se revela a sí mismo,
Brahma descubre lo invisible.
Como el grano está en la planta,
como la sombra en el árbol,
como el espacio en el cielo,
como infinidad de formas están en el espacio,
así, desde el más allá del Infinito, el Infinito viene,
y el Infinito se prolonga en lo finito.
La criatura está en Brahma, y Brahma está en la criatura;
son para siempre distintos,
aunque estén para siempre unidos.
Él mismo es el árbol, el grano y el germen.
Él mismo es la flor, el fruto y la sombra.
Él es el sol, la luz y todo lo que se ilumina.
Es Brahma, la criatura y la ilusión.
Es la forma múltiple, el espacio infinito.
Es el aliento, la palabra, la idea.
Es lo limitado y lo ilimitado,
y más allá de lo limitado y de lo ilimitado,
es el Ser puro.
Es el espíritu inmanente en Brahma y en la criatura.
El Alma suprema se ve en el interior del alma.
El punto último se ve en el Alma suprema.
Y en ese punto aún se reflejan las creaciones.
Kabir es bendito porque goza de esta visión suprema.

VIII
El vaso terrestre acuna las campiñas y los boscajes; en él se halla el Creador.
En ese vaso están los siete océanos
y las innumerables estrellas.
Dentro están el artífice y su piedra de toque.
En él resuena la voz del Eterno,
que hace surgir la primavera.

Kabir dice:
Óyeme, amigo mío:
mi Señor bienamado se halla en ese vaso.

IX
¿Cómo podría yo jamás pronunciar
esas palabras misteriosas?
¿Cómo podría yo decir:
Él no es como esto y es como aquello?
Si digo que Él está en mí,
el universo se escandaliza de mis palabras.
Si digo que está fuera de mí, miento.
De los mundos internos y externos,
Él hace una unidad indivisible.
Lo consciente y lo inconsciente
son los taburetes de sus pies.
Ni se manifiesta ni se oculta; no es revelado ni irrevelado.
No hay palabras para decir lo que Él es.

X
Atrajiste mi corazón hacia ti, ¡oh Fakir!
Me hallaba dormido en mi alcoba
y tú me despertaste con tu impresionante voz, ¡oh Fakir!
Me hundía en las profundidades
del océano de este mundo,
y Tú me has salvado
sosteniéndome en tu brazo,
¡oh Fakir!
Una sola palabra de Ti, no dos,
y me liberas de todas las cadenas, ¡oh Fakir!

Kabir dice:
Has unido tu corazón a mi corazón, ¡oh Fakir!

XI
Antes, yo jugaba día y noche con mis compañeras,
y ahora tengo miedo.
El palacio de mi Señor está tan alto,
que mi corazón tiembla de subir;
pero no debo ser miedosa si quiero gozar de Su amor.
Mi corazón ha de buscar a mi Bienamado,
he de quitarme el velo y unir a Él todo mi ser.
Mis ojos serán dos lámparas de amor.

Kabir dice:
Oyeme, amiga mía: Él comprende quién lo ama.
Si no languideces de amor por el Único Bienamado,
es inútil que adornes tu cuerpo;
es en vano que te pongas ungüento sobre los párpados.

XII
Cuéntame, ¡oh cisne!, tu antigua historia.
¿De qué país vienes, oh cisne?
¿Hacia qué riberas encaminas tu vuelo?
¿Dónde descansarás, ¡oh cisne!, y qué es lo que buscas?
Despiértate esta misma mañana, ¡oh cisne!,
levántate y sígueme.
Hay un país donde no imperan ni la duda ni la tristeza,
donde ya no existe el terror de la muerte.
Allí, los bosques primaverales están en flor,
y la brisa nos trae un perfume que dice: “Él soy Yo”.
Allí, la abeja del corazón
penetra profundamente en la flor,
sin aspirar a otro goce.

XIII
¿Quién te servirá, oh, Señor increado?
Cada fiel adora al Dios que él se crea;
cada día recibe sus favores.
Algunos no lo buscan a Él, al Perfecto,
a Brahma, al indivisible Señor.
Creen en diez Avatares;
pero un Avatar que sufra las consecuencias de sus actos
no puede ser el Espíritu infinito.
El Uno Supremo debe ser otro.
Los yoguis, los sanyasis, los ascetas, dispútanse entre sí.

Kabir dice:
¡Oh, hermano!,
aquel que ha visto la irradiación de su amor,
ése está salvado.

XIV
El río y sus olas forman una misma superficie:
¿Qué diferencia hay entre el río y sus olas?
Cuando la ola se levanta es agua,
y al caer sigue siendo agua.
Decidme ¿dónde está la diferencia?
Porque la hayan nombrado ola,
¿ya no se la considerará como agua?
En el seno del Supremo Brahma,
los mundos se engarzan como las cuentas de un rosario.
Contempla ese rosario con los ojos de la sabiduría.

XV
Donde reina la Primavera, señora de las estaciones,
se escucha una música misteriosa.
Torrentes de luz caen por doquiera.
Pocos hombres pueden alcanzar esas riberas,
donde millones de Krishnas
se mantienen cruzados de brazos,
donde millones de Vishnús se prosternan,
donde millones de brahmanes leen los Vedas,
donde millones de Shivas se abstraen en contemplación.
Allí, millones de Indras y de innumerables semidioses
tienen al cielo por morada.
Allí, millones de Saraswatis, diosas de la música,
tañen la vina.
Allí, mi Señor se revela a Sí mismo,
y el perfume del sándalo y de las flores se esparce
en todos los dominios del espacio.

XVI
Entre los polos de lo consciente y de lo inconsciente,
el espíritu oscila.
Es el columpio donde están suspendidos
todos los seres y todos los mundos,
cuya oscilación nunca cesa.
A él se aferran millones de seres;
en él se columpian la luna y el sol en su carrera.
Transcurren millones de edades,
y el columpio sigue con su movimiento.
Todo oscila: el cielo y la tierra, el aire y el agua,
y el Señor mismo ahí personificado.
Y la visión de todo ello
ha hecho de Kabir el servidor de su Dios.

XVII
La luz del sol, de la luna y de las estrellas
fulgura con vivo resplandor:
la melodía amorosa asciende cada vez más,
acompasada al ritmo del amor puro.
Día y noche, el coro llena los cielos,

y Kabir dice:
Mi único Bienamado me deslumbra como el relámpago.
¿Sabéis cómo expresan su adoración los instantes?
blandiendo su círculo de luces,
el universo día y noche canta adorando.
Allí, dice Kabir, la adoración no cesa jamás.
Allí está en su trono el Señor del universo.
El mundo entero ejecuta su obra y comete sus yerros;
pero pocos son los amantes que conocen al Bienamado.
Como se mezclan las aguas del Ganges y del Jumna,
así se mezclan en el corazón del hombre piadoso
las dos corrientes del amor y del sacrificio.
En su corazón, el agua sagrada se esparce día y noche,
y así concluye el ciclo de los natalicios y de los óbitos.
¡Qué inefable reposo en el Espíritu Supremo!
Sólo lo goza quien lo busca.
Sujeto por las cuerdas del amor,
va y viene el columpio oceánico del gozo,
y hay un potente estallido de canciones.
¡Ved aquel loto que florece sin agua!

Y Kabir dice:
La abeja de mi corazón liba su néctar.
¡Maravilloso loto florecido en el corazón del universo!
Sólo las almas puras conocen sus delicias verdaderas.
La música vibra por doquiera,
y el corazón participa en el gozo del mar infinito.

Kabir dice:
Sumérgete en ese océano de dulzura,
y deja que vuelen lejos
todos los errores de la vida y de la muerte.
Ya ves cómo aquí se sacia la sed de los cinco sentidos,
ya no existen las tres formas de la miseria.

Kabir dice:
Estamos en lo Inaccesible;
miraos adentro
y veréis cómo brillan en vosotros los rayos de luna
de Dios escondido.
Allí late el ritmo de la vida y de la muerte.
Ahí surgen los arrobamientos,
todo un espacio radiante de luz.
Allí se escucha la misteriosa música,
que es la del amor de los tres mundos.
Allí arden los millones de lámparas del sol y de la luna.
Allí resuenan por doquiera los amorosos cánticos,
llueven ondas de luz,
y el adorador saborea con delicias el celeste néctar.
Ved la vida y la muerte:
ya no hay entre ellas separación alguna.

Kabir dice:
El sabio enmudecerá,
pues la Verdad no puede hallarse en los libros ni en los Vedas.
Me he asociado al armonioso equilibrio del Uno.
He bebido la copa de lo inefable.
Encontré la clave del misterio.
Alcancé la raíz de la Unión.
Viajando sin camino llegué al país sin dolor,
y la gracia del Gran Señor
ha descendido dulcísima en mí.
Se canta al Dios infinito como si fuera inaccesible;
pero en mis meditaciones, sin mis ojos yo lo he visto.
Es, de cierto, el país sin sufrimientos,
y nadie sabe el camino que a Él conduce.
Sólo aquel que encontró ese camino
va más allá de la región de los dolores.
Maravilloso país,
que no puede pagarse con ningún mérito.
El sabio lo ve, el sabio lo canta.
Tal es la última palabra;
pero ¿cómo expresar su maravilloso sabor?
Aquel que la saborea una vez,
sólo él sabe el gozo que puede dar.

Apolonio de Tiana, El Tianeo

Apolonio de Tiana, El Tianeo

porque los dioses perciben el futuro, los hombres el presente, y los sabios lo que se avecina Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana
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Apolonio debe su nombre a su nacimiento en Tiana, en la Capadocia turca, por el año 4 d.C. según la mayoría de las fuentes. Aunque su figura está rodeada de misterio y ha tenido poca difusión en relación a su importancia, se lo considera uno de los grandes del período, habiéndoselo comparado incluso con Jesús, por haber predicado la paz y las costumbres correctas a los hombres y por haber catalizado hechos inexplicables (milagros) entre los que se cuenta incluso la resurrección de una joven. En su época tuvo gran celebridad, innumerables seguidores y discípulos y su nombre surge en escritos de los cronistas de su tiempo. La mayor parte de los datos de primera mano existentes acerca de sus viajes, sus enseñanzas y las pruebas que tuvo que superar en su larga vida fueron recogidas por su fiel discípulo y compañero Damis, a quien conoció en un viaje por Nínive y quien le diría: Vayamos juntos; tú debes seguir a Dios, y yo a ti. Alrededor de cien años después, en el siglo III d.C., Filóstrato elabora una biografía basándose en los escritos de Damis. El único escrito original de Apolonio de Tiana, conservado por Filóstrato, es la Apología.

Es difícil a estas alturas separar la biografía real del mito, que comienza con el sueño que habría tenido su madre anunciándole la llegada de este hijo, sueño tras el cual se habría iniciado el embarazo. Tempranamente habría adoptado las enseñanzas de la escuela pitagórica el Neopitagorismo con sede en Alejandría, parcialmente incluido luego en el Neoplatonismo – y habría decidido llevar una vida simple, vegetariana, casi ascética, andando siempre descalzo y durmiendo en los templos que encontraba en su peregrinar. Al iniciarse en la enseñanza pitagórica, habría mantenido un voto de silencio por cinco años como una prueba autoimpuesta de sobriedad y control. La escuela Neoplatónica alejandrina impulsaba la captación de la verdad a través de las experiencias místicas y el acceso intuitivo a la sabiduría esencial. Muchos ocultistas y hermetistas se reunieron en Alejandría a lo largo de aproximadamente 500 años, y buena parte de las doctrinas herméticas y místicas de hoy día han sido inspiradas por la enseñanzas de estos Gnósticos, Neoplatónicos, Pitagóricos, Alquimistas y Cabalistas que trabajaron para la preservación y extensión de las tradiciones metafísicas de la antigüedad.

Se dice que a los 14 años edad en la que ya era tan conocido por su buena memoria como por su belleza – habría convencido a su padre que lo cambiara a otra ciudad por considerar que Tarso, donde había ido a estudiar retórica con Eutidemo, adolecía de demasiada relajación de costumbres, lo que le resultaba en extremo chocante. Superando a sus maestros, pronto se habría reunido con los sacerdotes del templo de Esculapio en Egea donde habría comenzado con sus estudios filosóficos y curaciones milagrosas, adoptando la escuela pitagórica a los 16 años, para el resto de su vida. Luego habría ido a Antioquia, a enseñar al Templo de Apolo. Viajó por casi todo el mundo conocido de entonces (Babilonia, India, Grecia, Roma, Etiopía, Egipto, España), siempre acompañado de sus seguidores. Se cuenta que habría llegado hasta los Himalayas, donde lo habrían estado esperando desde hacía tiempo.

De su viaje a la India, un destino extraño y considerado al menos incierto en la época y acerca del cual había numerosos rumores y leyendas, acompañado sólo de Damis, Apolonio habría dicho: He visto a los Brahmines indios que viven en la Tierra y sin embargo no sobre ella; en una ciudadela, sin fortificaciones, sin propiedades, y sin embargo en posesión de todas las cosas. En Egipto logró, tras mucha espera, ser aceptado en los santuarios de Heliópolis, donde se cree que permaneció alrededor de 25 años. De vuelta de la India, escribió a quienes fueran sus anfitriones: “Vine a vosotros por tierra y me habéis dado el mar; no, mejor, compartiendo conmigo vuestra sabiduría me habéis dado poder para viajar por el cielo. Estas cosas llevaré de vuelta a las mentes de los griegos, y mantendré conversaciones con vosotros como si estuvierais presentes.”

A la muerte de su padre, Apolonio, de 20 años, tuvo que regresar a Tiana para ocuparse de los trámites, pero renunció a su considerable herencia, entregándosela a un hermano a quien rescató de una vida decadente – y otros parientes, a quienes aseguró que él se bastaba con muy poco y que nunca se casaría. Siempre mostró rechazo a las posesiones materiales, así como a cualquier privilegio material, o como retribución por sus enseñanzas.

El Tianeo tenía una forma de hablar que atraía a la gente aunque no comprendieran completamente lo que decía, y de este modo fue reuniendo numerosos discípulos. Se cuenta que los trabajadores abandonaban sus tareas para oírle, que le eran enviados embajadores desde diversas regiones, que fue admirado por magos persas, brahmanes indios y sacerdotes egipcios. Fue famoso como hacedor de milagros, pero la mayor parte del tiempo predicaba la justicia y las buenas costumbres, corregía los abusos y visitaba los templos de todas las ciudades que visitaba. En Roma, condenó algunas costumbres imperantes, entre ellas los deportes crueles, la vida disipada y el uso de los baños públicos. A su vez, fue criticado por su forma de vestir y por sus largos cabellos, que desafiaban las costumbres romanas.

Los Poderes

Además de su elocuencia capaz de mover a grandes masas humanas, se dice que Apolonio de Tiana leía las estrellas, y tenía la capacidad de hacer que los cuatro elementos de la naturaleza le obedecieran. Podía ver el futuro, y profetizó muchos hechos que efectivamente ocurrieron con posterioridad, como la muerte del gobernador de Cilicia, una epidemia que amenazaba a Éfeso, el destino de Tito, el surgimiento de una isla entre Tera y Creta, la próxima muerte de Nerva, etc. Se cuenta que, en medio de un eclipse de sol, Apolonio habría dicho a la multitud: Algo grande sucederá y no sucederá. A los tres días un rayo caería sobre la copa que Nerón se llevaba a los labios, lo que fue interpretado como el cumplimiento de la sentencia de Apolonio.

Además del don de profecía, el que le confería más fama entre sus seguidores y el asombro del pueblo eran las sanaciones de cojos, ciegos y paralíticos, técnicas que habría aprendido con los brahmanes de la India. También realizaba exorcismos, y se dice que podía leer en el alma de las personas, ver su pasado y curarlas con sólo un toque de sus manos o palabras de consuelo. En Roma, al ver pasar el féretro de una joven, habría dicho algunas palabras en voz baja junto al cadáver, y la doncella se habría puesto en pie para irse caminando a su casa.

Apolonio de Tiana era capaz de desmaterializarse físicamente a voluntad, apareciendo y desapareciendo en forma súbita en medio de la multitud. Esto ocurrió incluso frente a los ojos del emperador Domiciano, en el juicio que se seguía en su contra. Además, poseía la capacidad de la locación múltiple, siendo visto en ciudades muy alejadas entre sí por diversas personas, el mismo día.

También era capaz de ver a través del tiempo y el espacio, por ejemplo, cuando anunció la muerte de Domiciano, quien tanto lo perseguiera mientras ésta ocurría.

Se le consideraba un ser capaz de entender todos los lenguajes, incluidos los de los animales. Por más lejanos o exóticos que fueran sus destinos de viaje, jamás necesitó intérprete: Conozco todas esas lenguas y no debes maravillarte porque las conozca todas sino porque conozca lo que ellos no saben decir con sus propios labios.

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Enemigos y Detractores

Muchos hombre públicos y poderosos pedían consejo a Apolonio, y algunos de ellos lo consideraban prácticamente como un ser divino, como el emperador Vespasiano, a quien había conocido previamente en Alejandría. Pero no todos lo miraban con buenos ojos; se ha referido que Apolonio intentó ingresar a los misterios de Eleusis, en Grecia, pero que le fue prohibido por considerárselo un hechicero, y que no se le habría levantado esta interdicción sino hasta los últimos días de su vida. Cuando el hierofante le cerró la admisión, el Tianeo habría respondido: Tú has omitido el cargo más serio que podías haber tenido mi contra: saber que aunque yo sé más acerca del rito místico de lo que sabe su hierofante, sólo he venido aquí pretendiendo el deseo de iniciación de hombres que saben más que yo.

Por otra parte, acaso la misma atracción que ejercía sobre la gente siempre temible para los gobernantes – junto a sus constantes diatribas contra los dictadores como Nerón, le generaron poderosos enemigos, que lograron, durante el reinado de Domiciano, acusarlo de hechicería, blasfemia, sacrilegio (sacrificios humanos) y conspiración contra el emperador, con lo que fue encarcelado por traidor, cortada sus barbas y cabelleras, y mantenido con grilletes y cadenas. Aunque le ofrecieron declararse culpable para rebajar la pena, nunca lo aceptó, pues se consideraba inocente de los cargos, además de sostener que el derramamiento de sangre de cualquier ser vivo era un ultraje a la divinidad, y que el único sacrificio que debía ofrecérsele era el razonamiento. Concluido el juicio y antes de leer la sentencia, Apolonio habría dicho, para cerrar su defensa: no podéis detener mi alma, ni siquiera mi cuerpo, según algunos, o no me matarás, pues no soy mortal, según otros, tras lo cual se habría desvanecido ante los atónitos ojos de todo el tribunal, incluido el propio Domiciano, que se encontraba presente.

La sentencia fue absolutoria (otros mencionan que se decretaba el destierro), pero tras la misteriosa desaparición es visto el mismo día en Puteoli en compañía de Damis, una localidad a tres días de camino de Roma. Luego se le pierde la pista hasta que surge en Dicearquía, luego en Creta, lugar donde se cree que murió al poco tiempo (si es que murió, dice Filóstrato), aunque nunca ha sido encontrado su cuerpo. Antes de partir logró reencontrarse en secreto con sus discípulos, y les anunció que le quedaba poco tiempo, a la vez que les insinuó que tal vez volviese luego de abandonar su cuerpo para probar de este modo la inmortalidad del alma. De Damis se despidió al tiempo que lo enviaba lejos con un mensaje para Roma – con las palabras: “Damis, cuando pienses en temas elevados en meditación solitaria, me verás.” Se dice que luego de su muerte se habría aparecido a un joven que no había creído en sus palabras. Según la leyenda, Apolonio murió a los cien años, manteniendo hasta el fin un cuerpo saludable y hermoso. Otros dicen que desapareció y voló al cielo, reencarnándose en el siglo XII bajo la forma del gran alquimista Artephius.

Otro relato refiere que también Nerón lo habría enjuiciado, por conspiración en su contra y en relación a su prohibición de la permanencia de filósofos en Roma, y que en la lectura de la larga lista de acusaciones, las letras de la misma habrían desaparecido misteriosamente.

Tanto Éfeso como Rodas y la isla de Creta pretenden poseer su tumba. Su ciudad natal Tiana le dedicó un templo y logró obtener en su memoria el título de ciudad sagrada. A pesar del juicio y el descrédito, a su muerte, por los alrededores del año 97 de nuestra era y durante el reinado de Nerón, se le realizan numerosos honores y se erigen estatuas y templos conmemorativos en su memoria.

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El legado

Apolonio de Tiana consideraba como parte de su deber contribuir con su ejemplo la práctica espiritual disciplinada y la abstención de todo acto licencioso – tanto a edificar al pueblo como a los gobernantes para establecer políticas correctas y justicia. Combatió la opresión, habló sobre la necesidad de compartir los bienes y ayudar a los necesitados. Abogó mucho por la moral pública, corregía las costumbres, y entendía que la principal misión de la política era desarrollar pueblos virtuosos, con sentencias como: “La ley nos obliga a morir por la libertad, la naturaleza nos ordena morir por nuestros padres, nuestros amigos y nuestros hijos. Todos los hombres están atados a estos deberes. Pero un deber mayor descansa en el sabio, él debe morir por sus principios y por la verdad que él ama más que a su vida”.

Karlfried Graf Durckheim

Karlfried Graf Durckheim

Amigo del Alma

A fines de Octubre de 1896, en Munich, Alemania, nacía el descendiente de un antiguo y noble linaje Bávaro, en el seno de una familia cristiana, llamado Karl Friedrich Alfred Heinrich Ferdinand Maria Graf Eckbrecht von Dürckheim-Montmartin, filósofo, psicólogo, buscador, terapeuta, educador y guía. A la muerte de su padre heredaría su título de Conde de Graf.

Primeros Años
La infancia, plena en sus recuerdos de estímulos sensoriales, y sin mayores contratiempos, se desarrolla en Steingarden, terminando luego en Weimar donde realiza su bachillerato de Humanidades. La tranquilidad de este período se ve abruptamente interrumpida en 1914 por el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Con apenas 18 años para entonces, se alista de inmediato en el Ejército y es trasladado al frente, donde permanece en campaña por diversos lugares de combate durante casi cuatro años. Las numerosas experiencias extremas que le toca vivir y presenciar durante ese período le marcan profundamente, obligándole tomar contacto precoz con sus propias percepciones y emociones frente al espectáculo de la muerte, de su tragedia y fascinación, y la fragilidad de la vida. Conoció así tempranamente sus abismos, como también el verdadero valor del tiempo, de la libertad interior, del espacio, de la vida.

Concluida la guerra y en medio de la confusión política, es acusado de traición y puesto en prisión por los nuevos dirigentes políticos. Estando privado de libertad física, tiene una primera experiencia de lo que luego denominara como consciencia absoluta, un estado de total claridad y certeza internas que llevan a decisiones y actos prístinos que difícilmente se podrían concebir o realizar bajo la influencia de la consciencia normal. Lo explica como la respuesta a un llamado muy profundo, supra-personal e imperioso, que debe ser obedecido aún a costas de la incomprensión o rechazo familiar o social. Al menos en dos oportunidades se le presentó esta certeza de lo que debía hacer, lo que no estuvo exento de consecuencias para su vida personal. Ya comenzaba a tomar forma en él la idea de trabajar con el ser interior del hombre ayudándolo a ponerse en contacto con esta consciencia absoluta o verdadero Ser. Para Dürckheim, esta era, lejos, una necesidad más prioritaria que tratar con patología psicológica mediante terapias convencionales. Iba vislumbrando la forma en la que podría ayudar a sus semejantes a alcanzar su propia eternidad y trascendencia como seres.

Ingresa a la Universidad de Munich donde estudia Economía, Filosofía y Psicología. Luego, en la Universidad de Kiel realiza un doctorado en Filosofía. Paralelamente, con un grupo de tres amigos más, de intereses afines, forman un grupo de búsqueda, práctica e investigación interior a través del silencio y la meditación que llamaron Quatuor. El cuarteto compartía consejos, pláticas y prácticas con aquellos que acudían a consultarles. Es la época en la que conoce y estudia al Maestro Eckhart, Lao Tsé, Rilke, San Juan y el budismo, aunque reconoce a Eckhart como mi maestro, el maestro.

Poco después de concluir su doctorado se casa, y es nombrado profesor del Instituto de Psicología de Leipzig. Le sigue una serie de años de actividades y logros académicos en las áreas de Filosofía y Psicología, tanto en Leipzig (1923) como en Breslau (1931) y el mismo Kiel. Pocos años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial ingresa al círculo de la Política Extranjera de Berlín, participando en distintas gestiones de orden diplomática que lo llevan a numerosos viajes al extranjero. Las aguas del nazismo están para entonces bastante crecidas (1935), y el propio Rudolf Hess le encomienda algunas misiones. Es por esta época que Dürckheim descubre que una de sus abuelas era judía, noticia que le significará la pérdida de las misiones oficiales.

Japón
Providencialmente, o acaso por alejarlo de los puestos visibles u oficiales, es enviado en 1938 en misión cultural a Japón, para estudiar la relación e influencia de la espiritualidad japonesa en la educación. Así, para cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Dürckheim ya se encuentra en Japón, donde permanece casi 10 años impregnándose del zen y practicando la meditación y aquel sagrado silencio al que ya era proclive desde los bosques de cacería de su infancia, en compañía de su padre. Su estancia en Japón se ve interrumpida por la muerte de éste, y tiene que volver brevemente a Alemania con este motivo, heredando de paso el título nobiliario de Conde que aquel ostentara. En Japón conoce también a D. T. Suzuki y continúa con sus prácticas, a las que se suma el dibujo y el tiro con arco. Tiene oportunidad de conocer las múltiples expresiones del zen en las artes marciales, la danza, los arreglos florales, etc. Observa la simplicidad aparente y búsqueda de la perfección en estas manifestaciones, a través de las cuales el practicante se va alineando dentro de sí hasta ser uno con aquello que realiza, y uno consigo mismo. El propio cuerpo es a la vez el instrumento y el resultado de la sincronización total del ser y del hacer; quien refina es refinado.

Es el período en el que K. G. Dürckheim va integrando dentro de sí la semejanza esencial de los mensajes de Meister Eckhart con los del Buda. Comprende que la budeidad es inherente a todo ser humano, que se puede tomar consciencia de esta semejanza esencial a través de una experiencia trascendente que nos muestre la unidad esencial de todos los seres, pero para que esta comprensión permanezca viva y presente en el vivir cotidiano debe mediar una transformación de la personalidad, a través de una práctica y un trabajo dirigidos. No basta haber tenido una experiencia numinosa (o momentos privilegiados, u horas estrellas de la vida, como las llamaba), debe darse testimonio permanente de esa nueva comprensión en cada acto, día tras día.

Observa Dürckheim que el Ser esencial, la naturaleza de Buda, el satori y la naturaleza de Cristo son equivalentes, y quiere transmitir esta comprensión integradora y ecuménica a aquellos que anhelan una experiencia del verdadero Ser. Se da cuenta del abismo existente entre Oriente y Occidente en la concepción y tratamiento del cuerpo físico. En el hemisferio occidental normalmente al cuerpo se lo considera apenas como un recipiente, las más de las veces como un obstáculo al crecimiento interior, incluso como el pecador, y casi nunca como uno de nuestros más valiosos instrumentos para ser. En la perspectiva oriental, no es posible alinearse con la naturaleza esencial sin alinearse primero con el cuerpo, experimentándolo plenamente, tomando consciencia de sus zonas más recónditas, de sus reacciones y actitudes, de sus crispaciones, hasta que responda también a la dirección de la naturaleza pura y esencial del hombre.

Y para los japoneses, este alineamiento pasa necesariamente por el centramiento en el Hara, centro energético de anclaje fundamental para cualquier práctica. El Hara es considerado como un núcleo de energía infinita no contaminada de ego, una suerte de centro-raíz que nos conecta con la totalidad de nosotros mismos, de modo tal que cualquier práctica o actividad que desarrollemos arraigados en él será realizada según el curso que debe suceder, sin intromisión de nuestros deseos o expectativas. Desde ese anclaje de libertad respecto del ego nos podemos entregar plenamente a la actividad en el momento presente. Lograr vivir permanentemente los actos cotidianos centrados en el Hara nos permite estar en el mundo sin pertenecer a él, actuar en el mundo sin identificarnos con el objetivo de nuestra actuación; realizar sin esperar el fruto de la acción. Paradójicamente, se dice que K. G. Dürckheim es el autor del primer acaso único- libro acerca del Hara, centro energético acerca del cual los japoneses tenían un conocimiento previo milenario.

La Selva Negra
Terminada la Segunda Guerra Mundial vive la azarosa experiencia de ser arrestado en Japón por los norteamericanos, que le acusaron de ser espía nazi en Japón, y que lo condujo a permanecer casi dos años en prisión. Dürckheim aprovechó los eternos días en la celda para practicar zazen por horas, convirtiéndolas en preciosas. Una vez liberado, volvió a Alemania, donde conoció a la analista junguiana Maria Hippius, con quien trabajará en estrecha colaboración de ahí en adelante, y con quien funda, en 1950, un centro de formación y encuentro existencial y psicológico para el desarrollo integral del hombre, en el villorrio de Todtmoos-Rutte, en la Selva Negra, que llamaron Escuela de Terapia Iniciática.

Los estudios, la reflexión, la experiencia y práctica de varios lustros, se plasmaron en una enseñanza, en un método, en una escuela. En su escuela para el desarrollo integral del hombre, el cuerpo físico, como herramienta e instrumento de transformación tenía un sitial de honor, y aplicó allí numerosas técnicas y ejercicios de los que aprendiera en su permanencia en Japón. Trataba al cuerpo como un reflejo del ser total, a diferencia de la medicina convencional, cuya perspectiva no suele sobrepasar lo orgánico. Como reflejo del ser, insistía Dürkheim en que los terapeutas debían tratar al cuerpo con amor, como una prolongación de ellos mismos, tratando de equilibrar sus energías para el adecuado flujo pránico.El terapeuta no es aquel que sana, esto es, aquel que interviene con sus propias capacidades; el terapeuta, en el sentido original del término, es un compañero en el camino.

Dürkheim estaba en perfecto conocimiento de que la salud del cuerpo físico depende de la salud de la fuerza que lo anima, esto es, el cuerpo etérico. Además de masajes, utilizó también las vibraciones, el magnetismo, ejercicios respiratorios, la eutonía, la práctica de la marcha meditativa, el aikido, y todo aquello que ayudara a sus discípulos y pacientes a liberar las zonas contraídas y regularizar los ritmos fisiológicos normales para alcanzar el desarrollo armónico e integral de la persona.

Lo que estoy haciendo no es la transmisión del Budismo Zen dice K. G. Dürkheim-; por el contrario, voy tras algo universalmente humano que proviene de nuestros orígenes y que resulta ser más enfatizado en las prácticas orientales que en las occidentales. A través de sus enseñanzas Dürckheim va haciendo una síntesis de todo aquello que tienen en común el taoísmo, el budismo zen, el misticismo cristiano y la psicología profunda de raíz junguiana, convirtiendo aquello en una práctica y una forma de vida, aplicada en forma individualizada y única al proceso de individuación de cada persona.

Además de las terapias físicas, Dürckheim, junto a M. Hippius, desarrollan la enseñanza a través de charlas y pláticas, sesiones de psicoterapia para problemas específicos, y desde luego, las prácticas de la vigilancia crítica de uno mismo y de la meditación. Así como se ha buscado hacer al cuerpo físico transparente a los influjos del Ser, se busca hacer la mente transparente a la misma irradiación. Enseña y practica constantemente el zazen, desarrolla seminarios, talleres y trabajos de grupo, con el único objetivo de la realización del hombre, concebida como su transparencia total al Ser. Esta transparencia se debe preservar mediante la práctica y la auto-observación para que sea realidad cada día, en la consciencia permanente de la unidad de todos los seres, y en un estado habitual de franqueza, apertura, receptividad y presencia en el momento presente.

En 1981, Dürckheim abre un centro en Francia, dirigido hasta el presente por su discípulo y colaborador Jacques Castermane, quien había abandonado sus estudios de Medicina en Bruselas para seguir al sabio de la Selva Negra, permaneciendo en el Centro de Rütte por seis años. En forma concisa y contundente relata J. Castermane su encuentro con Dürckheim: En el año de 1967, en la casa de Erasmo, asistí a una conferencia de K. G. Dürkheim. Desde su primera frase me di cuenta de que aquel hombre era aquello que decía. Y así resume la relación con el maestro: Un guía muestra el camino, quien lo recorre llega a la cima por sus propios pies y no a los hombros de aquel.

El 28 de Diciembre de 1988, a la edad de 92 años, muere K. G. Dürckheim, en su escuela de Todtmoos-Rütte que había fundado 38 años antes, luego de toda una vida dedicada a la práctica, a la enseñanza y a la terapia preparatorias para el encuentro del verdadero Ser, o, dicho en sus palabras, para dejarse encontrar por lo Totalmente Otro.